Darien sentado en el sofá apoyó la taza de café que aun tenia en sus manos y se puso de pie.

- Michiru… - empezó a decir sin saber exactamente como continuar -

- siempre es lo mismo – lo interrumpió – siempre que hablamos de eso huye, realmente no se que hacer, no se que decirle, como tratarla – Michiru no pudo contenerse mas y rompió en llanto, allí de pie aun viendo hacia la puerta por la que había salido instantes antes la causante de todas sus alegrías y tristezas. Se cubrió el rostro con sus manos intentando así mitigar un poco el dolor de su corazón, por más que intentaba no podía comprender porque Haruka la trataba así, por mas que intentaba no podía comprenderla y eso le dolía mas que nada.

Darien se acerco a ella y la abrazo por la espalda, la cubrió con sus brazos intentando así darle un poco de consuelo. Michiru se sorprendió ante la reacción del pelinegro. El contacto de sus brazos había provocado una extraña sensación en ella. Se dio vuelta y lo vio a los ojos, esos azules y profundos ojos que la miraban con ternura, hundió su cabeza en el pecho de el y sollozo con fuerza. El la rodeo con un brazo mientras con el otro le acariciaba dulcemente su cabeza intentando consolarla.

- No te preocupes Michiru, desahógate, llora cuanto quieras – dijo el con cariño, realmente deseaba ayudar a aquella joven a la que abrazaba, si bien su trato con ella nunca había sido del todo cercano, sentía algo especial, quizás admiración. Darien la veía sollozando entre sus brazos impotente cuanto le gustaría a él quitarle el dolor a esa muchacha de cabellos aguamarina que se aferraba a su pecho. Al cabo de unos minutos Michiru se calmo y quedo en silencio aun abrazada a él.

- me he quedado sin lagrimas – dijo al fin rompiendo con el silencio que reinaba en el departamento

- me alegro – contesto el pelinegro, ella alejo el rostro de su pecho y lo miro a los ojos nunca había prestado atención en lo bien parecido que era el novio de su amiga, era realmente un adonis, sus ojos, su boca y su cabello. Nunca le había prestado atención hasta ese día -

- discúlpame – dijo Michiru alejándose de él para sentarse en el sofá – gracias, no tenias porque presenciar esta desagradable escena -

- no te preocupes – contesto el pelinegro sentándose a su lado – me alegra mucho aunque sea poder ayudarte en algo.

- Gracias, realmente necesitaba un hombro en el cual llorar, no tengo a nadie con quien desahogarme, sabes que serena es mi amiga, pero hay cosas que con ella no puedo tratar, quizás porque es mas amiga de Haruka que mía, no lo se, luego Setsuna, pero ella no vive aquí y sabes que no se la puede molestar por trivialidades, de verdad muchísimas gracias -

- no tienes porque agradecérmelo, lo hago con muchísimo gusto. –Michiru le dirigió una dulce sonrisa, Darien podía ver en sus ojos reflejada la tristeza, la veía allí sentada con la mirada perdida. –Michiru, cuando necesites algo, quieras hablar con alguien, o simplemente te sientas sola cuenta conmigo – dijo el pelinegro con dulzura -

- Gracias Darien, te tendré en cuenta – Michiru le dirigió su mas gentil sonrisa -

En la calle…

- pero Haruka, no ves que Michiru esta sufriendo mucho? – preguntó Serena mientras intentaba seguirle el paso a la corredora -

- ya déjame ¿quieres? No sabes lo que pasa entre ella y yo -

- pero si me lo dijeras quizás pueda ayudarte, Haruka! – Serena la detuvo del brazo y la miró fijamente a los ojos – por favor, no hagas esto, cuéntame, sabes que puedes confiar en mi – Haruka corrió la vista y quito la mano de serena que aun la sujetaba -

- Gracias, se que puedo contar contigo – dijo la rubia sonriendo dulcemente -

- no tienes que agradecerme, sabes que te quiero muchísimo, no me gusta verte sufrir, ni a ti, ni a michiru, ¿porque no me cuentas que sucede entre ustedes?, antes no se trataban así, imaginaría a cualquiera gritándole a Michiru menos a ti. Vamos a tomar algo y de paso me cuentas, ¿si? – sugirió Serena tomando a Haruka del brazo - si quieres pensar no hablare hasta que lleguemos a la cafetería – concluyo con una tierna sonrisa –

Haruka y Serena caminaron hacia la cafetería donde trabajaba Andrew, entraron y se sentaron en una mesa que daba al ventanal. Serena pidió jugo y Haruka té.

- Bien – dijo serena apoyando sus codos en la mesa y sus manos en la barbilla – te escucho -

- es que no se exactamente que sucede – contestó Haruka con la mirada baja -

- ¿Pero porque tratas así a Michiru? ¿Porque no quieres dar por oficial su relación? – Haruka corrió la vista hacia la ventana, no sabia exactamente que contestar.

- no sé – dijo al fin – no sé porqué, es que ya no estoy segura de sentir lo mismo que siempre por ella -

- ¿de que hablas Haruka? – pregunto la rubia de coletas incorporándose en su silla –como puede ser que ya no sientas lo mismo, el amor que ustedes se tienen es tan puro y hermoso, no entiendo.

- yo tampoco – contestó – es que sé que amo a Michiru, pero no sé si la amo como tu a Darien me entiendes? – serena asintió con la cabeza – Michiru es lo mas importante que tengo, pero cuando la beso no siento lo mismo que antes, me gusta abrazarla y estar con ella, disfruto enormemente de su compañía, pero ya no es lo mismo -

- se me hace increíble oírte decir eso – dijo Serena pensativa – no se por qué será. No creo que te estés enamorando de otra persona. No hay nadie que pueda compararse con Michiru.

Haruka bajo la mirada y se sonrojo al oír el comentario de su amiga. No había nadie que se pudiera comparar con Michiru, ella era mas de lo que cualquier persona hombre o mujer pudiese desear.

- Haruka porque la cara? – pregunto inocentemente – Haruka, no me dirás que hay alguien más! – gritó sin querer causando que comensales vecinos voltearan a verla. - Haruka no puede ser, no es así ¿verdad? ¿A quien puedes llegar a querer mas que a Michiru?

- Por favor serena no preguntes mas – dijo Haruka completamente roja – no puedo decirte nada ni yo misma se que me pasa -

- De verdad, no puedo creer lo que me dices, ay amiga – empezó a decir Serena tomando a haruka de la mano – como me gustaría poder ayudarte, lo único que puedo decirte, es que Michiru esta sufriendo mucho por esto, creo que deberías hablarlo bien con ella, no se merece que le ocultes esto.

- Lo ultimo que quiero es que Michiru sufra – contestó la rubia de cabello corto

- lo se, por eso es mejor que lo hables, espero de corazón, que no te estés enamorando de nadie mas, no me gustaría ver a Michiru con el corazón roto, piénsalo y reflexiona, habla con ella-

- No puedo decírselo, no se como hacerlo –

- hazlo al igual que lo hiciste conmigo, no te preocupes, sea lo que sea, ella te entenderá -

- no lo creo -

- Haruka, si no se lo dices jamás lo sabrás, es mejor para ella enterarse de todo ahora y no seguir con esa incertidumbre.

- Creo que tienes razón, no me gustaría que por mi culpa saliera lastimada nuevamente -

- así tiene que ser - la animo serena con una sonrisa - ahora vámonos, debe estar esperando que regreses.

Haruka dejo dinero en la mesa y junto con Serena salio de la cafetería, para su sorpresa afuera aguardaban 3 fotógrafos, comenzaron a seguirlas y a sacarle fotografías -

- maldición alguien debe haber dicho que estábamos allí – dijo haruka con furia al tiempo que ignoraba las preguntas acerca de su nueva acompañante -

- Señorita Tenoh! Puede decirnos si Michiru Kaioh es verdaderamente su pareja? -

- Michiru no tiene nada que ver en esto, ya déjenla en paz – le gritó a uno de los periodistas que la seguía del lado derecho. – Serena perdóname por esto – Serena la miro extrañada, Haruka la freno y para su sorpresa le dio un suave beso en los labios – ¿ya ven? Michiru no tiene nada que ver conmigo, por favor no la persigan mas – dicho esto tomo a la atónita serena de la mano y presurosa la condujo hasta el edificio. Ambas entraron sin decirse una palabra, cuando estaban en el ascensor Haruka al fin pudo romper el silencio.

- De verdad perdóname Serena, se que estuvo mal, pero no se me ocurrió otra cosa, solo quería que dejaran a Michiru en paz, no creo que a ti te persigan como a ella, no encontré otra manera de desviar su atención sobre Michiru, discúlpame por favor -

- está bien, se que lo hiciste por una buena causa, pero debes decírselo, ¿ya ves? Ella te importa de verdad – dijo la rubia con su característica sonrisa.

- ¿no te importa lo que puedan decir de ti? – Serena nego con la cabeza, Haruka solo le sonrió.

La puerta del ascensor se abrió, y entraron al departamento, allí estaba Darien aun sentado en el sofá pero a simple vista no vieron a Michiru, no fue hasta que se acercaron mas, que la vieron recostada a lo largo del sofá apoyando su cabeza en la falda de Darien. Serena al ver la escena no pudo evitar sentirse celosa, solo ella podía utilizar las piernas de Darien como almohada, Haruka sin embargo no sintió celos, sabia perfectamente que Michiru no tenía nada que ver con Darien. Serena se dirigió veloz hacia donde estaba el sentado y se le puso en frente con las manos apoyadas en la cintura exigiendo una explicación. Darien al verla sonrió y levantando su dedo le pidió silencio. Con cuidado de no despertarla levanto la cabeza de Michiru para poder ponerse de pie y así volver a apoyarla en el sofá.

- Mejor nos vamos – susurro Darien a Haruka abrazando a Serena por los hombros –

Ambos salieron del departamento en silencio, dejando a Haruka de pie junto a Michiru dormida en el sofá.

- Perdóname Michiru, tu no mereces que me comporte así –

Se dirigió hacia la habitación y busco un cobertor y cubrió a Michiru para que no tuviera frió, se veía tan linda durmiendo, por su culpa había llorado, por su culpa se sentía desdichada, se sentía una basura por permitir que un ser tan maravilloso como ella sufriera de esa manera, definitivamente no se lo merecía, suavemente se sentó en el sofá y se sentó junto a ella, acarició su mejilla y se quedó observándola mientras soñaba, debía hacer algo, cuando despertara hablaría con ella.