TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:
www(punto)fanfiction(punto)net/s/5650325/1/1001_Nights
Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.
Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD: sé que hay muchas contradicciones con Kuroro, pero no puedo evitarlo. Después de todo no es un carácter simplón. Incluso si es mi fic, sigue perteneciendo a Togashi-sensei y aun no termino de comprender por completo al personaje. Espero que el mangaka pueda terminar próximamente la saga de las hormigas quimeras y comenzar a hacer algo relacionado a Kurapika y el Genei Ryodan. Solo una trivia, Saikyo es uno de los nombre que recibía Kyoto. También, en cuanto a Alluka, se que quizás no sea certero, pero eso es lo que vi en los foros en internet en cuanto al cuarto hijo de los Zaoldyck. Y sobre el hechizo que hablo Alluka es una vieja creencia japonesa; si un niño con un cuerpo débil es vestido de mujer, se mejorara.
Próximo capítulo:la terrorífica mujer llamo a Kuroro el niño Anansi, y él la llamo Jorou-gumo, lo que significa mujer araña. ¿Qué quiere decir? ¿Se relaciona de alguna forma con Kuroro? ¿y qué será de la pobre Kurapika?
La historia hasta ahora: Inesperadamente, por parte de Kurapika, Kuroro había metido a Tompa en el desastroso robo de los ojos escarlatas. Y al final, una vez mas los grupos de Gon y Kurapika-Kuroro se separaron bajo una situación forzosa, obligando a Kurapika a pasar más tiempo en ese país.
Capitulo 18
VIAJE EN EL ESTE
"¡Explícate!"
Kurapika se encontraba próxima a gritarle a Kuroro, pero al último parecía no preocuparle. De cierta forma, estaba acostumbrado de que Kurapika le gritara. Después de todo, habían estado viajando ya por varios meses.
Actualmente, se encontraban fuera del museo. Senritsu se tomo la libertad de atender a Leorio, mientras Shalnark se había ido a encontrar con sus camaradas.
"No hay nada que explicar. Primero, necesitábamos distracción para que Coltopi tuviera una oportunidad de copiar los ojos y de ahí el porqué del ataque. Segundo, necesitábamos un chivo espiratorio para que no nos siguieran. Sería un problema si fuéramos seguidos. Tercero, si los ojos escarlatas es el único objeto robado, elevaría sospechas e intentarían rastrear a las personas que tenga alguna relación con los ojos. En el peor de los casos, quizás te encuentren, siendo que tu eres el ultima kuruta con vida y estas registrada como Kurapika Kuruta en la asociación Hunter."
Kuroro se giro para ver por completo a la furiosa kuruta. Podía ver la rabia en esos enojados ojos azules, pero también podía ver que no se convertirían en escarlatas. Deliberadamente había pasado por alto el hecho de haber entrometido a sus amigos en el plan, y solo esperaba que ella no notara aquello. Si podía decir algo, ella cada vez podía ver con más claridad a través de su utilización de palabras.
"¿Satisfecha?" le sonrió con agrado, lo que ella respondió con un profundo entrecejo.
"¿Y porque me mentiste?"Pregunto con rudeza.
"¿Mentir?"
"¡Dijiste que no devastarías el lugar!"
"Nunca lo confirme. Solo respondí tu pregunta; nada más ni nada menos." Le sonrió con presunción, pero su mirada nunca se suavizo.
Kurapika no tenía nada en contra de que Tompa fuera su chivo espiratorio; después de todo, ese resbaloso hombre podría escapar de la situación como siempre hacia. Nunca le había agradado ese hombre. De cualquier forma se encontraba molesta consigo misma por no haber visto más allá de sus palabras. Debía recordarse una y otra vez, no asumir por completo lo que significaban las palabras. Se sentía realmente estúpida frente a él, lo que la molestaba profundamente.
Debía apretar sus dientes y empuñar sus manos para no estrangular al hombre. Kurapika inhalo profundamente y exhalo de forma sonora. Era demasiado obvio que intentaba calmarse, por lo que Kuroro no pudo evitar suspirar.
"Es por tu bien Kurapika, no lo pienses demasiado."
Cuando dijo eso, dio unos leves golpecitos sobre su rubio cabello, mientras se daba media vuelta y comenzaba a caminar de forma casual. Kurapika, en vez de gruñir de rabia, se había congelado el instante que Kuroro poso sus manos sobre ella. No, no era la primera vez. Ese gesto ya lo había hecho antes. Sin embargo, era algo a lo que nunca se acostumbraría.
¿Por mi bien? Como… incluso si no quería pensar en ello, todo circulaba en su cabeza sin mucho esfuerzo. Todas esas meticulosas estrategias eran por su bien; se aseguro de que no se metiera en problemas cuando todo acabase. Kurapika observo la espalda del hombre vestido en negro; el negro al que se había acostumbrado de ver en su largo viaje. Le gustara o no; debía aceptar este pequeño hecho que había descubierto.
La estaba protegiendo.
No, no puede ser. Pensó mientras sacudía lentamente su cabeza. De seguro era por su conveniencia.
El aeropuerto estaba repleto de turistas y personal; tanto locales como internacionales. Todos envueltos en diferentes de diversas actividades; las personas caminaban rápidamente de aquí para allá, saludándose entre ellos, intercambiando saludos, abrazos y besos. Al medio de esta masa de gente había un estrafalario grupo conformado por seis personas. Cuatro de ellos llevaban equipaje consigo, mientras que los otros no parecían mostrar signo alguno de aquello.
"Kurapika, ¿Qué vas a hacer a continuación?" pregunto Leorio, ignorando a Kuroro quien se encontraba ligeramente atrás de Kurapika. Permaneciendo en ese lugar para darle más espacio personal entre sus amigos.
"supongo que permaneceremos un tiempo más en este país."
"¿Por qué?" pregunto Gon con la curiosidad de un preescolar.
"Parece que hay mas ojos escarlatas en este país." Respondió Kurapika, con vos suave y tranquila. "Recolectare todos los ojos que se encuentren aquí antes de moverme hacia el próximo destino."
"Eso es un trabajo bastante duro. ¡Háblanos si necesitas ayuda, Kurapika! somos tus amigos. Puedes pedírnosla cuando sea." Gon le imploro entusiásticamente al rubio.
"Es cierto, Kurapika. Deberías apreciar un poco más a tus amigos." Agrego Senritsu.
Mientras que Killua no quito sus ojos de Kuroro. El hombre parecía estar en trance. No le prestaba atención a lo que sucedía con Kurapika y sus amigos. Estaba seguro, sin embargo, que escuchaba cada palabra que salía de ellos.
Es un enorme libro de adivinanzas, pero vale la pena intentarlo… pensó.
Killua miro a Kurapika. Seguía preocupada por Senritsu y Gon, quienes le decían que se mantuvieran en contacto, y para ello habían ido tan lejos como comprarle un celular. Entonces, tomo esta oportunidad para acercarse a Kuroro y hablar tranquilamente con él.
"Entonces… ¿Realmente estas intentando encontrar tu identidad?"
Kuroro levanto una ceja, sin comprender al muchacho. "Explícate."
"Eres alguien que pone sus intereses y los de su grupo por sobre todo, pero una vez dijiste en Yorkshin City 'donde se encuentra la llave de la consciencia'. Eso es contradictorio."
"¿Y?" se estaba divirtiendo con la explicación del chico.
"Sí estás listo para enfrentar a la muerte, quizás significa que no tienes valor alguno de ti. O más bien, tú nunca piensas en ti. En otras palabras, eres una persona realmente desinteresada."
"¿Debo tomar aquello como un cumplido?" dijo Kuroro con una seca sonrisa, y Killua juro que podía sentir la frialdad de su voz. Era una frialdad que nunca aparecía cuando el hombre hablaba con Kurapika, por lo menos hasta donde había visto. A pesar de eso, Killua continuó presionando.
"Considerando todo eso, cuando dijiste que simplemente querías ayudar a Kurapika… eso me hizo pensar; ¿En que estas planeando hacer con Kurapika? ¿Cuáles son tus planes con ella?" Killua se detuvo un momento, antes de continuar con voz más baja: "¿Estas intentando encontrar el motivo tras tus acciones?"
"Eres agudo Zaoldyck. Es cierto que me eh encontrado pensando en cosas que antes no había considerado anteriormente. Y me percate que comenzó a ocurrir luego de un tiempo de haber comenzado a viajar con ella. Me intriga, por lo que quiero cuán lejos podrá extenderse aquello."
"¿Sientes curiosidad por tus cambios?" Killua pregunto con ojos que cada segundo se hacían mas grandes.
"Hmm…" Kuroro puso una mano sobre su boca; postura que asumía cuando pensaba. "Puedes decir eso."
¡Este tipo es definitivamente raro! Pensó Killua para sí mientras observaba a Kuroro con admiración.
Killua había llegado a una conclusión en su cabeza: Kuroro Lucifer elegía sus misiones basándose únicamente en sus instintos, que realmente no tenía ningún motivo tangible tras su actuar, que hacia las cosas por el bien del resto, no por el suyo. Y esa era la razón tras su falta de valoración propia. En cuanto a Kurapika, Killua sospechaba que Kuroro estaba buscando su forma de descubrir su consciencia a través de ella, que el hombre estaba encontrando su razón de vivir a través de ella, por absurdo que sonara ya que Kurapika era la que mas deseaba su muerte.
"Y para responder a tu pregunta: solo estoy haciendo lo que quiero, como ya te lo había dicho." Agrego con tranquilidad.
La expresión de los motivos… ciertamente en un concepto complicado. ¿Por qué las personas necesitan explicar sus motivos con palabras vánales? Kuroro se pregunto al mismo tiempo. Después de todo, las personas solo hacen lo que desean.
Alzo la vista para mirar rápidamente a la chica con la que había viajado por los últimos meses. Y yo simplemente estoy haciendo lo que deseo.
"No sé si es apropiado o no." Dijo repentinamente Leorio con una empequeñecida voz, aprovechando que Killua aún no encontraba su voz.
Kuroro lo escucho y se volteo para mirarlo. Leorio hablaba mientras miraba sus pies; el cuento vivo de que estaba dudando. A pesar de su apariencia adulta, sabía que Leorio era unos cuantos años mayor que Kurapika. ¿19? ¿20 quizás? Kuroro supo a través de la cornisa de sus ojos que la mujer baja y Gon mantenían ocupada a Kurapika.
"Por favor, cuida de ella."
Leorio levanto la vista para mirar de lleno los ojos de Kuroro. Kuroro podía ver la determinación en esos ojos, a pesar de la clara reticencia a decir esas palabras. Killua alzo una ceja, mientras Kuroro suprimió una carcajada y en cambio mantuvo su rostro indiferente.
"Eso es algo que no me esperaba de ti."
"Solíamos ser enemigos, cierto. Pero considerando las circunstancias y la personalidad de Kurapika, ella no nos permitirá cuidarla. A veces puede ser completamente insensata, a pesar de ser claramente inteligente y sabelotodo. Supongo que tu eres más tranquilo, por lo que deberás cuidarla."
"Tus preocupaciones son infundadas." Dijo llanamente Kuroro.
"¡No puedo evitarlo! Pero dejando todo eso de lado," Leorio reunió todo su valor para dar unos cuantos pasos y acercarse al hombre. "Si te atreves a ponerle un solo dedo encima, no dejare que te libres fácilmente."
"Ahora, eso es más probable." Kuroro sonrió burlonamente.
La boca de Leorio se abrió abruptamente al oír aquello. Rápidamente, su rostro ardía de vergüenza. Kuroro ya se dirigía hacia Kurapika. Le lanzo una mirada final a Leorio y le respondió.
"Sólo prometo cosas que sé que cumpliré."
"En serio, ¿Está bien que la dejemos con ese incorregible, voluble y peligroso hombre?" Leorio pregunto con duda en la voz, mientras observaba el escenario del aeropuerto desde el avión.
Ciertamente, luego de pensar un buen rato en las últimas palabras de Kuroro, finalmente logro comprender lo el hombre intentaba decirle. Lo que lo hacía sentir realmente intranquilo. El hecho de que Kuroro dijera que no prometía ponerle un dedo encima a Kurapika, solo lo llevaba hasta los límites de su estructura y quizás de su sanidad mental.
Diablos, no tenía que ser tan desagradablemente crípticamente, ¿no?
"Habrá problemas. Definitivamente." Killua dijo inexpresivamente.
"¿Creo que dijiste que no nos deberíamos preocupar por ellos?" pregunto Gon, tan inocente y despistado como siempre.
"Lo que Killua está intentando decir, Gon, es que es inevitable que aparezcan conflicto entre las personas. Incluso tu y Killua se pelean de tiempo en tiempo, ¿no?" explico Senritsu, con su siempre maternal sonrisa en su redondo rostro.
"Sí…" asintió Gon.
"Pero concuerdo con Killua. Estarán bien."
"¿Cómo puedes decirlo de forma tan convincente, Senritsu? Todo lo que puedo ver entre ellos es una inminente masacre." Leorio dijo con ojos contraídos. "Y asaltos verbales."
Sí, por supuesto. Ambos son rápidos con las palabras. Me gustaría ver sus argumentos verbales. Eso sería la visión. Leorio resoplo al pensar aquello.
"O-san, estas demasiado cegado por los celos." Killua, quien ya había visto atreves de él, sonriendo de oreja a oreja.
Estoy más preocupado por la posibilidad de que el hombre se vuelva demasiado posesivo con Kurapika, viendo que han viajado por tanto tiempo y a juzgar por su comportamiento cuando esta con ella… agrego Killua en su cabeza, sin atreverse a decirlo en voz alta, en caso de que quizás recibiera una rimbombante recepción por parte de Leorio. Nunca creí que ese tipo Kuroro pudiera ser tan denso, pensó nuevamente mientras hizo rodar sus ojos.
"Q—¿QUÉ?" Leorio ya estaba hirviendo, pero era innegable que su rostro mostraba un furioso sonrojo.
"Pero Leorio," Gon hablo nuevamente, "No vi ninguna hostilidad por parte de Kuroro."
"¡Gon, tu también! ¿No dijiste que despreciabas al Genei Ryodan? ¿Entonces porque ahora te pones de su lado?" el hombre estaba a punto de gritar, exasperado.
"N—no, yo no—"
"Gon odia a la araña. Pero Kuroro, es una persona, no es esa persona tan despreciable que una vez pensamos." Killua se encogió de hombros mientras observaba el distante mar que estaban cruzando.
"Sí. No creo que este intentado pelear con Kurapika." dijo Gon con vigorosos asentimientos.
"Gon, eres demasiado ingenuo." Leorio masajeo el puente de su nariz. "Quizás no sienta ganas de pelear con ella en estos momentos, ¿Pero quién sabe si ese hombre no cambia de idea y decide acabar con ella? Es peligrosamente cambiante, ¡Te lo digo!"
"Su seguridad está garantizada mientras el lazo no desaparezca, O-san." Dijo Killua con ligera exasperación, estaba cansándose de tener que recordarle una y otra vez aquello a Leorio.
"Sí, pero—"
"De cualquier forma, ambos han cambiado. Sus latidos definitivamente han cambiado." Sentritsu se volteo para ver por la ventana, hacia abajo, hacia el vasto océano. "En especial ese hombre."
"¿Cuál es la diferencia entre el hombre de antes y el de ahora?" pregunto Killua con una ceja en alto. Ese hombre siempre había sido complejo de comprender, y nunca había cambiado bajado la perspectiva de Killua.
"Anteriormente, me parecía vacio; como un cascaron. Quizás la razón por la que su corazón sonaba como si abrazara la muerte fuera exactamente por eso: su vida estaba vacía, sin significado."
"Espera un segundo. Estas intentando decir que ese frio hombre finalmente ha encontrado algo, o más bien alguien, a quien apreciar en su vida, y ¿Por eso ahora está intentando vivir porque ahora su vida vale la pena?" pregunto Killua, aun cuando tenía sus sospechas de las que estaba más que seguro de que eran correctas. Si Senritsu confirmaba sus sospechas, ni siquiera necesitaba buscar la respuesta a esa pregunta.
Senritsu solo se volteo para mirarlo y le dio una dulce y maternal sonrisa.
"Los latidos no mienten."
Killua presiono su frente contra la ventana del avión. Mientras cerraba sus ojos, podía recordar vívidamente la escena que había sucedido ayer en el Museo Nacional. Era realmente perturbarte, y le molestaba el hecho de que no pudiera hacer nada.
"¡Kalluto!"
Al oír que su nombre era mencionado por su querido hermano, la delgada figura que se encontraba más delante de Killua, obedientemente se detuvo. Killua, sabiamente, se detuvo y espero a que el muchacho por su propia voluntad se volteo para mirarlo de frente. Rápidamente Gon lo alcanzo, encontrándolos en bosquecillo que se encontraba en la vecindad del museo.
"¿Qué pasa, Killua?"
"Es Kalluto." Killua respondió con voz ronca. "Mi hermano pequeño."
"¿Tu hermano menor?" Gon movió su cabeza hacia un costado mientras intentaba recordar. "¿Creía que tenias una hermana menor?"
"No, es un hermano. Solo es víctima de la obsesión de mi madre por vestirlo con ropas de mujer."
"¡No es eso!" Kalluto se volteo y protesto. "Sabes que es porque tengo una contextura débil, y ¡esto es un encanto para mejorarme!"
"Feh. Supersticiones." Killua resoplo, escéptico. "De cualquier forma, ¿Que estas pensando? Uniéndote al Ryodan de esa forma. ¿Acaso nuestro padre no nos advirtió que nos mantengamos lejos de ellos?" le ladro duramente.
"¡Al menos mi motivo tras unirme a ellos no está podrido! ¡Intento encontrar a nuestro hermano!" respondió Kalluto.
"¿Cuál hermano?" Gon pregunto inocentemente, pero recibió una odiosa mirada por parte de Kalluto.
"Mi hermano menor, su hermano mayor. Se llama Alluka." Killua respondió brevemente, antes de voltearse nuevamente hacia Kalluto.
"¡Eres cruel hermano Killua! ¿Cómo puedes abandonar tan fácilmente al hermano Alluka?" Inquirió Kalluto.
"¿Abandonarlo?" Killua levanto una ceja. "Vamos, dame un respiro. Alluka se escapo de casa, de la misma forma que yo lo hice. Eso solo puede significar que estaba harto de la familia y simplemente se busco una nueva vida. ¿Qué tiene eso de malo?"
"¿Pero y si le pasa algo malo?"
"Es un Zaoldyck. Puede cuidarse tan bien como cualquiera de nosotros." Dijo fríamente Killua, aunque Gon sintió un deje de preocupación en la voz de Killua, aunque muy leve y vago.
"Pero—"
"Sin peros, Kalluto. Aléjate de la araña, no te hará ningún bien. Además, ¿Cómo puedes buscarlo, cuando todo lo que haces con ellos es robar y asesinar?"
Al oír aquello, el rostro de Kalluto se contorsiono en una mezcla de desagrado y rabia. Se enderezo y puso en su cara una fría expresión. Con su mentón en alto, le lanzo los ojos a Killua, quien los sostuvo fácilmente.
"Danchou me dijo que te los diera." Mientras enfatizaba en la palabra 'danchou'. Entonces comenzó a caminar.
Killua tenía sus ojos fijos en la espalda de su hermano mientras el último se retiraba, y confusa mirada se plasmo con el repentino cambio en el comportamiento de Kalluto.
"Oh, ¿Hermano?" Kalluto se detuvo y le lanzo una fría mirada. "No hables de las personas cuando no sabes nada de ellos."
Con eso, Kalluto se marcho y desapareció de su vista. En ese instante, Gon noto que la frialdad en la mirada de Kalluto era idéntica a la de Killua, cuando está realmente enojado. Bueno, después de todo eran hermano, ¿no?
"Ese hombre predijo esto." Dijo repentinamente Killua. "Lo arreglo de tal forma que yo fuera tras mi hermano, recibiera los ojos y se los entregara mas tarde a Kurapika."
"¿En serio?" dijo Gon mientras su boca formaba una gran 'O'.
"Heh. Kurapika realmente debe ser cuidadosa con él. Un hombre tan astuto." Murmuro para sí. "Vamos, Gon. Debemos darle esto a Kurapika. Estará feliz de recuperar esto."
"C—claro…"
Y de esa forma regresaron a su Ryokan y pusieron los ojos escarlatas en la habitación de Kurapika.
La noche estaba cayendo y dos personas se encontraban ocupadas haciendo sus maletas en su cuarto de cierta Ryokan. Según su programa, debían marcharse tan pronto como pudiesen para llegar a la próxima prefectura, lugar que guardaba su objetivo. Un sorpresivo golpe en su puerta corrediza interrumpió su silenciosa actividad. Con el permiso de Kuroro, Shalnark entro al cuarto. Como siempre, el muchacho tenía en su rostro la constante sonrisa.
"Tengo noticias." Anuncio. "¿Cuál prefieren, las nuevas o las malas primero?"
"Las malas." Kuroro respondió con tranquilidad, como si no importara.
"Como desee." Asintió, como si no fuera a dar malas noticias en lo absoluto. "Bueno, aparentemente los ojos escalarlata de este país han sido extraviados de su dueño. Por lo que la mala notica es que será más duro y difícil buscar esos ojos ya que estamos completamente des familiarizados con estas tierras."
Nubes de tormenta rápidamente se formaron alrededor de la cabeza de Kurapika. Agacho su cabeza tras oír las noticias; realmente seria una complicadísima tarea buscar en todo el país esos ojos. Kuroro, sin embargo, no parecía tan aproblemado como Kurapika. De hecho, la noticia pareció no afectarlo.
"¿Y las buenas?" pregunto manteniendo la compostura.
"Lo bueno, es que pueden tomarse su tiempo consiguiendo esos ojos sin preocuparse de la luna nueva, y bueno…" hizo una extraña e insegura sonrisa. "¿Kurapika no necesita pasar por todos los problemas para robar esos ojos?
"Relevarla de su carga moral, ¿eso es lo que quieres decir?" Kuroro sonrió divertido, al ver que su araña estaba realmente preocupado por el bastardo de la cadena.
En vez de responderle verbalmente, Shlanark solo dio una tímida sonrisa. Kurapika miro a shalnark con incredulidad. ¿Por qué pensaría que eso era una buena noticia? No le debería concernir, por lo que no debería incluirla en noticia alguna. Si fuera Nobunaga, alegremente la hubiera molestado con el hecho de que literalmente debería buscar esos ojos en cada ranura y rincón del país, solo para molestarla. Aunque fuese cierto. Shalnark era la araña que mas los había visitado de tiempo en tiempo. ¿Se estaba familiarizando demasiado con ella o no?
"Bueno, en cualquier caso, intentare meterme más en este asunto. Ver si puedo encontrar, más información sobre esos ojos. Le informare tan pronto como pueda, Danchou." Shalnark le respondió con tanta confianza como era habitual.
"Muy bien, puedes marcharte." asintió Kuroro.
"Entonces, ¡nos vemos pronto!" Shalnark canturreo mientras se volteaba.
Tan pronto como Shalnark se marcho, Kuroro frunció levemente el ceño. De seguro las cosas se habían complicado. Kurapika dejo escapar un suspiro.
"¿Ahora qué?"
"¿Qué hacer realmente?"
Esas habían sido las mismas preguntas que se habían hecho hace unos meses atrás, en la caverna donde Hassamunnin los había maldecido con el lazo. Sintiéndose como si hubieran vuelto al inicio y tuvieran nuevamente que comenzar. De cierta forma era verdad, ya que solo sabían que estaban en un país desconocido.
"Por ahora, creo que deberíamos permanecer en esta Ryokan hasta que Shalnark nos dé algo de información." Dijo Kuroro luego de un gran silencio, mientras doblaba un papel y lo guardaba en su bolsillo.
A Kuparica no le quedo más que aceptar aquello con hombros caídos. Al final, se dirigieron hacia la recepción donde le anunciaron que ampliarían su estadía por un tiempo indefinido. Pasaron la noche en silencio, cada uno entretenido en sus propios asuntos. Kuroro hundía su nariz en un libro que Shalnark le había traído hace poco. Mientras que Kurapika curioseaba su nuevo celular; un regalo de sus amigos, por lo que tenía sus números de contacto.
"¿Aproblemados?"
Una voz familiar les quito la concentración en sus actividades, haciendo que ambos levantaran la vista en alarma. No habían sentido presencia alguna, no hasta cuando oyeron su voz. En el jardín que se encontraba frente a su cuarto se encontraba Suzaku, usando el mismo atuendo que había usado cuando los conoció. Se veía claramente entretenida y sus ojos brillaban con curiosidad.
"¿Por qué te interesaría saberlo?" pregunto tranquilamente Kuroro.
"Disculpen mi intromisión, pero estoy aquí para ofrecer mi ayuda."
Era tan educado y refinado que Kurapika no podía rehusar su presencia, aun cuando tomaba asiento en la terraza que se encontraba frente a su cuarto sin pedir permiso. Kuroro le dio al fénix oriental una mirada evaluativa, antes de acercársele y sentarse junto a él. Kurapika lo siguió, pero se sentó más lejos de Suzaku.
"¿Y qué clase de ayuda nos estas ofreciendo?"
Suzako sonrió de forma encantadora, pero en vez de responderle a Kuroro se volteo hacia Kurapika.
"Chica, ¿Todavía tienes el talismán que te di?"
"¿Huh?" Kurapika parpadeo. Y rápidamente tiro de la cadena que colgaba de su cuello y dejando ver el talismán que había nombrado. Era un collar con un solitario magatama hecho de un material que Kurapika no podía reconocer; era de color arenoso y aún así al tocarlo se sentía como si fuera un colmillo. Suzaku se lo había dado en su primer encuentro con ellos.
"Sí, ese mismo. Por favor, tenga gran cuidado de no perderlo, ya que no es fácil conseguir uno de esos. Aun cuando ustedes dos están armados con sus propios encantos protectores," continuo Suzaku mientras tomaba la mano de Kuroro y tocaba delicadamente el anillo, "me temo que no serán de ayuda en este lugar, aquí donde sus encantos no pertenecen."
"Gracias por tu amable consejo." Kuroro dijo planamente mientras retiraba su mano lejos de la mano de aquel hombre.
Por más gracioso que fuera, Kurapika no se atrevió a reírse en voz alta. En cambio, reprimió incluso los más silenciosos resoplidos de alegría, manteniendo un rostro serio. Regreso el collar de magatama a su antiguo lugar bajo sus ropas.
"¿Pero porque soy solo yo la que recibió el talismán?"
"¿Debo tomar aquello como su deseo de que el este igualmente protegido?" la molesto Suzaku. "Que dulce de su parte."
"¡N—no!" Kurapika protesto con ferocidad, pero su rostro ya la traicionaba tiñéndose de un ligero escarlata.
"No se preocupe, señorita, puesto que su compañero aquí presente no requiere de protección alguna, ya que no se encuentra en inminente peligro." Suzaku movió de forma juguetona una mano.
"¿Peligro inminente?" Kuroro contrajo la mirada.
Miro a Suzaku y la última se giro para sonreírle. Sin embargo, Kuroro podía ver que bajo esa fachada de hombre descuidado se encontraba un deje de seriedad. Sabia de lo que hablaba, y Kuroro estaba seguro de que si esta criatura humanoide y mítica pensaba que era una situación peligrosa, debía ser realmente peligrosa. Incluso había ido tan lejos como entregarle un talismán de protección a Kurapika. Lo que le molestaba a Kuroro era el tácito significado tras las palabras Suzaku; la existencia de un gran peligro que amenazaba a Kurapika, pero el mismo se encontraba a salvo de ello. ¿Qué podría ser?
"Sólo espero," Suzaku dijo nuevamente, y esta vez parecía dirigirse a Kuroro, "que mi temor sea infundado."
"¿Tu temor?" Kuroro la miro con clara intriga en sus ojos. ¿Qué podría agitar tanto al respetado y grandioso Suzaku?
"¡Bueno!" Suzaku se levanto repentinamente y aplaudió. Este gesto pillo con la guardia baja a Kurapika, e incluso Kurapika parpadeo sorprendido. "De cualquier forma, ¿debiéramos reunirnos mañana por la mañana en la entrada norte de la ciudad? Desde allí, yo seré su guía."
"¿Acaso sabes lo que estamos buscando?" pregunto Kurapika con incredulidad.
"Ciertamente lo sé. Luego de la conmoción que provocaron el día de ayer en el Museo Nacional, uno se preguntaría si alguno de nosotros no sabe de ustedes y su búsqueda de los ojos escarlatas." Suzaku se rió de buena gana y su risa resonó como campanitas.
"¿Nosotros?"
La única respuesta que dio Suzaku a la caprichosa pregunta de Kurapika fue una misteriosa sonrisa. Extendió sus brazos a lo ancho y rápidamente despareció entre luces doradas. Instintivamente, Kurapika y Kuroro cubrieron sus ojos de aquel destello.
"Si no tienes nada en contra, entonces mañana a las nueve es."
Esa fueron las últimas palabras de Suzaku antes de marcharse. Kuroro rápidamente abrió sus ojos y por un breve instante pudo ver el rastro que Suzaku había dejado tras de sí.
Sin tener más opción en el asunto y viendo que no había mejor elección, ambos concordaron en seguir las instrucciones de Suzaku y encontrarse con él en la entrada norte. Cuando llegaron al lugar, dicho hombre ya los estaba esperando. Kurapika casi esperaba que se encontrara vestido con el mismo atuendo, pero Suzaku sabiamente se había vestido en trajes normales; uno de tipo oriental.
"Me tome la libertad de investigar y mis esfuerzos han sido fructíferos." Dijo rápidamente con su voz aterciopelada, luego de intercambiar saludos. "De los cinco ojos escarlatas repartidos en este territorio, dos están perdidos. Tienen uno en vuestra posesión, el adquirido en el Museo Nacional, y hay uno en el este y otro en el oeste."
"¿Y ahora qué hacemos?"
"Visitaremos el oeste primero, ya que está más cerca que el este desde aquí."
Mientras decía esto, Suzaku comenzó a caminar hacia el denso bosque ubicado en el límite de la ciudad. Deliberadamente había omitido que sabía el paradero de los dos pares de ojos perdidos.
De esa forma los tres caminaron en silencio hacia el bosque; ni Kuroro ni Kurapika cuestionaron a donde los llevaba Suzaku. Sabían que siendo la criatura celestial que era, estaba obligado a cumplir su palabra al pie de la letra. Si había prometido ayudarlos entonces lo haría. Confiaban lo suficiente en él como para permitir ser guiados ciegamente.
"Vamos a tomar un atajo." Declaro sorpresivamente Suzaku mientras se detenía.
"¿Y?" Kurapika pregunto de forma lenta. Si iban a tomar un atajo, Suzaku podía simplemente haberlo tomado, sin tener que decir nada. Realmente no era necesario anunciar aquello.
"Bueno, es imperativo que les advierta de antemano, siendo que el atajo que vamos a tomar no es uno ordinario."Suzaku se volteo para darle una enigmática sonrisa. "Síganme."
Lo siguieron mientras se dirigía hasta un punto específico. Cerca de su pie se encontraban dos rumas de piedras, que parecían ser una señal. Suzaku se ubico a un paso de esas piedras y miro hacia la oscuridad que se encontraba ante él. Alzo un brazo al tiempo que comenzaba a recitar algo en voz muy baja, casi inaudible. Kuroro y Kurapika lo observaron con curiosidad; era claro que Suzaku estaba por realizar algo extraordinario.
Cuando pareció terminar de recitar, una ráfaga de viento comenzó a soplar entre medio de las piedras; como si el viento hubiese pasado entre dos enormes edificios. Kurapika y Kuroro prácticamente podían ver como vibraba el aire, pero tan solo por un instante. Ya que al segundo todo había regresado a la normalidad.
"Observad el sendero espiritual que acabo de abrir para vosotros." Dijo orgullosamente mientras se apartaba para permitirle ver completamente el sendero.
Kurapika se congelo mientras Kuroro contrajo la mirada. Allí, entre las dos rumas de piedrecillas, el tiempo y espacio parecían mezclarse y una puerta que parecía guiarlos a otra dimensión acababa de abrirse. Mientras que el escenario parecía ser el mismo, indudablemente había una atmosfera de cautela, la esencia de los espíritus errantes era casi sofocante.
"¿Dijiste sendero espiritual?" Kuroro pregunto con su mirada fija en el sendero.
"Sí. No existe lugar en este continente que este sendero no pueda alcanzar. Sin embargo…" dijo mientras caminaba dentro de dicho sendero, haciendo señas con su mano para que lo siguieran.
Kuroro y Kurapika intercambiaron una rápida mirada de cautela, sin embargo, ambos decidieron continuar y enfrentar el 'reto'. Después de todo, era una situación de 'sin dolor no hay ganancia'. Cuando pusieron un pie en el sendero, la puerta tras ellos se cerró y se encontraron en el mismo bosque, pero en un diferente espacio; había pequeñas volutas de niebla blanca volando alrededor de ellos; moviéndose y bailando como si estuvieran vivas. Kurapika arrugo su nariz cuando sintió el olor de un incienso ardiente; era del tipo que se usaba frente al altar de los enfermos y durante las ceremonias fúnebres. Kuroro miro su alrededor y vio una figuras que caminaban con la cabeza gacha. No sabía si eran sus ojos o la niebla, pero esas figuras parecían ser transparentes.
"Y cuan apropiado es el nombre que recibe, este es una parte del mundo de los muertos, pero solo una pequeña parte. Por lo que sean advertidos, nunca miren por mucho tiempo a los espíritus, porque una vez que ellos te deseen, de una u otra forma lucharan por mantenerte aquí con ellos."
"¿Entonces, porque estamos tomando este camino?" pregunto Kurapika con voz ronca, ya que acababa de pasar un espíritu; no, acababa de 'traspasarla'.
"Asegurando de que no pierdan el camino, alcanzaran su destino mucho más rápido de esta forma. Mientras permanezcan conmigo, puedo garantizarles su seguridad." Suzaku dijo de forma confiada, retomando nuevamente su marcha.
Casi de forma apresurada, Kurapika siguió al Fénix oriental. Kuroro, en silencio, siguió tras ellos. De tiempo en tiempo lanzaba miradas furtivas a los residentes del sendero espiritual. Se veían normales; al menos se veían lo suficiente humanos a pesar de su aura fantasmagórica y la pesada tristeza que los rodeaba.
"En muchas ocasiones, algunos humanos con mala suerte tropiezan en esta realidad. Y sería un golpe de suerte si logran encontrar la salida, pero si permanecen por mucho tiempo en esta realidad, es posible que sus espíritus se debiliten demasiado, tanto que puede ser una labor imposible el arreglarlos." Suzaku dijo tranquila y tristemente, ya que había visto demasiadas veces aquello.
Ambos humanos lo escucharon en silencio. Eran lo suficiente inteligentes, como para percatarse de que se encontraban a merced de Suzaku. Si lo deseaba, podía abandonarlos allí, dejándolos a merced de los espíritus. Por un tiempo continuaron su fantasmagórico viaje, cuando de pronto, Suzaku se detuvo de forma abrupta. Kuroro y Kurapika, casi en sincronización se detuvieron al instante tras ellos.
"¿Qué ocurre?" Kurapika pregunto con cautela.
"Parece…" Suzaku se volteo y les sonrió disculpándose, "que debo marcharme por un instante."
Los ojos de Kurapika parecían haber crecido tan repentinamente que Suzaku rápidamente tuvo que agregar:
"Pero me asegurare de que lleguen sanos y salvo a su destino."
Como en respuesta a lo dicho, un sonido de ruedas podían escucharse reverberar en el estrecho callejón en el que se encontraban. Prontamente, una borrosa figura de un carro tirado por bueyes podía ser visto a la distancia. Mientras se acercaba, los ojos de Kurapika volvieron a dilatarse al ver la escena frente a ella.
Frente a ella se encontraba un carro de los que eran tirados por bueyes, sin embargo en su frente tenía el rostro de una mujer deformada, bloqueando cualquier entrada al mismo carruaje. A pesar de ser descrito como un carro tirado por bueyes, no tenía bueyes en lo absoluto.
"Que…" comenzó Kuroro mientras veía el grotesco vehículo con ojos incrédulos.
Oooh… Suzaku-samaaaa… hablo el rostro de la mujer, su voz chillona tembló en lo que parecía ser afectuoso placer. A pasado tanto tiempo… tanto pero tannntooo…
"Este es Oboroguruma. Ella los llevara por mí a su destino."
Seguiré cualquier orden que usted me dé, con todo mi corazón… la mujer chilló en lo que parecía la más pura devoción hacia Suzaku. Lo que sea, cuando sea… mi amado Suzaku-samaaa…
"Buena chica, Oboroguruma." Suzaku rió y acaricio la mejilla de la mujer sin el más mínimo rastro de asco en su rostro, gesto o discurso. "¿Los llevaras a Saikyo?"
Lo que sea por usted, Suzaku-samaaa… dijo nuevamente la mujer con voz pegajosa. Entonces giro su rostro hacia Kuroro y Kurapika; quienes se congelaron cuando ella poso su mirada en ellos. Entren, invitados…
Sin la más mínima palabra de advertencia, la mujer abrió su boca y salto hacia ellos esperando engullirlos. Por reflejo, Kuroro tomo bruscamente la cintura de Kurapika y salto lejos del 'asalto'.
"Oh dios…" Suzaku se cubrió la boca con su mano mientras ponía una inocente expresión en su rostro.
"¿Y eso porque fue?" grito Kurapika, mientras seguía colgando por su cintura en los brazos de Kuroro. "¡Suzaku!"
"Me excuso por no haberos informado, pero ese es el método que Oboroguruma utiliza para transportar sus pasajeros." Dijo entre divertidas risas.
Honorables invitados, por favor no hagan aún más compleja mi labor… dijo el rostro de la mujer de formas amenazante a la vez que fruncía el ceño y se les acercaba lentamente, sus ruedas sonando de forma terrorífica.
"No se ve para nada seguro." Comento Kuroro de forma seca.
"Bueno, el fin justifica los medios ¿no?" Suzaku les sonrió y esta vez Oboroguruma se aseguro de no dejarlo escapar.
Los trago de una sola vez e incluso lamio sus labios en agrado, como si acabara de probar el alimento más fino del mundo.
"Ahora, Oboroguruma, no me decepciones." Suzaku dio un leve golpecito en la cabeza de la mujer.
Nunca, Suzaku-sama… prefiero morir antes que decepcionarlo… se inclino hacia la mano de Suzaku y disfruto las caricias.
"Entonces, es hora de marchar. Diles que los contactare tan pronto como pueda." Dijo mientras daba dos golpes al carruaje, en forma de ánimos.
Lo haré… cuídese, Suzaku-samaaaa… Oborogurumo inclino la cabeza y comenzó a moverse entre la delgada niebla hasta desaparecer.
"Ahora…" Suzaku se volteo y comenzó a caminar. "Me pregunto ¿de qué querrá hablar conmigo, Kirin-sama?"
¿Cómo se sienten, honorables invitados? La voz retumbo en el pequeño cuarto, el cual se encontraba al interior del carro de Oborogurumo.
Kurapika sintió como si fuera otra versión de la resbalosa voz de Basille.
"¿Parecemos estar en una posición agradable?" murmuro molesta, mientras se lamentaba de estar contra el piso de madera con Kuroro sobre ella. Esa era la pose exacta en la que se encontraron dentro del cuarto, justo luego de ser tragados por Oborogurumo.
Bueno…
"¡Tú! ¡Bájate!" Kurapika le ladro a Kuroro.
"No me grites en el oído, Kurapika. No soy sordo." Dijo Kuroro mientras se levantaba y acomodaba, de forma que su espalda se apoyara contra la pared de madera del carruaje.
Kurapika le frunció fieramente el ceño, pero no dijo nada para molestarlo verbalmente como solía hacer. La razón tras eso era que no era la primera vez que Kuroro estaba sobre ella, y ella noto que al hombre parecía no molestarle tener que tocarla; pero estaba demasiado avergonzada como para quejarse directamente sobre el asunto. En conclusión, decidió guardarse aquello para sí mientras lo bombardeaba con miradas de reproche.
Brevemente, Kurapika se sentó apoyando su espalda contra la pared opuesta a la de Kuroro. Permanecieron en silencio por un tiempo, manteniendo sus pensamientos para sí.
Hemos arribado a su destinooooo… Oborogurumo anuncio repentinamente, y ellos podían sentir como el carruaje desaceleraba hasta detenerse.
"¿Tan rápido?" Kurapika parpadeo sorprendida. Solo habían pasado unos cuantos minutos y ya habían llegado a su destino.
No decepciones a Suzaku-samaaa… dijo Oborogurumo, complacido con su logro. Entonces abrió la puerta trasera del carruaje y pudieron, de hecho, bajar de forma normal del carruaje. Kurapika a regañadientes pensó que el demoniaco espíritu podría haberlos hecho entrar de la misma forma.
Tan pronto como estubieron fuera del carruaje, podían ver la pequeña puerta que lo guiaba hasta el mundo humano. Rápidamente salieron del sendero espiritual y Kurapika, en secreto, estaba aliviada de no seguir en ese fantasmagórico lugar. Se encontraron asimismo en la cima de una pequeña colina, que miraba una ciudad ubicada en las faldas de esta. Kurapika se maravillo con la grandiosidad de la ciudad, al igual que Kuroro. La ciudad era magnifica en cuando a su antigua estructura al igual que su arquitectura, especialmente en cuanto a su castillo de dos torres que se ubicaba en el centro de la ciudad. Entonces, Kuroro lo supo; el instante en que puso sus ojos en el castillo, allí, los ojos escarlatas definitivamente se encontraban allí.
Oborogurumo, siendo un espíritu y todo era incapaz de salir del sendero espiritual, los miro de forma contemplativa. Luego de un tiempo, finalmente se decidió.
Un pequeño concejo de mi parte, honorables invitados… dijo de forma repentina Oborogurumo, con cierto tono de seriedad en su voz.
Kuroro y Kurapika se voltearon a mirar al espíritu demoniaco, quien se encontraba en la puerta del sendero espiritual.
Tengan cuidado de las arañas que invaden esta región… y de esa forma desapareció una vez más dentro del sendero espiritual. La puerta rápidamente se cerró tras ella y todo regreso a su normalidad. El viento soplaba tranquilamente y la atmosfera no parecía dar muestra de peligro alguno.
"¿Dijo arañas?" pregunto Kurapika con duda en su voz y un profundo ceño dirigido a Kuroro.
"Arañas, eso dijo." Kuroro asintió, aunque su expresión era igualmente de confusión.
"Bueno, hay una justo aquí." Kurapika murmuro irónicamente mientras se giraba y se ponía a caminar hacia la ciudad.
Kuroro tan solo elevo una ceja al ver su actitud, pero no dijo nada. Y siguió a Kurapika mientras bajaba la colina.
Apenas acababan de bajar la colina cuando chocaron con otro problema.
Luego de unas cuantas zancadas mientras bajaba la colina, Kurapika sintió repentinamente que algo la jalaba por lo hombros. Intento no darle importancia, pero prosiguió. De pronto, sorpresivamente, fue bruscamente sacudida y pronto se encontró asimismo en el aire. Kuroro, quien se encontraba atado a ella por la maldición, fue arrastrado con ella. Sorprendida Kurapika dejo escapar un grito.
Era una graciosa escena para quien los viera; dos personas muy diferentes rebotando e el aire, como si fueran dos pescados que atraparon el señuelo del pescador. Sin embargo aquello no era en lo más mínimo gracioso para ellos. Kuroro aterrizo con gracia sobre el suelo, pero los pies de Kurapika nunca tocaron el suelo. Cuando alzo la vista, vio que se encontraba dada vuelta entre las ramas de los arboles, con suaves hilos de seda rodeándola. Para ese entonces el lazo se había extendido hasta seis metros; permitiendo que Kurapika colgase allí, mientras él se encontraba seguro en el suelo.
"Que—" ella comenzó a hablar, pero fue acallada por las risas burlonas de otra mujer.
Ohoho… Miren lo que eh atrapado. Una linda y pequeña niña llena de energía… dijo la sedosa voz, tan suave y aterciopelada que provoco que los cabellos de Kurapika se pusieran de punta. Tan deliciosamente llena de vida y poder…
Una mujer vestida en un delicado y fino kimono negro apareció desde la oscuridad del bosque, sobre una rama cercana al lugar en que colgaba Kurapika. Sus movimientos eran ligeros y rápidos, como si viviera en el árbol, estando acostumbrada a moverse entre ramas a pesar de su refinada apariencia. Su piel era mortalmente blanca y sus profundos ojos negros eran similares a los de un insecto. Su largo cabello se encontraba amarrado por sobre sus hombros y caía mas allá de la rama sobre la cual se encontraba. En vez de hermosas cejas, estas parecían haber sido afeitadas, siendo reemplazada por dos extraños puntos en su frente.
Con rápidos movimientos, Kuroro estuvo en un segundo tras la terrorífica mujer, con su mano sobre su cuello, listo para decapitarla cuando lo deseara.
"Déjala ir, Jorou-gumo." Dijo Kuroro con un tono muy peligroso en su voz. Kurapika parpadeo al escuchar el drástico cambio en su tono de voz. Nunca lo había oído sonar tan amenazante. Más aún, parecía conocer a la mujer.
Ah… la terrorífica mujer silbo de forma sensual, mientras se giraba para ver al hombre con sus ojos negros.
Ella miro a Kuroro con gran interés mientras sonreía. Kurapika tembló cuando vio esa sonrisa; en vez de seductora era venenosa. Su belleza mera mortal, y Kurapika estaba seguro de eso. La mujer abrió sus delgados y rojos labios:
Acaso no es el chico Anansi.
La tipeja que traduce… =) otro capítulo traducido… espero que sea de vuestro gusto… =) ahhhh tiempo que no traducía =)
