Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta en el Torneo del Príncipe 2023 de OctoBert

Una imagen de Loren Mont para la historia

Misterioso Amor

Por Mayra Exitosa

- Su majestad no se separe de nosotros, algo está pasando, entre al hotel. Un ruido estruendoso, el auto directo a todos como una bola de boliche para tumbar a cada pieza que lo rodeaba, como pudo empujo a dos de ellos y este salto por el lado contrario, ninguno salió lesionado, pero después una ráfaga de iluminación y al protegerse unos a otros, buscando al príncipe, no estaba, el auto iba a escapar, pero fue baleado en las llantas por el capitán a cargo de la guardia del Príncipe William Albert de Moldavia. La situación empeoraba al no ceder y ver el intento de escapar de los hombres, los cuales uno al otro, se dispararon para no ser atrapados, dejando impactados a los hombres que protegían al príncipe, el regreso a la entrada del hotel, y su majestad no había llegado.

- ¿Qué sucedió, ¿Dónde está su majestad, el príncipe William? - Pensamos que había caminado hasta aquí, tuvimos un atentado señor Johnson, primero nos atravesaron algo un árbol caído, nos vimos en la necesidad de bajar de la limusina, después un auto venía encima de nosotros y… su majestad empujo a Peter y a mi hacia el frente, posteriormente salió por el otro costado, el caso es que los hombres que bajaron del auto están muertos y… nuestro príncipe no estaba cerca. - ¿se lo llevaron? - ¿Por qué los mataron? Solo hubieran herido a los sospechosos. - no lo creerá, ellos se dispararon entre ambos en varias ocasiones hasta quitarse la vida.

La lluvia arreciaba, el bosque que había sido el mejor lugar de escape, ahora era un laberinto, ese lugar al final era desconocido para él, pero al menos salvó a sus guardias, alguien intento atentar contra su vida, no deseaban que llegará al hotel, ahora estaba perdido y el celular tenía batería baja, no había alcance para realzar una llamada y solo envío un mensaje "Estoy bien y escape" esperando que al menos llegara antes de que se agotara la batería o que tuviera acceso al internet, por lo que seguía caminando y la tierra ya era lodo, tenía que ir con cuidado, al final debía guiarse para algún lugar, lo mejor era quitarse sus prendas finas y envolverlas, para que no lo identificaran si venían por él de nuevo.

Lejos de ahí, en una propiedad antigua, Candy reía entreteniendo a un par de niños y notando que sus padres aun no llegaban. - Tranquilos, esta lloviendo, descansen, esperare a que su madre llegue, no los dejare solos. - Candy, no quiero dormir. - Mañana no podrás ir a clases si te quedas despierto. - Le dices a mi mami que me dé un beso cuando llegue. - Por supuesto, te aseguro que, aunque no se lo pida, lo hará. Ya era muy noche cuando se disculpaban los padres de los niños que había cuidado en su trabajo provisional de canguro, esa noche la pareja de padres entraban dándole un sobre, la fiesta había sido muy bella, pero el festejado principal no había llegado y la lluvia no los dejaba llegar a casa con facilidad. Candy tomaba su paraguas, entregaba un reporte hablado y acompañaba a l madre a las habitaciones de ambos pequeños para que los vieran antes de retirarse. - Muchas gracias Candy. Mi esposo no quería llegar tan tarde, la lluvia está arreciando y parece que mañana estará peor. - Si, traje mi impermeable y un paraguas, el pronóstico lo había anunciado, tengo que irme.

A pesar de lo tarde que era, se fue caminando con sus botas ahuladas color rosa con flores, su impermeable amarillo fosforescente y su paraguas transparente, se veía extraña, pero su casa se hallaba hasta el otro lado de la ciudad, lo que deseaba era regresar, porque mañana ayudaría al señor de la peluquería con la limpieza. Entrar al bosque le evitaría unos kilómetros antes de tomar el autobús, ver a un hombre cubriéndose con un saco, le dio tal pena. - ¿se encuentra usted perdido? - Si, no sé cómo salir. - ¿para que rumbo va? - Para la zona… poblada, la que sea. William estaba atónito, era una mujer extraña, pero mucho muy preparada para pasar a esas horas de la madrugada, si le decía que iba a la zona hotelera podría desviarla, lo mejor era seguirla y ponerse a salvo fuese donde fuese.

Candy le dijo que lo siguiera al verlo todo empapado le dio el paraguas y le ofreció una bolsa de hule para las ropas mojadas que llevaba en los brazos. - No se preocupe, me daba miedo encontrarme a alguien en este lugar, pero no se ve que traiga armas. - No, realmente estoy perdido. - Bien, confiare en usted, sígame iré por delante y no siga el camino, está muy húmedo y puede resbalar, lo mejor es ir por donde hay hojas y piedras finas, están más arraigadas, aquí no hay voladeros, pero resbalarse lo puede hacer bajar de muy mala manera la zona boscosa, iré a Lakewood, es un poblado tranquilo, si no tiene donde quedarse, puedo ayudarlo hasta que sepa donde esta su esposa y sus hijos. - No tengo esposa ni hijos, vine con un par de compañeros, andamos conociendo los lugares. - Con pantalón de vestir, no es muy cómodo, además ya está usted todo empapado, - En su pueblo puedo conseguir ropa seca. - Vere si alguien nos facilita algo, si no iremos al Outlet y encontraremos algunas prendas. - ¿Outlet? - Si es una tienda de ropa accesible. - ¡ah bien, gracias!

Las botitas de color chillón, el impermeable y ese paraguas que dejaba ver las copas de los arboles obscuros en ese lugar y ella con su mini lampara iluminando el camino, le había salvado la vida, aunque fuera un pequeño duende bajito al que por sus ropas no podía ver bien, su voz era dulce, suave y servicial. Candy estaba cansada, pero al menos ya no iba sola, ver a ese hombre tan alto, la había sorprendido, estuvo a punto de rodearlo, pero dejarlo ahí parado mojándose no era de humanos, esperaba que no fuera un maleante, traía zapatos costosos y un pantalón de vestir, alguien debió dejarlo por equivocación en una zona que no era apta para él.

La carretera lucía solitaria, pero al menos ya habían salido de la zona boscosa, ahora caminaban por la orilla, la casita no era muy espaciosa, pero al menos ya no estaría mojándose y la joven no se veía desconfiada ni que fuera a atentar contra él. - No tengo ropa de tu talla, vivo sola y esta casa es provisional, en el departamento donde vivo es en Chicago- ¿Chicago? ¿puedo ir contigo a Chicago? - saldré en dos días en el autobús ¿traes dólares para el pasaje? - No traigo efectivo, pero si me llevas, conseguiré dinero para pagarte. - Bien, por ahora tendremos que poner a secar tu ropa, deja busco si hay algo en las cajas del antiguo propietario de esta casa. Candy no sabía como iba a descansar cuidando a un hombre que ni dinero tenía, la ropa estaba escurriéndole y se notaba que era fino. Se quitaba el impermeable para dejarlo escurrir, junto a sus botas y el paraguas en un costado. Así William por fin lograba verla, era una mujer delgada, de estatura media, con cabello rubio y al girar vio su mirada verde. Ella notaba que la estaba observando, así que se presentaba con tranquilidad, - Soy Candy, Candy White. - Yo soy Albert, Albert Ssssomers. - Supongo que tienes frío, estas empapado, mira esta es una camiseta y este pantalón mientras pongo a secar tus ropas. Estás muy alto para dormir en el sillón, así que te daré mi cama y dormiré en el silloncito, ya es muy tarde, además realmente vengo muy cansada, así que mañana hablaremos de cómo te acerco a tus amigos. - gracias.

Ella abrió las cobijas, la almohada y le dijo donde recostarse con una camisa que aun siendo grande le quedaba bien y un pantalón que se notaba que le quedaba corto. Tomo otra cobija y se fue hasta el sillón, saliendo de cambiarse por una bata que cubría del cuello hasta los pies, coloco su bolso bajo la almohada con cierta desconfianza y por fin se pudo dormir.

Por la mañana en el hotel las discusiones continuaban con un sequito de hombres que entre un mapa decían lugares y localidades por donde pudo haber sido llevado su majestad. El celular de Johnson tenía un mensaje que no había visto, a lo que notaba que había sido de la noche anterior. "Estoy bien y escape".

- ¡Por Dios! Su majestad alcanzó a escribir, supongo que su celular no tiene batería, pero llego un mensaje dos horas después. - ¿Qué dice? - ¡escapo! Ahora tenemos que buscarlo. - Pondremos un anuncio. - ¡Estás loco! Nadie debe saber que lo perdimos, ni siquiera que no esta aquí, diremos que se resfrió mientras lo buscamos, cancelemos todas las citas y no permitan que nadie intente verlo, pidan sus comidas como siempre. Tenemos que encontrarlo cuanto antes. Si se comunica su homologo, el Príncipe Akeem para invitarlo a almorzar, me hare cargo de evitarlo, por ahora el festejo hará anuncio de que uno de los invitados especiales no llegó, debemos proteger su persona, aunque nadie sepa donde se encuentra.

Continuará...


Gracias por su consideración a esta historia la cual ahora forma parte del torneo del Príncipe, se les agradece sus comentarios,

y el deseo de saber sobre todas y cada una de las continuaciones. En esta ocasión la participación el para el 5 de junio.

Esperando sea de su agrado Albert Vs Akeem, con la portada inédita de Loren Mont. Para ver más finales no deje de unirse en face

al grupo de Historias de Albert y Candy. Comentar y regsitrarse en Fanfiction será más fácil.

Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa