NA 1: Hola a todos, este es el segundo fanfic del personaje Xión. El primero es Naruto Xión, así que haré algunas pequeñas aclaraciones sobre el origen del personaje. Cabe aclarar que esto no es un crossover y no habrá elementos de Naruto en la trama.
Resumen hasta ahora: El viajero es una persona que ha sido transmigrada al mundo de Naruto. Allí, su alma se fusionó con la de Naruto y, con el tiempo, se convirtió en un dios. Sin embargo, al no sentirse parte de ese mundo, decidió buscar su camino de regreso a su propio mundo. Para ello, dividió su alma en dos y creó un segundo cuerpo para infiltrarse en el universo Stargate. Su plan tuvo éxito, pero los ascendidos de la Vía Láctea descubrieron el portal por el que llegó y lo cerraron, separando a sus dos mitades en universos distintos. Así comienza esta segunda historia.
NA 2: Debido al epílogo de Naruto Xion, algunos preguntan si el personaje tiene doble personalidad. Mi respuesta es que el personaje no tiene doble personalidad ni una conciencia dividida. Él es una fusión perfecta, lo podrán ir viendo a medida que se desarrollen las historias si no están convencidos. Tampoco confíen en las apreciaciones que el MC haga sobre sí mismo, ya que las personas suelen mentirse a sí mismas por ignorancia o miedo. Lo que sucede allí es algo más, pero forma parte del desarrollo del personaje y se explicará en la trama. Gracias a todos por su apoyo, ahora les dejo con el primer capítulo. Les recuerdo que no es necesario haber leído el fanfic anterior de Naruto Xion para comprender este. Basta con leer el resumen.
Stargate O'Neill 1.
Xión abrió los ojos y lo primero que sintió fue que estaba solo. Su otra mitad no estaba por ningún lado y su mente era un desastre.
Xión se levantó del suelo donde estaba tirado después de que su alma había tenido éxito al infiltrarse en este universo, el universo de Stargate. Podía ver que esa parte del plan fue un éxito porque justo ahora estaba frente a un espejo en la habitación de su objetivo en este universo y podía confirmarlo a simple vista, además de que había asimilado el alma de su objetivo y tenía todos sus conocimientos y experiencias.
Xión ahora era un hombre de mediana edad, con el cabello castaño que pronto empezaría a mostrar canas. Su cuerpo no era atlético, pero tampoco estaba gordo, y a pesar de no poseer grandes músculos, estaba en forma.
—Soy Jack O'Neill —sonrió Xión, porque aunque era evidente que algo salió mal, su objetivo se había completado y ahora estaba en otro universo, lo que a su vez significaba que volver a su propio mundo no era una esperanza vana.
Además, en este mundo había tecnología que podía usar para aumentar su poder como un dios, por lo que ya no temería que algún otro dios viniera por él. Pero todo eso estaba en el futuro, ahora debía concentrarse en su presente y su estado actual.
Xión había asimilado el alma del coronel O'Neill, un crimen sin duda, pero tampoco tenía dudas de que luego él se lo agradecería.
Xión se concentró en sus células divinas, que para este momento ya deberían haber absorbido el cuerpo de su objetivo y estarlo convirtiendo en un dios, pero él seguía siendo un mortal, por lo que no entendía qué pasaba...
Sus células divinas estaban… "Aturdidas", Xión no podía pensar en otra palabra. No respondían y parecían un niño abandonado en un bosque desconocido. No hacían nada y no se atrevían a tocar nada. Xión hizo una mueca. Por su reacción, sus células no tenían idea de qué hacer, parecía que el cambio de universo las dejó en shock y no podrían recuperarse pronto.
Él no entendía qué estaba pasando. Su alma no tenía ningún problema para adaptarse a este universo, y fue tan simple como cuando llegó al universo del mundo ninja. Pero parecía que no era tan sencillo para las cosas materiales, el pasar de un universo a otro.
Eso significaba que estaba en un gran problema. Si no podía reconstruir su cuerpo divino, también podía despedirse de todo su poder y habilidades. Incluso el poder de su alma sería inútil, pues necesitaba su cuerpo para dirigirlo, y dudaba que alguien viniera a tratar de robarle el alma para que él pudiera atacarlo. Este no era ese tipo de universo, este era un universo tecnológico. Había poder, pero estaba muy lejos de su alcance.
Xión frunció el ceño. No tendría poderes divinos, hasta que averiguara qué demonios pasaba con sus células, y para eso necesitaba tecnología. Porque sin su poder divino y habilidades divinas, todo su conocimiento era inútil, pues todo lo que sabía hacer dependía de su poder para ejercer su voluntad sobre las cosas que quería cambiar para lograr los efectos deseados.
En este mundo, el chakra no existía, y como sus células estaban paralizadas, no había forma de que produjeran chakra para él. Por otro lado, este cuerpo no tenía canales o conductos de chakra, en este universo no existía tal cosa. En conclusión, adiós habilidades divinas.
Quitando todas sus habilidades y poderes, Xión aún no estaba indefenso, porque incluso una eventualidad como esta había sido prevista. Él esperaba algo como que los Ascendidos intervinieran y sellaran su poder, o le prohibieran usarlo, como hicieron con Anubis. No que sus células se volvieran inútiles en este universo. Pero el caso era que tal eventualidad de quedarse sin poderes estaba prevista, y el plan de contingencia para eso era el cuerpo que ahora ocupaba.
"Soy Jack O'Neill", pensó Xión. Para muchos, Jack O'Neill era el protagonista de Stargate.
La vida de Jack O'Neill era una tragedia. Su hijo se suicidó, su esposa lo dejó porque no pudo superarlo, quedando en el olvido. Aunque evitó el suicidio gracias a otro de los personajes principales, el Dr. Daniel Jackson, y a Skaara de los Abidonianos, con quien entabló una relación cercana hasta el punto de considerarlo su hijo.
Ahora él era Jack, uno de sus personajes favoritos de la ficción, y tenía sus recuerdos, experiencias y habilidades. Este cuerpo no se podía comparar con su cuerpo divino, pero él no pensaba pelearse con nadie. Xión no era un militar ni un héroe, no le gustaba trabajar por la gente, y en este mundo él estaba al mando, no Naruto. Ahora estaba feliz, y de ninguna manera le apetecía ser el héroe abnegado y responsable.
En este mundo, él era un simple mortal, y eso significaba que era débil y vulnerable. Podían matarlo de un golpe, por lo que no se le ocurriría arriesgar su vida de forma innecesaria, ni le apetecía hacerlo.
Xión pensó en sus próximos pasos. Lo único en lo que coincidían su personalidad y la de Jack O'Neill era que les gustaba hacer bromas y acusar a la gente de forma descarada, y de hecho, estaba del humor adecuado para eso, ya que estar en este mundo le había devuelto la esperanza.
El problema era que en todo lo demás él y O'Neill eran diferentes. En primer lugar, Jack O'Neill era algo que él jamás sería: un militar y un héroe. En su mundo, él era un trabajador común y su entretenimiento eran las películas, leer libros y, de vez en cuando, jugar un juego.
En algún momento fue un gran aficionado a los videojuegos y al anime, pero eso cambió al hacerse mayor. No era que ya no le gustaran, sino que no le gustaban las cosas nuevas que salían. Le parecían aburridas y simples, sin ninguna esencia. Quizás eran de mala calidad, o quizás simplemente se hizo viejo, porque su edad antes de su muerte no era diferente a la que tenía ahora.
En cuanto a sus sentimientos o experiencia de guerra, lo más cercano eran los juegos de guerra que jugaba desde la seguridad de una computadora. En su vida, si veía un atraco, corría lejos. Si había una pelea, se apartaba. Si la gente hablaba demasiado, se aburría. Era introvertido.
Si hubiera reemplazado a Teal'c, le iría de maravilla. Él sería el Teal'c perfecto. Pero no podía reemplazar a Teal'c porque él no tenía los genes antiguos. Él tenía que reemplazar al tipo que se ganó el corazón de la mayoría de los alienígenas en la historia original, gracias a su carisma y a su buen corazón.
Xión ¿tenía algún carisma? ¿Cuántos amigos tenía en su antigua vida? ¿Pocos? ¿Ninguno? No recordaba, pero le parecía que la segunda respuesta era lo más probable.
—Tierra, si cuentas con que haga alianzas, estamos todos muertos —dijo Jack. Ahora él debía ser Jack y arreglárselas sin poderes divinos.
La personalidad de Naruto en él lo llevaba a pensar en convertirse en un guerrero y un héroe, pero Xión descartó todas esas tonterías. Naruto era inmaduro, y aquí él estaba a cargo, así que nada de tonterías heroicas. Estaba demasiado ocupado para dejarse llevar por su otra personalidad.
Además, Naruto tampoco tenía experiencia en la guerra, ya que ellos pacificaron el mundo ninja antes de que hubiera cualquier guerra. Por supuesto, asimilaron el alma de mucha gente con pasados turbios, pero eso era como ver una película, y él había visto muchas películas. Al final, solo lo que le pasara a él mismo le afectaría de manera real, y asimilar a alguien no significaba que pudiera sentir algo de lo que él sentía.
Por otro lado, no era como si esos conocimientos fueran inútiles, porque le dejaban claro que, bajo ninguna circunstancia, debía involucrarse en una guerra y debía actuar con cautela. Jack O'Neill mismo había participado en una que otra guerra, y en una le fracturaron el cráneo y estuvo días sufriendo el dolor hasta que lo encontraron.
No, definitivamente, no participaría en ninguna guerra. Las guerras eran un asco. Él podía matar a sus enemigos sin preocuparse siquiera. No dudó al matar a cientos de personas en el mundo ninja, pero la guerra era una atrocidad. Allí decenas, cientos, miles e incluso millones de personas morían sin ninguna razón.
Era un despropósito sin ningún sentido, y matar gente inocente, sin duda, le causaría un trauma, porque ahora volvía a ser un mortal y no podía hacer nada para evitarlo…
Xión empezó a sentirse ansioso y sacudió la cabeza para liberarse de esos pensamientos. Volver a ser un mortal era un asunto difícil. Era mejor no pensar en ello y centrarse en lo que debía hacer.
Xión pensó en qué hacer como un humano. Sin su poder de dios, la única clara ventaja que tenía era el conocimiento del futuro de este mundo, ya que tenía los conocimientos de la historia original. No recordaba ninguna dirección útil… Recordaba Abydos… Jack O'Neill sabía la dirección de Abydos, pero siendo O'Neill, eso no le servía para nada. Es decir, no tenía ventajas prácticas, como conocer la dirección de la androide replicante, por lo que usar a los replicadores estaba descartado.
Jack ni siquiera podía usar el portal. No tenía acceso a él. En este momento era un militar en situación de retiro y llevaba inactivo desde que fue a Abydos. Si por pura casualidad recordara alguna dirección, no podría hacer nada al respecto ahora. Y como no podía hacer nada y no recordaba ninguna dirección, daba igual.
Xión frunció el ceño. Acababa de darse cuenta de otra desventaja. Su capacidad de aprendizaje e inteligencia se habían reducido drásticamente. Su memoria perfecta y divina se había ido. Sus conocimientos estaban con él, pero el protocolo de emergencia se había activado en su mente y habían sido sellados para no hacer estallar su pequeño y mortal cerebro.
«Bueno, de todas formas, los conocimientos del mundo ninja no me habrían servido de mucho en este mundo», pensó Xión. La pérdida de su capacidad intelectual era un gran golpe, ya que como un dios, tenía memoria eidética y no olvidaba nada de lo que veía. Ahora volvía a ser un mortal con todas las de la ley. «Más razones para no esforzarme más allá de los límites», pensó Jack.
«Tengo que arreglármelas con lo que sé de la historia original», pensó Jack. Jack O'Neill no era el mejor personaje para un transmigrado. El mejor personaje sería un Goa'uld menor, que fuera joven para no lidiar con la locura Goa'uld, o al menos no enfrentarse completamente a ella. Por supuesto, estaban los asgard, los tollan e incluso los nox. Si transmigrara a esas razas, sería un dios en solo un día. Pero todas esas razas eran un peligro para sus células divinas… que tampoco le servían de nada ahora.
Jack decidió dejar ese asunto de lado. Quizás podría arreglar sus células más adelante. Debía concentrarse en sus ventajas y en las cosas buenas de su estado actual.
Lo bueno era que, de todos los humanos, había reemplazado al humano más OP de toda la historia, y si hacía todo bien, en un máximo de tres años, ya podría enfrentarse a los Goa'ulds, lo cual no era necesario en estos momentos, ya que los asgard todavía estaban presentes y si lograba impresionarlos, ellos defenderían la Tierra y le darían más tiempo.
El problema con el plan de depender de los asgard era que él no era Jack O'Neill. Además, no era como otros transmigradores que parecían recordar cada diálogo o dirección del Stargate. Él no podía citar ni una miserable oración, por lo que no recordaba ninguna conversación entre O'Neill y Thor para imitarlo y ganarse su confianza mediante una falsificación convincente.
«Más me vale adquirir tecnologías lo más rápido que pueda, porque si dependo de mi carisma para conseguir amigos, en un par de años toda la Tierra será esclava de los Goa'ulds o, peor aún, será destruida», pensó Jack. Estos tipos no sabían la catástrofe que era que su salvador carismático fuera reemplazado por un tipo sin personalidad.
Xión pudo haber sido un dios, pero así resultaron las cosas y no se podía hacer nada al respecto. Debía tener paciencia y hacer las cosas según sus limitaciones actuales. Luego se preocuparía por la pérdida de contacto con su otra mitad en el mundo ninja, sus células inútiles y su regreso a su propio mundo. Ahora estaba cansado y necesitaba descansar.
Con este pensamiento, Jack suspiró y se fue a acostar en la cama. Conseguir tecnología y amigos no era lo único en su futuro. Stargate estaba lleno de traiciones y gente deshonesta con malas intenciones. El principal de ellos, al principio, era el senador Kinsey y el idiota de Maybourne, su lacayo, quienes ayudaron a formar la facción terrorista del NID.
El Jack original era un tipo duro que se enfrentó a todos y salió con vida, pero él no apostaría ni un centavo por sí mismo si permitiera que estas conspiraciones tuvieran lugar. Tenía que ocuparse de Kinsey y Maybourne antes de que crearan el NID rebelde. Esa era una prioridad y tenía una idea que quizás podría funcionar. Si no, tendría que ver qué tal era la vida en otros mundos. No era tan buena persona como para verlo todo perdido y quedarse a enfrentar las consecuencias.
Después de pensar durante un par de horas, Jack ya había decidido más o menos qué rumbo seguir. Él no podía hacer lo mismo que el Jack original, porque el Jack original era un tipo duro y un héroe. Él era un jugador que prefería usar un rifle de francotirador, nada de combates cuerpo a cuerpo, nada de hacer bravuconadas frente al enemigo.
Su estilo era esperar a que le dieran la espalda y clavarle un cuchillo en el corazón, atacando solo cuando estuviera preparado, ni un segundo antes. Además, ya era demasiado viejo para jugar al héroe. Si se sumaba su vida pasada y la que vivió en el mundo ninja, ya superaba los cien años. Era un anciano y no tenía la edad para hacer tonterías.
«Ahora a dormir y esperar a que el comando SGC me llame», pensó Jack, preguntándose cuánto más tardaría Apophis en hacer su aparición…
Alguien llamó a la puerta, interrumpiendo sus pensamientos. Jack se levantó de la cama y fue a ver quién era, encontrándose con dos oficiales de la Fuerza Aérea. «eso fue rápido», pensó Jack mientras le informaban y le ordenaban presentarse en el SGC.
…
Los oficiales se lo llevaron con prisa y antes de lo que él mismo pensaba, ya estaba en la oficina del general Hammond, mientras este le contaba que esta era su asignación de retiro y que Apophis había interrumpido su jubilación al atacar la base.
Jack sabía que el Jack original negó todo y dijo que no sabía ni tenía idea de lo que estaba pasando, pero Jack no haría lo mismo y respondió con una expresión y una cara de circunstancia que incitarían al general a preguntar en qué estaba pensando, o al menos eso creía, porque no había tenido tiempo de adaptarse a este cuerpo y no sabía si estaba actuando de acuerdo a lo que él creía.
—¿Sabe usted algo de lo que ha pasado aquí, coronel? ¿Algo que omitió en su informe? —preguntó el general Hammond, que ya tenía sus propias sospechas.
Eso era perfecto para Jack, porque le daba la oportunidad de poner las cosas en orden y perspectiva desde un principio, por lo que habló:
—Omití dos cosas, general. En primer lugar, omití mi propio juicio sobre la misión y mi encuentro con Ra, por considerarlo paranoia. Y en segundo lugar, dejé gente atrás y no lo informé —confesó Jack. El general Hammond asintió y esperó más detalles.
—Respecto a la gente que dejé atrás, el Dr. Daniel Jackson consiguió una esposa y supongo que su vida aquí en la Tierra, siendo objeto de burla por parte de la comunidad científica, no le interesaba mucho. Por eso decidió quedarse con ella después de que hicimos que una bomba explotara en la cara de Ra.
»En cuanto a lo segundo, me temo que estamos en graves problemas, porque si lo que usted dice es correcto, en mi opinión, la Tierra se enfrenta a un peligro serio.
»Verá, señor. Abydos, el planeta al que nuestra expedición llegó, era un desierto habitado solo por esclavos. No había nada parecido a una fábrica o incluso un inodoro. Pero mientras estábamos allí, Ra llegó en una nave espacial. ¡Una nave espacial! —repitió—. Y por más que he pensado en todo este tiempo, no logro entender de dónde la sacó. A menos que Ra tuviera poderes mágicos, solo puedo pensar que ese mundo era simplemente un lugar turístico para él y que Ra venía de otro lugar.
»Aun considerando eso, sería incomprensible que solo existiera la nave de Ra en ese otro mundo, o que el poco Naquadah que los abydosianos extraen le fuera suficiente a Ra para construir una nave espacial. Además, estaba el portal.
»Por sus acciones, era evidente que Ra conocía el uso del portal. De hecho, por la forma en que planeaba atacar la Tierra, parecía tener experiencia en su uso con fines militares. Eso me llevó a preguntarme por qué este individuo dejaría una tecnología tan valiosa abandonada en un planeta de esclavos. Entonces, pensé que el portal en realidad no tenía tanto valor para él.
»Y eso me llevó a la conclusión de que era probable que Ra tuviera decenas, tal vez cientos de otros portales a su disposición, así como cientos de planetas que eran sus esclavos —explicó Jack, observando la expresión alarmada del general Hammond—. Por supuesto, todo esto es solo producto de mi imaginación y no me gusta basar informes en especulaciones —dijo Jack seriamente. Luego fingió estar abatido—. Pero si me ha llamado aquí, supongo que mi imaginación no estaba tan equivocada después de todo, y estamos en graves problemas —agregó Jack, haciendo que el general Hammond se preocupara aún más, considerando todas las posibilidades.
Jack sabía que, en esta etapa de la historia, como mucho pensarían que había otro Goa'uld, y su plan era hacerles ver el alcance real de la amenaza. Por la expresión que el general Hammon tenía en este momento, él ya lo había comprendido, por lo que siguió:
—General, ¿quién fue el que llegó por la puerta? —preguntó Jack directamente. El general Hammond se levantó de su silla y se dirigió hacia la puerta.
—Coronel, sígame —dijo el general Hammond con expresión preocupada.
…
El general lo condujo hasta una improvisada morgue, donde le mostró el cadáver de un Jaffa. Jack se apartó cuando vio la bolsa en el abdomen del Jaffa muerto. Sabía que los Goa'uld salían de esas bolsas cuando los Jaffa morían, y no quería ser su próxima víctima. Eso no había ocurrido en la historia original, pero en situaciones como esta, no apostaría su vida a la historia tal como la conocía.
—¿Ha visto algo así antes? —preguntó el general Hammond y Jack negó con la cabeza.
—No, por eso me aparté —dijo Jack, mirando al médico en busca de una explicación.
—Es una bolsa, como la de un marsupial. No sabemos mucho más, aún no hemos realizado la autopsia —explicó el médico.
—¡Eso es tranquilizador! —dijo Jack con sarcasmo—. Sobre todo considerando que podría haber algo dentro de esa cosa. Usted es muy profesional al permitirnos merodear por aquí sin saber lo que hay en su interior, y teniendo en cuenta que sabe de dónde proviene este hombre —acusó Jack. El médico frunció el ceño.
—Las bolsas de los marsupiales son para llevar a sus crías… —Jack lo miró como si fuera estúpido.
—¿Cree usted que este individuo llevaría a sus hijos en esa bolsa? —el médico pareció indignado—. ¿No ha visto una película llamada Alien? —preguntó Jack, y el médico cambió su expresión indignada por una de miedo, interrumpiendo su réplica científica. Parecía que las películas de terror le parecían más relevantes que sus ideas científicas. Jack lo miró fríamente.
—Estamos esperando —dijo Jack, dirigiendo una mirada significativa hacia la bolsa del Jaffa. El médico pareció indeciso, mirando al general Hammond con ojos de cachorro.
—Hombre, no vaya a llorar. Si lo que sea que esté ahí no ha saltado, es probable que ya esté bien muerto —consoló Jack.
El médico se animó al recordar su conocimiento científico y recuperó su compostura, acercándose valientemente, poniéndose guantes y metiendo la mano.
Unos segundos después, el médico volvió a lucir asustado y tuvo que apretar los dientes para no retirar la mano. Jack y el general Hammond se habían apartado a unos metros, por si acaso. El médico apretó los dientes mientras sostenía algo y luego sacó al Goa'uld, dejándolo sobre la bolsa a la vista de todos. Como Jack había supuesto, ya estaba muerto, pero eso no alivió la aprensión en las expresiones de todos.
—Creo que la próxima vez que nos encontremos con extraterrestres, sería conveniente someterlos a un examen médico exhaustivo en una sala segura —advirtió Jack, y el general Hammond asintió mientras relataba el resto de la historia de cómo el Jaffa llegó allí y lo llevó a la sala del Stargate.
…
Un par de minutos después, estaban en la sala del portal, que era idéntica a la de la historia original, y también estaban preparando una bomba, como en la historia original.
—General, Abydos es un desierto donde solo vive gente común, luchando por sobrevivir. No representan una amenaza para nosotros, y si no me equivoco, y después de ver su morgue, sé que no lo hago, ni siquiera saben quién nos ha atacado —dijo Jack, señalando las marcas de quemaduras de plasma en las paredes.
—Es usted muy perspicaz, coronel O'Neill. Y por lo que me ha contado, debió confiar más en su "imaginación y paranoia" y escribir su informe completo —dijo Hammond con un suspiro, transmitiendo un tono de reprimenda.
—Me temo que no fui entrenado para confiar en mi paranoia, señor —se disculpó Jack, esperando que su expresión reflejara pesar y arrepentimiento.
—Sí, supongo que habría sido reprendido por ser alarmista —dijo el general Hammond—. Pero ahora necesitamos saber quién ha atravesado el Stargate y si sus suposiciones son correctas… —el general Hammond no dijo más.
—Señor, permítame volver a Abydos. Creo que si alguien puede encontrar pistas sobre lo que ha sucedido, es Daniel. Él nos ayudó a encontrar la dirección de regreso a la Tierra, y quizás haya más cosas en Abydos. Después de todo, aunque Abydos no sea el planeta de origen de Ra, él lo visitaba con regularidad, por lo que podría haber más pistas allí —pidió Jack. El general Hammond lo miró pensativo.
—Coronel, si lo que dijo antes es cierto, es posible que uno de estos seres haya llegado a Abydos en busca de respuestas por la desaparición de su aliado, lo que convierte a ese lugar en inseguro —dijo el general Hammond. Jack asintió.
—Señor, tengo una forma de averiguar si Abydos está en manos del enemigo —dijo Jack.
…
Después de eso, Jack envió la emblemática caja de pañuelos al Dr. Daniel Jackson y esperó una respuesta. Mientras esperaba, se encontró con Kawalsky, quien afortunadamente estaba ocupado recordando sus aventuras y no le prestó mucha atención.
—Señor, si Daniel responde, debemos estar preparados —explicó Jack al enviar la caja de servilletas.
—Coronel, no nos apresuremos. Hay protocolos de seguridad que debemos seguir en caso de que respondan a su mensaje. Habrá una reunión en la que espero que presente un informe que incluya sus suposiciones sobre este ataque —explicó el general Hammond.
—Señor, comenzaré de inmediato —dijo Jack para deshacerse de Kawalsky.
Jack no recordaba esa reunión, pero tuvo que haber tenido lugar, porque aún quedaba por conocer a la capitana Samantha Carter, el genio número uno de toda la galaxia y de quien muchos fanáticos estaban enamorados.
La mujer era el segundo personaje más OP después del coronel O'Neill, solo le faltaba un pelo para ser una Mary Sue. Era una científica brillante y parecía dominar todas las áreas del conocimiento, desde la física y la astrofísica hasta la química y las matemáticas. Además, era ingeniera, mecánica, electricista, experta en combate, piloto, había participado en algunas guerras y era una estratega…
Demasiado para una persona tan joven; solo se la podía calificar de prodigio. Sin embargo, no era un mal personaje, y eso se debía a su personalidad carismática y a lo fácil que resultaba empatizar con ella. Quizás pudiera ocupar su lugar convenciendo a Thor de proteger la Tierra, pensó Jack mientras terminaba su informe y trataba de recordar más detalles de la trama, pero era inútil, no lograba recordar nada importante de la reunión, aparte de la presentación de la capitana y la discusión sobre si era digna de formar parte del equipo.
Jack negó con la cabeza y envió su informe al general Hammond. En él incluyó sus teorías sobre la existencia de más extraterrestres similares a Ra y más Stargates. Luego realizó una breve presentación siguiendo los procedimientos que apenas recordaba y que, según recordaba, eran un fastidio para O'Neill.
Una vez terminado, se puso a jugar al solitario, pero un par de minutos después, las alarmas sonaron por la activación del Stargate.
…
Como Jack esperaba, la caja de servilletas fue devuelta vacía con un mensaje de Daniel en su interior. El general Hammond lo reincorporó al servicio activo y poco después, Jack volvió a estar en uniforme, de pie en la sala de reuniones del general Hammond, ante más personas de las que esperaba. Estaban presentes Kawaski, Ferreti y el general Hammond que ya conocía, pero los demás eran desconocidos y había cinco de ellos.
—¿Estamos todos? —preguntó Jack, sabiendo que faltaba Carter.
—¿Dónde está Sam? —preguntó el general. Jack esperó en silencio y, segundos después, apareció la capitana Samantha Carter. Mientras ella se disculpaba por su tardanza, Jack se preguntaba por qué el general la llamaba Sam. Era una forma inapropiada de referirse a un subordinado, a menos que ya tuvieran una relación de amistad…
—La capitana Carter ha estado trabajando en el proyecto Stargate durante varios años, y si esta misión es aprobada, será asignada a su equipo —explicó el general Hammond al presentarla.
En ese momento, Jack recordó que ella llevaba años allí. Asintió y continuó leyendo su informe, interrumpido ocasionalmente por las explicaciones técnicas de la capitana Carter. Jack asintió sin decir nada y prosiguió con su breve informe. Luego expuso su teoría de que Ra provenía de otro planeta distinto a Abydos y que tenía decenas, o quizás cientos, de Stargates.
—Señor, eso no es posible —interrumpió Carter. Jack levantó una ceja para indicarle que se explicara—. Señor, ya hemos probado otras combinaciones de direcciones al azar y ninguna de ellas ha funcionado hasta ahora —explicó. Jack asintió.
—Eso es simple. Dado que no creo que aquellos que construyeron el Stargate hayan planeado romperse la columna, si es que tenían una, girando la rueda, asumo que el aparato original contaba con otra parte que servía para marcar la dirección, similar a la que encontramos en Abydos. Si es así, esto funciona como un teléfono y nosotros estamos tratando de hacerlo funcionar solo teniendo el auricular o la caja. Eso significa que ya es un milagro que haya funcionado hasta ahora. Quizás haya algo especial en la dirección que hemos marcado —explicó Jack, dejando a Carter atónita. Luego pareció emocionada.
—¡Eso es brillante! —exclamó Carter.
—Se llama sentido común —dijo Jack. El general Hammond carraspeó para sacar a Carter de su estado emocionado.
—Señor, las implicaciones de esto son enormes y podrían respaldar la explicación del coronel O'Neill —dijo Carter, apoyando su teoría.
—Bien, si todos estamos de acuerdo…
—Coronel —interrumpió un oficial presente, que por sus insignias parecía ser un mayor. Jack no lo recordaba y no sabía su nombre. Es posible que estuviera en la serie, pero como no lo reconoció anteriormente, no pensó que fuera importante—. Creo que, al hablar de la seguridad de la Tierra y considerando sus propias suposiciones, lo que más nos conviene en este momento es enterrar el portal para evitar que nuestros enemigos lleguen a la Tierra —dijo el mayor.
—Eso no sería una buena idea en ningún caso —sentenció Jack, molesto por la interrupción—. En primer lugar, supongamos que nuestros enemigos solo pueden llegar a través del Stargate.
»En ese caso, bastaría con asegurarnos de que no puedan marcar la Tierra o sellar el portal una vez activado para que nada pase. De esta manera, se eliminaría la posibilidad de que los enemigos crucen, y su propuesta de enterrar el portal solo nos quitaría una ventaja estratégica valiosa, con la cual podríamos explorar miles de mundos, obtener recursos y adquirir tecnología avanzada, entre otras muchas cosas. Por lo tanto, es una idea absurda.
—En segundo lugar, estos extraterrestres tienen naves enormes. La de Ra era tan grande que necesitaba una pirámide para aterrizar. Si usted "enterrara" el Stargate, ellos llegarían usando sus naves. No se trata de evitar provocarlos o de escondernos. Ra pretendía destruirnos sin siquiera conocernos, sin preguntar quiénes éramos o sin seguir ninguna otra formalidad. Nuestra mera existencia era una amenaza para él, y por eso intentó destruir la Tierra.
»Dígame, Mayor, después de escuchar mi explicación, que forma parte de mi informe, ¿considera que la mejor solución para mantener segura la Tierra es enterrar el Stargate? —preguntó Jack. Estaba molesto y eso se evidenciaba en sus palabras, pero logró mantener un tono neutral.
Jack no recordaba que la idea de enterrar el portal se hubiera mencionado tanto en diferentes etapas de la historia original. La idea era tan absurda que discutirla era una pérdida de tiempo. El Mayor pareció querer replicar, pero Jack entrecerró los ojos para dejarle claro que si decía otra estupidez, podría no sobrevivir hasta el día siguiente. El hombre entendió la advertencia y guardó silencio.
—Bien, si no hay objeciones razonables, creo que hay personas secuestradas que necesitan nuestra ayuda y, para brindársela, necesitamos algunas pistas —dijo Jack, mirando al General Hammond.
Necesitaba tener acceso al portal y que el proyecto Stargate se pusiera en marcha, o de lo contrario estaría muerto en unos años, sin importar las posibilidades que este mundo pudiera ofrecer, y eso sería un motivo de arrepentimiento eterno.
El General Hammond descartó la propuesta de enterrar el portal y dio inicio a la misión, dándoles un día para regresar o presentar un informe. Jack se dirigió directamente a la armería y seleccionó su equipo, reemplazando el rifle M16 por las P90, cuyas especificaciones en su mente indicaban que eran armas más efectivas contra enemigos blindados como los Jaffa.
Jack hizo que todo su equipo llevara estas armas y se armó con un par de buenos cuchillos. No esperaba enfrentarse a Apophis y, si podía evitarlo, no lo haría, pero era mejor estar preparado.
…
Después de que todos se organizaron, el portal se activó y él y su equipo lo cruzaron, encontrándose con Skaara y Daniel. Skaara era uno de sus personajes favoritos de la serie, pero era uno de los que menos aparecían.
Después de saludar y de que le hicieran beber una especie de combustible de alto octanaje que casi lo asfixia, Daniel le explicó que el nuevo extraterrestre no venía de allí y se ofreció a mostrarle un descubrimiento que había hecho en la pirámide.
Jack ordenó a su equipo estar atentos y le entregó su P90 a Skaara después de que este se negara a seguirlo. Jack sabía que Apophis estaba a punto de llegar porque el tiempo de la misión no había sido cambiado, y para que Skaara tuviera la oportunidad de luchar por su vida, Jack le entregó su arma y le advirtió que no hiciera tonterías, asegurándole que estuviera alerta debido a la presencia de enemigos en el exterior.
—Daniel, yo no dejaría a mi esposa en una zona peligrosa sabiendo que en cualquier momento un extraterrestre puede cruzar por esa puerta —advirtió Jack antes de irse. Daniel lució alarmado.
—¿Crees que también vendrán aquí? —preguntó Daniel.
Jack señaló el arma que le había entregado a Skaara para mostrarle cuánto se tomaba en serio su advertencia. Al ver que la situación era grave, la reunión terminó y Daniel ordenó a la mayoría de los presentes que regresaran a su aldea, mientras que el resto debía vigilar el portal con seriedad, junto a Kawaski, Ferreti y otros soldados.
Después, Daniel los llevó a las cuevas debajo de la pirámide, llevándose también a su esposa. A Jack no le importaba alterar la trama en relación a Apophis en este sentido, ya que no dependía de las acciones de Apophis para llevar a cabo sus planes de adquirir tecnología.
Una vez que Daniel los llevó a la cueva, se confirmó su teoría de los múltiples Stargates. Jack no mostró estar muy impresionado por la discusión entre Daniel y Carter.
—¿Has descubierto algo más? —preguntó Jack, interrumpiendo sus inútiles divagaciones. Necesitaba encontrar la cámara del tesoro de Ra para encontrar el ojo de Ra, algo que sí podría serle útil.
Estas direcciones también eran fundamentales, pero ya las tenía en sus manos y no necesitaba perder tiempo escuchando explicaciones sobre algo que ya sabía.
—Jack, puede haber miles de puertas ahí fuera…
—El coronel O'Neill ya sabía o sospechaba que había más puertas, por lo que este descubrimiento no es gran cosa para él —explicó Carter, interrumpiendo a Daniel. Jack asintió.
—Eso es… impresionante —dijo Daniel. Jack lo miró amenazadoramente. Por sus palabras, parecía creer que Jack era demasiado idiota para pensar en algo así. Daniel carraspeó incómodo.
—No lo sé, Jack. Esto es un laberinto y no he terminado de explorarlo todo —dijo Daniel apresuradamente.
—Bien, lo principal ahora son estas direcciones de portal. Si lo que hablaron antes es cierto, quizás si alguien calcula los movimientos de los planetas, podremos acceder a otras direcciones sin necesidad de un dispositivo de marcado —dijo Jack, dejando a Daniel atónito y a Carter emocionada. Jack volvió a dirigirle una mirada amenazadora a Daniel. Daniel carraspeó incómodo.
—Eso debería ser posible —dijo Daniel mirando a Carter, quien asintió repetidamente.
—¿Alguna idea de cuál de estas direcciones fue utilizada para el ataque a la Tierra? —preguntó Jack mientras Carter parecía absorta en sus propios pensamientos y Share le enviaba una mirada significativa a Daniel para que no se emocionara demasiado.
Jack se preguntaba qué pasaría si ella no lo dejaba volver a la Tierra cuando se escucharon disparos y él y Carter corrieron de vuelta al portal.
…
Al llegar, encontraron seis jaffas muertos, a Ferreti herido y a un abidoniano muerto.
—¿Dónde está Skaara? —preguntó Jack. Aunque ya se imaginaba su destino mientras recogía el arma que le habían prestado, tirada a un par de metros del portal. Estaba sin balas, lo que implicaba que debió disparar antes de ser capturado.
—Él se quedó atrás para que pudiéramos retirarnos, ya que había demasiados hombres del extraterrestre. Aun así, Skaara logró abatir a dos antes de ser capturado —informó Kowasky—. Luego logramos repelerlos y estuvimos a punto de eliminar a sus hombres, pero él utilizó a Skaara y un escudo de energía para escapar —agregó.
—He visto la dirección —dijo Ferreti, sosteniendo una fea quemadura en su costado derecho y luchando por mantenerse despierto mientras Kowasky le aplicaba presión a su herida, que era mas una quemadura. De haber impactado un poco más arriba y en el centro, Ferreti seria un cadáver, porque su chaleco no le sirvió de nada ante la descarga de plasma goa'uld. Jack asintió, ordenando a un soldado que marcara a la Tierra.
—Manténganse alejados de ellos, hay alguna especie de parásito en sus bolsas de barriga, y no queremos descubrir qué pueden hacer si salen de allí —advirtió Jack a los soldados y a los abidonianos que se acercaban a los cuerpos de los jaffas—. Ustedes, tómenlos con cuidado. Los llevaremos para que los médicos los estudien y también podremos examinar de cerca sus equipos y armaduras —dijo Jack.
Con pocas diferencias, las cosas habían resultado como antes, y Skaara había sido capturado. Jack apretó los dientes por la terquedad de aquel idiota que no le había hecho caso.
