Éste es el penúltimo capítulo de "Pequeñas historias". No quería dejarlo en la nada, así que cuando pueda subiré la última. ¿Alguna preferencia en particular sobre lo que pueda tratar? ¡Dejen sus comentarios en las reviews!

Jeinesz06: ¡No lo juzgues! El pobre es un mal comediante, aunque no por eso es menos encantador. El chiste del limón es éste: "¿Qué es amarillo y atraviesa paredes? ¡Un limón mágico!"

Una noche de juegos

Judy iba corriendo por las calles de Zootopia mientras recolectaba zanahorias tan grandes que le llegaban hasta la cintura, las cuales iban desapareciendo a medida que las tocaba (o mejor dicho, que las atropellaba). De pronto, se topó con que una de las calles estaba siendo reparada por unos castores, por lo que debía desviarse. Dando un gran salto, llegó a la vereda de la derecha, esquivando a brincos cortos unas cajas de madera que una gacela estaba acomodando.

Finalmente, llegó hasta una gran zanahoria, el doble que el tamaño de la coneja. Una vez que la tomó, todo se iluminó durante un segundo.

–¡Buen trabajo, Jefe Bogo! – exclamó la voz de Judy a través de la pantalla, levantando su pulgar en señal de aprobación.

El búfalo sonrió. Al fin había completado los primeros niveles de "Héroes de Zootopia", un juego para móviles y tablets que tenía por protagonistas al gran dúo dinámico del departamento. La compañía de juegos había ofrecido un generoso pago a la comisaría si dejaban que sus mejores oficiales prestaran su voz para el desarrollo del juego. Ellos no estuvieron muy de acuerdo en un principio, dado que no gustaban de sentirse mamíferos trofeo.

Bogo lo pensó y finalmente les dijo que podía ser una buena forma de llegar a los pequeños cachorros, quienes seguramente se sentirían inspirados por que ahora la pareja eran protagonistas de un videojuego policial ligero. Cada nivel consistía en recolectar zanahorias para Judy, y bayas azules para Nick que permitían desbloquear habilidades llegadas a una cierta cantidad, así como también recolectar pistas para atrapar a los ladrones.

El búfalo estaba jugándolo en su oficina con el volumen bajo. Ya había tenido suficiente de la vez que Garraza lo pilló con la aplicación de Baila con Gazelle, así que lo que menos quería era que al recepcionista se le ocurriera divulgarlo por toda la comisaría…de nuevo.

–Nuevo hábitat desbloqueado: Tundratown – Leyó con emoción.

Comenzaba con un nivel bonus: Nick, usando unos esquíes, debía correr una carrera recolectando las moras, mientras perseguía a un gran oso polar….

Escuchó a Garraza abrir la puerta de su oficina de golpe, totalmente agitado, sorprendiéndolo.

–¡Jefe! – dijo, intentando recuperar el aliento – ¡El nuevo alcalde quiere verlo con urgencia!

Él le dirigió una mirada molesto ante la impertinencia del oficial, tapando con sus patas el juego en su aparato.

–¡Garraza! –Exclamó con enojo– ¿Cuántas veces te he dicho que llames antes de abrir la puerta? ¡Estaba leyendo unos informes importantes!

–Lo siento, Jefe, es que el alcalde está en la recepc…

La voz de Nick sonó a través de su Tablet.

–Lo siento, campeón. ¡Has perdido!

Hubo un silencio incómodo entre los dos, y éste se incrementó cuando el guepardo rechoncho se dio cuenta de donde era que la voz del oficial Wilde había salido. Una gran sonrisa iluminó su rostro, llevando sus patas a su quijada con el fin de exclamar emocionado.

–Garraza, ni se te ocurra… – dijo el búfalo, dedicándole una mirada para nada amistosa.

–¡Oh…Jefe! – Exclamó el guepardo, ignorando totalmente a Bogo – ¡Usted también lo juega!

El búfalo rodó los ojos. Hasta en algo tan sencillo como eso Wilde se las apañaba para molestarlo. Dio un largo suspiro, y salió de su oficina acompañado del recepcionista, para ver a la nueva autoridad de la ciudad. Esperaba que Garraza no abriera la boca y le contara a toda la comisaría lo que había visto, pero estaba seguro que no iba a existir amenaza suficiente que detuviera al rechoncho animal.