Primero que nada: repetidas reviews (probablemente de la misma persona) que piden que actualice y no dicen nada acerca del capitulo no me motivan a seguir publicando.

Este fue el último capitulo que publiqué en la vieja versión, el último que escribí, hasta aquí llegó la historia entonces. Hace unos meses escribí un capitulo totalmente nuevo y saldrá en las próximas semanas.


-¡Finn! ¡Finn!-, gritaba Jake por toda la casa, -¡Finn! ¡Ven aquí en este mismo momento, jovencito!-

-Jake, por favor, no seas tan duro con él. No lo avergüences frente a ella-, dijo BMO, abrazándose a la pata del perro.

-Es necesario, BMO. ¿Por qué me dijiste hasta ahora? ¡Quién sabe cuántas cosas ya ha sacado de esas hojas malditas!-

-Perdóname. Quería hacerlo sin que Finn se diera cuenta-, dijo BMO antes de empezar a sollozar.

El llanto de la pequeña consola conmovió a Jake, que se agacho a su nivel.

-BMO, escucha, no es tu culpa. Si acaso alguien tiene la culpa ese soy yo por haber dejado ese libro aquí. Te diré que: ¿Qué tal si me ayudas a buscarlo?-

-¿Hablas en serio?-, preguntó BMO con sorpresa.

-¡Claro! Aún recuerdo aquella vez que encontraste el calcetín de Finn. Tus habilidades de detective pueden ser muy útiles esta vez dado que no encuentro a ¡este maldito muchacho por ningún lado!-, gruño, trayendo de vuelta su exasperación.

-¡Sí! ¡El detective BMO regresa!-

-¡Ese es el espíritu! Ahora, es hora...-

-Hora del interrogatorio, Jake el Perro-, dijo BMO, con voz seria.

-¿Qué?-, preguntó Jake confundido.

-¡Aquí las preguntas las hago yo!-, dijo BMO para después dar un pequeño golpe a Jake en la pata, -¿Recuerdas algún comportamiento extraño por parte del sujeto conocido como Finn el Humano?-

-Bueno, si no recuerdo mal, hace un par de días...-


-¡Hey, Jake!-, saludó la Princesa Flama desde la mesa, vestida con su pijama.

-¡Hermano! Qué bueno que vienes por aquí. ¿Nos acompañas a almorzar?-, preguntó Finn desde la estufa.

-¡Hola muchachos! Pues ya almorcé con Lady antes de venir pero... un hot cake no me vendría mal-

-Estarán en un momento. Por lo pronto allí hay jugo si quieres tomar algo-

Después de unos minutos, Finn sirvió en la mesa tres platos vacíos y luego colocó en el centro un plato con una gran torre de hot cakes junto a un bote de miel.

-Bien, sírvanse como gusten-, dijo Finn, sentándose a un lado de su novia y tomando casi inmediatamente cuatro hot cakes para colocarlos en su plato. La princesa tomó dos y Jake sólo uno.

Mientras Jake estuvo allí, no observó nada fuera de lo común: la pareja almorzando, dirigiéndose algunas miradas que terminaban en risillas, Finn susurrándole cosas al oído a la chica, la chica formando pequeñas figuras de fuego que desaparecían frente al rostro del humano.

-Oye Finn...-, comenzó Jake, -Escuche de un calabozo a las afueras del reino de la Princesa Musculosa. Dicen que está lleno de tesoros y monstruos que escupen ácido, ¿quieres ir?-

-Se oye maravilloso, Jake-, dijo Finn, -Pero creo que tendrá que esperar. Hoy quiero pasar el día con Flama jugando videojuegos...-.

-Y besándonos...-, comentó la princesa antes de morder su hot cake.

-Sí, y eso también-, dijo el humano riéndose, -Además, ayer Bonnibel me pidió que impartiera un pequeño curso a los banana-guardias y te imaginarás lo pesado que fue-

-Sí, ya lo creo...-, respondió Jake con un dejo de decepción.

-¡Vamos, Jake! Iremos de aventura algún otro día esta semana, te lo prometo-, dijo Finn al sentarse a un lado de su hermano, -Quiero aprovechar tanto como pueda porque esos constructores sí que son muy buenos y ya casi terminan la nueva casa de Flama-, le susurró.

-¡Eh, travieso! ¡Ya me di cuenta!-, dijo Jake, para vergüenza de Finn, en voz alta.

-Jake, no es lo que...-, comenzó el chico.

-Se están cuidando, ¿verdad?-

La Princesa Flama empezó a toser al sentir como un pedazo de su almuerzo se atoraba en su garganta después de escuchar las palabras de su cuñado, golpeándose el pecho logrando expulsar al intruso de su tráquea pero todavía tosiendo y con el rubor creciendo en su rostro al igual que Finn, con la diferencia de que el del humano no se veía pues se había cubierto la cara de vergüenza.

-¡Jake! ¿Qué clase de preguntas son esas? ¡No hemos llegado allí todavía!-, reclamó la princesa.

-Pues para ser honestos creo que ya se están tardando-, respondió el perro.

-¡Jake!-, gritó la pareja; Flama ardiendo más fuerte y cambiando la forma de su cuerpo.

-Tranquilos, tranquilos. Sólo bromeaba. No hay ninguna prisa-, dijo Jake con una sonrisa, -Si me disculpan, me tengo que ir al mercado a comprar unas cosas para Lady. Finn, podría hablar un momento contigo allá abajo-

-Supongo. Mientras no hablemos más de esto-

Una vez abajo, Jake se dirigió con seriedad hacia Finn.

-Finn, escucha. Ya no eres un niño. Ya no puedo decirte tanto como antes lo que está bien y lo que está mal. O más bien, no tengo que decirte lo importante que es que te hagas responsable de tus actos-

-¿Es por lo que dijiste allá arriba?-, dijo Finn, mostrando cansancio de volver a tocar el tema.

-Sí. Y te creo cuando dices que no han llegado allí. ¡Ya lo habría olido cuando entré a la casa!-, dijo Jake sonriendo y elevando los brazos, -El punto es que tú ya sabes cómo hacer este tipo de cosas, ¡te enseñé aunque no quisieras! No me puedo meter en tu relación, ¡Glob, no! Pero sólo te estoy pidiendo que no apresures las cosas y no dejes otras partes de tu cuerpo hablar por tu cabeza o por tu corazón-

-Hermano...-, dijo Finn, poniendo su mano en el hombro de su hermano, -Tú tranquilo, yo nervioso-, dijo con una sonrisa.

-Eso era lo que quería escuchar-, dijo mientras se daban un fuerte abrazo.

-¡Nos vemos luego, Finn!-

-¡Hasta pronto, Jake!-, se despidió Finn, viendo partir a su hermano y luego cerrando la puerta.

Jake caminó casi por un minuto a través de las praderas cuando, sólo por curiosidad, su mano se dirigió hacia una de las bolsas traseras de su pantalón invisible. No encontró su cartera.

-Debió caerse en la casa-, se dijo, retomando el camino hacia la casa del árbol.

Llego a la casa, tratando de hacer el menor ruido posible e incluso reduciéndose a un tamaño casi microscópico, pues quizá la pareja estaría meditando y lo mejor era no molestarlos si no quería hacer enojar a la Princesa Flama como la última vez que los interrumpió en un momento similar.

Pero en vez de eso, cuando llegó a la cocina, escuchó una voz conspirativa y susurrante.

-Muy bien. Ya casi todo está listo. Y Jake no se enterará de nada. De hecho, nadie se enterara de nada y ni nosotros del mundo. Lo dejaremos todo para estar sólo nosotros dos-, susurraba Finn.

-¡Finn! ¿Vienes a jugar o qué?-, gritó Flama desde la sala.

-En un momento, Flama-, respondió Finn, yendo al lado de su novia.


-¿Y eso es todo lo que tienes?-, reclamó BMO

-Bueno, obviamente Finn estaba tramando algo para estos días. Creo que eso tiene que ver con su paradero y el de su novia, ¿no cree, detective?-, dijo casi sarcásticamente Jake.

-¡Eso sólo nos dice que estaba planeando algo pero no dice qué!-

-Bueno, pues si te crees tan bueno, búscalos tú solo a ver si los encuentras-

-Lo haré-, respondió BMO con seguridad.

-Llámame cuando lo hagas y dile a Finn que vaya a verme en cuanto pueda-, dijo Jake antes de salir de la casa.

-Bien, ahora me corresponde encontrarle pies y cabeza a este misterio. Hay dos personas desaparecidas, una de ellas con un aparente plan siniestro pero eso no está tan claro, tomando en cuenta quien es el sospechoso-, se dijo BMO, -Creo que lo mejor sería dejar esta casa, puesto que no se les ha encontrado aquí a pesar de los esfuerzos de mi ex compañero canino-

Así, BMO salió de la casa en dirección al primer lugar donde podría encontrar a Finn y Flama: el Dulce Reino.


-¿Han visto a Finn por aquí?-, preguntó BMO.

-¿Finn?-, preguntó uno de los banana-guardias a los que estaba interrogando, -Finn... uhm... Finn...-, dijo pensativo.

-Sí, Finn-, dijo BMO

-Finn... oye, ¿tú recuerdas a algún Finn?-

-¿Es en serio?-, se preguntó BMO

-¿Finn? No estoy seguro...-

-¡Finn! ¡El héroe! ¡El que les ha salvado tantas veces sus inútiles y lentos traseros!-, gritó BMO desesperado por la poca ayuda de los banana-guardias.

-¿Podrías darnos más detalles?-, preguntó el segundo banana-guardia, haciendo que BMO se golpeara la pantalla con la mano.

-El único chico humano en Ooo...-, dijo, pero no recibió respuesta, -Con un gorro de oso polar... lleva una playera azul... tiene una novia que es una elemental de fuego...-, y los banana-guardias seguían sin comprender, -¿tenis negros?-

-¡Oh, sí! ¡Sí lo he visto!-, contestó uno de los banana-guardias.

-¿En dónde?-, preguntó BMO, emocionado y con esperanza renovada.

-En el castillo de la princesa, hace dos días-

Cualquiera diría que el sistema operativo de la consola se había quedado congelado en ese momento, pues la expresión en su pantalla demostraba el error de procesamiento que tuvo al escuchar las palabras de los guardias.

-¡Ustedes sí que son tontos!-, dijo una banana-guardia femenina que se acercó, -Yo lo vi hace unas horas, detective. Creo que iba en dirección a la Ciudad de los Magos-

-¡Oh! Muchas gracias, muñeca. Definitivamente te llamaré después-, dijo BMO con voz seductora.

-Eso espero-, dijo la banana-guardia, despidiéndose de BMO quien emprendía su camino a la prohibida ciudad.


-Toda persona que sepa de magia en Ooo sabe que está prohibido para los no-magos entrar en ésta ciudad y que tienen un sistema de seguridad para que nadie entre-, se dijo BMO, escondido en unas rocas frente a la supuesta entrada de la ciudad, -Entonces, ¿por qué y cómo entró Finn, y posiblemente la princesa, allí? Y aún más importante, ¿cómo lo haré yo?-

Casi inmediatamente, vio al Rey Helado acercándose, tarareando una alegre canción mientras su barba aleteaba manteniéndolo alto en el aire.

-Él debe saber la clave. Entraré rápidamente y sin que me vea cuando la diga-

-¡Los magos son los mejores!-, exclamó el Rey Helado.

El gran muro de piedra delante de él desapareció, revelando la entrada al antiguo y mágico asentamiento. BMO aprovechó la oportunidad y corriendo tan rápido como sus pequeñas piernas se lo permitían, logró entrar en la ciudad antes de que la ilusión mágica que la protegía se cerrara.

-Ahora, a conseguir un disfraz para infiltrarme sin que me descubran-

BMO saltó dentro de un bote de basura hasta que segundos después este cayó al piso, tirando parte de la basura que estaba ahí. BMO salió con una bolsa negra adaptada como una especie de chaleco y unos lentes de nariz grande y bigote en la cara. Después de eso, se dirigió de nuevo a la calle. Allí, tropezó con un mago bastante alto, incluso para los demás magos.

-Lo siento-, dijo BMO y tomó un pequeño papel que al parecer se le había caído al mago encapuchado, -Aquí está su ticket por... ¿supresor de ondas sonoras de dos vías?-, preguntó antes de que el ticket fuera arrebatado de sus manos.

-Fíjate por donde caminas, pequeño tonto-, respondió el mago con voz grave y ruda antes de irse.

BMO no se inmutó y siguió en su camino por las calles de la Ciudad de los Magos primero tratando de encontrar pero luego recordó que si estaba allí seguramente tendría que estar usando algún disfraz que lo hiciera irreconocible incluso para sus mejores amigos. Así que intentó ver entre los miles de locales alguno que pudiera decirse que Finn visitaría.

Finalmente, decidió adentrarse en un local de armas mágicas. Fuera lo que fuera que Finn planeara hacer, aunque no tuviera nada que ver con armas, seguro habría visitado una tienda así en el camino.

-¡Buenos días!-, saludó BMO al llegar al estante principal.

-¡Buenos dí...! ¿Eh?-, dijo el encargado de la tienda cuando no pudo ver a quien lo había saludado, -Debo estar imaginando voces. Le dije a Brian que esas plantas mágicas te volvían loco-

-Estoy aquí abajo, señor-

El encargado de la tienda se asomó sobre el estante pudiendo ver a BMO.

-¡Oh! Hola. Dime, ¿en qué puedo ayudarte?-, preguntó, sospechando de BMO inmediatamente.

-Estoy buscando a alguien que posiblemente estuvo aquí. ¿Ha venido alguien preguntando sobre espadas?-

-Bueno, esto es una tienda de armas, amigo. ¿Seguro que eres de por aquí?-, preguntó de manera inquisitiva el dueño de la tienda, -No tienes mucha pinta de alguien que haga magia-

-¿Yo? ¡Por supuesto que hago magia!-

-¿Ah, sí? ¿Cómo qué?-

-Como desaparecer. Así...-, y al terminar de decir eso, BMO salió corriendo de la tienda.

-¡Atrápenlo! ¡No es un ser mágico!-, gritó el dueño de la tienda de armas mágicas.

Los musculosos guardias de cabellera larga de la ciudad persiguieron a BMO por varias calles, mientras la pequeña consola sorteaba obstáculos y pasaba entre las piernas de las personas. Dio vuelta en un callejón, pero los gritos de los guardias le hicieron saber que eso no era suficiente pues lo habían visto.

Cuando los guardias llegaron al callejón, de allí salió otro mago con BMO entre las manos.

-¡Rey Helado!-, exclamó uno de los guardias.

-Yo me haré cargo de este. Lo congelaré y me aseguraré de que no vuelva a ver la luz del sol-

-Como quieras. Menos trabajo para nosotros-, dijo el líder mientras todos se retiraban.

BMO y el Rey Helado salieron de la ciudad y se sentaron en una roca.

-Muchas gracias por sacarme de ahí, Rey Helado-

-No es nada, BMO. ¿Significa esto que somos amigos? Ya sabes, ¿súper-duper-amigos?-

-Quizá. Tendré que pensarlo pero por ahora has sido un buen colega-, contestó BMO.

-Mmm... supongo que es suficiente-

-No pude resolver el misterio-, dijo BMO con decepción, -No sirvo para esto. ¿Es por mi tamaño? Ese mago tenía razón. Soy un pequeño tonto-

-¿Qué? ¿Tamaño? Eso no tiene nada que ver. ¡Mira a Finn! Es más chico que yo y aun así es capaz de luchar con monstruos o darme una que otra paliza amistosa. He escuchado historias de lo genial que eres y no creo que eso tenga nada que ver con el tamaño-, dijo el Rey Helado.

-¿De verdad lo crees?-, dijo BMO, con un digital sonrojo por el cumplido del mago de hielo.

-¡Sí! El mundo puede parecer un lugar muy grande y tenebroso y hacerte sentir muy pequeño. Y a veces buscas desconectarte de él. Pero eres tú quien decide cómo enfrentar el mundo y, no hasta donde puedes llegar, sino hasta dónde quieres llegar-

-Muchas gracias, Rey Helado-, contestó BMO con una sonrisa, -Un momento... mundo... desconectarse... ¡Eso es! ¡Me has ayudado a resolver el misterio! ¡Gracias!-, exclamó BMO abrazando el pecho del Rey Helado y después corriendo de vuelta a la casa.

El Rey Helado se quedó sentado, observando con una sonrisa como su amigo se alejaba. Hasta que su cara reflejó seriedad y luego confusión.

-¿Cómo llegué aquí?-, se preguntó.


BMO regresó a la casa y, con la ayuda de una silla, subió hasta un estante donde se encontraban unos libros de magia que Jake y Finn habían coleccionado pero nunca leído. Allí, BMO buscó y encontró un contra-hechizo para romper hechizos simples de camuflaje y escondite.

Luego de eso, tomó un salero de la cocina y se dirigió hacia un cuarto en la casa que nunca era usado para nada, excepto por un par de personas en ciertas ocasiones. Ahí adentro, empezó a sacudir el salero en el aire y gritó:

-¡Revelat arcana!-

Al instante, se levantó una gran nube de aire amarillo. Frente a BMO aparecieron Finn y Flama, unidos en un abrazo. Los dos miraron totalmente sorprendidos a BMO, viéndose descubiertos en tal situación: besándose a escondidas sin playera o camisa (aunque Flama aún tenía puesto su brassier) pero con los pantalones y falda puesta.

-¡Sí! ¡Lo hice! ¡Los encontré! ¡Soy el mejor detective del mundo!-, exclamó BMO, aplaudiendo y saltando.

-Así es, BMO. Nos encontraste. ¡Felicidades!-, dijo Finn con una sonrisa, -Y como recompensa, puedes usar mi sombrero esta noche-, dijo el chico, poniéndole el sombreo a su amigo.

-¡Yay!-, exclamó BMO con felicidad, -Hey, ¿dónde están sus playeras? ¿Están perdidas? ¡Yo puedo ayudarles a encontrarlas!-.

-No, gracias BMO. Nosotros nos encargamos de eso. Tus habilidades detectivescas deben descansar-, dijo sonriente la Princesa Flama.

-Mis habilidades detectivescas son infinitas, muñeca-, contestó BMO.

-Hey, BMO, ésta chica ya tiene un hombre, ¿entendido?-, dijo Finn, bromeando.

-Lo entiendo, lo entiendo. Pero si se te ofrece algo, ya sabes dónde encontrarme, muñeca. Y no te pongas celoso, Finn. Puedes unírtenos-, dijo BMO antes de retirarse.

-Bueno... ¿y ahora qué?-, preguntó Flama.

-Pues supongo que ya es todo por el día de hoy. Ya casi se pone el sol-, dijo Finn.

-Está bien. Ya me estaba cansando de besarte-, dijo Flama mientras se ponía su playera.

-¡Ah, vaya!-, contestó Finn, jugando.

-Sabes a lo que me refiero, osito. Tengo los labios adormecidos. Y tanto acariciarnos iba a ser que termináramos irritados de la piel-

-¡Pero si apenas llevábamos poco más de una hora!-, dijo el chico, poniéndose su playera.

-Finn, besas fuerte. ¿Te has dado cuenta de eso?-, dijo, haciendo que ambos se rieran antes de salir del lugar donde se habían escondido.

-Oye, BMO. ¿Cómo es que nos encontraste?-, preguntó la princesa.

-Me costó trabajo pero gracias a un amigo pude unir los puntos sueltos. Ustedes eran el mago que me topé al entrar en la Ciudad de los Magos. Tú ibas sentada en los hombros de Finn, por eso se veían tan altos. Iban a usar su hechizo de aislamiento para pasar un tiempo totalmente a solas antes de que te fueras a tu nueva casa. Aunque debo decir que lo que me dijeron si fue algo rudo-

-¡Ups! Lo siento-, se disculpó Flama con una sonrisa de incomodidad y vergüenza.

-Bien jugado, BMO. Bien jugado-, dijo Finn.

-¡Aaahhh!-, gritó asustada Flama, lanzando una pequeña bola de fuego al suelo.

-¿Por qué sigues matando cada araña que ves?-, preguntó Finn.

-Les tengo miedo. Me dan mala espina. ¡Y tu casa está llena de ellas!-, respondió la chica.

-¡Claro! Estamos en medio del campo. Los insectos suelen pasearse mucho por aquí. Aunque últimamente hay más de lo normal-

-Es lo único que me alegra de que ya esté a punto de irme-, dijo Flama.


-¿Qué demonios está ocurriendo? ¿Cómo es que ese estúpido humano ha acabado con tres de nosotros?-, gritó Manes, furioso, -Al menos él tiene las llaves, ¿no?-

-Eso parece-, dijo Sica.

-No quiero apariencias, Sica. ¡Quiero realidades!-

-¿Pero quién más las podría tener? Él ha estado siempre cuando los mata. Debió haberlas tomado-

-¿Y qué tal si apenas se dio cuenta? ¿Qué tal que dejo olvidada la de Nemus, por ejemplo? Una sola llave perdida es suficiente. ¡Cimice! ¿Alguna nueva noticia de tus infiltrados?-

-A parte del gran dolor que siento cada vez que esa niña tonta mata a uno de mis preciosos, no he podido descubrir mucho-

-¡Esto es inadmisible!-, gritó Manes, -¿Cómo es qué...?-

Manes se detuvo cuando sintió un temblor en su brazo derecho. Eso no podría ser nada bueno, pues su brazo era hueso completamente; un temblor sería imposible.

-No se preocupe, Maestro. ¡Yo mismo me encargaré de ese mocoso!-, exclamó Cimice, saliendo de la guarida de los Nigromantes.

-¿No lo vas a detener?-, preguntó Sica.

-No. Si los mata, bien. Si lo matan, igual de bien. Sólo es un peón y un sirviente-

-¿Por qué estás usando guantes?-, preguntó Sica, con un leve tono de preocupación en su voz, -¿Ocurre algo malo?-

-Nada. Puedes irte-, dijo el líder de los nigromantes dándose la vuelta para regresar a su oficina.

-¿Y si no quiero irme?-

-Entonces te ordenaré que te vayas-, contestó Manes, cerrando la puerta tras de sí.

Manes se sentó en su escritorio y se quitó el guante de su mano derecha. La piel en su dedo índice se había extendido hacia sus demás dedos y hasta la mitad de la palma de su mano. Desde el pulgar, la piel descendía hasta una tercera parte de su antebrazo. El nigromante observaba con furia aquella terrorífica visión y en un arrebato de furia tiro todo cuanto se encontraba en su escritorio. Pateó su silla y tiró también las pócimas puestas sobre la chimenea.

El fuego en la chimenea parecía estar conectado con él pues a medida que las expresiones de furia del oscuro mago se incrementaban, las llamas danzaban salvajemente entre los troncos.

-¡No! ¿Cómo te atreves?-, gritó, -¿Qué has hecho? ¿Qué clase de magia es esta? ¿Cómo tienes el descaro? ¡Tú y todos ustedes! ¡Asesinos y destructores!-, después, silencio y calma, -Pero no te preocupes. Habrás de pagar con la misma moneda con la que ustedes me cobraron-, susurró.


Finn y Flama no estaban practicando el escalón 15, sólo estaban teniendo una buena sesión de besos. Ojala les haya agradado, dejen una review, que les vaya muy bien. ¡Nos vemos!