Muchas gracias por leer los capítulos anteriores. Por si si preguntaban, actualizaré dos capítulos cada martes y cada jueves hasta que lleguemos a donde nos habíamos quedado anteriormente. Cuando lleguemos a los capítulos realmente nuevos espero tener varios de ellos ya escritos y publicaré uno por semana. Así que habrá otro capitulo en un rato más.
Mientras tanto, disfruten este capitulo :D
-Oh por Glob… esto no puede ser posible-, dijo atónita
-Princesa… ¿qué pasa? ¿Hay algo malo con nosotros?-, preguntó Flama
-Jamás creí que esto sería posible…-
-Oye, nos estás empezando a asustar-, dijo Finn, preocupado.
La científica los volteó a ver con la boca y los ojos abiertos.
-No entiendo nada-
Flama puso una cara de confusión, mientras Finn empezaba a soltar una carcajada.
-¿Cómo es posible que no entiendas, princesa? ¡Tú siempre eres muy buena con este tipo de cosas!-, dijo Finn.
-Lo sé, lo sé… es solo que… esperaba encontrar algo extraño en sus células pero… no hay absolutamente… nada extraño-
-¿Y eso qué significa?-, preguntó Flama
-Pues… no lo sé… no tengo ningún dato relevante que me pueda llevar a una conclusión-, dijo sentándose en una silla y apoyando su cabeza en sus manos, parecía derrotada.
-¿Estás bien, princesa?-, preguntó Finn
-Sí, es solo que… siento que algo se me escapa. Quizá debería hacer otro tipo de pruebas-
-Bueno… que tal si dejamos esto de entender nuestra naturaleza y empezamos a ver qué cosas podemos y no podemos hacer Flama y yo-, sugirió Finn
La princesa-científica volteó a verlo con una mirada sorprendida, que después se convirtió en una risa traviesa.
-¡Oh! Estas ansioso por saber si puedes darle sus besitos, ¿verdad?-, dijo con maldad.
-¿Qué? ¡No! Yo no quiero… es decir… algún día quizá… ¡No! ¿Por qué dices esas cosas?-, gritó Finn, provocando una risilla en ambas princesas, y un sonrojo en su chica.
-Ok, ok, está bien. Déjame pensar…-, dijo la científica, rascándose la barbilla y apretando los labios, posición pensativa, -… a ver, princesa, sostén este papel-, dijo extendiéndole una hoja blanca a la elemental.
Esta la tomo entre sus manos, y luego volteó a ver a su observadora, esperando que le dijera algo, pero solo la seguía observando.
-¿Qué? ¿Para qué es esto?-, preguntó Flama
-Interesante…-
-¿Qué? ¿Qué es interesante? ¡Ni siquiera ocurrió nada!-, dijo Finn
-Eso exactamente. No pasó nada, el papel no se quemó. Eso significa que el contacto físico no solo se limita entre ustedes, sino con cualquier material. Flama, ¿puedes quemar la hoja?-
-E… está bien-, respondió la princesa, un poco confusa.
No tuvo que esforzarse mucho, solo tuvo que pensar en quemar el papel y sin necesidad de llamaradas el papel se convirtió en cenizas inmediatamente.
-Aún más interesante…-
-Te daré la razón, princesa, también me sorprendió eso-, dijo Finn
Flama no dijo nada, había quedado más confundida que antes.
-¿Qué pasa? ¿Por qué solo se quemó hasta que lo pensé?-
-Pues, por las observaciones, puedo deducir que has logrado algún tipo de control sobre tu fisiología… es decir, sobre la naturaleza de tu cuerpo, tu fuego. Eso significa que puedes entrar en contacto con cualquier material siempre y cuando no sea tu voluntad quemarlos. Sin embargo, sigues estando hecha de fuego y puedes seguir quemando cosas, pero solo cuando quieras que así sea-, dijo la científica, explicándoselo a los chicos con palabras simples, pero anotando un sinfín de términos científicos en su libreta.
-Princesa, ahora necesito que enciendas un papel, no que lo quemes-
-Ok-, respondió tímidamente.
La princesa encendió un trozo de papel colocado en una caja de Petri. La científica se acercó con un vaso de agua hacia el papel encendido.
-Necesito hacer unas pruebas para checar tu relación con el agua, ¿puedo?-
-E… está bien, no hay problema… creo-, dijo la chica, un poco desconfiada.
La princesa arrojo solo un pequeño chorro sobre el fuego.
-¡Auch!-
-Princesa, creo que ya no deberíamos seguir…-
-No Finn, está bien. No es nada que no haya sentido antes. ¿Recuerdas cuando nos conocimos?-, dijo con una pequeña sonrisa, que hizo que Finn sonriera un poco avergonzado al recordar cómo la había lastimado, sin querer, cuando se conocieron.
-El elemental sigue siendo susceptible al contacto con el agua…-, dijo la científica mientras escribía en su libreta, -Lo que aún no me explico, es como Finn puede estar en contacto contigo sin quemarse-
-Pues se explica igual ¿no? Si ella no quiere quemarme, simplemente no lo hace, ¿no?-, dijo Finn
-¿Y entonces cómo explicas que no estés quemado después de tremendo beso que se dieron tras vencer al Lich? ¿Eh?-, dijo con las manos en la cintura.
-¿Qué? ¿Cómo sabes eso?-, preguntó Flama avergonzada y asustada
Finn se había puesto todo rojo y mudo.
-¡Vamos! Una llamarada tan tremenda como esa que se vio por todo Ooo solo tiene una explicación-, dijo la científica, -El punto es que, aunque no lo quemes mientras sea tu voluntad, el momento del beso es algo que se sale de la conciencia. Fácilmente pudiste haberlo quemado y con tremenda llamarada, no quiero ni pensar lo que hubiera pasado. Eso es lo que no entiendo, no puedo encontrar ninguna explicación científica para eso…-
-Eso no necesita explicación. Es el poder del amor, Bonnie…-, dijo suavemente una voz.
-¿Marceline?-, preguntaron Finn y la Dulce Princesa al mismo tiempo.
-¿Quién?-, preguntó Flama
Al instante, la Reina Vampiro apareció detrás de los dos chicos, con su característica sonrisa.
-¿Cómo entraste?-, preguntó la científica.
-Pues… estaba siguiendo a estos dos tortolitos para ver cómo les iba y cuando vi que se dirigían hacia aquí, pensé: "Espero que no vayan con Bonnie, nada bueno podría salir de eso". Así que, cuando me di cuenta de que si venían contigo, me volví invisible y los seguí hasta este laboratorio. Y veo que hice bien, porque mis sospechas eran ciertas-
-¿A qué te refieres, Marceline? Solo estamos investigando-, se excusó la científica
-Pues… tus métodos de investigación suelen ser un poco… bruscos-
-¡Estoy tratando de ayudarles, Marceline!-, gritó la Princesa
-¿Cómo exactamente?-, preguntó la vampiresa.
-Pues ya estoy empezando a pensar en una teoría. Veras…-, dijo sacando un pizarrón y empezando a escribir en él, -quizá la valencia de los átomos de oxigeno presentes en la combustión de la princesa se haya alterado para poder interactuar con las moléculas de carbono de Finn. O quizá las reacciones nucleares del helio y el hidrogeno de la princesa…-
-Hey, chicos-, susurró la vampiresa, -salgan y experimenten por ustedes mismos. Yo la distraigo-
-Gra… gracias Marce-, dijo Finn un poco avergonzado por las palabras de su amiga.
-Oye…-, dijo Flama, -¿podría ir a tu casa más tarde? Quisiera platicar de algunas… cosas de chicas… y la verdad… la Princesa me da miedo-, le susurró a la vampiresa para que ni Finn ni la Princesa escucharan.
Marceline se tapó la boca para evitar la gran carcajada por la confesión de la chica. Le guiñó el ojo y le alzó el pulgar.
-Aquí están las llaves. Se las robe a Bonnie mientras no prestaba atención-, les dijo entregándoles las llaves, -abran con cuidado… y diviértanse-
Los dos chicos se dirigieron hacia la puerta, la abrieron con cuidado y salieron lo más silenciosamente posible, dejando a las dos chicas solas.
-Y ese de ahí, con piel blanca, cabello rubio y un pico de ave, es Stormo, mi hijo-, dijo Finn señalando hacia la torre donde se encontraban los dos peleadores psíquicos.
-¿Qué? ¿Tu hijo? ¿Cómo?-, preguntó Flama, totalmente confundida.
-Bueno, la Dulce Princesa dice que no es necesario que le llame "hijo", pero a mí me agrada. Verás, un día, la princesa creó a Goliad, esa criatura morada junto a Stormo, a partir de su ADN, para entrenarla en dirigir el Dulce Reino cuando ella muriera. Pero Jake y yo… pues… hicimos unas cuantas cosas mal-, dijo riéndose nerviosamente al recordar los acontecimientos, -y termino volviéndose malvada. Así que tuvo que crear otra criatura que fuera capaz de detener a Goliad, y para eso usó mi ADN. Así que, aunque no le guste la palabra, Stormo es mi hijo-
-Finn, no sé si contarle a tu novia que tuviste un hijo con la chica que te gustaba antes es buena idea-, dijo Flama
-¿De qué hablas? Stormo no es… nuestro-, dijo, enfatizando la última palabra, -además, es un gran chico. Tiene poderes psíquicos, igual que Goliad, y están peleando un una eterna batalla mano a mano. Imagínate todas esas ondas psíquicas chocando, produciendo grandes explosiones psíquicas que no podemos percibir…-, dijo Finn con los ojos totalmente abiertos, las pupilas dilatadas y sus manos abiertas extendidas hacia las criaturas en la torre.
La risilla de la chica lo sacó de su trance.
-¡Ay, Finn! Tus expresiones son tan graciosas-
-Sí, a veces suelo ponerme muy extraño-, dijo un poco abochornado, -¡Oh, lo olvidaba! Tienes que probar esto-, tomó un pedazo de suelo y se lo ofreció a su dama.
La chica, algo desconfiada, tomo el pedazo de suelo y se lo llevó a la boca. Habiéndolo masticado un poco, una gran cara de felicidad se le formó a la princesa, recordándole a Finn la cara de Susana Salvaje cuando probó el azúcar por primera vez.
-¡Oh por Gob! ¡Esto es casi tan delicioso como el carbón!-, exclamó la princesa
Finn sabía que eso se oía extraño, pero era bueno.
-Y bien, ¿qué te pareció el Dulce Reino?-, preguntó el chico
-Es lindo, bastante lindo. Solo… me siento culpable por eso de allá-, dijo Flama, señalando hacia la parte del castillo donde un grupo de trabajadores intentaban reparar el gran hoyo en la torre principal del castillo que amenazaba con caerse.
-Oh, sí… no te preocupes, seguro que lo arreglaran pronto, no hay problema-, dijo Finn con una sonrisa.
-¿Por qué siempre eres tan optimista? ¿Qué tal si alguna vez ocurre algo malo?-, preguntó con una sonrisa, un poco sorprendida de la actitud del humano.
-Las cosas pueden salir bien o mal, Flama. Pero siempre hay que esperar que salgan bien… y si salen mal, pues entonces es cuando debemos demostrar que somos capaces de salir adelante. Como en las aventuras: a veces salgo a misiones que parecen fáciles, y luego se complican, y tengo que adaptarme para vencer. Pero al final, obtengo más experiencia-, dijo sonriente.
-Estoy tan contenta de haberte conocido, Finn el Humano-, dijo la princesa, con una gran sonrisa.
Hace poco que se había puesto el sol. La elemental soltó un suspiro y tomó valor. Levantó su puño y tocó a la puerta. Esta se abrió, dejando ver a la Reina de los Vampiros flotando sobre el suelo de madera.
-Oh, eres tú. Pasa, siéntete como en casa-, dijo la vampiresa
-Gracias, Marceline-, dijo Flama, entrando en la sala.
-Y bien, ¿qué son esas… "cosas de chicas" de las que querías hablar?-
-Pues veras, es que yo…-, la princesa empezó a sobarse el brazo izquierdo y a sonrojarse levemente, -yo… yo de verdad quiero estar con Finn. Antes de que pudiéramos… tocarnos… de verdad sentía unas ganas enormes de estar con él, de abrazarlo, de… besarlo… pero no podíamos. Y pudimos vivir así por un tiempo. Y ahora que por fin podemos hacerlo, no me siento segura. Siento bastante extraño cuando estoy cerca de él y quiero que me abrace, pero al mismo tiempo me da miedo. ¿Esto está mal? ¿Qué hago?-
-Ay, amor adolescente-, dijo Marceline en un suspiro, -tranquila, esto es normal cuando alguien te gusta. Y pronto sentirás ganas de hacer más cosas además de abrazarlo y besarlo, si sabes a lo que me refiero-, dijo con una sonrisa traviesa y levantando las cejas.
-No… no sé qué quieres decir-
-¿Qué? ¿Estás jugando? ¿Acaso no sabes nada de tus "partes especiales"?-
-Oh, eso. Bueno, mi madre me contó algo sobre eso hace mucho tiempo. Pero aun no entiendo que tiene que ver con Finn y conmigo-
Marceline se llevó la mano al rostro, incrédula de la inocencia de la pobre muchacha.
-Creo que mejor deberías ir a ver a la Dulce Princesa para esto…-
-¡No!-, gritó la elemental, -¡esa chica me da mucho miedo!-
Marceline soltó una carcajada ante la brutal sinceridad.
-Sí, a veces puede ser totalmente tétrica. ¿Sabías que es caníbal? ¡Come dulces!-, está información hizo que la princesa se espantara de verdad, -pero no te preocupes, no es tan mala. También es muy amorosa, tierna, dulce y… bueno, sabes a lo que me refiero, yo…-, la vampiresa se había sonrojado un poco, -… el punto es que vamos de regreso al Dulce Reino. Toma mi mano-
Flama tomó su mano sin pensar demasiado. Se sentía bien estando con esa chica. Sentía que podía confiar en ella igual que en Finn y Jake. La vampiresa comenzó a flotar, llevando a la princesa consigo.
-¡Jake, ya llegué!-, gritó Finn entrando en su casa, un poco después del atardecer.
-Que bien hermanito. Ahora, por favor, siéntate aquí conmigo y tengamos esa plática que te propuse en la mañana-, dijo Jake sentado en el sofá.
Finn fue a sentarse, nervioso por lo que sea que fuera que iba a decirle su hermano.
-Esto que te voy a decir es muy importante, y quiero que pongas toda la atención que puedas, ¿entendido?-
-Sí, está bien-, contestó algo confundido.
-Pues bien, porque voy a hablarte de…-
-Solo recuerda, no te pongas demasiado científica, explícalo de forma simple. Yo te asistiré-, dijo Marceline con una sonrisa.
-Bueno, supongo que tú sabes mejor de esto que yo-, contestó la Dulce Princesa sin mucho alboroto, -Y, por lo que me dices, princesa, supongo que ya sabes lo básico sobre tu anatomía, ¿no?-, dijo dirigiéndose hacia la elemental, quien solo asintió con la cabeza.
-¡Ok!-, exclamó Marceline, -¡es hora de hablarte de los 15 escalones!-
-¿Pero no me habías contado ya de ellos, Jake?-
-Pero no correctamente hermanito. Fui muy brusco antes y es necesario que sepas lo necesario respecto a las relaciones. He pensado mucho e hice una nueva lista -, dijo el perro, formando una escalera de 15 niveles con su brazo, -bien, el primer escalón es tener una cita…-
-¡Pero si Flama y yo ya hemos tenido muchas citas!-, interrumpió el humano
-No Finn, me refiero a una cita de verdad. Toda romántica, con velas, comida, baile y todo eso. Las aventuras que han tenido, aunque divertidas, no cuentan como verdaderas citas. Así que mejor ve sacando tu lado romántico, jovencito-
-Lo intentare…-
-Ahora, escalón 2: Abrazos. Tú y tu chica ya han pasado por aquí. Escalón 3: Besos, que es donde están ahora…-
-Bueno, de hecho, eso no es del todo cierto. Hoy Flama me dijo que esto del… contacto… es nuevo para ella, y me pidió que fuéramos más despacio, así que nos quedamos en el escalón 2-, dijo el humano
-Entonces con más razón debes tener esa cita, muchachito. Escalón 4…-
-…usar la lengua en los besos-, dijo la Dulce Princesa, señalando el cuarto escalón de los 15 que había dibujado en el pizarrón.
-¿Qué? ¿La lengua se usa en eso?-, preguntó Flama, sonrojada pero interesada.
-¡Claro chica! Y es maravilloso y divertido-, dijo la vampiresa.
-Es algo totalmente normal, princesa. Tal vez te parezca extraño ahora, pero después querrás hacerlo siempre-, dijo la Dulce Princesa.
-¡Quién te viera, Bonnie! ¿Tú diciendo esas cosas?-, dijo Marceline, con sonrisa malvada.
-Bueno, es verdad, ¿no?-, se defendió sonriente, -bien, escalón 5: dormir juntos-
-¿En serio? ¿No es ese el 15?-, preguntó Marceline
-Dije "dormir"-, puso énfasis en la palabra
-Oh, claro, claro-
-Ese no so oye tan mal. De hecho, se oye muy tierno-, dijo Flama
-Y lo es-, dijeron las otras dos chicas al mismo tiempo.
-Escalón 6: Es cuando empiezan a convivir mucho más uno con el otro. Por ejemplo, cuando pasan varios días viviendo en la misma casa. El escalón 7 es cuando se tienen más confianza y se ponen más "toquetones", como cuando se están besando y tú tocas sus pechos…-
-¡Viejo, no digas eso!-, gritó Finn, completamente rojo de vergüenza
-¿Qué? No me regañes, así son las cosas. No te preocupes, ya te gustará-, dijo con voz parecida a la de Marceline
-¡Jake!-
-Ese sí que es muy extraño-, dijo Flama
-Tranquila, ya le agarraras gusto-, dijo Marceline flotando sobre ella.
-Es mejor que te acostumbres, las cosas van subiendo de tono cada vez más.-, dijo la princesa-, Pasemos al 8. Este es muy tramposo y suele cambiar de lugar. También es uno muy feo, pero necesario en la relación. El escalón 8 es cuando pelean y rompen por primera vez-
-¿Qué?-, gritó Flama
-¿Qué? ¿Otra vez?-, gritó Finn
-Mmmm… no exactamente. Ustedes rompieron la primera vez por razones diferentes. A lo que me refiero aquí es a una pelea entre ustedes, que se enojen el uno con el otro-
-No, eso es imposible. ¡Yo jamás me enojaría con ella!-
-Finn, siempre me ha encantado tu optimismo, pero esto es algo que no puedes evitar. Eventualmente sucederá. Es por eso que este nivel es tan tramposo, puede suceder en cualquier momento. Pero no te preocupes, porque el escalón 9 es cuando se reconcilian-
-Vaya, eso es un alivio… creo-
-Tranquila. Si hacen las cosas bien, estoy segura de que no tendrán demasiados problemas con este nivel-, dijo la princesa poniéndole una mano en el hombro.
Al principio, la elemental se asustó un poco, pero la sonrisa amistosa de la princesa le notificó que ya tenía alguien más en quien confiar.
-Ok, chica ardiente, pon atención que esto se empieza a poner interesante-, dijo Marceline flotando hacia el pizarrón y señalando el décimo escalón, -aquí es cuando dices por primera vez "te amo"…-
-… y el once es cuando ella te dice "te amo" también. Al igual que los dos anteriores, estos también suelen cambiar de lugar. Y, a veces, puede pasar mucho tiempo entre el diez y el once, así que no te desesperes. ¿Todo entendido hasta aquí?-, pregunto Jake
-Sí, todo bien, hermano-
-Muy bien. Ahora, por favor, controla tus rubores, porque las cosas empiezan a ponerse mucho más intensas-
-Grod, ¿A qué se referirá? ¿Será algo malo?-, pensó Finn
-Bien. Escalón 12: Es parecido al cinco y es cuando los dos duermen juntos… solo en ropa interior…-
Finn no se pudo controlar. La simple palabra era suficiente para sonrojarlo. Y además, en contra de sus principios y de su voluntad, empezó a imaginarse aquella escena.
-Eso realmente es muy extraño-, dijo Flama bastante sonrojada y un poco espantada.
-Te lo vuelvo a decir chica: Ya te gustará. Solo deja que "el agua de los ríos siga su curso natural"-, dijo la vampiresa levantando los brazos en el aire
-Princesa, no te pongas así. Todo esto es perfectamente normal-, dijo la Dulce Princesa, -Ahora bien, es escalón trece es cuando los dos ya se han visto desnudos…-
Flama se había quedado sin habla. Sus ojos y su boca estaban abiertos. Y, por un instante, escenas empezaron a desfilar por su mente, sonrojándola totalmente.
Finn estaba tan mudo y rojo, que Marceline podría comer fácilmente de su rostro.
-Sabía que esto pasaría. Pero debes aguantar, Finn, ya casi acabamos. El escalón catorce es cuando hacen algo llamado "faje", que es cuando los dos se besan y se acarician desnudos-
Al mismo tiempo, Finn y Flama se habían quedado totalmente paralizados. Ya no respondían. Solo miraban fijamente a sus instructores, deseando que esto terminara lo más pronto posible.
Y al mismo tiempo, pero en lugares diferentes, los instructores de los adolescentes señalaron al último nivel de la escalera y dijeron:
-Y el escalón 15 es…-
Pobrecitos adolescentes, con sus mentes siendo abiertas a perversiones hehehe. No olviden dejar una review, denle follow y así no se perderán ningún capitulo. Si les gusta, allí también esta el botón de Favorite. Díganle a sus amigos de la historia y tráiganlos a leerla. ¡No olviden la review!
