I close my eyes
Only for a moment
And the moment's gone
All my dreams
Pass before my eyes, in curiosity
Dust in the wind
All we are is dust in the wind
Dust in the wind - Kansas
Dean pasaba horas en el hospital, muchas veces debía esconder de los doctores para que no lo echaran del lugar, en otras ocasiones, Cas y él caminaban por el lugar, hablando y sacando teorías, ya había aprendido a ignorar a la gente que lo observaba.
Pasaba tanto tiempo junto a Cas que podía jurar que ya sabía reconocer su rostro de confusión, esa simple mueca que le provocaba un sonrisa en lo más profundo de su ser. Casi podría decir que sentía que lo conocía mucho más tiempo, no simplemente dos meses; Cas era alguien especial, alguien que te hacía sentir bien por ser quien eras.
Y Dean era amigo de él.
Sam, Dean y Cas habían buscado por demasiado tiempo la razón de que Castiel pudiera dar vueltas lejos de su cuerpo, pero no había ninguna. Bueno, Dean no había leído tanto como los otros dos, pero ponía mucha voluntad en lo que hacía y eso era apreciado por el ojiazul; Ninguna de las noticias que encontraba encajaban en el perfil, no había información sobre lo que le había ocurrido a Cas realmente, era algo nuevo y misterioso.
Castiel quería rendirse, simplemente dejar que ocurra lo que estaba claro que pasaría, pero seguía intentándolo al ver la sonrisa que le dedicaba Dean, y esas increíbles ganas que tenía por salvarlo: Cas no podía creer que alguien como él estuviera ayudándolo.
Las horas de visitas se habían acabado, y las enfermeras estaban verificando que no quedara nadie dentro. Claro que Dean ya sabía dónde esconderse para pasar desapercibido.
Una vez ya estaban seguros, Castiel se sentó en el suelo, contra la puerta, y Dean lo acompañó.
—Gracias.— Murmuró el azabache.
—Es lo que haría por cualquier persona.— Le sonrió y Cas sintió una molestia dentro suyo.
—Claro.— Lo observó unos segundos y luego le dedicó una cálida sonrisa. —Pero aun así, gracias.
Dean decidió preguntarle algo que le había estado rondando la cabeza esos últimos días
—Cas, ¿puedes salir del hospital?
Castiel mostró confusión en su rostro y lentamente respondió:—No lo intenté.
—¿Quieres probarlo ahora?— Dean se levantó con cierta ilusión en el rostro, Castiel no pudo negarse ante eso.
—¿Dónde iremos?— Preguntó el ojiazul, levantándose también.
—A mi casa, ¿no está eso claro?— Cas sonrió y ambos salieron de la habitación.
—¿No esta Sam estudiando para sus exámenes en tu casa?— Dean río tan fuerte que todo el mundo volteó a verlo.
—El pequeño Sammy está estudiando en casa de su novia. —Colocó unas comillas con los dedos en palabra "estudiando".— Hace bastante que no lo veo en casa en las noches, pero siempre aparece por las mañanas. — El ojiverde no podía borrar la orgullosa sonrisa que tenía en el rostro.
Castiel dejó escapar una carcajada y lo siguió. Cas había estado sospechando que Sam tenía novia, pero hasta ese momento no estaba seguro, y se sentía tan orgulloso como si fuera uno de sus hermanos.
¿Y qué tal Dean? ¿Él tendría novia? Era muy bien parecido, muchas chicas debían estar tras de él. Seguro tenía novia y estaba perdiendo el tiempo con alguien como Cas simplemente porque era buena persona, no porque había sentido es click que Castiel no podía quitarse de la cabeza.
El azabache se deprimió ligeramente, pero le sonrió a su compañero:—Entonces vayamos a tu casa, siempre y cuando pueda salir.
Llegaron a la entrada y Dean salió rápidamente, girándose para ver si Castiel podía salir. Y sí, consiguió salir, y fue mucho más fácil de lo que esperaba.
El ojiverde sonrió con gran alegría:—¡Sí!— Gritó y luego de un giro de felicidad, volvió a caminar. —Ya me estaba cansando de escabullirme todo el rato de los doctores.— Se retractó automáticamente. —Quiero decir, no es que no valiera la pena, claro que lo hacía, pero estaba cansado de comer cosas que dan en los hospitales. Definitivamente necesitaba un poco de aire fresco.— Caminaba rápida y felizmente, y Castiel lo seguía sin borrar la sonrisa de su rostro.
—También pudiste habérmelo sugerido antes y hubiera sido más fácil.— Se burló Castiel. Dean intento fingir enojo, pero sus ojos lo delataban
—Tú tampoco lo mencionaste, genio.— Murmuró entre dientes el Winchester.
Cas sonreía, no podía dejar de hacerlo. Realmente lo hacía feliz estar con Dean, habían sido los mejores dos meses de toda su vida, y estaba malditamente inconsciente. Nunca había hablado con demasiadas personas, por lo que no mantenía largas relaciones con la gente y realmente no entendía demasiado eso de que otra persona te hiciera sentir completo.
Hasta ese momento.
Caminaron muy poco tiempo, quizás unos cuatro minutos hasta llegar a la casa de los Winchester. Dean vivía realmente cerca del hospital, quizás por eso había estado con Gabriel el día en el que Cas lo vio por primera vez.
Entraron a la casa, era normal, modesta: un piso arriba con tres habitaciones, una cocina abajo, un baño y una pequeña sala de estar donde había un sofá y una tele.
Dean le sonrió:—Bienvenido a mi morada.— Miró alrededor, verificando que nadie estuviera ahí. Por suerte, ni un alma parecía estar con ellos. —Ponte cómodo.— El ojiverde se sentó en el sofá, sabiendo que Cas lo imitaría. —Ahora que sabes que puedes salir del hospital, ¿Por qué no sales a recorrer el mundo?
El ojiazul río:—No creo recordar mucho de esto, no creo que valga la pena.
Dean fingió una sonrisa, pero se le podía ver levemente triste. Solo sonreía porque sabía que debía:—¿Realmente crees que no recordarás nada del ahora?
—Es poco probable que pueda recordar que me vi a mi mismo, ¿no?— El ojiverde asintió y encendió la televisión. Fue a buscar una cerveza y luego puso un aburrido partido de béisbol. —¿Realmente te gusta esto?
—No— Respondió sinceramente. —Mi padre solía ver los partidos, supongo que solo es costumbre.
En ese momento, Castiel se dio cuenta de que no sabía nada sobre Dean y su familia más allá de Sam. Quizás tenía un padre que se preocupaba cuando su hijo no aparecía por las noches o llegaba extremadamente tarde. Estas últimas semanas habían pasado demasiado tiempo juntos, ¿acaso nadie se preocupaba por él?
Pasados unos minutos, Castiel preguntó:—¿Y tus padres?
—Mamá murió en un accidente cuando tenía cinco, un incendio en nuestra antigua casa en Kansas.— Bebió un trago de su botella. —Nuestro padre… Realmente no lo vemos mucho, aparece cada tanto cuando esta corto de dinero o cuando está herido.— Señaló la puerta. —Vivimos cerca del hospital para poder llevarlo rápidamente.— Susurró, pero casi al instante suspiró y colocó una gran sonrisa en su rostro. —¿Es algo deprimente, no crees? Cuéntame de tu vida.
Cas negó con la cabeza, sin acordarse realmente algo interesante que contarle:—No hay mucho que decir. Mis padres son religiosos, por lo que todos mis hermanos tienen nombres de ángeles de Dios.— Dean asintió, escuchando con atención. —Tengo una familia grande, muchos hermanos, muchos primos. —Intentó recordar más detalles— Son ultraconservadores, intentaron que mis hermanos fueran curas, y mi hermana monja, pero ningún quiso, por eso mis hermanos terminaron por independizarse apenas pudieron hasta que simplemente quede yo, y no soy exactamente su orgullo, pero me aceptan.— Castiel río. —Mi padre me dejo salir en muchas ocasiones en secreto, hice demasiadas cosas que ninguno de ellos saben.
Dean sonrió y terminó su botella.
—¿Te llevas bien con tus hermanos?
—No realmente. Son agradables depende el día, pero no tengo mucha relación con la mayoría. —Suspiró— Aunque quizás con Gabriel sea diferente, es decir, no es como Sam y tú, pero es el que mejor me cae de todos.
—Él te quiere.— Agregó Dean.
—Viene a verme todos los días, sé que me quiere. Es un buen hermano, aprendí a apreciarlo más este último mes.
Dean cambió de canal, sin saber que más decir, hasta que se le vino a la cabeza: —Eso que le dijiste a Gab, de que no te habían atropellado por accidente, ¿qué fue?
—No estoy seguro de quien era, pero sé que no fue accidental.— Comenzó a jugar con sus dedos nerviosamente. —Puedo recordar ese coche aparcado, no parecía que fuese a avanzar, y acelero como nunca antes hubiera visto.— Miró al ojiverde —Pero no me preocupa demasiado, siempre y cuando no le pase nada a mi familia.— Dean asintió y volvió a cambiar emisora, haciendo zapping entre distintos canales de deportes. —¿Solo miras deportes?— Se quejó Cas a los minutos. —Veamos otra cosa.
—¿Cómo qué?, ¿Qué puede ser mejor que el deporte?
Cas sonrió con malicia:—Doctor Sexy.
Dean abrió la boca y se tensó, completamente sorprendido: —¿Fue Sam verdad?
—Claro que fue Sam—Castiel no pudo evitar reír fuertemente ante el rostro de su acompañante—No te hagas el duro, puedes ver lo que quiera conmigo, no lo recordaré luego.
El ojiverde miró hacía el reloj y suspiró en rendición:—Bien, ya va a comenzar el capítulo, mejor cambio.
El de ojos azules no pudo parar de reír ese día.
Tercer mes.
Castiel ya no recordaba lo que era hablar con otra persona que no fuera Dean, tal vez por eso mismo lo olvidaba, disfrutaba tanto el tiempo que pasaba junto a este que no sentía la necesidad de otros seres humanos.
Pero eso lo hacía molestarse. Lo molestaba cada vez que su hermano aparecía para verlo y hablara con él, le molestaba cada vez que alguien le decía que despertara, es decir, ¿cómo podría hacerlo? Estaba dando lo mejor de sí mismo y aun así no podía hacer nada.
Miró hacía la puerta, esperando que Dean la abriera felizmente y lo recibiera con una gran sonrisa.
Pero paso el tiempo, y Cas se frustraba cada vez más.
Mirando a su cuerpo con desdén, comenzó a gritar: —¿¡Por qué no despiertas!?, ¿¡por qué no dejas de traerles problemas al resto!?— Tomó aire. —Solo estoy pidiendo que despiertes, o que mueras, o que hagas algo. Ya no lo resisto.
Por favor… Susurró para sí mismo.
