I know what it means to be alone, I sure do wish I was at home.
I don't care what the neighbors say, I'm gonna love you each and every day.
You can feel the beat within my heart.
Realize, sweet babe, we ain't ever gonna part.

Good Times Bad Times – Led Zeppelin

—Dean, encontré algo, un hechizo— Comenzó Sam. —O algo así…— La mueca que el mayor tenía en su rostro era suficiente para saber que no creía en eso, y Sam sonrió, comprendiendo su sentimiento. —Sé que no te gusta esto, pero es lo mejor que tenemos. —Dean puso los ojos en blanco. —Solo que, no son cosas fáciles de conseguir.

—Dime que necesitas, sé a quién pedirle. Sam anotó unas cosas y le dio el papel: "Tres falanges de un hombre justo, las alas de una Ornithoptera alexandrae, aceite santo y un frasco de sangre de un hijo bastardo" —No creo en esto, ya lo sabes. Y no es un poco, no lo sé, ¿satánico?— Sam se encogió de hombros

—Por probar no perdemos nada, ya lo dije, es lo mejor que tenemos. Es una situación extraña y tendremos que tomar medidas diferentes.— Dean negó con la cabeza se frotó el puente de la nariz.

—Bien, ve al hospital y dile a Cas que no iré hoy. Intenta que él te oiga, sé que no sabes dónde está, pero asegúrate de que él lo sabe antes de volver.— Sam asintió.

Dean salió de la casa y miró la lista fijamente, no eran cosas que él pudiera conseguir, pero sabía quién si lo haría por él. Tomo a su bebé, su Impala del '67 en perfecto estado y comenzó a manejar con su casete de AC/DC sonando a todo volumen.

Manejó algunos kilómetros hasta llegar a donde quería, una mansión que estaba claramente repleta de guardias vigilando a cada persona que se aparecía por ahí. Dean suspiró en rendición y apretó el botón del timbre y del intercomunicador salió una voz que le resultaba odiosamente conocida.

—¿Si?

—Tanto tiempo— El ojiverde intentaba fingir una sonrisa, aun sabiendo que el otro no lo estaba viendo.

—Ardilla— Le dijo, y por su tono de voz, parecía haber sido tomado por sorpresa. —Veo que necesitas algo.

—Tan listo como siempre, Crowley.— Respondió con ligero sarcasmo. —Sí, necesito algo, algunas cosas que yo no puedo conseguir pero sé que tú podrás.

—Gracias por la confianza en mi persona.— El portón se abrió —Puedes pasar.

Dean entró y caminó un poco hasta llegar a la entrada, donde el mayor lo estaba esperando, se acercó e hizo amague de darle un abrazo al Winchester, pero este se alejó un poco.

—¿Así recibes a un viejo amigo, Dean? —Le criticó con una sonrisa en el rostro. —¿Qué puede ser tan urgente como para que hayas recurrido a mí?

—Ya te lo dije, necesito unas cosas y yo no podré conseguirlas.— Dean se cruzó de brazos, se lo podía ver ligeramente tenso.

—No será gratis.— Le aclaró el más bajo.

—Tranquilo, lo sé.

—Bien, desembucha, dime lo que necesitas— El ojiverde le dio la lista que Sam había escrito para él y Crowley arqueó una ceja.— Bueno, parece que alguien se ha ido al lado oscuro y planea invocar al demonio.— Sonrió y se encogió de hombros. —Pero no me incumbe en lo absoluto lo que vayas a hacer con esto Ardilla, así que lo conseguiré. —Dean relajó su postura un poco, y entonces Crowley sonrió ampliamente— Pero a cambio quiero algo que te importa mucho más que cualquier otra cosa, tu preciado Impala.

Dean se quedó tieso, y la rabia comenzó a fluir dentro de él:—¡Nunca te gustó mi auto!— Le gritó. —Nunca lo tendrás, hijo de perra.— Crowley no podía borrar la sonrisa de satisfacción en su rostro.

—No me gusta, pero a ti sí. Así que ordena las prioridades Winchester, las cosas de la lista, o tu auto. —Dean miro su preciosa Impala a lo lejos, varios segundos y luego pensó en Castiel, y en cuanto deseaba que se recupera y poder tocarlo, darle la mano, o algún mínimo contacto. Y comprendió que realmente podría dar su bebé por él.

Estaba sufriendo una pequeña pelea en su interior, su Impala, el auto en el que había vivido tantas cosas. Ese auto que tenía un soldadito atascado en el cenicero de uno de los asientos de atrás, los legos que él había tirado en la ventilación, las iniciales de ambos hermanos marcados en una de las puertas de los asientos traseros. Era su auto favorito, y solo suyo, su preciada bebé.

Pero Castiel, era, y aunque le costará admitirlo, mil veces más importante que su auto. Quería salvarlo, e iba a hacerlo.

Dejó escapar un suspiro de rendición desde su interior:—Es un trato Crowley, pero hasta que no me lo puedas dar todo, no te daré el Impala.

El nombrado se sorprendió y no se tomó la molestia de ocultarlo.

—Realmente debe ser algo muy importante para que hayas aceptado.

—Cállate.

Dean volvió a su casa más tarde de lo que esperaba, había estado dando vueltas por la ciudad: había ido a su restaurante de comida rápida favorito y había ido a beber a varios bares de la zona.
Había disfrutado de andar con su auto por todos lados.

Al llegar a su casa no se había sorprendido de estar solo. Se recostó en el sofá y miró al techo, esperando haber tomado la decisión correcta, ¿y si no funcionaba? ¿Y si Castiel podía despertar por su cuenta?:—¡Acabo de aceptar dar mi Impala por un chico que conozco hace menos de cuatro meses!— Se quejó consigo mismo. —Pero no puedo echarle la culpa, Castiel… él merece estar bien.— Se mordió el labio inferior y se frotó los ojos con cansancio.

Sam volvió a la casa alrededor de las seis de la mañana, y lo primero que vio, fue a su hermano en el sofá. Lo arropó con una sábana que tenía en un cajón y subió a su habitación.

Cuarto mes.

Al tiempo, Crowley llamó a la casa de los Winchester, Sam atendió.

—¡Alce!— Hablo con gran alegría. —¿Cómo va todo en tu vida?

—¿Crowley?— Preguntó Sam con sorpresa.

—¿Qué tal? Me gustaría alargar nuestra charla, pero necesito hablar con tu hermano.— Sam miro a su alrededor vagamente y recordó que Dean estaba en el hospital.

—No esta.

—Dile que conseguí lo que necesitaba, que cuando quiera puede darme su parte del trato.

Sam frunció el entrecejo:—¿Qué te ofreció a cambio?

—Si él no te lo dijo, no lo haré yo.— Susurró divertido y luego cortó la llamada.

Dean estaba junto a Castiel en el hospital, le estaba contando que quizás habían encontrado algo para que él volviese a su cuerpo, y, según el ojiverde, era "tan satánico, que quizás el mismo Lucifer se apareciese", y el ojiazul reía ante esas cosas.

Dean le dedicó una sonrisa:—Espero que funcione, porque quiero hablar con algo más que solo tu…—Movió las manos alrededor de Cas— tu "espíritu"

El azabache le devolvió la sonrisa: — Y yo espero poder recordarte, Dean.

Sam había llegado rápidamente al hospital, y entró bruscamente a la habitación.

—¿Qué le ofreciste a Crowley?

—Nada.

—Dean.— Reclamó más serio, bajando el tono de su voz.

El nombrado tragó saliva y miró hacía una pared: —El Impala.— Sam relajo sus facciones y le puso una mano en el hombro.

—¿Diste el Impala por él? —Dean estaba a la defensiva, así que se encogió de hombros y luego miró a su hermano.

—Y espero que funcione.

Sam asintió con la cabeza, y sonrió algo triste:—Funcionará.

Cas, el cual había estado observando todo, estaba intentando asimilar lo que había oído, ¿el Impala no era el auto de Dean, su bebé, su preciosa nena? Era de lo que Dean más le hablaba.

—Sabemos cómo traerte Cas, pero necesitábamos cosas que no podíamos conseguir, entonces Dean se lo pidió a Crowley, un sujeto que puede conseguir todo lo que quieras a cambio de un pago. —Sam apretó el hombre de Dean en señal de apoyo— En este caso, el pidió el auto de mi hermano, que es la cosa más preciada para él.

Cas entendió lo que Sam intentaba decir disimuladamente entre líneas "Mi hermano te aprecia más que cualquier otra cosa, tómatelo como algo muy bueno." Y entonces se acercó a Dean:—No debiste hacer eso.— El ojiverde río secamente.

—Lo hago por ti— Le respondió. —Ese auto puede ser la mejor cosa de mi vida, pero tú eres más importante.

Cas negó con la cabeza y sonrió, podía sentir como la vergüenza fluía dentro suyo, deseaba abrazarlo con todas sus fuerzas, quizás hasta besarlo:—Gracias Dean, de verdad, gracias.