I want you to come back and carry me home
Away from these long, lonely nights
I'm reaching for you, are you feeling it too?
Does the feeling seem oh, so right?
And what would you say if I called on you now
And said that I can't hold on?
All out of Love – Air Supply
Sam comenzó el hechizo, (Dean se había encargado de entrar en el momento en que las enfermeras no revisaran a Castiel y no corrieran ningún riesgo antes, durante y después de esta locura de situación) colocó la cosas en un recipiente y las mezcló, diciendo unas palabras extrañas que los tres confiaban que funcionarían.
Sam estaba lo suficientemente distraído como para no notar las miradas que Dean le dedicaba a Cas. Tenía miedo, miedo de perderlo y que todos sus esfuerzos fueran en vano, miedo de que no lo recordara, miedo de que todo esto no funcionara. El ojiazul podía escuchar todo lo que el ojiverde le decía sin hablar, pero se había asegurado de ser fuerte, de no dejar que Dean lo viera con temor o duda respecto a eso, decidió eso por el bien de ambos. Le dedicó una amplia sonrisa que hizo a ojiverde imitarlo, borrando lentamente los rastros de miedo en sus ojos. Castiel, entonces, dirigió su mirada a Sam, sin poder evitar pensar que realmente todo parecía bastante satánico, y río al recordar las palabras exactas del otro. Pero su risa no duró mucho, algo lo empujó hacía su cuerpo, y lentamente comenzaba a jalarlo. Buscó los ojos de Dean y, al encontrarlos, no pudo ocultar el temor que tenía. Temía no poder agradecerle nunca todo lo que había hecho por él, temía no poder decirle nunca todo lo que sentía, temía olvidarlo. Y este último era un miedo compartido por ambos, ninguno creía que podrían seguir normalmente con sus vidas sin el otro.
—¿Estás bien?— Se atrevió a preguntar Dean, fingiendo seguridad para evitar mostrar lo mal que la estaba pasando en ese momento.
—Sí, solo…— Algo lo jaló fuertemente, haciendo que casi cayera sobre sí mismo. Pero Castiel no quería irse sin decir lo que debía. —Nunca había sentido algo como esto.— El de ojos verdes dio algunos pasos hacía su amigo y este levantó la mano, haciéndolo frenar. —No sé qué ocurrirá luego de esto. Yo quiero decirte tantas cosas Dean.— No notó las lágrimas que caían por su rostro hasta que su voz se quebró mientras decía el nombre de su amigo, el cual se había quedado tieso. —¿Un fantasma llorando?, ¿Alguien más podría darte la posibilidad de ver algo así?— Bromeó Cas, pero el otro no decía nada, parecía estar teniendo un debate interno entre ayudarlo o dejarlo ir.
—Cas…— Dijo Dean suavemente, sin dejar de mirarlo ni por un solo instante. —Yo también te quiero.
Castiel no supo si siguió llorando o le sonrió, pero se aseguró de grabar esa última frase en su memoria.
Sam dijo las últimas palabras del hechizo, y Dean perdió de vista a "su" Cas. Le puso una mano en el hombro y asintió con la cabeza, apenas susurrando un "Ya está hecho, Sammy", limpiaron rápidamente las marcas que habían hecho con tiza y guardaron todo lo utilizado en una pequeña mochila.
Dean observó al Castiel recostado en la cama; ya no podía hablar con su Cas, ni verlo, y eso lo estaba asustando. Quería llamar a Gabriel y decirle lo que había hecho, contarle que Cas había estado de acuerdo, pero por otra parte no quería recibir una mirada reprochadora por parte de este, no deseaba escucharlo decir "no voy a limpiar tus errores", porque si bien, Gab adoraba a su pequeño hermano, era bastante escéptico con el hecho de su mejor amigo hablando con este. Simplemente lo mandaría a la mierda, como últimamente cuando intentaba decirle algo del ojiazul.
El ojiverde pasó toda la noche junto a Cas, esperando alguna señal de conciencia, deseando estar ahí cuando el otro despertara, ya sea que lo recordara o no. Quizás esperaba que abriera sus ojos y le sonriera, pero eso no ocurrió.
A la mañana siguiente, Dean se fue del hospital, descorazonado y sin esperanza, no sentía que preocuparse al lado del azabache fuera lo correcto. «Tal vez tome algo de tiempo, unos días, unas semanas…» Intentó animarse a sí mismo. Sin embargo, más tarde ese mismo día, regreso al hospital luego de haber dormido un poco y haberse dado una ducha rápida. Ni si quiera había cruzado la puerta principal, cuando Gabriel se le lanzó encima con una gran abrazo y una ancha sonrisa en el rostro.
—¡Dio señales de estar despertando!— Dijo con la misma emoción que mostraría un niño cuando su hermano pequeño dice su nombre por primera vez, o a eso lo asemejaba Dean. Gab dio un pequeño salto, soltando a su amigo, y río. —¡Esta bien! Dean, ¡mi hermano esta bien!— El nombrado lo acompaño en sus sonrisas y carcajadas, tampoco podía evitar borrar la felicidad que comenzaba a invadirlo poco a poco.
Castiel se desperezó en una cama rodeada de enfermeras y médicos. Pestañeó rápidamente, intentando asimilar su situación mientras oía la vaga explicación que le estaban proporcionando "estuviste en coma casi cinco meses", "fue una situación extraña". Aún estaba algo aturdido, pero consiguió entender lo básico. Le hicieron unas preguntas de rutina y le aseguraron que si todo estaba bien, en una semana le darían el alta y podría retomar su vida normal rápidamente.
Cuando la habitación se vació, escucho un golpe en su puerta, susurró un "pase", y esta se abrió, era Gabriel, el cual tenía una ancha sonrisa en su rostro, y apenas entró, corrió a darle un fuerte abrazo al ojiazul: —Despertaste Cas— Le dijo, recibiendo unas palmadas en la espalda por parte de este. —Creí que no despertarías, y este imbécil me hizo tener esperanzas.— El castaño señaló a un joven de ojos verdes que estaba parado en el umbral de la puerta, quien causo en Castiel una sensación familiar, pero no lo mencionó.
—Entonces hizo bien, ¿no estoy despierto ya?— Intentó centrarse en su hermano y en lo que decía, pero no pudo apartar su mirada del adonis de ojos verdes que, curiosamente, tampoco apartaba la mirada. Cuando escucho a su hermano terminar, lo miró distraídamente y asintió con la cabeza. —Lo siento, pero, ¿cómo se llamaba él? — Empujó la cabeza en dirección al tercero de esa habitación.
—Soy Dean— Respondió rápidamente. —Dean Winchester.— Se acercó al ojiazul y le ofreció la mano. —Y, creo que vamos a ser buenos amigos, Castiel.
Castiel sonrió, y le tomó la mano, dándole un apretón: —Eso siento yo también, Dean.
Un año después.
—¡Dean Winchester! — Un furioso Castiel perseguía a un Dean sin pantalones por toda la casa de ojiverde— Empieza a vestirte o te juro que…
—¿Qué, Cas?— Le respondió juguetonamente. Castiel le arrojó un par de jeans, los cuales fueron habilidosamente atajados por Dean.
—Que me iré.— El ojiazul se cruzó de brazos y observó fijamente a su pareja. —Esto es importante para mí, y sé que lo será para ti. — Relajó su postura ligeramente, recordando por qué necesitaba que Dean lo acompañara. —Necesito que vengas conmigo, ¿por favor?
El ojiverde dejó escapar un suspiro y comenzó a ponerse los jeans:—Solo lo hago por ti, ángel.
—Ya te dije que no me digas así, Winchester.— Dean sonrió y se acercó a él, apretándole suavemente una mejilla.
—Eres mi ángel, Cas, ¿cómo más debería decirte?— El nombrado rodó los ojos, pero le sonrió.
Castiel y Dean se habían hecho amigos, y con el tiempo, más que eso. Todo paso tan rápido, que Cas aún creía que era un sueño, que quizás seguía en coma. Y cuando Dean le confesó que lo conocía, el ojiazul intentó recordar, pero no se le venía a la cabeza ninguna situación donde lo pudiera haber visto; con mucha vergüenza, el ojiverde admitió que lo había conocido cuando estaba en coma, que había hablado con su "fantasma". Cas río la primera vez, sin creérselo, más aun sabiendo lo escéptico que era Dean con esas cosas, pero al ver la seriedad del otro y como su rostro se encendía en un color rojo, se lo tomó en serio. "Quizás tenemos una conexión", le dijo, poniendo una mano en su hombro y apretándola ligeramente. "Sí, eso es Cas, siento que toda mi vida te estuve esperando", le había respondido con una sonrisa, pero rápidamente cambió a una mueca de tristeza, "¿De verdad no recuerdas nada? Hice… Hice tanto por ti Cas, con Sammy te ayudamos a volver." Dean estaba nervioso y triste, "No quiero decir que lo hicimos solo nosotros cuando quizás todo fue tu fuerza de voluntad, pero solo quiero que recuerdes." Le tomó el rostro y le beso la punta de la nariz, "Las charlas, las salidas, las risas, la constante necesidad de tocarte, lo terco que era para decir que te quiero". Cas le dio un casto beso en los labios "Dean, cariño, no puedo recordar", le aseguró, "Pero siempre voy a agradecer tu compañía, incluso aunque no sepa que ocurrió.", le paso las manos por la cintura y apoyó su rostro en el pecho de su pareja, "Solo sé, que la primera vez que te vi, supe que te conocía". Ambos dejaron el tema ahí, y nunca más había sido mencionado por ninguno, Dean no insistía y Cas no preguntaba, ya que él creía firmemente que si se esforzaba, encontraría esas memorias encerradas en algún lugar.
Y aunque, para recordar algunos pequeños detalles, tuvo que recurrir a algunas sesiones de hipnotismo, poco a poco sus memorias volvían, lentas, tortuosas. Desde la primera vez que supo que era un espíritu hasta la última vez en la que había llorado. Todo estaba en su cabeza, pero había decidido no decírselo a su pareja, hasta ese día: Un año después de que despertó, el día que había conseguido el Impala que era de Dean, lo que él había sacrificado por Cas; ese era el día en el que Castiel decidió, le confesaría todo de una vez. Todo lo que no había sido dicho y todo lo que faltaba por decir.
Le puso una venda en los ojos antes de salir por la puerta, y Dean se dejó, mencionando "todo lo que podría hacer con un venda en los ojos y una cama", Cas se sonrojó ante esto y río.
—Hay muchas cosas que necesito decirte, Dean.— Lo hizo subir al Impala que Sam, sin hacer demasiado ruido, había traído mientras la pareja discutía por tonterías; lo sentó en el asiento del conductor, y se acomodó a su lado, dejando que lentamente el ojiverde notara que ocurría. —Pero una imagen vale mal que mil palabras, ¿no?
—Ángel, ¿ya puedo sacarme la venda?— Cas retiró lo que bloqueaba la vista de Dean al instante y lo dejó observar su auto, con una sonrisa que comenzaba a pintársele en el rostro y gran ilusión en la mirada. —Cas, ¿esto es…?—No terminó de decir nada, cuando vio que Castiel le daba una gran caja con todos sus cassetes de rock, listos para ser puestos en su precioso Impala del '67.
—Dean, puedo recodarlo, recuerdo que diste lo que más amabas solo para que yo despertara.— Se acercó al ojiverde, el cual aún estaba muy sorprendido como para decir algo. —Lo que más recuerdo, es arrepentirme por no haberte respondido "te quiero", por no poder besarte. —Castiel abrazó a Dean y le dio un beso en la mejilla. —Te amo, Dean, eres más de lo que yo podría merecer.
—Cas— Intentó hablar Dean, pero temía arruinar todo. —Eres perfecto, ángel, eres…— Negó con la cabeza y le dio un apasionado beso, dejando que eso expresara todo lo que sentía por él. Se separó unos centímetros, susurrando un "te amo", para luego seguir besándolo.
Ambos se separaron para soltar una pequeña carcajada, Castiel le acarició la mejilla: —¿Ponemos música?
El Impala volvió a la vida ese jueves cinco de noviembre, con Black Sabbath acompañando esa salida.
Dean sentía que no podría ser más feliz de lo que era en ese momento, junto a su ángel, y a su bebé.
¡Y terminado! Me siento extrañamente orgullosa y emocionada por este último capítulo; es al que más esfuerzo le dediqué (aunque he de decir que planeaba otra cosa totalmente diferente para el final, pero esto me gusta mucho más). Muchísimas gracias a los que dieron fav, follow, y dejaron reviews, ¡gracias a ustedes me esforcé muchísimo! Nunca pensé que podría hacer algo tan… no sé, algo que me guste tanto. Había pensado agregar algunos caps de su "vida diaria", pero me parece perfecto dejar el fic acá.
En fin, nuevamente, gracias, y ojalá hayan disfrutado leyéndolo tanto como yo escribiéndolo.
Un saludo y muchos besos para todos :D
