¡A leer se ha dicho!

-Diálogos

-Pensamientos

-*FLASH BACK*

.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*(…..) Cambio de escena

Nota importante: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, le pertenecen al genial TITE KUBO. Bueno esta historia SI es de mi autoría y la hago sin fines de lucro, así todos los personajes a excepción de Ichigo y Rukia tienen el look del último arco, es UA y tendrán un poco de CcO

Gracias por leer el pasado y dejar sus reviews, se los agradezco a espero que este también les guste.

Ume

Capítulo 1 Fastidioso día "cotidiano". Parte 2

En un discreto pero practico buró se veía un marco plateado donde se podía observar a dos pelinegras muy parecidas, ojos color azul zafiro la mayor y la pequeña violetas y ambas tez muy blanca con la única diferencia del mechón. El de la mayor caía en medio de su cara pero estaba dividido en dos flanqueando su nariz y la de la pequeña solo un mechón en medio de la cara. Una a lado de las otras sonrientes y la mayor abrazando a la pequeña y atrás de ellas un hombre pelinegro, ojos color gris aunque serio con una mirada feliz abrazando a las dos pelinegras.

Un conejo salía a saludar de una luna recordando que ya era hora de despertarse.

El molesto ruido de el despertador perturbaba por 5° vez la hasta entonces calma del pacifico lugar. Se encontraba una pelinegra entre las cobijas sacando una mano perezosamente para callar el molesto ruido.

Apaga el aparato y lentamente asoma su cabeza por entre las cobijas, y con la mano con la que desactivo la alarma se lleva al frente de su rostro para poder ver la hora.

-¡No puede ser tan tarde!-se levanta bruscamente y tratando de salir de la trampa de cobijas que ya era saca una pierna que toca el suelo pero al tratar de sacar la otra se le atora, y cae de cara.

-¡Ay rayos duele!-se levanta sobando se la parte afectada del rostro.

Se vistió lo más rápido que pudo con el uniforme de su nueva escuela que consistía en una falda tableada color gris, calcetas negras, una blusa blanca de manga corta, con un moño rojo y un saco del mismo color de la falda con bordes de color igual que el moño.

Tomo su maletín azul con el bordado que su mamá le había hecho de su conejo favorito Chappy y salió corriendo bajando las escaleras como si de una carrera olímpica se tratase llegando a la planta baja y pasando por el comedor donde la misma pelinegra de la foto estaba sentada desayunado que al verla solo sonrío maternalmente y movió la cabeza en muestra de reprobación.

-¿Vas a desayunar Rukia?-le dijo con tono tranquilo y ofreciéndole un vaso de jugo de naranja.

-Claro madre solo que nada más voy a tomar el jugo y un pan tostado -agarrándolo del plato y untándole mermelada de fresa.

-Pero Rukia si no te alimentas bien ya no vas a crecer- dijo su madre con una sonrisa al ver el puchero de desagrado por parte de su hija causándole una leve risa.

-Yo ya no voy a crecer madre -se defendía la pelinegra

-Sí, Rukia ya lo sé tampoco soy tan alta-haciendo una pequeña sonrisa de disculpa como si ella fuera la causante del tamaño de su hija.

-No te preocupes madre así estoy bien-le dijo con una sonrisa para tranquilizarla.

-Bueno, como dice tu padre. "La grandeza se mide de la cabeza al cielo"¿recuerdas?-le dijo haciendo un ademán con su dedo índice apuntado al techo, la pelinegra menor se puso contenta al recordar lo que su padre le decía cuando apenas ella era una niña y como siempre ha sido algo baja que los demás la molestaban.

*FLASH BACK*

En un día soleado se encontraba la pequeña hija de Kuchiki Hisana y Kuchiki Byakuya. La pequeña jugaba sola en el patio delantero de su casa con un conejo de felpa blanco al cual agarraba con cuidado de sus patitas dando vueltas, corriendo, riendo y diciéndole a su conejo Chappy lo divertido que era jugar con él.

-¡Hey tu nomo!-aparecían unos niños tres años más grandes que ella, que vivían cerca de la casa de la pelinegra.

-¿Me hablan a mí?-pregunto sorprendida de que le hablaran tan feo y pronto esa sorpresa se convirtió en enojo.

-¿Pues a quien sí no?-le decía uno de ellos de cabello castaño y usando lentes su nombre era Aizen Saousuke.

-A parte de nomo, es tonta- se burlaba el segundo niño, uno de cabellos color celeste, su nombre era Grimmjow Jaegerjaquez.

-¡Yo no soy ni nomo ni tonta! !-gritaba ya más que enojada la pequeña Rukia- a demás ustedes son dos años mayor que yo es obvio que sean más altos.

-¡Ya cállate!-decía el tercero y el ultimo de los niños, un niño negro, con rastas y lentes color blancos Kaname Tousen.

-¡No me callo!-se defendía la pelinegra enviándoles una mirada retadora.

-¡Ah! ¿Con que eres valiente eh?-la incitaba Aizen.

-¡Claro! no le temo a nada...-agarrado un poco mas fuerte a su Chappy.

-No vale la pena Aizen mira trae un conejo horrendo. Sigue siendo una bebé-se burlaba Grimmjow.

-¡Yo no soy una bebé!...-ya su paciencia se había esfumado-¡y Chappy no es horrendo, horrendos ustedes!

-Tsch... Niña ya verás...-la amenazo Tousen

-Espera-dijo Aizen deteniendo a Tousen, volteo a ver a Rukia con una sonrisa cruel-Dices que eres valiente y que no eres una bebe ¿cierto?

-Sí-se limitó a decir la niña con el conejo aun es sus manos

-Bueno pues lo que tienes que hacer para demostrarlo es...-continuo, parecía que era el que mandaba a los otros dos, que solo lo vieron y empezaron a reír con malicia.

-¿Qué tengo que hacer?-pregunto Rukia, ya harta de tanto esperar.

-Tienes que... ¡trepar ese árbol!-dijo señalando el gran árbol que se encontraba en el patio de la residencia Kuchiki.

-¿Eh?...-no podía creer lo fácil que se lo avían puesto, le encantaban los lugares altos y para ella no ponía dificultad en trepar, ya lo había hecho aunque a sus padres no les gustara eso.

-¿Que...tienes miedo?-la seguían retando, aun con sus sonrisas burlonas.

-¡Claro que lo haré!-dijo con aplomo y colocando a su amado Chappy en una de las sillas de jardín que estaba cerca y que usaba su madre para cuidarla cuando jugaba en el patio aunque hoy no se encontraba ahí.

Y empezó a trepar sin mucha dificultad a la rama más cercana del árbol. Los niños al ver esto se enojaron y el líder se dispuso a hablar.

-No, ¡más alto! cualquiera puede llegar a esa altura-y los otros dos niños solo chocaron sus manos con él.

-Está bien...-se limito a decir y trepar más arriba-apoyo su rodilla en la ligera rama que aunque ella era liviana se veía que no la iba a aguantar solo fue cuestión de segundos que coloco todo su peso en esa rama para que segundos después se rompiese y la pelinegra cayera al suelo. Pero logro agarrarse de la primera rama donde antes se había subido.

-¡Ay! ¡Ayuda!-empezó a decir a los niños para que la ayudaran a lo que ellos solo se burlaron.

-¡Por tonta ahí te quedas nomo!... hahaha... ¡vámonos!-y los tres niños corrieron dejándola sola.

-¡Ya no puedo... mas!-y sin más se soltó, se dejó caer con los ojos cerrados preparándose mentalmente para el golpe que de seguro tendría que nunca tubo porque unos fuertes brazos la sostuvieron antes de que cayera de lleno al suelo abrió los ojos encontrándose con...

-¡Padre!-de la sorpresa se puso a llorar.

-¿Rukia, pero que hacías subida ahí?-preocupado como estaba quito su cara seria que siempre o casi siempre portaba. Porque Kuchiki Byakuya tenía sus dos facetas, la de ejecutivo y el que todos los demás lo conocían, el hombre serio e inmutable y la de esposo y padre que solo lo podían apreciar sus dos flores de sakura que eran Hisana y Rukia.

-Papá...-repetía la niña aun en sollozos.

-Ok... vamos a dentro-dijo Byakuya con un suspiro y abrazando a su hija se dirijo a su casa.

Ya adentro la llevo a la sala sentándose y sentando a la pequeña en su regazo.

-Ahora sí, Rukia dime ¿porque estabas arriba del árbol?-pregunto, al tiempo que le levantaba el rostro y se lo limpiaba con sus dedos cariñosamente.

-Lo que pasa es que-decía mientras suspiraba a causa del llanto.

-Tranquilízate petit-la consolaba en un abrazo.

-Ya no quiero que me digas petit padre-a lo que Byakuya solo abrió los ojos asombrado, ya que a Rukia siempre le había gustado que le dijera así.

-¿Porque?-no podía quedarse con la duda y puede que ese se adjetivo sea la causante de eso pero no estaría seguro hasta que de su propio pequeña boca saliera.

-Pues...porque hoy, estaba jugando en el patio y unos niños me dijeron nomo...-y pronto el semblante de Byakura se tornó frío...-Que irrespetuosos mocosos, se atrevieron a decirle eso a mi hija...cuando sepa quienes...¡sabrán que no se deben meter con un Kuchiki!- Rukia al ver el cambio de semblante de su padre le hablo preocupada..

-¿Papá?-poniendo una manita en la mejilla de su padre llamando su atención, logrando su cometido.

-Continúa...

-Bueno, pues me molestaron y me dijeron que era tonta-y otra vez el rostro de Byakuya frío y con los ojos que lanzaban fuego, Rukia ignorando a su padre y recordado lo recién pasado continúo-y dijeron que Chappy era horrendo-dijo con un puchero y los brazos cruzados a nivel de su pecho, Byakuya indignado del poco gusto de los mocosos.

-Descuida Rukia, no todos tienen buen gusto, recuerda eso-lo que hizo que su hija asintiera de acuerdo y recordara que a su padre le gustaba una imagen de un alga marina muy linda.

-Y bueno, me dijeron que era un bebé y me retaron a trepar el árbol y pues... acepte-dijo avergonzada de a ver caído a su provocación.

-Eso no es bueno Rukia, caer ante la provocación de gente inferior a ti...no tienes que demostrarles de lo capas o incapaz que eres al hace algo, sí vas a demostrar algo a alguien que sea a ti y solo a ti, ¿de acuerdo?

-¡Claro!, padre así será de ahora en adelante...-regalándole a su padre una hermosa sonrisa.

-¡Eso! esta mejor... ¿te poder seguir diciendo petit?

-mmm...-dudaba de que la sugiera nombrando así...

-Rukia, hija tu eres única no está mal tu estatura y te voy a decir un secreto...-decía Byakuya es susurros y con una sonrisa cómplice.

-¿Un secreto?... ¡¿en serio?!-se le ilumino el rostro a la idea de compartir uno con su padre.

-¡Sí! Bueno solo tú y tu madre lo sabremos ¿te parece?

-¡Sí!-gritaba emocionada

-Ok...pon atención...-lo que Rukia afirmo con entusiasmo-La grandeza se mide de la cabeza al cielo-abrazando a su hija.

-Papá…

-Dime Rukia

-Puedes seguir diciéndome petit- dijo Rukia abrazando más fuerte a Byakuya y el correspondiendo el abrazo y sonriendo dulcemente.

El momento entre padre eh hija era único e irrepetible pero como siempre la felicidad acaba. Una recién llegada Hisana con bolsas de mandado enternecida por la escena entre las dos personas que más amaba se dirigió a la cocina para no interrumpir.

-¡Vaya!... Byakuya y yo que creía que eras un cubo de hielo...hahaha- se burlaba desde las escaleras una morena, cabello purpura y ojos ámbar muy felinos.

-¡Yoruichi! ¿Qué haces aquí?-preguntaba un atónito y enojado Byakuya.

-¿Que más sino cuidando a mi ahijada?-decía muy despreocupada y estirándose con una sonrisa.

-¿Cuidándola? Parece que estabas durmiendo...-decía el pelinegro de modo reprobatorio.

-Bueno lo estaba haciendo... antes que esta niñita de aquí-abrazando a Rukia que estaba de pie-no me hubiera dormido para salirse-y la mencionada solo agacho la cabeza arrepentida y la morena la ver esto se enterneció-pero descuida no paso nada malo.

-De hecho...-empezó a hablar la pequeña Kuchiki

-Llegue temprano y estuvo hablando un rato conmigo-dijo Byakuya, deteniendo el relato nada agradable para el padre y tampoco quería preocupar a la madre que recién salía de la cocina para reunirse con su amada familia-Pero si te pido Yoruichi que si te dejan de nuevo el cuidado de Rukia bajo tu responsabilidad te pido que lo hagas, no volveré a tolerar esto de nuevo.

-Ok, Byakuya no volveré a descuidar a este angelito-decía mientras le acariciaba la cabeza a la pelinegra.

-Gracias por cuidarla mientras yo iba de compras Yoruichi- decía muy gentil Hisana.

-No fue nada Hisana.

-Bueno ¿no les parecería ir a comer fuera hoy?-les preguntaba Byakuya a las tres mujeres en la habitación, y aunque sólo quisiera llevar a dos de ellas la otra de todos modos se les iba a pegar.

-¡Sí!-gritaron entusiasmadas tanto Yoruichi como Rukia.

Byakuya solo respiro hondo y Hisana lo abrazo para darle algo de confort la tomo de la mano y los cuatro se dirigieron al carro del pelinegro.

-Rukia ¿no vas a llevar a Chappy?-pregunto Hisana cuando pasaron cerca de las sillas de jardín.

-¡Ah! ¡Chappy! Tú vienes también- cargándolo con una sonrisa de alegría. Y así los cuatro...y Chappy se fueron a cenar.

*FIN DEL FLASH BACK*

-Bueno madre ya me voy porque se hace tarde para llegar al Instituto-decía mientras se metía el pan tostado a la boca.

-¡Ah! sabes que a tu papá no le agradaría que llegaras tarde en tu primer día de clases-le decía algo seria suspirando, y la ojo violeta solo puso mirada triste.

-Espero que pronto estés con nosotras padre….

-Pero vamos Rukia, no te pongas triste mejor ponte feliz de que hoy harás nuevos amigos ¿sí?-dijo abrazándola y dándole un beso de modo de despedida...-¡suerte!-fue lo último que oyó la pelinegra antes de salir de su casa.

.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*

Iba corriendo lo mas que le daban sus piernas, no reconocía las calles del pueblo de Karakura se detuvo más de una vez para poder preguntar a la gente que pasaba en donde quedaba el Instituto de Karakura, ya solo tenía que doblar a la derecha en una vuelta y seguir corriendo y seria más visible.

Y al dar la vuelta todo paso tan rápido que aún no lograba comprender lo que había pasado solo sentía algo muy pesado arriba de su cuerpo.

-Lo...siento-dijo con mucha dificultad abriendo los ojos y topándose con otros de color avellana...-su cabello era… ¿naranja? Ha de ser un delincuente juvenil...pero sus ojos...son tan envolventes-estaba la morena sumergida en sus pensamientos.

-...-por parte de chico no hubo repuesta alguna.

-¡Ah! ¡Pervertido!-una señora que pasaba por ahí vio la escena poco usual y a los jóvenes que en dicha acción se veía la nula intención de separarse, haciendo que la demás gente volitara a ver el show.

-Fue ahí donde se dio cuenta en la posición en la que se encontraba con el chico y a la misma velocidad que él se levantó con su rostro enrojecido.

Vio que la gente se empezaba a observar más detenida la escena y de pronto le entro un miedo.

-No, solo me eh retrasado en ir al instituto, sino que ahora estoy siendo partidista en un espectáculo inmoral. Como Kuchiki que soy esto es inaceptable. ¡Es mejor que me valla cuanto antes! Así no me reconocerán otro día.

Y así tomo el maletín que estaba junto a ella y emprendió la fuga dejando al chico sólo.

.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*

Escucho las campanadas de inicio y supo que ya estaba más cerca, lo cual al ver a varios jóvenes usando su mismo uniforme decidió aminorar su carrera a solo ser una caminata, arreglándose el uniforme que se había desordenado por correr.

-Una Kuchiki tiene que estar bien presentable en todo momento.

.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*

Entrando a las instalaciones y dirigiéndose a paso seguro hasta la oficina del director. No había estado ahí ni una sola vez pero no era tan tonta como para perderse...o si?

...

De hecho sí, se perdió y al querer encontrar entro a un salón donde habían dos chicas una peli marrón y la otra pelinegra y como se veían amables decidió tragarse su orgullo y pedirles ayuda era eso o deambular todo el día hasta encontrar la mentada oficina.

-Disculpen...-les dijo dirigiéndose a las dos chicas, con un tono de voz muy dulce - soy Kuchiki Rukia y soy nueva serían tan amables de decirme ¿dónde se encuentra la oficina del director Kisuke Urahara?

-Hola, encantada yo soy Inoue Orihime es un placer Rukia-se presentaba la peli marrón.

-Y yo soy Arisawa Tatsuki, un gusto Kuchiki -se presentaba la morena-mira la oficina de Urahara está subiendo las escaleras al tercer piso lado derecho al final del corredor al lado donde está la sala de profesores.-decía con una sonrisa.

-Muchas gracias -decía Rukia con un leve inclinación de cabeza, y dirigiéndose a donde le habían indicado.

.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*

Subió al tercer piso paso la sala de maestros y sí. Ahí estaba la oficina con un letrero por si había alguna duda.

Toco sutilmente la puerta recibiendo un "adelante" entro y encontró al rubio director sentado en su silla dirigiéndole una gran sonrisa al tiempo que se la tapaba con un abanico.

-Al fin conozco al retoño de mi amigo Byakuya y de la adorable Hisana y lo mejor... ¡la tendré en mi escuela! Eh escuchado muchas cosas buenas de ti Rukia y quiero que sepas que lo que necesites estaré aquí para ti...menos en medio día, ya que es cuando tomo mi siesta...-lo cual hizo que a la pelinegra sonreír contrariada- ¿de acuerdo?

-De acuerdo director- dijo muy cordial y con su tono meloso.

-Ok...te puedes ir a tu salón-decía muy alegre.

-Pero...no me ha dado mi grupo...

-¡Oh! Disculpa, que despistado soy pasa a la sala de maestros con la profesora del 3-3

Se despidió del peculiar director y se dispuso a ir a la sala de profesores...

-En serio... ¿Cómo él puede ser director?

Toco a la puerta y entro pregunto por la profesora del 3-3, y el profesor que le dijo le dio una mirada de compasión al indicarle quien era.

Agradeció como sus modales le decían, pero no entendiendo porque el motivo de esa mirada y se dirigió hacia ella.

-Buenos días profesora, mi nombre es Kuchiki Rukia, soy su nueva alumna-dijo muy educada y dándole una inclinación.

La mujer sorprendida por la elegancia y la educación de la joven pelinegra.

-¡Ah! con que tu eres la nueva. Ok. Bienvenida al Instituto de Karakura, yo seré tu profesora titular de grupo, quiero que cuentes conmigo ¿de acuerdo?

-De acuerdo.

-Vamos al salón para que conozcas a la bola de estúpidos que tengo como alumnos...quizás y se les pegue algo de tus modales.

Rukia asintió afirmativamente y extrañada por la forma en cómo se había expresado de sus propios alumnos.

.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*.-*

Se quedaron paradas enfrente del salón 3-3 volteo a ver a la chica y le dijo..

-Espérame aquí Kuchiki deja arreglar el terreno-como si de un campo de batalla se tratase a lo que a la pelinegra le causo gracia y espero hasta que la mujer se diera la vuelta para poder sonreír.

Escucho algo de conmoción a dentro del salón y se empezó a preguntar si era cierto que realmente tenía que aplacar el terreno.

-Ok antes de empezar tengo que presentarles a una nueva alumna, espero que sean amables con ella-dijo dulce -¡y ustedes jodidos sacos de hormonas, también tu Honshō Chizuru! -la pelinegra al percatarse del cambio radical se sobre salto -ni se les ocurra malinterpretar el "sean amables" ¿me entendieron?-y sin más las tan esperada y temibles palabras -¡Ey Kuchiki puedes pasar!...

Recorrió la puerta con mano firme pero para sus adentros estaba muy nerviosa y de pronto me asombro unos ruidos de gritos y chiflidos.

-¿Pero qué demonios estaba pasando?...

-¡Que linda! -gritaba una pelirroja con lentes-y si mal no lo interpretaba, pero... sentía como… ¡si la estuviera desnudando ahí!

-¡Oh! un ángel ha caído a este salón!-lloraba un chico castaño-

-Comienzo a creer que este salón está lleno de locos...

Y como sí, ya hubiera visto todo un chico se levanta de forma brusca y grita...

-¡TU!...

-¿Pero qué demonios les pasa a la gente aquí? Caí en un salón de dementes por Dios…Esperen un momento ese cabello...esos ojos... ¡es el chico de la mañana!

De verdad espero que les haya gustado.

Les mando buenos deseos.