TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:
www(punto)fanfiction(punto)net/s/5650325/1/1001_Nights
Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.
La historia hasta ahora: Otro problema acechaba. Lucian podía oler la sangre de Kurapika y definitivamente, algo le había sucedido a Fino; quien en teoría, debía acompañar a la kuruta en su excursión diaria.
Capitulo 27
(NUNCA) MI JUDAS
Lo que vieron al bajar las escaleras era peor de lo que imaginaron. Kurapika no se encontraba en ninguna parte, y una ensangrentada Fino se encontraba inconsciente sobre el suelo. Las personas se arremolinaban a su alrededor para observarla y expresar su pena al dueño de la posada. Rápidamente, Kuroro y Lucian se acuclillaron junto al cuerpo de Fino, examinando su pulso y heridas.
"Scuzati-mi intruziunea (Disculpa mi intrusión)…" murmuro Lucian mientras examinaba el cuerpo en busca de heridas externas.
"Fino, oh Fino…" el hombre mayor recito con vehemencia su nombre, deseando que quizás lo escuchara y de esa forma despertara de forma milagrosa. Aunque no tuvo tal suerte.
"Sólo tiene heridas superficiales y una ligera contusión en su cabeza. Fuera de eso, se encuentra bien. Toda esta sangre es de Kurapika." Anuncio Lucian.
"¿Dónde está Kurapika?" Kuroro le pregunto al dueño.
"¿Ku—Kurapika? O dios… ¿Dónde está? No sé…" el pobre hombre se veía demasiado desorientado como para responder de forma coherente.
"¿Dónde está la otra chica?" Kuroro pregunto a la multitud.
"Yo… sólo encontré a Fino." Respondió uno de los muchachos; tenía sangre sobre sus ropas—la sangre de Kurapika si Lucian estaba en lo correcto.
"Relájate, Lucifer. Déjame ver lo que ocurrió." Lucian puso una mano sobre el hombre de Kuroro y tomo una gota de la sangre de Fino, desde las heridas que tenia, tragándola.
Kuroro observo con tranquilidad al vampiro. Conocía sus otras habilidades. Lucian podía obtener las memorias de una persona por medio de su sangre. Los recuerdos en la mente de las personas podían deteriorarse con el tiempo, pero el cuerpo siempre recordaba. Sin embargo, la calidad de las memorias no era tan detallada ni intrincada como las que poseía el cerebro. Después de todo se basaban en sensaciones y sentimientos.
Lucian cerró sus ojos e intento concentrarse para cernirse sobre unos determinados recuerdos dentro del mar de memorias de Fino. Luego de fijar los recuerdos relevantes, comenzó a descifrarlas.
"Sus recuerdos son bastante borrosos, pero puedo concluir que fueron atacadas por un grupo de personas. Kurapika hizo de escudo, por eso es que Fino tiene su sangre. Parece que la tomaron como rehén para amenazar a Kurapika, por lo que Kurapika accedió. Espera—"
Sus cejas se fruncieron.
"Creo, que drogaron a Kurapika. Entonces… ellos golpearon a esta chica en la cabeza." Termino con suavidad.
Cuando abrió sus ojos para mirar a Kuroro, observo que dicho hombre tenía sus ojos fijos en un determinado lugar. Con curiosidad, Lucian siguió la línea de visión de Kuroro, descubriendo unos cortes en el torso de la mano de Fino. Esos cortes habían sido hechos de forma deliberada, formando una extraña figura.
"La insignia de una jodida 'M'…" dijo Kuroro de forma casi inaudible.
Lucian no tenía ni idea de por qué Kuroro parecía tan molesto por esa M, pero cuando se volteo a preguntarle, aborto esa misión. Cuando vio la mirada asesina que estaba lanzando, supo que era mejor no presionarlo con preguntas irrelevantes. Abruptamente, Kuroro se puso de pie y camino fuera de la hostal. Lucian solo podía observarlo como un conejito asustado.
"Señor, ¿es medico?" el viejo dueño de la hostal le pregunto al vampiro.
"No tengo un certificado oficial que me acredite como médico, pero sí, soy versado en medicina."
"En—entonces ¿Puede ayudar a Fino?"
"Como dije, bătrȃn (viejo), Fino se encuentra bien." Lucian hizo rodar sus ojos grises. "Pero la voy a atender, está bien."
Porque ella es humana, como yo solía serlo, pensó Lucian, aunque creo que a Lucifer eso le importa un cuerno.
Kuroro se encontraba sobre el techo de uno de los edificios más altos del lugar. No estaba seguro de cómo podía rastrear a Mammon, pero su instinto le decía otra cosa. Su caza dio frutos cuando encontró a Mammon, quienes habían hecho de unos terrenos abandonados su escondite—muy similar a lo que el Ryodan siempre hacia.
Imitadores, resoplo con fría entretención y un inusual resentimiento.
Todavía era capaz de sentir su nen en Kurapika. Al menos sabía que Kurapika seguía vivo.
El por si mismo bastaba para recuperar a Kurapika. Sin embargo, el no era suficiente para destruir por completo a Mammon. No. No quería solo rescatarla. Quería destruir y aniquilar por completo a Mammon. Personalmente vería que eso ocurriera.
Sin desviar su mirada; la que era tan intensa que podía hacer agujeros a través de las murallas de concreto, saco su celular y digito un número que conocía de memoria. La voz de Shalnark resonó al otro lado de la línea. El mensaje de Kuroro fue simple y claro.
"Tenemos una misión."
Luego de decir brevemente su posición a Shalnark, colgó. Ni siquiera se molesto en mencionarle a la joven araña sobre la nueva misión. Sus arañas siempre realizaban las misiones sin cuestionar nada. Nunca lo cuestionaban. Por su modus operandis, ellos sabían lo que el quería—actuar sin restricciones, a menos que lo ordenase de otra forma. Era un protocolo estándar entre ellos; según la descripción de Kurapika.
Dejo escapar una pequeña sonrisa. Le gustaba el vocabulario de la muchacha.
"No tienes que venir si no quieres." Dijo llana y desinteresadamente Kuroro a nadie en particular.
Entonces ese 'nadie en particular' salió de las sombras y se mostro como nadie más que Lucian. Miro con ojo crítico a Kuroro, notando que el hombre había cambiado sus ropas a las indumentarias de Danchou. Incluso su cabello estaba peinado hacia atrás, exponiendo la marca en su frente al mundo.
Como si estuviera declarando la guerra contra Mammon, pensó el vampiro.
"No, no puedo permitir que un homicida ande suelto por ahí jugando al héroe, cuando puede que termine haciendo explotar el lugar en pedacitos. No gracias. Quizás sea un vampiro, pero soy un pacifista, un amante de la paz."
"Entonces tus esfuerzos son inútiles."
"La naiba! (¡Diablos!) ¿Realmente estas pensando en hacer estallar el lugar?"
"No necesariamente."
Lucian sabía que Kuroro implicaba que estaba en modo asesino. Incluso si el vampiro lo intentaba, no iba a ser capaz de detener a la cabeza de la araña. Que fuera o no parte de la nombrada misión de rescate era algo irrelevante.
"Kurapika no estará feliz si se entera." Señalo, deseando calmarlo con eso.
"En ese instante, ella será incapaz de comprender lo que sucede a su alrededor." Dijo Kuroro, con tono sombrío y molesto. "Dudo que recuerde alguna cosa."
"¿Significado?" Lucian no comprendía lo que decía.
"Mammon," comenzó escupiendo, "Es un grupo conformado por personas que sienten placer cuando provocan dolor en otros."
"Suenan como Feitan."
Kuroro asintió. "Imagina un grupo conformado por una docena de Feitan, solo que aun peores."
"Sfinte sisoe. (Mierda)" Lucian se estremeció.
Kuroro contrajo sus ojos. Sabía que Kurapika debía estar soportando una serie de torturas en este mismo instante—torturas que iban más allá de su imaginación. Sabía que sobreviviría. Era demasiado orgullosa para dejarse morir por un grupo de 'criminales sin gusto', y probablemente estaría pensando en cómo se vengaría de ellos, conociendo su capacidad para guardar rencor.
Aun así, ese prospecto no le gustaba.
Durante su breve estadía con los guardaespaldas de la familia Nostrad, de tiempo en tiempo Kurapika debía presenciar una sesión de tortura para obtener información de sus cautivos. Había anticipado que algún día los roles se intercambiarían y sería ella quien seria torturada para que entregara información. Sin embargo, la sesión de tortura que había supervisado—nunca había torturado a nadie con sus propias manos—no era nada en comparación a lo que Mammon le estaba haciendo a ella.
Habian sellado su nen, roto su brazo izquierdo, clavado agujas sin esterilizar entre sus uñas, arrancado las uñas de su otra mano, azotado, pateado por todo el cuerpo, golpeado hasta la inconsciencia, cortado con un uña de gato de nueve puntas, y la lista seguía. Con el tiempo, sus sentidos comenzaban a entumecerse y el dolor parecía enmudecerse. Estaba agradecida de que el dolor no fuera tan agonizante, pero recordaba vívidamente como había sido al inicio, en la primera sesión.
Lo primero que hizo fue luchar y huir, pero antes de que pudiera hacer cualquier cosa, un hombre enorme la había apuntalado contra el suelo; haciéndola tragar polvo, mientras otro hombre trabajaba en sus tobillos. Entonces le cortaron el tendón de Aquiles de ambos pies, de forma que ya no pudiera escapar. Cuando hicieron aquello, ella había gritado el aire de sus pulmones, el dolor se extendió desde sus piernas a todo su cuerpo. Sus piernas se habían sacudido con violencia, espasmos causados por el trauma causado sobre los músculos y nervios de su cuerpo.
"Ahora sé una buena niña y dinos todo lo que sabes del Genei Ryodan, muchacha." Uno de sus torturadores le había dicho con una voz enfermizamente dulce.
Kurapika no les había respondido—o más bien, había sido incapaz de responder ya que aun se encontraba desorientada por el dolor.
"¿Bueno?"El hombre tenía poca paciencia y agarro un puñado de los cabellos dorados de Kurapika, empujando su cabeza hacia atrás, casi rompiendo su cuello.
"¿Cómo… voy… a… saberlo?" escupió aquellas palabras, pero estas salieron sin poder ya que su voz estaba demasiado débil.
"No te hagas la tonta, muchacha. Te hemos estado observando, a ti y a Kuroro Lucifer. Son inseparables. Asumimos que eres su confidente o algo así. ¿Quizás un miembro?" una mujer que le recordaba a Machi habló.
"¡NO soy una araña!" Kurapika comenzó a recuperar la fuerza en su discurso mientras el dolor comenzaba a desaparecer, aunque seguía sintiendo dolor.
"¿Hm? ¿Entonces qué? ¿Un amigo? Improbable." Sacudió su cabeza mientras hablaba para sí. "Kuroro Lucifer no tiene amigos."
Kuroro no pudo evitar sonreír a pesar de sus circunstancias.
No han hecho su tarea como corresponde, pensó con triunfo mientras la imagen de Lucian aparecía en su cabeza.
La mujer observaba a Kurapika, cuando noto la breve sonrisa que apareció en su ensangrentado rostro, entonces dio unos pasos hacia ella y estudiar su rostro con curiosidad.
"He oído que es un hombre extraño. ¿Supongo que su gusto en mujeres también es extraño? Entonces, ¿Eres su novia?"
La pregunta la golpeo en silencio, mientras la mujer continuaba estudiando su cara.
"Extraño. Tu rostro no es feo, ¡Pero eres plana!" exclamo mientras examinaba con sus manos los pechos de Kurapika.
Kurapika dio un grito, sorprendida y en acto reflejo le dio un cabezazo en la nariz a la mujer. No pudo golpearla con toda su fuerza debido a su posición actual, pero fue suficiente para apartar a la desvergonzada mujer.
"¡Aieee! ¡Me rompiste la nariz!" gimoteo la mujer.
"Deja de molestar. No hubieses roto tu nariz si no es por una ruidosa cabeza hueca." Un hombre encapuchado, quien estaba sentado en un rincón de la sucia habitación, con voz autoritaria y fría.
Por la forma en que se comportaba el hombre de la capucha y los otros a su alrededor, Kurapika rápidamente podía concluir que ese hombre era el líder del grupo. El hombre encapuchado se volteo hacia Kurapika y le dio una fría mirada. Ella no se estremeció—las miradas frías eran un paseo por el parque para ella.
"Eso es bastante feroz de tu parte, pequeña niña. Qué tal si cooperas con nosotros y nos dices todo lo que sabes sobre el Genei Ryodan, y nosotros te dejaremos ir sin mayores… heridas."
Kurapika resoplo con rebeldía.
"Me mataran." Le dijo de golpe.
El hombre encapuchado le sonrió.
"Chica lista."
Con un movimiento de su cabeza, los hombres comenzaron a realizar la actividad que tanto adoraban—torturar. Solo se detuvieron cuando le rompieron unas cuantas costillas, un brazo, algunos cortes profundos, y ella vomito sangre y flema—la clara historia de hemorragia interna—antes de intentar volver a interrogarla.
"¿Todavía sin hablar?" pregunto el hombre de la capucha con voz fría.
Kurapika mantuvo su voz cerrada.
"Hmm… extraño." El hombre de la capucha cruzo sus brazos y se inclino sobre la fría pared. "Dices que no eres miembro pero viajas junto al líder. ¿Y ahora no dices nada de ellos? ¿Por qué?"
Kurapika lucho por no hacer rodar sus ojos—no quería entretenerlos con su historia de cómo termino viajando con la cabeza de la araña por culpa de Hassamunni. Sin embargo, la muchacha kuruta estaba enormemente agradecida por la falta de atención de estos idiotas—todavía no se percataban de que estaba usando lentes de contacto oscuros. Si se enteraban de que era una kuruta, las cosas se pondrían realmente feas.
Notando la falta de respuesta como testarudez, algo que debía ser 'corregido', el hombre de la capucha indico a sus hombres que prosiguieran con la tortura. Esta vez, ella consiguió mas costillas y huesos rotos, igual que una rotula rota, un brazo dislocado y uñas destrozadas.
"¿Todavía no?"El encapuchado golpeo la cabeza de Kurapika con la punta de sus pies.
Kurapika le lanzo una profunda mirada de desprecio a pesar de su condición. Antes de sucumbir a la oscuridad, susurro cuatro palabras:
"No… soy…un… judas…"
"…'Y les dijo, "Qué me darás, y yo se los entregaré" y convinieron con él por treinta piezas de plata'…"
Kurapika se volteo hacia Kuroro, ojos curiosos y perplejos. Sin embargo, ella completo el verso.
"Mateo 26:15. ¿Qué hay con esa cita bíblica?"
Kuroro alzo la vista y miro directo dentro de los ojos azules de Kurapika. Cuando no dijo nada, Kurapika se volteo por completo para estar cara a cara, con sus manos a los costados.
"El verso infame sobre la traición de Judas Iscariote contra Jesús Cristo. ¿Qué con eso?"
"¿Traición? Estoy más inclinado a decir que Judas tan solo estaba haciendo un trato justo. Después de todo, la misma biblia nos dice que él es un negociador, y era por eso que él era el tesorero del grupo."
"¿Trato justo?" Kurapika abrió sus ojos. "¿Dices que vender a una personas por 30 monedas de plata es un trato justo?"
"En ese entonces, 30 monedas de plata eran una gran suma de dinero." Dijo Kuroro con frialdad.
"¡Vendió a su propio profesor Y maestro!"
"Y recibió su castigo al final, ¿Cierto?" Kuroro tenía una pequeña sonrisa en su rostro estoico. "Hay diferentes versiones de eso. El evangelio de Mateo dice que regreso el dinero a los sacerdotes y se colgó. El acta de los apóstoles dice que compro un campo con el dinero 'ycolgándose, reventó por medio, y todas sus entrañas se derramaron', y por eso el campo fue llamado Akeldama o campo de sangre. El evangelio de Judas nos dice que fue lapidado por antiguos discípulos de Jesús."
"El evangelio de Judas es el más dudoso de todos." Kurapika achico sus ojos.
"Aun así," Kuroro cerro sus ojos, como si se preparara para entrar en profundo trance, "son hechos irrelevantes para nosotros."
"¿Y cuál ES tu punto?" exclamo Kurapika, sintiéndose frustrada por la forma poco clara de hablar.
"Los dos somos capaces de ser Judas, Kurapika." Finalmente dijo Kuroro.
Kurapika se congelo, y Kuroro elaboro su afirmación.
"Podemos ser el Judas del otro. Yo podría capturarte y venderte como el último kuruta a otros coleccionistas, quienes están dispuestos a pagar cuantiosas sumas de dinero. Tú, de la misma forma, puedes vender información sobre el Genei Ryodan a otros Hunters para librarte de nosotros."
"Pero no lo hemos hecho." Kurapika dijo de forma defensiva, pero rápidamente su rostro se suavizo de forma considerable. "Y no creo que vayamos a serlo."
A pesar del trato, agrego mentalmente.
Una feliz sonrisa apareció de forma furtiva en sus labios cuando oyó decir esas palabras y sintió las no mencionadas.
"Concuerdo."
Kuroro abrió sus ojos. Esa fue la última conversación que había tenido con Kurapika antes de que fuera secuestrada por Mammon. Cuan irónico era que rápidamente debían probar que no eran Judas—aunque siendo más específicos, era el turno de Kurapika.
"Danchou, todos están aquí." Anuncio Shalnark.
Lucian le dio una mirada preocupada. A pesar de su tranquilo comportamiento, el vampiro podía literalmente ver las flamas asesinas tras esos oscuros ojos. Si en algún momento esas flamas lograban escapar a la libertad, deseaba no estar cerca para ser abrazado por accidente—por muy improbable que pareciera.
Lucifer nunca a estado así de agitado, pensó en ello mientras robo una mirada al resto de las arañas. ¿Es por eso que les está dando la espalda? ¿Para qué no vean su agitación?
"Aniquilen a todos," fue todo lo que dijo Kuroro.
Las arañas se miraron entre ellas y entonces se volvieron hacia Nobunaga, dándole una mirada que decía 'sabes-que-esta-mision-es-para-rescatar-al-kuruta-aún-cuando-no-lo-dijo-por-lo-que-no-te-hagas-el-idiota-y-la-pases-a-matar-en-el-proceso. Nobunaga resoplo en protesta, ya que parecía que todos lo tomaban por imbécil. Era molesto, pero que su Danchou hubiese reclutado a todas las arañas para salvar al bastardo de la cadena—el mismo que había asesinado a Uvogin y Pakunoda.
"Misión iniciada."
Y todas las arañas se dispersaron sin dejar rastro alguno. Lucian se acerco a Kuroro y dejo salir un silbido cuando observo el enorme terreno.
"¿Cómo la vas a encontrar?"
"Puedo sentirla." Era todo gracias al nen que había implantado en ella.
"¿Esta viva y bien?"
Kuroro le lanzo una mirada que le decía 'eres-un-idiota.
"Viva." Pero definitivamente no bien.
La estaban llevando al borde de su sanidad. Había pasado por tantas cosas pero esta agonía iba más allá de cualquier cosa que hubiera experimentado, por lo que le tomaba todas sus fuerzas el mantenerse viva y rebelde. Nunca cedería ante seres tan bajos como estos. Cuando quedo inconsciente por primera vez, la habían dado diez minutos para recuperar el aliento antes de patearla de regreso a la consciencia. Otra inútil interrogación hizo aparición, seguida de otra sesión de rigurosa tortura.
Para entonces, su respiración se asemejaba más a un silbido. Podía sentir como sus pulmones se llenaban de sangre—tenía una hemorragia en el pulmón.
Para distraerse del dolor e ignorar los insultos, vulgaridades y molestas preguntas que le lanzaban, Kurapika decidió pensar en otros asuntos. Lo primero que vino a su mente era, sorprendentemente, las últimas palabras que Ishtar le dijo:
¿Cuídalo?
Si estuviera un poco saludable, hubiese resoplado en seca diversión.
Definitivamente, Ishtar le estaba pidiendo MUCHO en una palabra. 'Cuídalo' tenía tantas implicaciones para ella. Al aceptar esa petición, prácticamente Kurapika había prometido 'no matarlo', 'impedir que otros lo maten' e incluso 'estar siempre junto a él'. Era casi como si hubiese acordado quedarse junto a él y ser su, ¿Qué?, ¿Protector? No. Niñera o esposa sonaba más apropiado.
Las jodí gigantescamente. Se regaño mentalmente, aunque extrañamente no se arrepentía en lo mas mínimo de haber hecho esa promesa.
Kurapika no sabía si era porque estaba alucinando debido al dolor o porque tempranamente había sido drogada, o porque estaba semi dormida y a punto de volver a desmayarse, pero estaba casi segura de que había oído la risa de su hermano junto con su voz:
Oh, ¿En serio?
Antes de que Kurapika pudiera continuar entreteniendo el fantasma imaginario de su hermano, fue bañada en agua helada. El frio despertó sus sentidos y nervios, y casi dio un brinco de sorpresa.
"¡Despierta! ¡No estás aquí para dormir todo el día!" una voz gruñona llego a sus oídos.
"Esto se está volviendo repetitivo y aburrido." Dijo la mujer desvergonzada. "¿Podemos hacerlo a mi manera?"
"Prosigue." El encapuchado movió su cabeza en aprobación, dándole autorización.
La mujer desvergonzada dio chillidos de alegría y dando saltitos se acerco a la semi muerta y mutilada kuruta.
"Esto no dolerá mucho, niña." La tomo en sus brazos mientras la enderezaba de forma descuidada, como si fuera una muñeca de género. Para la apariencia delgada y frágil que poseía, la mujer tenía buenos músculos.
Entonces la mujer dejo ver sus colmillos, y Kurapika noto que sus caninos habían crecido y se habían vuelto más afilados. Se parecían a los colmillos de Lucian.
"Puedo extraer cuaaaa~~lquier información de quien sea, mientras beba su sangre. ¿Bastante cool, no? Como un vampiro." Rio emocionada, antes de clavar sus colmillos en el suave cuello de Kurapika.
Kurapika solo tuvo tiempo de soltar una bocanada de aire en sorpresa, pero ya que su cuerpo se encontraba tan adormecido debido a las repetitivas sesiones de golpes, no sintió dolor alguno. Se sentía como si una hormiga la hubiese mordido. Lo único que la mortificaba era que a pesar de todos sus esfuerzos para soportar el dolor y mantener su promesa de 'no soy judas', aun así, los Mammon obtendrían el acceso a sus recuerdos.
Casi lloro en desesperación cuando la mujer desvergonzada grito en agonía, distrayéndola de sus lamentos y mortificaciones.
"¿Qué te pasa ahora, mujer?" uno de los hombre pregunto exasperado. Parecía que a dicha mujer le gustaba exagerar las cosas, por lo que no la tomaban con seriedad.
"Su—su sangre—" la mujer se atraganto y rápidamente se encontraba vomitando sangre.
Kurapika, igualmente sorprendida y perpleja, solo pudo yacer sobre el frio suelo, mientras observaba como la mujer vaciaba la sangre de sus órganos. Rápidamente se transformo en algo similar a una mujer, para un tiempo después morir.
Todos los integrantes de Mammon observaron mudos el cadáver de la mujer desvergonzada y entonces volvieron su atención hacia Kurapika; quien para entonces seguía sorprendida. El hombre encapuchado sonrió divertido y maravillado. Los engranajes en la cabeza de Kurapika comenzaron a funcionar y prontamente logro recordar una conversación.
…Sangre que me sabe a veneno… mezclada con cosas asquerosas… la sangre de Ishtar… ustedes apenas y son humanos…
Conclusión: la mujer desvergonzada había sido envenenada por la esencia de Ishtar que fluía en sus venas.
"Parece que la mujer de Kuroro tiene más trucos de los que habíamos anticipado." El hombre encapuchado dijo con una suave carcajada.
"No soy su mujer…" siseo molesta, cuando se recupero del sobresalto. La mordida en su cuello seguía abierta y sangre caía libremente de ella. Ya había perdido bastante en las anteriores sesiones de tortura, y si agregaba esto, próximamente moriría por hemorragia.
Otro hombre lado un risotada. "¡Ya veo! Ya que viaja con Kuroro Lucifer pero dice que no es su mujer, ¡Debe ser su perra!"
Los otros rieron entretenidos, como si fuera una graciosa broma Y no consideraran ni por un momento que la mujer desvergonzada acababa de morir por la sangre envenenada de Kurapika. Para Kurapika, eso era un insulto humillante. Quería gritar una dura respuesta, que ella no era tal cosa y que Kuroro no era nada lujurioso, pero sus pulmones no le permitían hacer tal cosa. Diablos, él la trataba con un respeto que nadie en el mundo criminal le hubiese dado. Aun cuando era conocido por actuar y engañar, ella sabía—simplemente lo sabía—que él jamás le había mentido.
Hasta ese momento, nunca le había mentido.
"Si ella puede mantener su atención por tanto tiempo, debe ser porque es realmente buena siendo jodida. Veamos por nosotros mismos." Uno de los más gordos, obviamente el más maligno y con excesivo libido, camino hacia ella y comenzó a desabrocharse los pantalones.
"No la mates en el proceso." Dijo el hombre encapuchado, su voz sin emoción alguna.
"Nah, ella no va a morir porque simplemente se la joda. Has visto su resistencia." Dijo otra mujer, quien había permanecido en silencio en todo momento, por lo que Kurapika no la había notado.
El hombre arrojo hacia un costado sus pantalones, y su erección era tan prominente que todos en la habitación podían verla aun cuando no lo intentaron.
"Heh, me pregunto donde escondes esa enorme fuerza y resistencia en este cuerpecito tuyo." Se acerco a ella y bruscamente le agarro su mentón con su callosa y gorda mano. "Me pregunto cuan 'fuerte' serás en la cama… aunque desafortunadamente, aquí no hay camas."
Para ser honestos, Kurapika estaba espantada—tan espantada que sus ojos se volvieron escarlatas, los que afortunadamente permanecían oculto tras sus lentes de contacto. Quería ponerse a llorar y llorar, lamentando su extremada mala suerte junto con los problemas que nunca dejaban de asecharla. ¿Por qué ella? Quería dejar de lado su actitud de muchacha fuerte y simplemente ceder al miedo, pero no permitiría que eso ocurriese. Era una orgullosa kuruta y seguiría siéndolo hasta que la muerte la viniera a buscar. La muerte sería más aceptable que vivir una vida perseguida por irremediable vergüenza.
Dándole al hombre obeso una mirada de odio y apoderándose de todp0 el coraje que tenia, Kurapika dijo por debajo de su aliento:
"Du-te la dracu '…"
"¿Qué?" su tormento le dio una idiota mirada.
Una de las mujeres de Mammon rio divertida.
"¿Así que puede hablar rumano, eh?"
Sinceramente, no podía. Eso solo se debía a que Lucian en diferentes ocasiones balbuceaba insolencias y maldiciones en rumano, y Kuroro las había traducido para ella, por lo que había aprendido una o dos de ellas.
"¿Y qué diablos significa eso?"
"Hmm… algo como 'vete a la mierda'". La mujer se encogió de hombros.
Un golpe cruzo su mejilla sin piedad alguna, el impacto fue tan fuerte que sus lentes de contacto cayeron. Afortunadamente, estaba tan desorientada y su mente estaba tan nublada que en ese momento su rabia había desaparecido y sus ojos volvían a ser azules.
"Te quieres pasar de lista, ¿no?" el hombre obeso le gruño. "Veamos si podemos enseñarte modales."
¡Ustedes son los que necesitan aprender modales! Grito en su cabeza, pero estaba demasiado mareada para pronunciar palabra alguna.
"Aquí." Otro hombre le paso al hombre obeso algo que parecía ser de hierro. "Hice eso en mi tiempo libre, cuando se divertían con ella."
El hombre observo de cerca el objeto, y cuando sonrió maliciosamente, Kurapika supo que se encontraba lista para una nueva sesión de tortura. El hombre obeso se volteo hacia uno de sus compañeros y le pidió fuego. El otro hombre solo se encogió de hombros y lo encendió con facilidad a través de su habilidad nen. Cuando el fierro se encontraba rojo, solo entonces Kurapika noto que había sido forjado para marcar. Sus ojos se dilataron en horror. No era el ser marcada a fuego vivo lo que la horrorizaba; era el diseño lo que la asustaba.
La marca de una araña de doce patas.
"Te ayudaremos a ser un miembro oficial de la araña." El hombre rio felizmente cuando anuncio su torcida visión de ayuda.
Incapaz de aguantar por más tiempo, los ojos de Kurapika se volvieron escarlata, traicionando su verdadera identidad. Los ojos del hombre encapuchado se agrandaron.
"¡ESPERA!"
Si fuera otro kuruta, sus ojos hubiesen brillado más allá del escarlata. Nunca había sentido tanta furia en su vida.
El fierro caliente seguía rojo y humo salía cerca del pecho desnudo de Kurapika. No había que ser genio para entender lo que acababa de ocurrir. Podía oler la carne quemada. Un hombre encapuchado sostenía a Kurapika por su pelo, tomando un puñado de este mientras ella colgaba por unos cuantos centímetros sobre el suelo. Sus jeans estaban hechos añicos y su polera solo era un trozo de tela que colgaba de su cuerpo, la que apenas cubría su magullado y ensangrentado torso. El reverso de la polera estaba empapado en sangre, mientras que el frente estaba desgarrada a propósito.
Estaba tan destrozada; tan fracturada y lastimada que la palabra 'irreparable' apareció en su mente.
Sus puños estaban cerrados tan fuertemente, que sus nudillos se volvieron blancos. Lucian noto que la rabia lo invadía por lo que decidió retroceder unos cuantos pasos, antes de finalmente voltearse hacia las arañas.
"¡Cubranse!"
Era sabido por la araña que Lucian solía acompañar a su Danchou en su tiempo libre, y de cierta manera lo habían aceptado como el amigo de su Danchou. También sabían que el hombre era un bromista, pero cuando lo escucharon decir aquello con una seriedad, sabían que era mejor obedecer.
En un segundo, justo cuando todas las arañas estuvieron cubiertas de alguna forma, la mecha de Kuroro exploto con violencia.
No estaban seguros de lo que realmente había pasado. Solo sabían que algo había explotado con violencia, y había fuego y rugidos de bestias, el humo se alzaba sobre las llamas acompañadas del sonido de derrumbe. También, aparte de los gritos de terror y muerte, escucharon la afilada voz de su Danchou:
"Lemegeton: Ars Goetia."
Tras una enorme pieza de cemento usado como escudo, Lucian y unas cuantas arañas; Phinks, Machi, Shalnark, Feitan y Kalluto, aprovecharon la oportunidad para conversar.
"¡Eso estuvo cerca! ¡El imbécil realmente uso el anillo de Salomón!" entonces Lucian dijo unos cuantos insultos en rumano; lo que fue ignorado por el resto.
"Esta es la segunda vez que Danchou no puede controlar su rabia." Noto Machi con voz tranquila.
"La primera (única) vez que Danchou se enojo, un clan completo fue masacrado como si fueran moscas." Dijo Feitan, casi con orgullo.
Kalluto se estremeció de forma involuntaria. "¿Cómo?"
"¿Quién sabe? Solo nos dijo que nos apartáramos mientras liberaba su poder. Ninguno de nosotros se atreve a desobedecerle cuando se trata de medidas de seguridad. El conoce mejor que nadie cual es el alcance de su poder."
Cuando Kalluto escucho eso sintió que su sangre se helaba. Pensar que estas extrañas personas con increíble fuerza le temían a un solo hombre, eso solo le daba escalofríos. Kalluto dio una vacilante mirada por sobe su hombro.
Y el sobrevivió un encuentro con ambos, padre y abuelo. Que monstruo, se dijo Kalluto.
"Aun así, no puedo creer que este así de enojado por una mocosa." Dijo Nobunaga.
Shalnark y Machi suspiraron. Nobunaga seguía resentido con la rubia. Lucian, sin embargo, no estaba interesado en su conversación por lo que dio una pequeña mirada al Armagedón. Desde la distancia y entre el humo que cubría el lugar, pudo captar el brillo de las orbes azules de los aros que usaba Kuroro Lucifer. Lucian soltó un suspiro de alivio.
Anansi, más te vale que esos aros tengan una gran resistencia, de otra manera, solo dios sabe que pasara cuando Lucifer pierda esos contenedores, Lucian gimoteo en su interior.
El tamaño de la rabia de Kuroro se podía ver por la cantidad de daño que había sufrido el terreno—no solo el cuarto de tortura/interrogación.
Casi todos los miembros de Mammon habían sido reducidos a irreconocibles formas y figuras, mientras que los edificios habían cedido ante el poder de los demonios del anillo de Salomón. Kuroro se encontraba de pie sobre un mar de humo y polvo con algunos de sus demonios junto a él. Mientras el polvo y el humo se despejaban, solo tres figuras se mantenían en pie—Kuroro, el encapuchado y Kurapika, quien seguía sujeta al encapuchado.
A pesar de que su rostro estaba oculto por las capas de su capucha, Kuroro podía sentir su temor ante los demonios. El encapuchado, con descuido soltó la carga que sostenía su mano, provocando que Kurapika colapsara sobre el suelo. Había cumplido su rol como escudo, por lo que ya no le era necesaria.
"Oh, oh… que poder tienes allí." El hombre encapuchado avanzo, atreviéndose a encarar a un furioso-pero-de-alguna-forma-sedado Kuroro. "¡Imagina lo que puedes conseguir con ese poder!"
Kuroro cerró sus ojos hasta transformarlos en rendijas.
"¿Tu punto?"
"Directo al grano, ¿cierto? Bueno, me parece perfecto." El hombre encapuchado se encogió de hombros con frialdad, como si no estuviera afectado por la presión que Kuroro estaba dando. "Sabes, fácilmente podrías dominar el mundo con tu poder. ¿Has pensado en eso?"
Kuroro lo observo desinteresado.
"¿Por qué no te me unes en esta búsqueda?"
Sin duda alguna, Kuroro le dio una orden muda a uno de sus demonios, y el demonio lanzo un fuego infernal hacia el hombre encapuchado. A pesar de su habladuría y enorme compostura, el hombre era débil. En poco tiempo fue reducido a cenizas.
"De las cenizas a la cenizas, del polvo al polvo." Dijo Kuroro con frialdad mientras observaba como lo que quedaba del hombre encapuchado era soplado por el viento, desapareciendo en el aire. "Mammon, patrón de avaricia. Tu codicia será tu perdición."
Entonces, todo quedo en silencio—solo el sonido de la briza nocturna que atravesaba el terreno.
"Lucifer, necesitamos llevarla a un hospital." Lucian fue el primero en romper el silencio.
"No." Fue la rápida y dura respuesta.
Lucian solo tuvo tiempo para parpadear confundido cuando Kuroro en un remolino de movimientos ya tenía Kurapika en sus brazos.
"Machi." Kuroro la llamo.
"Sí." En un instante ella apareció junto a él.
"Sígueme. El resto de ustedes, cacen a cada uno de los Mammon."
Entonces, sin desperdiciar otro segundo, Machi y Kuroro se marcharon, dejando a Lucian y al resto de la araña en el destruido lugar.
"Bueno…" Lucian se rasco con nerviosismo la cabeza. "Me iré tras ellos. Buena suerte, muchachos."
Y Lucian también se marcho.
"¿Por qué el Danchou se molesta en rescatar a esa mocosa?" escupió Nobunaga.
"Creo que tiene que ver con su acuerdo." Respondió Shalnark mientras recorría el lugar, examinando que los muertos estuvieran realmente muertos.
"¿Acuerdo?"
"Una vez le pregunte a Danchou como había hecho para que la kuruta sea cooperativa, el me dijo que tenían un acuerdo. Aunque nunca me dijo los detalles de ese acuerdo."
"Danchou tan solo está manteniendo su parte del trato. Es un hombre de palabra." Dijo Franklin con seguridad.
"¿Manteniéndola viva?" Nobunaga sonaba más que disgustado.
"Supongo que eso es parte del trato."
"Sea lo que sea, tenemos trabajo que hacer." Canturreo Shizuku a la vez que invocaba su deme-chan. "¿Supongo que debería limpiarlos?"
Mientras Shizuku trabaja tragando lo que quedaba de Mammon, Feitan se acerco a uno de los cuerpos carbonizados. Su mano brillaba de un color purpura mientras tocaba uno de los cuerpos que aun podía ser reconocido como persona. Entonces procedió con su 'interrogatorio' no autorizado.
Cuando llegaron a un hotel cualquiera, Kuroro y Machi irrumpieron dentro de una de las habitaciones vacías, dejando que Lucian se encargara del registro y ese tipo de papeleo. ("¡De nuevo yo! No soy su niño de los mandados, pentru numele lui Dumnezeu! (¡Por amor de Dios!)"). Luego de arrancar la inútil camisa de Kurapika, Machi realizo los primeros auxilios y coció el talón de Aquiles junto con otros cortes de su cuerpo. Cuando Machi volteo el cuerpo de Kurapika para revisar su espalda, sus cejas se fruncieron cuando observo una enorme M dibujada con cortes sobre su espalda. Esa M ocupaba toda su espalda, desde sus hombros hasta su cintura.
Kurapika, por otro lado, no mostro reacción alguna al tratamiento de Machi. Con inseguridad, Machi dio una mirada rápida al lugar donde se encontraba su Danchou, observando que este miraba al vacio. Su rostro no mostraba emoción alguna y su presencia parecía no ser de este mundo. Daba la impresión de que todas sus células cerebrales estaban siendo ocupadas en la tarea de pensar en qué hacer en esta situación. Machi se giro para observar a Kurapika—cuyo cuerpo parecía que en cualquier momento iba a ser abandonado por su alma.
"Danchou, no puedo hacer mas." Dijo con suavidad.
Kuroro no dio respuesta.
"Dale esto." Lucian, quien nuevamente aparecía de la nada, le entrego una jeringa que poseía un extraño liquido en su interior.
La mujer lo miro con sospecha.
"Son calmantes." Lucian hizo rodar sus ojos.
Machi hizo como se le ordeno, administrando las drogas al sistema de Kurapika, quien seguía sin dar reacción alguna.
"Machi, ve a buscar los amigos de Kurapika. Especialmente el médico. Tráelos como sea, pero sin que sean dañados.
"Está bien."Y con eso, se marcho.
"Lucian. Hazme un favor." Todavía no quitaba la vista del espacio vacío que observaba.
"Care este? (¿Cuál sería?)"
"Regresa a ese lugar y encuentra el anillo de Kurapika. Deben habérselo quitado. Es la réplica exacta de este, solo que con una piedra azul." Le entrego su anillo a Lucian.
Lucian moría por cuestionar sus decisiones, pero sabía que este no era el momento adecuado. Tendría tiempo en el futuro para cuestionarlo. En silencio se marcho de la habitación, dejando a Kuroro con un moribundo kuruta.
El cuarto se empapo de silencio, Kuroro continuo en el mismo lugar que había asumido desde que llego al cuarto. Toco con sus dedos el anillo de Salomón que envolvía su anillo, sintiendo el frio metal.
"¿Por qué no la protegiste?" hablo.
Hizo aparición un ligero humo al mismo tiempo que el Ifrit.
Mis órdenes son no lastimarla. Nunca me ordenaste protegerla.
Kuroro contrajo sus ojos, pero sin embargo admitió que sus palabras al dar la orden habían sido incompletas.
"Te daré una nueva orden." Finalmente se volteo para observar el cuerpo de Kurapika. "Protégela."
¿Por siempre?
"Sí, si es necesario."
¿Qué hay de ti?
Y por primera vez, Kuroro se percato de que una de las razones por las que era tan invencible no se debía sólo a sus esfuerzos y poderes. Había un factor externo que contribuía a ello—una mujer de cabellos negros y un hombre de pelo dorado.
"Ya tengo bastante protección."
Cuando Lucian llego a la ciudad destruida ("Y al final, realmente termino haciendo explotar el lugar," Lucian hizo rodar sus ojos), todas las arañas habían desaparecido y ningún cadáver de los Mammon había quedado atrás. Había solo una criatura con vida allí, y aparentemente lo estaba esperando.
"¡Mira esta destrucción!" bufó Lucian. "¿Qué estaba pensando Ishtar? Darle su sangre y el anillo de Salomón. ¿Quería convertirlo en un semidios o algo por el estilo?"
"Difícilmente." Anansi sacudió su cabeza, haciendo que su pelo dorado se meciera con suavidad. "Ambas cosas son para su protección y supervivencia."
El vampiro le frunció el ceño a la encarnación de la araña.
"Sabes. La forma en que te comportas cerca de Lucifer es completamente diferente a como te comportas cuando estas solo o con otra persona. De ce? (¿Por qué?)"
"Porque es un niño tan li~~ndo." Anansi hizo un gesto que pretendía ser lindo, haciendo que se le revolviera el estomago a Lucian.
Padres adoptivos… fue lo que se le cruzo por la cabeza en ese instante.
"Como sea, aquí está el anillo. Apuesto que te pidió que lo buscaras." Anansi le arrojo el anillo de Kurapika.
Lucian atrapo el anillo con una mano, guardándolo en su bolsillo. Ni se molesto en examinarlo. Observo a Anansi con ojos críticos, antes de suspiras pesadamente.
"Menos mal que tus aros funcionaron de maravillas."
Anansi le dio una pequeña sonrisa.
"Tienen que hacerlo. Siendo un humano que posee su sangre mezclada con la de una diosa, una caída para ser mas exactos, tiene unos cuantos riegos. En esencia, es un veneno mortal a pesar del poder que guarda—el poder que le permite a Kuroro controlar el anillo de Salomón. Si el humano no es lo suficiente fuerte tanto física, mental, emocional y psicológicamente, la sangre lo destruirá. Mental y físicamente, Kuroro se encuentra en un nivel superior al promedio de los humanos. Pero psicológicamente…" Anansi vacilo por un instante.
"¿Psicológicamente?"
"Su psicología se desarrolla de forma más lenta y tardía—inactiva. Quizás sea un genio, pero no tiene las habilidades para diferenciar lo correcto de lo malo. Eso no tiene importancia para él y su forma de pensar."
"¿Un déficit de conciencia?"
"En palabras claras," Anansi asintió. "Y es por eso que necesita esos contendores para controlarlo—solo dios y el diablo saben lo que pasara cuando la esencia de Ishtar lo aplaste."
Cuando Leorio llego y le dio una mirada a su amiga, sugirió con vehemencia que trasladaran a un hospital a Kurapika, sin embargo Kuroro le dijo que era imposible. En los archivos, Kurapika Kuruta estaba muerto, y debería permanecer así por su propia seguridad. Mientras Leorio examinaba con rigurosidad las heridas de Kurapika, Killua comenzó a interrogar al líder de la araña.
"Bien, no voy a aceptar un no: ¿Cómo diablos termino así?" Killua se giro sobre sus tobillos y le lanzo una mirada brusca al hombre mayor. Gon también le lanzo una mirada inquisitiva.
Kuroro suspiro en silencio. Les correspondía saber lo que le había sucedido a Kurapika para haber terminado de esa manera. Entonces les dijo el concepto general sobre Mammon, y que de por si, ella ya se encontraba mejor debido a que Machi había tratado los cortes.
"Si no fuera por Machi, Kurapika estaría muerta o en el mejor de los casos, invalida de por vida." Se refería al corte de sus tendones de Aquiles.
"¿Crees que estará bien? ¿No quedara invalida?" los ojos de Gon ya se encontraban cristalizados con lagrimas.
"Confió en las habilidades de Machi." Kuroro dijo de forma despectiva. "Pero ahora todo depende de las habilidades de tu amigo doctor."
"¡Todavía es un practicante!" protesto Killua. Leorio agradeció a Killua por excusarse, por que el mismo no sentía tal confianza en sus habilidades.
Kuroro no respondió a las protestas de Killua, en cambio procedió a cruzar sus brazos por sobre su pecho y tomar asiento sobre una de las sillas que se encontraba en un rincón. Entonces cerró sus ojos y se negó a conversar con los otros niños. Killua y Gon compartieron una mirada ansiosa.
Solo podían esperar.
"¿Qué hay de Kurapika?" pregunto Lucian.
"Los efectos secundarios de la sangre de Ishtar no deberían ser tan significativos como los de Kuroro, ya que ella la recibió de Kuroro. Sin embargo, deberemos poner una restricción por seguridad ya que no es emocionalmente estable," se detuvo y agrego, "todavía."
Una pareja perfecta. Se complementan, pensó Lucian.
"Efectos secundarios, efectos secundarios. Has estado hablando de efectos secundarios. ¿Pero en realidad cuales son estos?" Lucian dio un golpecito con su pie sobre el suelo en demostración de su frustración.
"Pude ser cualquier cosa, tanto benignas como malignas. Recuperación extraordinaria, muerte y demencia son las más simples." Dijo Anansi encogiéndose de hombros, sin desear continuar explicando dichos efectos.
"¡Mierda!"
La ordinaria exclamación de Leorio atrajo la atención de todos los ocupantes de la habitación. Seguía junto al cuerpo de Kurapika, examinándola una vez más con un ceño profundo en su rostro. Parecía más perplejo que preocupado.
"¿Qué pasa Leorio?" Gon fue el primero en preguntar.
"Yo…" dudo por un instante, pero finalmente se giro para dirigirse a Kuroro. "¿Aprendió una habilidad nueva mientras viajaba?"
Esta vez fue el turno de Kuroro para fruncir el ceño.
"Explícate."
"Bueno… ves esto." Leorio levanto el brazo roto de Kurapika y para sorpresa de Kuroro, su brazo parecía nuevo.
"¿Qué tiene de malo su brazo?" pregunto Killua.
"Killua, por si no lo habías notado (Cosa que no hiciste), su brazo estaba roto hace unos minutos atrás y ¡ahora está perfectamente bien!" Leorio hizo rodar sus ojos en exasperación. "También, tenía una hemorragia en su pulmón, cinco costillas rotas y el resto fracturadas, humero roto y fracturado, rotula despedazada, escapula fracturada, hemorragia interna, contusiones, trauma alrededor del plexo solar, cráneo fracturado, uñas…uhh…"Leorio se estremeció al recordar las uñas de Kurapika—o la falta de ellas.
¡Esas bestias! ¡De hecho se atrevieron a sacarle sus uñas! De hecho sentía ganas de vomitar.
"Eso suena horrible…" Gon tenía un rostro triste.
"¡Y ahora está completamente curada!" Leorio ignoro lo que Gon dijo.
"¿Completamente curada?" Killua pregunto para verificar que había oído bien.
"¡Al 100%! Así que," Leorio volvió a girarse hacia Kuroro. "¿Estás seguro de que es la Kurapika que conocemos? Sabemos que tiene habilidades, pero esto es demasiado extraño e…" le lanzo una mirada incomoda hacia la muchacha, "…inhumano."
Algo hizo click en la cabeza de Kuroro cuando escucho la palabra 'inhumano'.
La sangre de Ishtar…
"¿Y cuál es el problema de eso? ¿Acaso no es algo bueno?" pregunto Gon con inocencia, su rostro resplandecía.
"Es bueno, Gon, pero es demasiado extraño." Killua pincho con un dedo la cabeza del otro muchacho. "¿Pero que hay si es algo como 'la calma antes del a tormenta'?"
"No está reaccionando."
Las palabras de Kuroro sonaron más a pregunta que a una afirmación. El hombre miro a Kurapika con ojos críticos, mientras que los otros intercambiaron miradas.
"Bueno…" el chico mas larguirucho se rasco la nuca. "Esa es la parte que no entiendo. En estos instantes debería estar despierta. Quizás un poco desorientada y mareada, pero… sí…"
Kuroro frunció el ceño. Algo faltaba.
"Lucifer."
Una voz desconocida para los 3 muchachos, pero familiar para Kuroro, resonó en la habitación. Los tres giraron de golpe su cabeza en dirección al balcón, encontrándose con un extraño hombre en el. Hace unos segundos ese balcón estaba vacío.
"Te tomo demasiado tiempo." Dijo Kuroro.
"Aquí están los anillos." Dijo Lucian al tiempo que lanzaba de forma descuidada los anillos; lo que Kuroro agarro con una sola mano, sin siquiera observarlos.
Lucian observo la figura de Kurapika.
"¿Cómo esta dragă (querida)?"
"No está despertando." Kuroro respondió con una voz más bien sombría.
Los hombros de Lucian se encogieron levemente, y balbuceo, "Cum era de aşteptat… (Como esperaba)"
Kuroro alzo una ceja, pero antes de que pudiese preguntar algo, Lucian ya se encontraba caminando hacia la cama de Kurapika. El trío rápidamente se puso en pose defensiva, haciendo una barrera entre la chica y el vampiro. Lucian solo pudo parpadear.
"Son sus amigos cercanos." Entonces Kuroro se volteo hacia el trío. "Es un conocido de Kurapika."
Los tres lo observaron con cautela y sospecha, rehusándose a moverse de aquel lugar. Lucian solo se encogió de hombros.
"¿El niño Zaoldyck, el que quiere se doctor y el hijo de Ging?" el vampiro se giro para preguntarle a Kuroro; quien le respondió con un movimiento de cabeza.
El rostro de Gon se ilumino.
"¿Conoces a mi padre?"
"Un poco, pero dejemos eso para más tarde." Lucian alzo una mano para detener el torrente de preguntas que Gon iba a hacer sobre el elusivo hunter. Observo a Kuroro con ojos tranquilos.
"Hey, ya que me tienen tanta desconfianza, ¿Por qué no le pones tú el anillo?"
Kuroro levanto una ceja.
"¿Acaso hará alguna diferencia?"
"¿Quién sabe?" el vampiro le dio una sonrisa incierta, pretendiendo inocencia, sin embargo era una pobre actuación.
Kuroro observo los anillos en su mano y luego al rostro de Lucian. Contrayendo sus ojos cuando lo miro a los ojos.
"Me debes una explicación, Lucian."
Lucian dio un ligero graznido y la comisura de sus labios se torcieron en nerviosismo. Entonces Kuroro deslizo el anillo de Ishtar en el dedo de Kurapika. Lucian cruzo sus dedos en su espalda. Los otros tres, desinformados como estaban, contuvieron su aliento en espera.
Paso un minuto y Kurapika abrió sus ojos.
La tipeja que traduce… U.U perdón por la demora…. En andado cortita de tiempo y SI! Lo reconozco … un poco floja también XD gracias por leer!….
