Muchas gracias por su apoyo y su interés en la historia. Recientemente fui entrevistado por un usuario; esta entrevista aparecerá en los próximos días en un foro y en una wiki aunque aun no sé en cuales jaja, yo les avisaré cuando y donde saldrá. Bueno, espero que viejos y nuevos lectores sigan disfrutando la historia. ¡Vámonos!
-Pues más vale que te apresures, Finnie. Porque nos están rodeando. Y no me gusta para nada la sensación de estar encerrada-
Los gnomos formaron un círculo alrededor del par de adolescentes y empezaron a acercarse lentamente a ellos, con sus risas y carcajadas burlonas. Sus miradas no reflejaban ninguna buena intención. Parecían disfrutar burlarse del miedo y la desesperación de sus víctimas.
Flama, en la desesperación y ansiedad que le provocaba el sentirse encerrada y que se burlaran de ella, lanzó un disco de fuego en contra de sus acechadores. Por una razón u otra, el ardiente ataque se dirigió justo al cuello de uno de los gnomos, cortándole la cabeza y haciendo que callera unos cuantos centímetros detrás de su cuerpo. Todos los gnomos se detuvieron y miraron sorprendidos la escena, igual que el humano y la elemental.
-Rayos, este era mi primer día-, dijo la cabeza antes de desparecer en un "poof", al igual que el cuerpo decapitado.
Los novios se voltearon a ver, sorprendidos por la escena reciente, y en sus rostros floreció una sonrisa de confianza renovada.
Los gnomos, molestos, saltaron en contra de la pareja. Flama expulsó una onda de calor que los hizo volar y alejarse, permitiéndole tanto a ella como al humano tener un poco más de terreno y ya no verse encerrados. La princesa invocó ardientes llamas en sus manos mientras que Finn empuñó con fuerza el arma de su familia. En el rostro de ambos se dibujaba la seguridad de una victoria asegurada.
De entre la maleza, una decena más de gnomos aparecieron. Con la misma ferocidad y el mismo deseo malvado en sus ojos, se unieron a los ya presentes.
-Bien Flama, tú te…-
-¡Dije que yo tendría el control en esta misión!-, dijo la chica, -Y te ordeno que te quedes quieto hasta que yo me encargue de todos ellos-
-¡Pero…!-
-¡Sin peros!-, exclamó ella, invocando una pared de fuego alrededor del humano, que seguramente no lo detendría a él, pero si a sus enemigos.
Y así, la Princesa Flama, con movimientos dignos de las mejores bailarinas del mundo, ya fuera de flamenco o de ballet, comenzó su ataque. Lanzando aros de fuego directo contra los cuellos de sus enemigos, esquivando los que se aventuraban a saltar sobre ella o golpeándolos con bolas de fuego, la adolescente llevaba un buen control de la situación. Y poco más de un minuto después, todos los gnomos habían desaparecidos en "poofs" y nubes de humo.
Finn estaba totalmente sorprendido por la agilidad y el poder de su novia. A pesar de estar rodeado por las llamas, logró observar toda la acción. Al verla pelear así, se dio cuenta de lo gran peleadora que era y de su capacidad de valerse por ella misma.
-¡Sí! ¡Ardan! ¡Ardan! ¡Han sido derrotados por la Princesa Flama! ¡Ninguna criatura de este bosque se compara con mi poder!-, celebraba ella, brincando y carcajeándose.
De entre los arbustos, saltó otro gnomo, directo contra la cara de la elemental.
-¡Princesa!-, gritó Finn
Flama alcanzó a voltear para observar al pequeño ser volando directamente hacia ella, con una mirada asesina y burlona. No tenía tiempo para reaccionar. Finn pasó por las llamas que su novia había invocado alrededor de él. Elevó su espada y corrió hacia el punto entre Flama y su atacante. Justo antes de que el mini-monstruo llegara a ella, su cabeza fue cortada por la espada carmesí del héroe de Ooo y cayó al piso, no sin ates golpear la cabeza de la princesa gracias a la fuerza de la inercia.
-¡Ouh!-, se quejó ella ante el choque de cabezas.
-¡Nadie tiene permiso de tocarla!-, gritó Finn, -Sólo… eh… ¿yo?-, balbuceó Finn, ruborizado.
Flama soltó una risilla.
-Gracias, héroe-
-Todo por mi comandante-
Se tomaron de la mano e iban a empezar a caminar, cuando un nuevo temblor inició bajo sus pies. Esta vez, sin embargo, no se abrieron nuevos caminos ni se separó a la pareja, sino que una gran rama se levantó desde el piso, mandándolos a volar hacia los aires.
La principal característica ofensiva de un florete está en su punta; su hoja no es lo suficientemente filosa como para cortar una cabeza, y mucho menos una sobre un cuello tan duro como el de los gnomos. Fionna lo aprendió en el peor de los momentos y eso le valió ser atrapada y jalada por los pequeño enemigos hacia las profundidades del bosque.
Detrás de sus raptores corrían desenfrenadamente Cake y Jake tratando de ayudarla. Cuando más cerca se encontraban de alcanzarlos, otro grupo de gnomos los tacleó, impidiéndoles seguir en la persecución.
-¡No se metan conmigo ni con mi hermanita!-, gritó Cake mientras se levantaba.
-¡Muestren la cara, cobardes!-, amenazó Jake
De entre los arbustos, saltaron más de 20 gnomos, con ojos viciosos y llenos de maldad.
-Parece que tendremos que trabajar juntos para salir de esta, ¿no, Cake?-
-No me gusta la idea, pero ya no hay nada que hacer, Jake-, dijo la gata, mientras ambos tomaban una posición defensiva.
-Sin armas filosas, lo único que nos queda es golpearlos y mandarlos a volar lo suficientemente lejos como para darnos tiempo para perseguir a los otros-, propuso Jake.
-Ni siquiera yo puedo pensar en una mejor idea. ¡Dale con todo, perro!-, gritó Cake
Ambos se lanzaron contra sus enemigos y estos hicieron lo mismo contra ellos. Con puños gigantes, los animales mágicos golpeaban a los gnomos, pero parecían no llegar lo suficientemente lejos. Caían unos cuantos metros y después volvían a atacar.
Jake tomaba los que podía enredándolos en sus brazos para después lanzarlos pero era muy difícil atraparlos. Cake se defendía hasta con su cola, lo que no permitía ningún ataque sorpresa desde la retaguardia.
Para mala suerte de Jake, quién no tenía una cola tan larga y sensible, un ataque así sería totalmente inesperado. Los gnomos no desaprovecharon esta situación. Para cuando el perro volteó hacia atrás, uno de esos seres malignos ya había saltado contra él. Y justo cuando el gnomo iba a aterrizar en su rostro, un largo y delgado cuerpo de color blanco y café suave golpeó al enemigo. Era el brazo extendido de Cake.
-Tú… ¡me salvaste!-, exclamó Jake, sorprendido.
-¡Claro! Somos compañeros-
Jake sonrió y estaba a punto de agradecerle cuando…
-¡Cuidado!-, gritó el perro.
Justo a tiempo, Jake estiró su brazo y golpeó a un gnomo que había saltado desde lo alto de un árbol, dispuesto a atacar a Cake por encima.
-Ahora estamos a mano-, dijo Jake, sonriendo.
Sin embargo, las sonrisas duraron poco, pues un grupo de gnomos los atacó sorpresivamente. Varios de ellos los tiraron al piso y los sujetaron por las cuatro patas. Un par de gnomos se acercaron a ellos, portando consigo lo que parecían ser pequeñas navajas.
-Oh, ¡perfecto! Nosotros no tenemos armas, ¿pero ellos sí?-, reclamó Cake
Los gnomos armados estaban a unos cuantos centímetros de ellos, apunto de clavar las filosas armas en sus cuerpos. Estaban seguros que ya no había salida de allí. Sin embargo, los gnomos se detuvieron al notar que la velocidad del viento se había acelerado de improviso. Desde el cielo, descendió un remolino multicolor girando a toda velocidad.
-¡Suhag!-, gritó el remolino con múltiples voces.
En cuestión de segundos, los gnomos fueron lanzados hacia el aire, pintados de color y golpeados con rayos eléctricos que, sí no los derrotaron, por lo menos los obligaron a huir y dejar libres a los animales mágicos prisioneros.
El remolino salvador fue descendiendo sus revoluciones hasta que fue posible observar cinco coloridos cuerpos dentro de él.
-¡Hijos! ¡Ay, mis hijos! ¡No saben que gustó me da verlos!-, gritó Jake, dirigiéndose a abrazar a sus ya-no-tan-cachorros, los cuales aceptaron el abrazo, pero con algo de incomodidad.
-Ya, tranquilo papá. No es para tanto-, dijo Kim
-Oh, cállate tonto y disfruta los momentos que tenemos con nuestro padre-, dijo Viola
-¿Esto terminará pronto? Tengo que pasar el cuarto nivel de Kompy's Castle 3D Online esta noche-, dijo TV
-Jake, Cake, 잘 당신은?-, preguntó Arcoíris descendiendo desde los cielos
-Todo bien amorcito. Gracias por traer a los chicos para ayudarnos-
-Bueno, sí. Ahora tenemos que irnos. Adiós papá, adiós mamá-, dijo TV, empezando a volar con el resto de sus hermanos.
-TV, 어디 거 야 생각 하십니까?-
-A casa. Necesito ponerme online para pasar de nivel con mis amigos-
-분명 없습니다. 밤은 할 보다 더 많은 컴퓨터에 앉아서 우리에 게 도움이 될 것입니다-, le dijo Arcoíris a su hijo
-¡Pero mamá! ¿Por qué no lo hacen mis hermanos?-, se quejó TV
-왜냐하면 그들은 일자리와 내일 할 일. 그리고 아무 꾸 물 거리 지. 당신의 삼촌 Bonnibel 및 Finn; 검색 이러한 커 뮤 니케이 제공 하 고 제가 고모 실험실-
-Está bien, lo haré. Pero sólo si prometes no volver a molestarme con eso de buscarme otra casa-
Arcoíris puso una cara sería y confrontó con la mirada a su hijo. Finalmente, ella suspiró.
-다른 집의 찾을 있도록 하기 전에 준 보다 더 많은 시간 줄 것 이다-
-Suficiente para mí-, dijo TV, tomando los comunicadores, -¡hasta luego papá!-
-¡Hasta luego hijo!-
-¿Esos eran tus hijos?-, preguntó Cake, recibiendo una respuesta afirmativa por parte del perro, -¡Wow! Tienen muy buenos hijos. Espero que mis hijos sean tan geniales como los de ustedes-, le dijo la gata a la pareja, -Ahora, si no les importa… ¡hay que rescatar a mi hermanita!-
-¡Oh Grod! ¡Es cierto! Rápido Arcoíris, hay que irnos-
Y con eso, los tres se adentraron aún más en el bosque, esperando que no fuera muy tarde para ayudar a la humana.
Lo repentino del momento no les dio tiempo ni siquiera para gritar. Se encontraban varios metros sobre el suelo, casi volando. Pero esa ilusión desapareció al sentir la gravedad actuando sobre sus cuerpos. En un instante, así como habían emprendido un forzado vuelo, ahora se encontraban cayendo a gran velocidad. Las copas de los árboles no son precisamente un lugar suave para caer y con su peso y la velocidad que llevaban, tampoco para detener la precipitación. Las ramas se quebraban cuando las golpeaban y no pudieron evitar llevarse uno que otro rasguño.
Sin embargo, su caída fue finalmente amortiguada por un hongo gigante que los recibió en su parte superior; suficientemente suave para amortiguarlos pero no tanto como para romperse al igual que las ramas. El último de los humanos y una chica hecha del elemento más inestable caían suavemente al suelo, resbalándose por el hongo mientras miles de hojas verdes caían sobre ellos, simulando una lluvia.
Los dos adolescentes comenzaron a levantarse, algo mareados y adoloridos, pero aún vivos.
-¿Estás bien, Flama?-
-Sí, creo. ¿Qué tal tú?-
-Sólo algunos rasguños y golpes. Nada nuevo-
-Mmmm… no creí que fuera a ser tan pronto-, pronunció una voz grave y profunda, proveniente de enfrente de ellos.
-¿Quién está allí?-, preguntó Finn, poniendo su espada delante de él, preparado para atacar por si acaso alguna otra criatura de bosque o uno de los Nigromantes se aparecía.
-Tranquilo muchacho. Estoy aquí, justo enfrente de ustedes-
La boca de Finn se abrió al ver lo que había delante de él. Un árbol de tronco gigantesco, con gruesas ramas de varios metros de largo surgiendo en su parte superior, formando una especie de sombrilla sobre ellos y el tronco mismo. Pero lo que más le llamó la atención fue que en este se encontraba dibujado lo que parecía ser un rostro viejo (o así lo hacían parecer las arrugas de la corteza) que incluso tenía barba, bigote y cejas. La pareja se fue acercando lentamente hacía él.
-Finn, ese árbol, ¿está hablando?-, preguntó Flama.
-Pero mírense. ¡Sí son tan sólo unos niños! Jamás creí que los vería tan jóvenes-, pronunció el árbol con voz amistosa, moviéndose la parte de la corteza que parecía ser su boca.
-¿Cómo sabes de nosotros? ¿Nos conoces de algún lado?-, preguntó Finn, empezando a tomar una posición menos defensiva y bajando su espada.
-Los conozco desde antes de que sus abuelos nacieran, chico Omega-
Finn se extrañó al ser llamado de esa manera, pero antes de que pudiera preguntar la razón de ese apelativo, la voz de su novia se adelantó.
-Esto es bastante normal, ¿verdad, Finn? Tú ya has visto muchos árboles parlantes antes. Dime que sí porque me siento un poco extraña frente a este. No me siento muy segura estando junto a él-
-Sí, ya he visto árboles con rostros pero ninguno que hable y menos con la inteligencia que este demuestra. ¡Explícate! ¿Qué clase de árbol y por qué mi novia se siente así junto a ti?-, gritó Finn
-Bueno, primero, siento mucho si la hago sentir incómoda, Su Majestad. Quizá sea la magia y poder dentro de mí. Debo explicar, para responder tu pregunta chico Omega, que yo no soy un simple árbol. Soy un alma antigua condenada a vivir por siempre atrapada en esta forma material-
-¿Y por qué? No pudo haber sido por hacer algo bonito, ¿verdad?-, inquirió el humano.
-Depende de cómo lo veas. Yo nací hace más de un millar de tránsitos, con el don de poder ver a través de la cuarta dimensión. Yo vi a Germania y su par de destrucciones antes del nacimiento del gran dictador. Presencié la tragi-comedia del progreso antes que sus escritores. Por atreverme a descifrar el plan divino, fui condenado por las máximas deidades a vivir eternamente y presenciar mis visiones hechas realidad, atrapado en este cuerpo tan inmortal como el ánima-
-Oh…-, exclamó Flama, -¿y eso significa…?-
El gran árbol exhaló un suspiro y si tuviera brazos, seguramente si habría llevado una mano a la cara.
-Soy un profeta-, dijo, un poco molesto
-¿En serio? O sea, ¿puedes ver el futuro?-, preguntó Finn, emocionado, -¿puedes…-, el chico tomó la mano de su novia y la apretó, -…ver nuestro futuro?-, dijo con un rubor en su rostro que se repitió con la elemental.
La expresión del profeta cambio. Su cara se sorprendió como si una súbita realización lo hubiera golpeado. Había recordado algo y eso lo perturbaba de alguna manera. Los adolescentes se dieron cuenta de esto. Por un momento, temieron que la visión de su futuro fuera algo malo; así lo demostraba la expresión del árbol.
-Eh… yo… lo siento si los incomodé con mi reacción-, se disculpó el profeta con una sonrisa, -es que… nadie me había pedido una profecía en más de mil quinientos años. Déjenme ver…-, dijo el árbol, cerrando sus ojos y emanando un mantra gutural.
Después de unos segundos de concentración, el árbol abrió los ojos y le dirigió una sonrisa a la pareja de adolescentes.
-Ustedes… serán muy felices durante muchos años más-
-¿Escuchaste eso, Finn? ¡Seremos felices! ¡Seremos felices!-, gritó Flama emocionada y corrió a abrazar el gran tronco, no notando jamás la cara de seriedad que su novio tenía.
Al sentir la cálida muestra de afecto, el profeta sonrió.
-Sí pudiera mover mis ramas, te devolvería el gesto-, dijo
-¡Tío Finn!-, se oyó en la distancia.
Finn y Flama voltearon detrás de sí, de donde parecía venir la voz.
-¡Tío Finn! ¡Aparece por favor para poder regresar a la casa y jugar Kompy's Castle!-
-¿No es ese TV?-, preguntó Flama
-Sí, parece que ya es hora de irnos. Despídete de… ¿cuál es tu nombre?-
-Pueden llamarme Michelle-, respondió el árbol
-Bien Michelle, gracias por decirnos nuestro futuro-, dijo Flama empezando a caminar hacia el lugar donde parecía estar TV, -Finn, vámonos. ¿Qué haces ahí parado?-
-Eh, adelántate. Yo te alcanzó. Quiero preguntarle algo a Michelle. Si tendré grandes enemigos en el futuro y como podré vencerlos-
-Ok, te espero con TV-, dijo la chica, alejándose y tomando un camino abierto entre otros árboles.
-Sé que quieres las respuestas verdaderas-, dijo el profeta, -pero primero tienes que asegurar el futuro inmediato. Ahora mismo hay 7 presencias oscuras que quieren tu final y el del resto de tu sangre-
-Habiendo resuelto eso, volveré aquí-, dijo Finn, dándole la espalda al árbol.
-Lo sé-
Con eso, Finn se retiró para alcanzar a su novia, sin poder quitarse la preocupación que ahora se asentaba en su corazón. Sabía que el viejo árbol ocultaba algo y no quiso preocupar a la chica con algo. Pero él no podía ser engañado fácilmente. Iba a regresar por respuestas aunque, muy en el fondo de su ser, no quisiera saber en realidad lo que les deparaba el futuro.
- La grande route a commencé-, pronunció el profeta.
Mientras Marceline cercenaba cabezas plácidamente con su instrumento-arma, la Dulce Princesa jalaba el gatillo de su Ball Bam Burgleber, destruyendo directamente las cabezas de los gnomos que las atacaban.
-¡Esto es muy divertido!-, gritó divertida Bonnibel
-¡Claro! Tú solo tienes que disparar. ¡Yo tengo fracciones de segundo para apuntar y cortarles la cabeza!-, reclamó Marceline.
Los cuerpos de los gnomos explotaban, al igual que sus cabezas destruidas y cercenadas. En tan sólo unos minutos, el gran contingente de pequeños enemigos había sido abatido por las dos gobernantes más poderosas de todo Ooo. Marceline, un poco más cansada que la princesa, dejo de flotar y se sentó en el suelo, jadeando un poco por el esfuerzo.
-Diecisiete-, dijo la vampiresa, apoyando su brazo en su bajo-hacha.
-Treinta y dos-, respondió Bonnibel, con una sonrisa, poniendo su arma sobre su hombro.
-¿Qué? Eso no es posible. ¡No es verdad!-
-¡Ah! Pero lo es, claro que lo es-
Marceline se levantó de su lugar y con pasos pesados se dirigió hasta la princesa. La tomó de los hombros la acercó a ella. Sus frentes se unieron y sus miradas chocaron una con la otra; ninguna voltearía, ninguna cedería. Ambas con una sonrisa que, para cualquiera que fuera espectador de esa confrontación, resultaría siniestra.
-¿Quieres que te saque la verdad, cara bonita?-, susurró Marceline con los dientes apretados.
-A ver…-, respondió Bonnibel, -muéstrame como lo harás-
-Tía Bonnibel-, pronunció una tercera voz.
Las dos chicas se separaron con sorpresa y miraron al ser multicolor que acababa de llegar.
-¿TV?-, preguntó la princesa
-Sí. Sólo venía a dejar estos comunicadores que me dio mi mamá-, dijo TV, entregándole los aparatos a la gobernante de dulce, -¡Listo! ¡Lo hice! ¡Soy libre! Nos vemos después tía. Quizá llegue antes de que mis amigos entren al Palacio de Fuego-.
Y así como apareció, así desapareció volando.
-Bonnie… Bonnie, ¿estás ahí?-, se oyó en el comunicador. La princesa rápidamente lo colocó en su oreja.
-Finn, ¿eres tú? ¿Cómo están?-
-Bien. Nos desviamos un poco y tuvimos que enfrentar a unos gnomos malvados pero Flama los eliminó-
-Nosotros también tuvimos problemas con eso. ¿Dónde están ahora?-
-Creo que nos estamos acercando. Veo unas luces muy extrañas varios metros adelante-
-Bonnie-, dijo Marceline, -el radar en tu bolsa está sonando-
La princesa, extrañada por lo que le acababa de decir la vampiresa, tomó el radar de su bolsa. Sus ojos se abrieron completamente al notar que estaba funcionando de nuevo y que podía rastrear las señales de sus amigos. También recibía la señal de los muros de los alrededores, permitiéndole trazar un camino hasta la posición de los Nigromantes.
-Finn, no se acerquen demasiado. Ya vamos en camino, nos vemos cerca del lugar-
-Entendido. Cambio y fuera. ¡Vaya! ¡Amo decir eso!-
-Rápido Marceline. Hay que alcanzarlos antes de que lleguen y hagan algo tonto-
-Después de ti, princesa-, respondió Marceline, comenzando a flotar detrás de su compañera, -Oye, ¿y esos dos animales y Fionna?-
-¡Cierto! Jake, ¡Jake! ¿Me copias? ¿Están todos bien?-
-¿Todo bien, Nemus?-, preguntó Perrumpo, con su voz tan fuerte como un trueno.
El mago nombrado parecía distraído y consternado. Los otros presentes sintieron su fuerza disminuir en el ritual que estaban practicando.
-Algo… algo está pasando. Alguien está interviniendo con mi magia. El escudo mágico que invoque sobre el bosque ha desaparecido, permitiendo la entrada de otros seres. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo…?-
-Concéntrate-, ordenó el líder de los magos oscuros, -No importa. Ya casi terminamos con esto. De todas maneras no llegaran a tiempo para detenernos. Sigue concentrando tu fuerza-
-Sí, Maestro-, respondió Nemus.
La fuerza de su magia concentrada aumentó sobre la figura dibujada en el suelo. La circunferencia ya se encontraba totalmente consumida por el fuego, mientras que la figura bestial en su interior solo requería de unos cuantos centímetros más.
Ni Jake, ni Cake, ni mucho menos Arcoíris esperaban ver una imagen como esa.
Al parecer, Fionna no necesitaba de nadie para ser rescatada; pues al encontrarla en el claro a donde los gnomos la habían llevado, se sorprendieron al ver como la humana con la simple fuerza de sus brazos se dedicaba a arrancar la cabeza de sus cuellos, provocando que el resto de sus enemigos retrocedieran o huyeran despavoridos.
-¡Si me vuelven a secuestrar…-, advirtió Fionna, -los voy a perseguir hasta los hoyos en donde se escondan y los voy a devorar dentro de los burritos que suele hacer mi hermana!-
Al terminar su amenaza, sólo ella quedaba, jadeando del cansancio y del gran esfuerzo físico que había representado el ataque.
-¡Cake!-, gritó Fionna al darse cuenta de la presencia de sus amigos.
-¡Hermanita!-, gritó Cake, corriendo a abrazar a su hermana.
-¡Jake! ¿Me copias? ¿Están todos bien?-, se oyó en el comunicador del perro.
-Princesa, ¿eres tú?-, preguntó el perro.
-Sí. ¿Cómo están?-
-Bien. ¿Dónde están ustedes?-
-Cerca de su posición. Diríjanse al oeste. Finn y Flama se están acercando a los Nigromantes-
-¿Finn y Flama se acercan a los Nigromantes?-, gritó Jake
Fionna se separó de su hermana y su rostro se cubrió de preocupación. Se dirigió hacia Jake y le arrancó el comunicador de su oreja.
-¿Dónde está Finn?-, gritó la humana.
-¡Auch! No hay necesidad de gritar. Está a unos metros de su posición y la nuestra. Vayan hacia el oeste. Los tres caminos se unen en un punto. Allí nos encontraremos-
-¡Cake! ¡Mi espada!-
La gata sacó de su boca el arma que gracias a sus poderes especiales no le causó ningún daño. Se la dio a la humana quien la tomó fuerte y empezó a correr hacia la posición de la luna.
-¿Qué esperan? ¡Mi hermano y mi cuñada están en peligro!-
Los demás miembros comenzaron a seguirla, esperando encontrarse con los demás justo como había dicho la princesa. En la humana crecía el ansia por encontrarse con esos oscuros seres y cobrarles todo el daño que le habían provocado. Por su culpa no conoció a sus verdaderos padres, por su culpa jamás supo de la existencia de su hermano hasta ahora.
Sí. Era momento de hacerles pagar todo. Era el momento de acabar con su oscuro linaje y borrarlos de la existencia antes de que pudieran hacer más daño. A él. A su hermana. A su futuro.
Finn y Flama corrían rápidamente por el pasillo del laberinto que les había tocado. Finn más adelante, pues el deseo de encontrarse finalmente con los responsables de sus primeras desdichas crecía con cada paso. Su puño y su espada estaban listas para darles a esos infames magos la ración de justicia que le correspondía.
-Finn, no confundas venganza con justicia-
El humano se detuvo súbitamente ante las palabras de su novia. ¿Acaso le había leído la mente? ¿Sabía ella todos sus pensamientos? En ese caso, sería mejor cuidar cada pensamiento que tuviera de ahora en adelante.
-¿Cómo…?-
-Siento algo en ti, Finn. No sé cómo explicarlo pero sé que hay algo diferente contigo hoy. Hay una extraña sensación viniendo de ti. Sé que quieres hacer esto por tus padres y tu hermana, pero también hazlo porque es lo mejor; porque es lo que como héroe debes hacer-
Finn había escuchado ya varias historias de grandes guerreros que, cegados por la ira y los deseos personales, habían sucumbido ante sus enemigos o aun peor: habían perdido seres queridos por olvidar que sus acciones debían guiarse por la rectitud y el código del héroe antes que la sed de venganza.
El humano se acercó a su novia y la enredó entre sus brazos, dejando reposar su barbilla sobre la cabeza de la chica de fuego, quien no dudo en corresponderle y hacer que su cabeza tomara un cómodo lugar cerca del hombro del héroe.
-Gracias Flama, me has hecho ver la luz justo cuando estaba cegado-
-Bueno, aprendí de un maestro-
Finn sonrió y rompió el abrazo. Tomando la barbilla de la chica entre sus dedos, inclinó su cabeza hasta que sus labios se fundieron con los de ella en un pequeño beso.
-Además…-, dijo la elemental tomando la mano de su novio, -…las cosas se siguen haciendo como digo yo. ¡Vámonos a patear unos traseros malvados!-, gritó la chica, empezando a correr con el chico sujeto a su mano.
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