-Finn… tenemos que hablar-

El mundo entero se detuvo para el chico. Sentía como si un gran agujero se hubiera abierto justo bajo sus pies, tragándoselo y llevándoselo hasta las profundidades del planeta.

-Finn, yo…-

-¿Qué demonios ocurre contigo?-, gritó Finn, enojado

-¿Qué?-, preguntó sorprendida Flama.

-¡Yo casi me mato por poder estar juntos! ¡Incluso morí! ¿Y así me lo agradeces? ¿Volviendo a romper conmigo? ¿Qué te pasa? Creí que habías cambiado, pero sigues siendo igual de malvada-, gritó Finn, realmente enojado.

Flama se quedó mirándolo, incrédula de la actitud de Finn. Después de unos cuantos segundos, quiso contener la risa apretando sus labios, pero termino ganándole la fuerza de la gran carcajada que soltó.

-¡Tu cara es tan graciosa cuando te enojas!-, dijo

El humano no lo creía, estaba totalmente confundido.

-¿Te estas burlando de mí? ¿Qué es lo que pasa?-, preguntó desesperado por la confusión, más que por enojo.

Flama se acercó hasta a él y lo tomo por los hombros, mientras le sonreía.

-Finn, no ocurre absolutamente nada malo. Todo está bien-

-¿Entonces por qué me dices otra vez que tenemos que hablar? La última vez que "tuvimos que hablar" no fue muy bonita que digamos-, dijo el humano, más relajado y con mirada algo triste.

Flama le soltó los hombros y tomó sus manos. Primero, dirigió la vista hacia un lado, pensando con cuidado lo que iba a decir. Luego, volteó a ver a Finn con cara seria.

-Escucha, que por fin seamos capaces de estar juntos sin que nos lastimemos… bueno, principalmente sin que yo te lastime a ti, es maravilloso. De verdad, me has hecho sentir como nunca en mi vida me había sentido antes. Me haces sentir que de verdad le importo a alguien-, decía, mientras acariciaba las manos de Finn con sus dedos, quien sentía su corazón acelerarse con las palabras de la elemental.

-Pero…-, suspiró, -…todo esto resulta nuevo… demasiado nuevo. Nunca había tenido…eemm… contacto con alguien que no fuera de fuego, y aun así el contacto físico no era muy común. Y luego, apareciste tú. Pero nuestro contacto era rápido, casi nada. Y ahora, que de un día para otro podamos tener ese… contacto…-, la palabra era bastante difícil para la chica y también para el humano, pues ambos estaban sonrojados, -…es un poco extraño. Siento como que… invades una parte de mí que es importante… es extraño, lo sé, pero así es como me siento. Perdóname-

Finn empezó a sentirse mal otra vez. ¿Todo su esfuerzo había sido en vano? De que sirvió haber tenido esa gran aventura si su deseo de todas maneras no se había podido cumplir. Sin embargo, cuando la chica volvió a hablar, la esperanza le regresó al corazón.

-Pero… quizá, si pasa algo de tiempo y hacemos las cosas bien… quizá pueda volver a tener confianza. Porque… porque de verdad yo… yo quiero estar contigo-, la chica no pudo decir esto sin evitar sonrojarse y sonreír nerviosamente.

Finn tuvo la misma reacción. Apretó suavemente las manos de la princesa.

-Perdóname por mi actitud anterior, por gritarte... fui demasiado egoísta. Mira, no hay ningún problema con esto que dices, de verdad. Lo que te haga sentir más cómoda está bien. Yo no te apresurare a nada. Sólo quiero que te sientas a gusto-, dijo dulcemente.

La princesa abrazó fuertemente al chico, lo cual lo hizo sonrojar de nuevo. También lo tomó por sorpresa, pues tardo unos cuantos segundos en corresponder el abrazo. Poco después, fue Flama quien se separó.

-Bien, te ganaste eso. Pero es lo más que tendremos por un tiempo, ¿ok?-

-Ok-

-Y bueno… ¿qué quieres hacer hoy?-

-Pues… hoy, antes de salir de casa, Jake también me platicó sobre esto del… contacto. Y se me ocurrió que tal vez pudiéramos al Dulce Reino a visitar a la Dulce Princesa. Ella sabe mucho sobre cosas de ciencia y experimentos, quizá ella nos pueda ayudar a comprender tu nueva naturaleza-

-¡Ah! Oh… no sé… a pesar de lo de ayer aún me siento un poco mal porque casi muere por mi culpa…-

-¡Vamos! Tú no te preocupes por eso. Todo salió bien. Además, no creo que ella se sienta mal por eso. Ella es muy dulce… bueno, de carácter dulce, digo…-, el juego de palabras hizo reír a los dos adolescentes.

Habiéndolo meditado un poco, Flama aceptó ir hacia el Dulce Reino.


-¿De verdad? ¿Quieren que haga eso?-, preguntó emocionada la princesa

-Ehhh… ¿sí?-, contestaron los dos, empezando a dudar si había sido una buena idea acudir a una científica obsesiva.

-¡Grandioso! ¿Qué hacemos aquí parados? ¡La ciencia no puede esperar!-, dijo mientras tomaba a los adolescentes por la manos y los jalaba corriendo hacía su laboratorio, -¡Oh, por Glob! Este será el mejor experimento que haya hecho en mi vida-

-Princesa, ¿está bien que experimente con seres vivos como nosotros? Digo, ¿no podrías pasarnos algo malo?-, preguntó Flama.

-der Zweck heiligt die Mittel-, dijo con voz ruda.

Ambos chicos se dieron una mirada preocupada. Ahora sí que creían que era mala idea.

La princesa los aventó dentro del laboratorio, y cerro la pesada puerta de acero… con llave… por dentro.

-Ahora sí, es hora de ciencia-, dijo para después reír malévolamente mientras se frotaba las manos, -muy bien, empecemos. Siéntense allí-, dijo señalando hacia dos sillas metálicas altas, volviendo a su dulce voz normal, poniéndose su bata blanca y encendiendo una cámara de video puesta sobre un pedestal.

-Bien… experimento biológico número… ¡827! Sujetos: Finn de raza humana y Princesa Flama, elemental de fuego…-

Los dos obedecieron y se sentaron. La princesa se paró frente a ellos y empezó a revisarlos de arriba para abajo, de un lado para otro, por delante y por detrás, haciendo que se sintieran un poco incómodos.

-Eeehhh princesa, ¿qué estás…?-, dijo Finn

-Sshhh… me distraes-

El chico volvió a cerrar la boca, entendiendo que mientras estuvieran allí la Dulce Princesa tendría todo el control.

Luego de darles como tres vueltas, se volvió a parar frente a ellos, observándolos con su pulo derecho en su barbilla y su brazo izquierdo sosteniendo al derecho por el codo. De su escritorio sacó una libreta y empezó a escribir en él. Después, volvió a verlos.

-¿Puedo pedirles que se tomen de la mano?-, preguntó la científica.

-Ok-, respondieron los dos, aunque con un poco de vergüenza.

Cuando se tomaron las manos, los dos se voltearon a ver y se sonrojaron. El momento sí que era tierno, más luego fueron interrumpidos por un sonido.

-Mmmmm…-, era la princesa científica, quien examinaba de cerca sus manos, -tú sigues siendo de fuego… y tú, aun tienes piel sensible. Interesante…-.

Volvió a su escritorio, y de ahí saco un extraño aparato metálico que parecía tener una hoja cortante en uno de sus extremos.

-Muy bien chicos, ahora necesito que…-, no terminó su frase, sino que soltó una risilla viendo a esos dos aun tomados de las manos y viéndose como si no existiera nada más en el mundo, -¡Hey chicos!-, gritó.

-¿Qué? ¿Quién?-, dijo Flama

-¿Monstruo? ¿Dónde?-, dijo Finn.

-¡Ay chicos! ¡Son una ternura! Vamos, ya pueden soltarse de las manos-, dijo mientras los adolescentes se soltaban, bastante sonrojados, -Bien, como les decía… tortolitos… necesito una muestra de material biológico vivo, un poco de su epidermis…-, dijo, pero vio que el par no entendía absolutamente, -muestras de su piel-, dijo, y los chicos por fin entendieron.

La científica se acercó a Flama.

-¿Me permites tu mano, princesa?-

-¿Estás segura de esto?-, preguntó mientras extendía su mano.

-¡Claro! Esto no dolerá…-, dijo para empezar a raspar un dedo de la elemental con la navaja.

-¡Auch!-

-…mucho-, dijo, colocando la muestra de piel en un recipiente circular de vidrio.

El mismo proceso se repitió con Finn, solo que él no sintió dolor… o no lo quiso demostrar estando enfrente de su dama.

-Muy bien es hora de examinar sus células cutáneas con el microscopio y haber que encontramos-

La princesa-científica sacó un microscopio doble que le permitía observar dos muestras al mismo tiempo. Coloco los pedazos de piel bajo la lente y empezó a examinarlos. Unos segundos después, su reacción fue inesperada.

-Oh por Glob… esto no puede ser posible-