Gracias a todos los que han dado fav, follow y dejado alguna review hasta ahora, me recuerda lo mucho que me divertí escribiendo esto. Por cuestiones de logística, esta semana sólo habrá dos capítulos en lugar de cuatro. Espero que estén disfrutando la historia tanto como yo disfruté escribiéndola :)
Finn corría, buscando esconderse de su perseguidor. El bosque parecía un buen lugar: espeso, lleno de árboles detrás de los cuales esconderse, incluso podía organizar una emboscada. Pero, luego de haber entrado, se preguntó si no habría sido mala idea. Después de todo, bastaba con un simple movimiento de sus manos para arrasar con el bosque y con él adentro.
-Sal de ahí, cobarde. ¡No te escondas! Quiero darte tu merecido-
La voz se oía demasiado cerca, sabía que lo alcanzaría. No podía huir, el lugar estaba repleto de arbustos que al menor movimiento empezarían a sonar, anunciando su posición. Debía ser cuidadoso, no podía permitirse ser descubierto.
-¡Ya sé! Un ataque directo y rápido mientras tiene la guardia baja. No sabrá ni que le cayó encima-, pensó Finn con una sonrisa de confianza. El plan era a prueba de fallas.
Analizó el entorno, se aseguró de que quien lo perseguía estuviera de espaldas. Flexionó sus piernas para saltar hasta alcanzar la rama del árbol junto al que estaba. La altura y la posición eran perfectas.
Sin pensarlo demasiado, Finn se arrojó de manera silenciosa sobre aquel ser. Pero, al parecer, no fue suficiente silencio. Cuando ya se acercaba a su objetivo, este de repente volteó con sonrisa malévola.
-Te encontré…-, susurró
En un segundo, el chico pasó de la confianza de estar en lo alto a punto de acabar con su perseguidor, al terror de esa mirada viendo directo a sus ojos, esa mirada tan… ¿divertida? Aquel ser levantó su mano en dirección a él.
No pudo pensar más, ya sentía el calor en su pecho. La masa de fuego lo empujaba con fuerza, hasta que salió disparado a gran velocidad del bosque. Tirado en el suelo, con los ojos cerrados, y el calor aun en su pecho. Pero esta vez, ese calor tenía peso.
Cuando abrió los ojos pudo ver a una chica de piel naranja sujetándolo por el cuello de la camisa. Su cabello rojo parecía de fuego… no… era de fuego, y se movía como una llamarada, hipnotizando al chico con la belleza de su movimiento. Bajo de nuevo la vista a sus ojos. Estos tenían un toque de malicia en ellos. Su sonrisa, su sonrisa también era malévola. Más una sonrisa en una cara tan linda (adornada con ese bello rubí brillante en su frente) no parecía tener ninguna mala intención. ¡Oh, pobre inocencia de ese humano!
-Te atrape. Por fin tendrás lo que te mereces-, dijo en un susurro que hizo que se le erizara la piel al chico.
Y tan rápido como el fuego lo había golpeado, los labios de la chica golpearon los labios del humano. Un beso violento y fuerte, pero con clara pasión. Cuando Flama se separó, Finn ladeo su cara hacia a un lado y escupió en el suelo.
-¡Puaj!-, decía el humano con cada escupitajo
-¡Oye! ¿Qué te pasa? ¿Acaso no te agradan mis besos, niñito?-, dijo Flama, extrañamente, con una sonrisa.
-¡Eso no fue justo!-, se defendió
-¡Ah! Entonces no es justo si yo te robo un beso pero si es justo si tú lo haces, ¿eh?-
Ese mismo día, más temprano:
Habían pasado 2 meses desde aquella cita en el Dulce Reino. Finn y Flama estaban acostados sobre la hierba, viendo las hermosas nubes pasar, encontrando en ellas fantásticas figuras: Dragones, trolls, gnomos, espadas…
-¡Mira! ¡Esa parece un trasero!-, gritó Flama señalando una nube sobre ellos
Finn rió fuertemente ante el comentario de su novia.
-Sí, supongo que eso parece-, dijo el humano, para después suspirar y voltear a ver a la hermosa chica a un lado suyo, -me encanta como eres Flama-
Flama también volteo, ofreciéndole una sonrisa. Finn se acercó a ella para besarla, pero antes de que pudiera sentir sus labios, sintió sus cálidos dedos impidiendo que sus labios avanzaran más.
-Te encantan mis labios, ¿verdad?-, preguntó Flama
-Son lo mejor que haya probado en mi vida-
-Pues bien…-, dijo mientras se levantaba, -…si quieres probarlos otra vez, vas a tener que alcanzarme primero-, gritó mientras echaba a correr.
Finn se levantó tan rápido como la impresión se lo permitió y corrió tras la alegre chica
-¿Ya te dije que me encantas?-, gritó Finn
-¡Lo acabas de hacer hace unos momentos!-
Flama corrió por la pradera hasta encontrar un grupo de arbustos a la orilla de un bosque. Ya no veía a Finn detrás de ella, así que decidió que sería un buen lugar para esconderse. Escondida entre los arbustos, observaba el camino por el que ella había llegado, esperando ver pasar a Finn y luego volver a correr. Más Finn nunca pasó.
-¿Acaso lo habré dejado tan lejos? -, pensó la chica.
-Boo-, se oyó levemente detrás de ella, haciendo que la chica gritará y saltará del susto.
Cuando volteó, no pudo reaccionar ante el embate de los labios del humano sobre los suyos. Sus ojos estaban totalmente abiertos por la sorpresa. No se esperaba que Finn llegara desde atrás. Y así de rápido como apareció, se separó, dejándola con una cara de incredulidad y un beso robado.
-Creo que gane-, dijo Finn
-Vas a pagar por esto-, dijo Flama con una sonrisa.
Finn echó a correr carcajeándose hasta entrar en el bosque, donde pretendía esconderse de su novia.
-Eeemmm… bueno, sí, totalmente. Como héroe, yo sé perfectamente lo que es justo y lo que no-, respondió Finn sonriente.
-Oh sí, eres un héroe. Y como tal, debes detener las injusticias, ¿verdad?-, dijo con voz algo sarcástica
-Eehh… sí…-
-Y dime, si la injusticia consistiera en que yo te besara-, dijo mientras acercaba su rostro al del humano, -¿me detendrías?-, susurró
El pobre chico trago saliva. Literalmente, estaba entre la espada y la pared.
-Dime, ¿vas a detenerme?-, le susurró cerca de los labios y con una expresión nunca antes vista por Finn en ella.
-Creo que has pasado mucho tiempo con Marceline-, dijo el humano.
-¿En serio? ¿Hablas de otra chica cuando estoy a punto de besarte?-, dijo Flama cambiando su expresión
Finn solo respondió sonriendo y encogiéndose de hombros. Flama agitó su cabeza en negación, sin dejar de sonreír.
-Como sea, de esta no te libras. Me vas a pagar ese beso-
-¡Pero si ya me besaste!-, dijo Finn
-Sí, pero eso fue un ajuste de cuentas, fue aplicar justicia. Yo, lo que quiero, es cometer una injusticia-, dijo Flama.
Se acercó de nuevo a los labios de su novio y esta vez si los alcanzó. No era tan brusco como el anterior, pero la pasión se sentía igual. Esta vez, Finn se dejó llevar y cerró los ojos para disfrutar solo la sensación de la fusión de sus labios.
-Quizá su maldad no sea tan… mala. No, no es malvada, es apasionada-, pensó Finn
Los labios de ella fueron los primeros en moverse, era ella quien llevaba la iniciativa. Finn la abrazó por la cintura y la rodó para bajarla de su pecho (estaba empezando a aplastarlo), quedando los dos acostados en el césped, y continuó con el juego de labios. Se separaron varios segundos después, cuando los pulmones ya reclamaban oxígeno.
-No creo que algo como esto pueda ser considerado una injusticia-, dijo el chico con una sonrisa
-Entonces perdería lo divertido-, respondió Flama.
Finn solo respondió con una risilla. Se quedó viendo profundamente los ojos de la chica. Y volvió la vista a su cabello, y como algunas llamaradas escapaban de él. Se sintió tentado a tocarlo, pero no estaba seguro de hacerlo.
-Es decir, ¿siquiera será cabello?-, pensaba el humano.
Finalmente, se atrevió a levantar una mano y dirigirla hacia su cabeza. Entre más se acercaba, más calor se sentía, pero el chico ya se había acostumbrado a eso. Hasta que por fin, sus dedos entraron en aquella masa naranja. Para sorpresa del humano, se sentía exactamente como cabello real. Podía sentirlo, moverlo y jugar con él. Su cara era de sorpresa ante el descubrimiento.
-¿Por qué tienes esa cara?-, preguntó Flama, divertida por la cara de su novio
-Tu cabello... se siente… real-
-¿Cómo que real?-
-Sí, es decir… creí que lo atravesaría como atraviesas el fuego, pero no-
-Finn, dime, ¿alguna vez me has atravesado al abrazarme?-
-No. Supongo que tienes razón-, dijo el humano con una sonrisa.
La mano del humano bajo del fogoso cabello hacia la mejilla de la chica que, al contacto, tomaron un color rojo. La chica copio el movimiento y acarició las mejillas del chico delante de ella, convirtiéndolas en mejillas rojas también.
De repente, la mirada de ternura y adoración de la princesa se convirtió en una cara seria, sin expresión, perdida en un pensamiento, y dejo de acariciar a su novio.
-¿Pasa algo?-, preguntó Finn, preocupado por el cambio de actitud tan repentino de la chica.
-No, nada, no pasa nada-, dijo, levantándose para quedar sentada sobre el césped y apoyar sus brazos y su cabeza en sus rodillas.
-Flama, sé que algo te pasa, no eres buena en ocultarlo-, dijo levantándose, -soy tu novio, puedes decirme lo que sea-, puso su mano en su hombro.
Flama volteó a ver al chico. Sonriente como siempre, una profunda mirada. Su rostro no emitía más que comprensión y cariño. La chica sonrió y suspiró.
-Es solo que… mi padre sigue molestándome siempre que puede. Siempre que enciendo mis velas en la noche él aparece susurrándome que soy malvada. Me dan ganas de apagar las velas y no verlo más, pero no puedo, me gusta tanto su olor-, dijo con tristeza, -lo peor es que tal vez tiene razón. Tal vez si soy malvada. Después de todo, es mi naturaleza, ¿no?-
Finn se movió rápidamente, poniéndose enfrente de ella y tomándola por sus hombros, acercando su rostro al de ella, mirándola a los ojos.
-Jamás vuelvas a decir algo como eso-, dijo seriamente y con voz fuerte, sin gritar, -no eres malvada, es solo que no tuviste tiempo para ver opciones mientras estuviste en el Reino del Fuego. Pero ahora que conoces el mundo, has cambiado. Y vas a demostrarlo-
-¿Cómo?-
-Ven conmigo-, dijo Finn, tendiéndole la mano a su novia.
-¿A dónde vamos?-
-A enfrentar a tu padre-, dijo mientras empezaba a caminar con ella de la mano
-Finn, ¡No! ¡Espera!-, se detuvo, haciendo que Finn se detuviera también.
-¿Qué pasa?-
-Tú sabes que yo no quiero regresar al Reino del Fuego, no quiero ver a mi padre. Aún estoy molesta con él-
-Y por eso vamos, para dejar las cosas claras. Andando-, dijo el humano mientras empezaba a caminar de nuevo.
-Esto no es una buena idea-, dijo Flama, siguiendo de mala gana a su novio.
-¡Genial! Gracias Madre Naturaleza, por hacerme inmune al fuego-, pensó Finn después de que el ataque del guardia no le hizo daño.
-¿Qué eres niño?-, preguntó asustado uno de los guardias
-Su peor pesadilla-, respondió el humano, antes de noquear a ambos guardias.
-¿Estás seguro de esto?-, preguntó Flama desde atrás.
-Por supuesto. Le enseñaremos a tu padre una lección-, dijo Finn mientras empujaba las puertas del castillo y entraba en él.
Flama dio un suspiro de resignación y siguió a su novio.
Finn corrió por un el pasillo de piedra volcánica hasta llegar al enorme salón, en cuyo centro se podía encontrar el enorme trono que pertenecía al Rey Flama. Sin embargo, el monarca no se encontraba ahí. En un instante, una decena de guardias aparecieron para hacerle frente al invasor.
-¡Alto! ¿Qué motivos tiene para invadir el castillo de Su Alteza?-, preguntó uno de los guardias.
-¡Vengo a enfrentarme al Rey Flama!-, gritó Finn.
-¿Qué? ¿Un chico como tú queriéndose enfrentar a Su Alteza? ¡Y además siendo un plebeyo! ¡No dejen ni rastro de él!-, comandó el líder al resto de la guardia.
Los elementales lanzaron constantes ataques de fuego contra el héroe. El lugar en el que estaba fue rodeado por el humo provocado por las explosiones. Una vez que este se disipo, vieron con asombro que el chico no tenía ni un solo rasguño, no se había movido ni un centímetro y sonreía como si nada hubiera pasado.
-¡Nuestros ataques no le hicieron nada!-, dijo asustado un guardia.
-¡Entonces golpéenlo!-, ordenó el líder
Dos miembros de la Guardia Real se abalanzaron contra el chico tratando de golpearlo con sus lanzas, pero el héroe las tomó y con gran fuerza los mandó a volar hacia atrás, donde su novia simplemente observaba.
Cinco guardias más lo rodearon, esta vez sin lanzas. La pelea sería a puño limpio.
-Eso es, ¡vengan! Entre más sean, mejor-, dijo el humano tratando de provocarlos.
Uno de los guardias se lanzó por la espalda de Finn, intentando golpearlo en la nuca y dejarlo inconsciente. Pero los reflejos de Finn, entrenados durante años, fueron más rápidos. Se dio la media vuelta y consiguió tomar el brazo de su agresor y, dándole vueltas, lo arrojo contra otro par de guardias que lo rodeaban, mandándolos contra la pared.
La pareja de guardias restante atacó a Finn con furia e impotencia, más que con inteligencia. Los ataques eran fácilmente esquivados por Finn, quien ni siquiera se molestaba en golpearlos, solo se dedicaba a evadir los puños de sus agresores, hasta que se aburrió y decidió sacarlos de combate con patadas voladoras.
Pero cuando Finn apenas creía haber triunfado, sintió una presencia detrás de él. El líder de la guardia sin duda parecía ser más rápido y hábil que los demás. El chico no reaccionó a tiempo y recibió todo el poder del puño de aquel enorme ser de piedra y fuego en su cara. El golpe lo mando por los aires y lo hizo caer varios metros adelante.
El líder se dirigió hacia uno de los dos guardias que quedaban, le quitó su lanza y después lo golpeó, mandándolo también al piso.
-Inútiles-, refunfuño
Se acercó de nuevo a Finn, deteniéndose frente a él. Finn abrió los ojos y pudo ver como se acercaba, preparado para acabar con él. Cerrando los ojos, espero lo peor.
-¿Creíste que alguien como tú podría vencernos? ¡Eres basura!-, elevo la lanza y preparó su ataque.
Justo antes de que la lanza descendiera, una gran masa de fuego rodeó el salón y tomó al líder de la guardia, elevándolo hasta la altura de lo que parecía ser el rostro de aquella criatura. Cabeza con picos flameantes, una boca que bramaba y unos ojos rojos llenos de ira.
-Pri… Pri… Pri… ¡Princesa Flama!-, gritó con terror el guardia.
Finn abrió los ojos y vio sorprendido aquella escena.
-Nadie… toca… a… mi… ¡novio!-, gritó furiosa antes de lanzar con gran fuerza al elemental contra la pared, rompiéndola y mandándolo fuera del castillo.
La princesa volvió a su forma normal y acudió a ayudar a su pareja.
-Finn, ¿estás bien?-
-Tal vez sea inmune al fuego, pero los golpes aún siguen doliendo-, respondió bromeando y riéndose, -gracias por la ayuda-
Flama le dio un rápido y suave beso en los labios.
-No hay de que, guerrero. Como dije, nadie toca a mi novio… solo yo-
Finn se sonrojó y se rió nerviosamente, hasta que notó algo detrás de Flama. Ella se dio cuenta y volteó a ver que era. Observándolos, se encontraba el único guardia que quedaba después de la batalla.
-¡Y tú que miras!-, gritó la chica.
Al instante, el guardia entró en un estado de pánico y huyó corriendo, gritando frenéticamente en su huida. Los dos adolescentes se rieron ante tan divertida escena.
-¿Qué es todo ese escándalo?-, gritó una voz fuerte y familiar.
En medio del salón, apareció flotando una gran armadura. Desde diferentes lugares, llegaron llamaradas que se introdujeron en la armadura y, en un instante, apareció nada menos que el monarca del Reino del Fuego.
-¡Rey Flama!-, dijo el humano. Era la primera vez que lo veía de cuerpo completo.
-¡Papá!-
-¿Hija? ¿Príncipe Finn? ¿A que debo el honor de su visita?-, dijo emocionado
-¿Príncipe? Oh, sí, respecto a eso… en realidad, yo no soy…-
-Finn, ¡No!-, Flama intentó detener a Finn, pero ya era tarde.
-…un príncipe-
-¿Qué?-, gritó furioso el Rey Flama, haciendo estallar su cabeza en una enorme llamarada.
La pobre chica solo se golpeó la cara con la palma de la mano.
-¿Dije algo malo?-, preguntó Finn, realmente sin saber lo que había dicho.
-¿Cómo te atreves a venir aquí, llevarte a mi hija, tener una relación con ella, entrar en mi palacio y acabar con mis guardias, si ni siquiera hay sangre noble corriendo en tus venas?-, gritó el monarca
-¿Y usted como se atreve a decirle a Flama lo que tiene o no tiene que hacer?-, gritó Finn
-¡Porque soy su padre y ella aún es una niña!-, gritó, respondiendo lo evidente.
-¡Papá! ¡Yo ya no soy una niña!-, reclamó Flama, algo avergonzada.
-Bueno, sí, es su padre…-, dijo Finn, dándose cuenta de la realidad, -pero eso no le da derecho a decirle que ella es malvada-, dijo recuperando su actitud retadora.
-¿Y por qué no? Ella es malvada, está en su naturaleza. Sus antepasados fueron malvados, yo soy malvado, todos en este reino son malvados. ¿Por qué no lo sería ella?-, argumentó el Rey
-¡No! Siempre podemos elegir quienes queremos ser, sin importar lo que fueron los que estuvieron antes que nosotros. Es nuestra vida, nosotros elegimos que hacemos con ella, no los demás. Y se lo voy a demostrar-, dijo Finn desenvainando su espada carmesí.
-¿Quieres enfrentarme?-, el Rey soltó una gran carcajada, -un plebeyo como tú no puede retarme. Pero, viendo que acabaste fácilmente con mis guardias… y que no tengo nada más que hacer, te concederé el honor de ser derrotado por mí. Dime tus condiciones-
-Si yo gano, dejará de molestar a la Princesa Flama diciéndole que es malvada-
-¿Y si yo gano?-, preguntó de manera intimidante
-Si usted gana… dejaré a la princesa y ella regresará al castillo aquí con usted-
-¿Pero qué…?-, gritó la chica, en una mezcla de sorpresa y furia.
Apunto estaba de tomar su forma titánica, cuando Finn volteó a verla con una sonrisa, una sonrisa que pedía confianza. Flama se relajó y sonrió también, pero con una gran preocupación escondida.
-Muy bien chico, acepto tus demandas-, dijo el monarca, al tiempo que una enorme espada de fuego aparecía en su mano derecha, -sería fácil derrotarte con cualquiera de mis ataques, pero ya veo que eres inmune al fuego. Así que será un duelo-
-No podría estar más de acuerdo-, dijo el chico sonriendo y desenvainando su espada carmesí.
A toda velocidad, se abalanzó contra el Rey, lanzando un grito de guerra, dispuesto a defender el honor de su chica. El monarca solo lo observo acercándose y cuando estaba a punto de llegar a él, se hizo a un lado, dejando solamente su gran pierna extendida. Finn, en la carrera, no tuvo tiempo de reaccionar y se tropezó con la pierna del Rey, rodando varios metros hacia adelante hasta estrellarse contra una pared.
-Eres un chiste. No eres más que un niño pretendiendo ser un adulto-
-Nota mental: Un héroe debe ser más cauteloso-, pensó el humano, -mmm… ¡ya sé! Si es igual que Flama, entonces podría…-
-Oh, sí. El Rey debe saber mucho de eso, ¿no? El sí que debe ser sabio-, dijo Finn con voz sarcástica y provocadora, -pero, ¿eso le servirá para ganar una pelea?-, después de decir esto, Finn hizo un ademán con su mano, invitando al monarca a atacarlo, provocándolo.
-¿Qué? ¿Cómo te atreves?-, gritó furioso el rey, su cabeza ardiendo de furia.
El monarca corrió hacia el chico, preparando su espada. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, se detuvo y dejo que la inercia le diera fuerza al movimiento de su brazo. Finn apenas si tuvo tiempo de reaccionar y colocó su espada de demonio en el trayecto del arma de su oponente. El choque fue brutal. El sonido del encuentro fue impresionante, pero no llego al nivel del temblor provocado en el cuerpo de ambos combatientes e incluso, en el suelo del castillo.
El Rey Fuego empujaba su espada con fuerza, pero el joven frente a él resistía con fuerza el embate de aquel titán.
-Vaya, parece que te subestime. Eres más poderoso de lo que creía-
-La mayoría suele hacer eso-
-Entonces, ¿empezamos?-
-Creí que jamás lo diría-
El monarca levantó su espada. Finn se acomodó en una posición defensiva y empezó a resistir uno tras otro todos los embates del padre de su novia. Durante mucho tiempo, el Rey Flama llevó la ventaja, incluso estuvo a punto de acorralar a Finn contra la pared.
-Vamos Finn, no te puedes rendir. Si lo haces, ella regresará aquí, y la encerraran y jamás la volverás a ver-, el humano volteó a ver a su novia, quién tenía una cara preocupada.
-¡No!-, gritó Finn.
En un súbito aumento de energía y valor, Finn pasó de la defensa al ataque, con constantes embestidas que parecían superar la velocidad de reacción del Rey Flama. Ahora era él quien retrocedía. Había sido tomado por sorpresa. No sabía cómo iba a poder con el ritmo del humano. En un último recurso, dio un salto hacia atrás, alejándose lo suficiente del humano.
-Creo que mejor acabo con esto de una vez-, pronunció el Rey, jadeante
-Lo mismo digo yo-, dijo, también jadeando
Ambos contendientes corrieron hacia al otro, preparando sus espadas para una estocada final. Las puntas de ambas espadas ya apuntaban a sus pechos.
-¡Basta!-
Una enorme muralla de fuego se formó entre los dos, deteniendo sus ataques. Después, esta muralla se convirtió en un par de jaulas que los separó.
-Flama, ¿por qué haces esto?-, preguntó Finn confundido
-¡Hija! ¿Qué significa esto?-, preguntó el Rey
-Papá, quizá aún sea joven, pero ya no soy una niña. Ahora soy independiente. Es duro, sí, pero he conocido muchos amigos que me han ayudado y que me apoyan. Además, tú y yo no somos la misma persona, así que no tengo que ser lo que tú eres-
-Hija…-, susurró el rey, sorprendido.
-¡Ja! ¿Qué le parece?-, exclamó Finn, triunfante
-Y tú Finn…-, dijo la princesa, ahora dirigiéndose hacia él
-Oh Glob…-
-¿Te molesta que mi padre elija por mí? ¿Qué elija que soy malvada?-
-¡Por supuesto!-
-¿Podrías decirme que fue exactamente lo que le dijiste?-
-¡Sí! Le dije que no tenías que ser malvada solo porque él lo dijera. Que nadie puede decirte lo que tienes que ser-
-¿Y qué has estado haciendo tú todo este tiempo casi obligándome a ser buena?-
El chico se quedó sin habla. ¿Le estaba reprochando que quería hacerla buena? Se sintió ofendido, pero, pensando las cosas un poco mejor, se dio cuenta de que había actuado casi igual que su padre y que la había presionado para ser igual que él.
-Lo siento Flama, tienes razón. No me di cuenta-, dijo arrepentido, después de un suspiro, -pero, entonces, ¿qué eres?-
-Finn, no creo que eso importe. Al menos, a mí no me importa ser buena o mala. Todo este asunto de forzarme a tomar un partido me tiene cansada. Yo solo quiero ser… yo. Quiero ser yo misma, a mi propio estilo, y que la gente respete eso y me quiera así-
Los hombres frente a ella estaban sorprendidos ante las palabras de la elemental.
Las jaulas se deshicieron, dejando libres a su novio y a su padre. Éste último se acercó a ella, con su clásica mirada furiosa (cualquiera diría que nació con ella), se detuvo frente a la chica y la observó.
-Así que... así son las cosas. Has enfrentado a tu propio padre-
-Sí, y sé que hay consecuencias por ello. Y no me importa-
Flama esperaba algo, aunque no sabía exactamente qué. Sin embargo, lo que vino, la tomó totalmente por sorpresa.
De repente, se encontraba varios metros por encima del suelo, siendo abrazada fuerte y tiernamente por su padre. No recordaba tener un momento así con él desde que era una niña.
-Oh, hija, te quiero tanto-, susurró el monarca.
-Pa… ¿papá? De verdad, ¿tú…? ¿Lo dices de verdad?-, preguntó. Un pequeño rubor en sus mejillas.
-¡Claro! ¡No lo dudes! Mira, no importa si seas buena o mala, más importante es que eres mi hija, y respetaré tu decisión. Me recuerdas tanto a tu madre-, dijo con un poco de melancolía en su voz, -Además, ¿enfrentarte a tu propio padre? ¿Acaso no hay maldad en eso?-
-Yo también te quiero mucho papá-, dijo la princesa, abrazándose al enorme cuello de su padre, hasta que éste la bajo de nuevo al piso.
-¡Y tú!-, pronunció el Rey con voz fuerte, señalando hacia el humano detrás de él.
-Ay, no…-, susurró
-Has demostrado valentía. Venir hasta aquí para enfrentarme a mí, el poderosísimo Rey Fuego… sí que se necesita valor. Y si hay algo que admiro, es el valor. Además, mi hija ve algo digno en ti. Así que, ¿amigos?-, dijo extendiendo su mano
Finn sintió un gran alivio al oír esas palabras, y también una gran felicidad. Se acercó hasta el Rey y estrechó su mano, aunque más bien la enorme mano del rey rodeó la suya. Al instante, sintió como el monarca le daba un ligero jalón para acercarlo a su rostro.
-Pero si le haces daño a mi hija, te juro que no tendré piedad contigo-, le susurró
Finn soltó una risilla de incomodidad y vergüenza, mezclada con preocupación.
-Los dos son bienvenidos en este reino siempre que quieran visitarnos-
-Pero papá, ¿no habrá problemas si llegan a enterarse de mi… cambio de alineación?-
-Tú no te preocupes por eso. Recuerda quien es el más poderoso en este reino. Todo aquel que intente hacer algo en contra tuya o mía, será aplastado por mi puño-, dijo, para después reír estrepitosamente.
Flama rió ante aquella sentencia, abrazando nuevamente a su padre. Finn los veía extrañado.
-Creo que jamás voy a entender a los elementales-
Una vez terminado el abrazo, Finn se acercó al monarca.
-Disculpe, ya que somos… amigos, ¿puedo preguntarle algo?-, dijo Finn
-¿Qué quieres saber?-, preguntó el rey
El humano le hizo una seña para que se agachara y así poder susurrarle al oído. Aunque de mala gana, el rey se agachó y escuchó la pregunta de Finn. Después, le susurro la respuesta.
-¿En serio? Eso es muy… pronto-
-Pues si la memoria no me falla, ese debe ser el día-
Flama los veía extrañada. No sabía de lo que hablaban esos dos hombres, pero sospechaba que se trataba sobre ella.
Finn agradeció estrechando manos con el Rey y se dirigió hacia su novia, que lo estaba esperando.
-¿Nos vamos?-, preguntó el humano
La chica le devolvió una sonrisa. Pero en sus ojos… en su mirar había algo diferente, algo escondido, parecía cargada con algo de malicia. ¿Estaría enojada?
-Nos vemos después papá. Cuídate mucho-, se despidió alegre
-Igual tú, hija. No dejes de visitarme-
Flama tomó a Finn de la mano y salieron del castillo. Pero el humano sentía que la chica apretaba con fuerza y, a pesar de su sonrisa, su mirada seguía ocultando algo.
-Oye, ¿está todo bien?-
-Cuando lleguemos a mi casa, tú y yo vamos a hablar-
-Oh no, esas palabras otra vez…-, pensó Finn
Cuando salieron del reino del fuego, ya había anochecido. El viaje no fue muy largo, pero si silencioso. Flama seguía con la misma expresión, y Finn no se atrevía a decir nada, por miedo a estropear las cosas más de lo que ya estaban. Tal vez sí se había comportado como su padre al preocuparse tanto por su alineación moral.
Al llegar a la casa de la elemental, esta se detuvo y se puso frente a frente con Finn. El chico sintió que debía decir algo y aquel era el momento indicado.
-Flama yo… lo siento mucho. Siento que fui un cretino al comportarme igual que tu padre y no darme cuenta. Yo siento mucho que…-
No pudo terminar su dialogo porque los brazos de su novia lo envolvieron, tomándolo por sorpresa.
-Finn, eso fue tan maravilloso y tierno. ¡Muchas gracias!-
-Pero… tú… lo que dijiste…-
La chica se retiró, tomando a Finn de los brazos y mirándolo a los ojos.
-Escucha, no puedo estar enojada con ninguno de los dos. Se dieron cuenta de su error y se disculparon, me entendieron. Los amo a los dos. ¿Cómo creíste que podía estar enojada contigo, tontito?-, dijo Flama, riéndose y pellizcando uno de los cachetes de Finn.
-¿Entonces por qué tenías esa cara cuando salimos del castillo de tu padre?-, dijo Finn, con un poco de reproche sentimental.
-Me divierte mucho la cara que haces cuando estás preocupado-, respondió
-Eres totalmente malvada-, dijo el chico con una sonrisa, chocando su frente con la de su novia.
-Lo sé-, dijo antes de comenzar a besarlo.
Los movimientos de sus labios tenían una perfecta sincronización. Apenas recuperaron la confianza después de aquella platica y no dudaron en asaltar los escalones. Al principio, incluso se sentían extraños o se sonrojaban por el simple rose de sus manos. Y ni hablar de las llamaradas de la princesa cuando sentía que Finn pasaba el brazo por su espalda para abrazarla. Pero, poco a poco, la confianza fue volviendo a ellos.
Para Flama, aquello era maravilloso. Después de tantos años de encierro, de distanciamiento físico y emocional, hoy era capaz de disfrutar la sensación del viento en su piel, el fresco olor de la mañana en su nariz, el cosquilleo del césped en sus pies descalzos… el dulce sabor de los labios de su novio. Quería más, sentía que debía hacer más. Entre los movimientos de aquel largo beso, movió su lengua hasta tocar los labios de Finn. Sintió que su lengua empezaba a entrar, emocionándola y, por supuesto, haciendo que su fuego aumentara de volumen.
Pero en ese momento, Finn se separó. Se lamió los labios y trago saliva, mirando al suelo. Flama sintió que había hecho algo mal y un sentimiento de culpa y vergüenza la empezaba a invadir.
-Bueno, eemm… me tengo que ir. Esta semana tengo muchas cosas que hacer y es mejor que descanse desde ahora-, dijo el chico con una sonrisa nerviosa.
-¿Cuándo nos volveremos a ver?-
-Creo que hasta la próxima semana. No te preocupes, lo primero que haré al terminar mis encargos será venir aquí contigo. Mientras tanto, te dejo algo para que te acuerdes de mí-
Finn se acercó de nuevo a su novia. Tomó su cara y le dio un suave beso en la frente, justo en la gema que adorna su rostro, haciendo que la culpa antes sentida desapareciera.
-Y aquí está algo para que tú te acuerdes de mí-
Parándose de puntitas y apoyándose en los hombros de Finn, le dio un beso en la comisura de los labios.
-No habría forma de olvidarte-, le dijo, con mirada enamorada y tomándola de las manos, -entonces, nos vemos la próxima semana-
-Ve a hacer lo tuyo, héroe-, le dijo sonriente.
Se soltaron las manos y Finn se dirigió hacia su casa, volteando un par de veces para agitar su mano, despidiéndose de su novia. Mientras se dirigía a su casa, murmuraba para sí mismo:
-¡Rayos! Tengo muchas cosas que hacer. Me apuraré para acabar lo más pronto posible y organizarme con todos. Te lo prometo Flama, la próxima vez que nos veamos será el mejor día de tu vida-.
¡Muchas gracias por leer! No olvides dejar una review, eso me impulsa a seguir publicando. ¡Lleguemos a las 300 reviews que teníamos! ¡Convirtámonos en el fic más popular en español! Den fav y follow para no perderse ni un capitulo. Cuentenle a sus amigos de la historia, coman sanamente. ¡Nos vemos!
