Su único defecto. Bueno, el único hasta ahora. De verdad, esperaba no encontrar más. Pero si las enseñanzas de Marceline y Bonnibel eran correctas, habría de suceder tarde o temprano.
Ir a un calabozo era la única cosa que le molestaba hacer con él. Era aburrido, era monótono, lento, falto de energía, de vivacidad, de fuego. Se sentía fuera de lugar cuando lo acompañaba en aquellas incursiones que él disfrutaba tanto como ella destruir cosas… cosas malvadas. Pero, de vez en cuando, se convertían en buenas experiencias cuando él la dejaba llevar el control. Finn se sentía un poco incómodo e inseguro de lo que pasaría cuando lo hacía, pero sabía que, para ella, dejarla llevar el control era importante.
Sí, eran aburridos y tediosos, pero lo importante era estar con él. No era de sorprender que la molestia ahora fuera provocada por la invitada que los había estado acompañando durante las últimas dos semanas, invadiendo un momento que antes pertenecía sólo a ellos dos. Para Flama, se había convertido en una invasora, una invasora que respondía al nombre de
-¡Fionna, cuidado!-, gritó Finn
La chica humana, con playera azul y falda de un tono más oscuro, evadió el golpe que el gran monstruo con tentáculos preparaba contra ella, haciendo que la una de las múltiples extremidades de aquel ser golpeara contra el suelo, levantando una gran nube de polvo y dejando una gran marca.
-Uff, gracias Finn. Si no me dices ya estaría esperando en las puertas del mundo de Glob-, respondió Fionna mientras corría por un lado del cuerpo de agua circular en el que se encontraba su oponente.
-Tienes que estar muy atenta con monstruos así. No es como otros que solo tienen dos brazos-, dijo, también corriendo pero por el lado contrario.
Ambos humanos intentaban llegar hasta unas escaleras que se unían al centro de aquella cámara. Esquivando los ataques del gigantesco pulpo que resguardaba aquel lugar, lograron hacer su camino hasta la cima de las escaleras. Encontrándose los dos, se tomaron de las manos y saltaron hacia la cabeza del cefalópodo, empuñando sus espadas en alto. Finn con su confiable espada de sangre de demonio y Fionna con una especie de florete de hoja dorada. Clavando sus armas en la parte superior del enemigo, este dejo salir un último sonido de vida, un soplido sordo, para finalmente caer muerto.
El único momento divertido de aquellos viajes a los calabozos era cuando se encontraban con un enemigo imposible de intimidar. Era entonces cuando ella entraba en acción. Y después de un aburrido viaje de buscar llaves, regresar, buscar cofres, regresar, buscar puertas y otras llaves y volver a regresar, era lo que más esperaba. Además de querer recuperar el protagonismo que la humana le había robado últimamente. Pero justo ese momento tenía que llegar en una cámara húmeda, goteante y llena de agua por todos lados. Simplemente este no era su día.
-Es… es… es…-, decía la gata una y otra vez, sin creer lo que veía. Había salido del bolso de la humana solo para llevarse una sorpresa así.
-Lo sé, Cake, ahora, déjanos tratar de resolver toda está confusión, ¿sí?-, dijo Fionna
-Y… ¿cómo llegaste aquí? ¿Cómo es que nunca antes te habíamos visto?-, preguntó Flama
-Bueno, el Príncipe Flama me contó que existen dos dimensiones que son más o menos iguales. Que el necesitaba venir a esta dimensión a resolver unos asuntos reales con su tío y el Reino del Fuego pero no quería venir sólo, así que me pidió que lo acompañara. Llegamos a través de un portal natural que se abre dos veces cada 5 años en medio del océano-, respondió Fionna.
-E… e… e… ¿el océano? ¿Viajaste a través del océano?-, preguntó Finn con una voz algo asustada
-Sí, ¿qué tiene de malo?-
-No, nada. Nada en absoluto-, contestó Finn, rematando con una sonrisa para no demostrar su incomodidad
Flama miraba un poco confundida a su novio. ¿Acaso Finn le tendría miedo al océano? No, no podía ser posible. Después de todo, Finn era algo así como un elemental de agua… ¿verdad?
-Y… ¿tienes un lugar donde quedarte?-, preguntó Finn
-Bueno, supuestamente me quedaré aquí pero no aguanto el calor y no creo que el escudo anti-fuego dure toda la noche. ¿Qué tal si me achicharro mientras duermo?-, gritó
-Sí, tienes razón. ¡Oye! ¿Qué tal si te quedas en mi casa?-, dijo Finn
-¿En serio?-, preguntó Fionna, con un brillo de esperanza en sus ojos
-Sí, es una casa normal. Con todas las comodidades que un humano necesita-
Flama observaba a Finn con una cara de incredulidad. A ella pocas veces la invitaba a su casa y ahora a esta completa desconocida la invitaba apenas la primera vez que la veía. Un ardor surgía en el pecho de la elemental, pero no era uno normal. Este era diferente y nuevo y sentía que debía expulsar ese extraño sentimiento. Pero pensándolo, se dio cuenta de que si lo hacía resultaría en algún evento violento y no iba a echar a perder su entrenamiento de control de emociones. Así que prefirió guardarse esa nueva sensación.
-¡Entonces nos vamos contigo! Cake, ¿lista para irnos?-
-Es... es… es…es…-
Sentada, con la cabeza apoyada en sus manos, Flama recordaba aquella noche en que la conocieron. Suspiró mientras con sus dedos dibujaba el nombre "Finn" en el piso de roca. Podría decirse que no es posible dibujar en piedra pero hay que recordar que hablamos de la princesa del Reino del Fuego.
-¡Hola Flama!-, saludo Fionna, quien se había acercado a ella, alegremente
-Oh, hola Fionna-, respondió sin mucho entusiasmo, -¿y Finn?-
-Se quedó allá atrás, buscando lo que sea que haya allí y que tan grande monstruo defendía-
-¿Y por qué no lo acompañas?-, dijo con la misma falta de interés.
-Nah, creo que ya tuve suficiente hoy con estar buscando cosas. Además, quisiera hablar contigo un momento-
La princesa volteó, sorprendida por las palabras de la humana. También existía en ella algo de molestia, aunque aún no podía decir con seguridad porque se sentía así cada vez que estaban cerca.
-¿De qué quieres hablar?-, preguntó Flama
Fionna se sentó a un lado suyo y suspiró antes de empezar a hablar.
-¿Sabes? Desde que nos conocimos nos he sentido un poco… distantes, como si algo te molestara de mí. Cuando más te veo así es cuando estoy cerca de Finn. ¿Te molesta que esté con él?-, preguntó la chica, sin saber lo que una pregunta así significaba para la elemental.
La sorpresa de Flama creció más. Sentía que había sido descubierta, pero sabía que Fionna ni siquiera sabía lo que acababa de descubrir.
-¿Por qué me preguntas algo así?-, preguntó molesta, desviando la mirada de Fionna y abrazándose a sus rodillas.
-Mira, yo sé que no hay necesidad de que te lleves bien conmigo, pero de verdad quiero hacer amistad contigo. Me pareces una chica genial y divertida, por algo Finn está contigo. Por favor, dime que te molesta de mí y así saber si puedo ser tu amiga. ¿Podemos intentarlo?-
Los ojos de Flama se abrieron bastante al escuchar las palabras de la humana. ¿Acaso había usado la misma pregunta que su novio usó la noche que se conocieron? Sí, lo había hecho; en un contexto diferente, pero lo había hecho. Volteó a verla de nuevo, sólo para encontrarse con una sonrisa amistosa y unos ojos con brillo suplicante.
-¡Demonios! ¿Por qué los humanos tienen que hacer esas caras? ¿Serán poderes mágicos? Es un arma muy poderosa-, pensó la adolescente, quien dejó salir un suspiro de resignación.
-Es que…-, comenzó Flama, -… a veces Finn se ponía todo pensativo y triste cuando pensaba en que era el último humano… y a mí no me gustaba verlo así, él quería que hubiera más humanos. Y ahora que tú llegaste…-, dijo con su voz empezando a quebrarse, -… ya no es el último y… lo que antes era sólo para nosotros dos ya no lo es… y ahora pasa mucho tiempo contigo porque ya por fin hay alguien más como él y… ¡tengo miedo de que me deje y se vaya contigo para hacer más humanos!-
La última frase de la princesa antes de que empezara a sollozar provocó un gran rubor en el rostro de la humana y una expresión de incomodidad tanto por su frase como por su sollozo. En cuanto se recuperó de la sorpresa, se acercó a Flama y la abrazó con su brazo izquierdo.
-Oye, tranquila, no llores. No tienes absolutamente nada de qué preocuparte-, le dijo, tratando de detener sus sollozos.
-¿Ah no?-
-¡No! Escucha… Finn es un chico maravilloso y veo totalmente porque te fijaste en él. Pero para mí es sólo un amigo, nada más. Además, ustedes se ven tan tiernos y lindos juntos. Yo jamás me atrevería a destruir algo como eso-
Flama levantó su vista hacia la otra chica, todavía con algunas lágrimas de lava en la parte baja de sus ojos.
-¿Hablas en serio?-
-Te lo juro por mi humanidad-, dijo Fionna, colocando su mano derecha en su pecho y levantando alto su izquierda.
Flama se limpió los ojos y la parte debajo de su nariz.
-¿Puedo abrazarte?-, preguntó Flama
-¡Por favor!-, fue la respuesta de la heroína.
Y así, reconciliadas de un problema que apenas había salido a la luz y en vías de forjar una amistad, las dos chicas compartieron un abrazo que las hizo sentir mejor.
-¡Chicas!-, gritó Finn en la distancia, -¡encontré algo! Es como un… eehh… no, olvídenlo, yo… ugh, que asco-
Mientras regresaban a la casa del árbol, justo a tiempo para la hora de comer, Fionna observaba divertida la miel que se derramaba junto a ella. La elemental abrazada al brazo del humano, con sus dedos entrelazados con los de él. Cuando Flama soltó un beso en la mejilla del humano, levantándose sobre las puntas de sus dedos para alcanzarlo, y Finn respondió con un beso en la cabeza de la chica, la humana no pudo evitar soltar una risilla.
-Oigan, he querido preguntarles algo desde que los conocí pero no sabía cómo hacerlo-, dijo Fionna
-Pues… sólo pregúntalo-, respondió Finn
-Sí, no puede ser tan malo, ¿o sí?-, complementó Flama
-No, creo que no-, dijo sonriente, -yo… quería saber… ¿cómo lo lograron? ¿Cómo pudieron estar juntos sin lastimarse? ¿Cómo vencieron a la naturaleza?-
-No vencimos a la naturaleza-, respondió Finn, tomando a su novia por el mentón y viéndola a los ojos, -ella nos hizo un favor. Estamos protegidos por la magia más poderosa de este mundo-
Ambos se miraban fijamente, con ojos brillantes llenos de cariño.
-¡Ya ustedes dos! ¡Van a hacer que me dé un coma diabético de tanta dulzura!-, dijo Fionna, divertida con la actitud del par de enamorados, quienes rompieron su encuentro de miradas, sonriendo, divertidos por sus propias acciones.
-¿Por qué nos preguntas? ¿Quieres poder estar con mi primo sin lastimarte?-, preguntó Flama.
-¿Qué? ¡No! ¡Yo no…!-, respondió la humana nerviosamente y con la cara roja, -Él y yo sólo somos amigos. Sí, es un chico apuesto y divertido, pero no me interesa tener una relación en este momento. Yo sabré lo que quiera cuando quiera y lo vea venir. ¡Yo estoy en una relación con la aventura!-, exclamó Fionna, levantando su espada alto en el aire, -lo único que tenía era curiosidad. Lo que ustedes han logrado no es algo que se ve todos los días-
-Bueno, con gusto te lo explicaremos después de comer-, dijo Finn, estando ya a unos metros de entrar en la casa.
Al abrir la puerta, encontraron una escena que se había vuelto común en las últimas dos semanas pero que no por eso dejaba de ser molesto. Un perro mágico en un choque de frentes y miradas furiosas con una gata mágica no podía resultar en nada bueno, y menos si se gruñían sin descanso.
-¿Ahora qué pasa?-, preguntó Finn, molestia en su voz
-¡Esta gata tonta dice que su dulcimer es mejor que mi viola!-, gritó Jake
-¡Porque mi dulcimer crea sonidos más dulces!-, reclamó Cake
-¿Dulces? ¿A esos sonidos tan agudos les llamas dulces?-
-Pues no son tan amargos como los que salen de tus cuerditas-
-¿Qué…? ¿Sabes? Podrán ser amargos, pero tu instrumento no requiere ninguna habilidad. Cualquiera puede tocarlo. ¡Hasta un niño puede tocarlo!-
-¡Ya basta!-, gritó Finn, tomando a su hermano y alejándolo de la gata
-Sí Cake, ya ha sido suficiente-, dijo Fionna imitando la acción con su hermana.
-Mejor vayan a hacer de comer. Es el único momento en que se llevan bien-, dijo el Finn.
Los humanos soltaron a los enemigos, quienes se dirigieron a la cocina, todavía compartiendo una mirada amenazadora, casi asesina.
-Flama-, llamó Finn, obteniendo la atención de su novia
-Sí, Finn, dime-
-¿Podemos hablar un momento? ¿A solas?-, la última frase la dijo mirando a Fionna
-Eemm… creo que mejor voy a la cocina a cuidar que esos dos no se maten-, dijo la humana, retirándose del cuarto de los tesoros, en donde se encontraban.
-Finn, ¿qué ocurre? Por favor, no me digas que te vas a cobrar de las veces que yo te dije "tenemos que hablar"-, dijo Flama preocupada, provocándole una carcajada a Finn.
-No, nada de eso, yo jamás te haría eso-, dijo Finn, tomando después las manos de su novia, -He visto tu actitud desde que Fionna llegó aquí y…-
-Finn, no te preocupes. Fionna y yo somos amigas. Sí, al principio tuve problemas con ella pero ya los arreglamos-
-Aun así. La verdad es que he descuidado mucho el tiempo contigo y quiero compensártelo-, dijo el humano, apretando el agarre de sus manos.
-¿Compensármelo?-
-Sí. Esta noche… haremos…-, las pausas de Finn hicieron crecer la emoción de la elemental, -¡una pijamada!-
La sonrisa seguía en el rostro de la adolescente, pero había algo en su mirada, como si estuviera a la espera de algo más.
-Finn…-
-¿Sí?-
-Perdón si mi pregunta parece tonta pero… ¿qué es una pijamada?-
Finn golpeó su frente con la palma de su mano, pero no por la pregunta de la chica, sino por su propia falta de tacto. A veces al chico olvidaba que su dama pasó la mayor parte de su vida encerrada en una lámpara, sin conocer absolutamente nada sobre el mundo. Quizá ella nunca había hecho una pijamada.
-No Flama, no hay nada que perdonarte. Al contrario, perdóname tú a mí-, le dijo, dándole un beso en la frente, -Mira, una pijamada es cuando varios amigos se juntan en una casa en la noche; ven películas, cuentan historias, juegan videojuegos, beben y comen, se quedan despiertos hasta muy tarde…-
El relato del humano provocó una gran sonrisa en el rostro de la princesa y que sus ojos brillaran con emoción, ansiosa de probar esa nueva cosa que tan sólo desde la explicación ya se estaba convirtiendo en una de sus cosas favoritas.
-…y al final dormimos todos juntos-
La expresión emocionada de la adolescente se convirtió en una que asemejaba espanto al escuchar la última actividad de esa reunión de amigos.
-¿Dormir… juntos?-, preguntó algo asustada y con un rubor.
-N… ¡No! ¡No es así!-, se apresuró en decir Finn, también sonrojado por la pregunta de su novia, -me refiero a que dormimos todos en una misma habitación, pero cada quien su colchón o en su bolsa de dormir, por separado-, explicó el humano.
-Aaahhh-, exclamó Flama, entendiéndolo todo, -¡Entonces acepto! ¡Hagamos eso de la pijamada!-, gritó emocionada.
-¡Já, que bién!-, gritó el humano abrazando a su novia, levantándola en el aire y dándole unas cuantas vueltas, -Después de comer, tienes que ir a tu casa y traer tus cosas: tu pijama, tú cepillo de dientes y otras cosas-
-¡En 30 minutos comemos chicos!-, gritó Jake desde el piso superior.
Los estómagos de ambos adolescentes soltaron un gruñido.
-Pero primero comemos, ¿no?-, dijo Flama
-Sí, por supuesto. Vamos después de comer-
Todo estaba listo. Las películas habían sido cuidadosamente seleccionadas. Las palomitas listas para hacerse, al estilo casero. Finn había sacado una colchoneta de entre todas las cosas que guardaba en su casa para que su novia tuviera donde dormir, puesto que ella no tenía una. Jake y Cake acordaron no hacer ninguna de sus numeritos mientras durara la fiesta. Y por supuesto, la sorpresa de haber encontrado otra humana estaba más que lista. Sólo faltaban los invitados.
Una elemental de fuego, una gata parlante y dos humanos los esperaban. Jake había ido a casa de Arcoíris para recogerla.
-¿Están seguros de que le agradaré a sus amigos?-, preguntó Fionna con inseguridad en su voz.
-¡Claro que les agradarás! Tal vez estén sorprendidos al principio como lo estuvo Jake pero cuando se les pase, ¡te adorarán!-, dijo Finn, tratando de apoyarla.
-Estoy algo nerviosa. Voy a la cocina por algo de agua. ¿Vienes, Cake?-, dijo levantándose del sofá.
-Estoy detrás de ti, hermana-
Mientras ambas se alejaban de la sala, dejaban a un par de adolescentes enamorados completamente solos, lo que podría ser un gran error… pero no para ellos. Para ellos era una invitación que no podían rechazar.
El humano golpeó el lugar vacío a un lado suyo, invitando a su novia a acercarse un poco más a él. No fue necesario que le preguntaran dos veces pues inmediatamente ocupó el lugar que la humana había dejado libre.
Finn tomó el mentón de la princesa entre sus dedos y lo acarició suavemente. Se inclinó hacia ella y le dio un rápido y suave beso en los labios, el cual Flama respondió de igual manera. Luego, un beso que los dos iniciaron al mismo tiempo, más largo y profundo, pero sin ser demasiado largo. Al separarse, apoyaron sus frentes uno con el otro.
-Puaj, ¡niños, ya basta! Me van a hacer vomitar de tanta dulzura-, pronunció una voz familiar, bastante casual.
-¡Marceline!-, reclamaron los dos adolescentes, ruborizados al verse descubiertos en plena acción.
-¡Ay, chicos! Como si no anduvieran de románticos todo el tiempo-
-¡Pero no en público!-, dijo Finn
-Y menos si alguien decide aparecerse inoportunamente-, dijo Flama
-Pues tendrán que lidiar con eso, muchachos. Les pasará a menudo y no sólo conmigo, así que vayan controlando sus mejillas de manzana que me están sacando tentación de comérmelas-
-Finn, ¿ya están aquí?-, gritaron desde la cocina
-¡Oh! ¡Sí! ¡Ven para que conozcas a una de nuestras amigas!-, respondió Finn
Marceline se quedó totalmente extrañada al escuchar otra voz femenina en la casa, además de la de Flama.
-Finn, ¿hay otra chica aquí?-
-¡Sí! ¡No lo creerás! Es una gran sorpresa-
-¡Ni siquiera nosotros lo creíamos cuando la conocimos!-, añadió Flama
-Muy bien, Fionna. Llegó la hora. No estés nerviosa. Son sus amigos. Ellos te dijeron que todo saldría bien. Has enfrentado monstruos, puedes con una simple convivencia social-, pensaba Fionna.
Tomó su vaso de agua para aliviar la resequedad en su boca. Se limpió algo de líquido que escurrió en sus comisuras y empezó a caminar fuera de la cocina hacia la sala.
-Marceline-, pronunció Finn tan pronto vio salir a la humana de la cocina, -quiero presentarte a…-
-¡Fionna!-, gritó Marceline en un tono agudo que casi nunca se escuchaba en ella, e inmediatamente se tapó la boca.
Los presentes se quedaron mudos y sorprendidos, especialmente la persona que había provocado la sorpresa.
-¿Nos… conocemos?-, preguntó Fionna.
Finn volteó a ver a Fionna y luego a Marceline, quien parecía estar derramando lágrimas.
-Marceline, ¿qué pasa? ¿Se conocen?-, preguntó Flama
La vampiresa no respondió. En cambio, se dirigió flotando hacia la chica y la abrazó fuertemente, con lágrimas en sus ojos.
-¡Pensé que jamás volvería a verte!-, dijo Marceline sollozando
-Oye, gracias, pero… esto sólo me está poniendo más nerviosa y confundida de lo que ya estaba-, dijo Fionna
-Lo siento, lo siento…-, dijo separándose de la humana, con una gran sonrisa, -es sólo que…-
-¡Marceline!-, interrumpió Finn, -perdón si parezco rudo pero, ¿puedes explicarnos que pasa aquí?-
Marceline observó por un momento a Finn. En sus ojos había duda e incomprensión. Suspiró.
-Está bien. Haré una llamada pequeña y les contaré-
De su bolsillo, Marceline sacó un extraño teléfono móvil que asemejaba algún tipo de insecto peludo y marcó.
-¡Bonnie!... Sí, ya estoy en casa de Finn… Por cierto, hablando de Finn, hay algo que tengo que decirte. Es que… el Conejo llegó del País de las Maravillas-
-¿Qué?-, se alcanzó a escuchar desde la bocina del teléfono, obligando incluso a Marceline a retirar su oreja de él.
-Sé que es difícil de creer pero tú sabes que yo no te mentiría sobre esto... Ok… aquí te esperamos. Sí… aquí nos vemos. ¡Ciao!-, Marceline terminó la llamada y volteó a ver al resto de las personas ahí presentes.
Marceline suspiró nuevamente.
-Bonnibel llegará en un momento. Por ahora, creo que debo decirles lo básico acerca de todo esto. Siéntense-, dijo Marceline
Los humanos y la elemental así lo hicieron. La vampiresa se sentó en la mesa, enfrentando a Finn y a Fionna, mirándolos detenidamente a los dos. Tomó una mano de cada quien y las apretó suavemente.
-Bien, lo primero que tienen que saber es que… ustedes son hermanos-
Espero que les haya gustado. No olviden dejar una review con cualquier comentario, es lo que me inspira a seguir publicando. ¡Nos vemos!
