Título: Brigada AkaYona.
Resumen: Ven, asómate a la ventana y cotillea un poco sobre las vidas de nuestro grupo favorito. [Capítulos de diferentes temáticas: Canon. AU. OoC.] "Para la actividad Parece que va a llover del foro El feliz grupo de hambrientos"
Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenecen. Yo solos cojo para jugar en mi imaginación con ellos y hacerlos sufrir un poquito, jeje.
Nota: El reto y los capítulos consisten en una frase ya dada a partir de la cual tengo que hacer un capítulo. La mayoría serán independientes, aunque algunos sí seguirán una pequeña trama por un par de capítulos. En ese caso, estará señalado para que se entienda mejor.
Nota 2: El título, aunque no le interesa a nadie la historia, viene dado por el nombre que le hemos puesto mi familia de twitter al fandom de Akatsuki no Yona. Esta historia va dedicada a ellos.
Relato 1. De proyectos y discusiones.
[Frase 12]
Necesitaban trabajar como un equipo, así que Yona, inspirando hondo, apoyó ambas manos en la mesa con la suficiente fuerza como para acallar el revoltijo de voces que no dejaban de elevarse. Súbitamente, la sala quedó en silencio y la pelirroja observó fijamente a todos y cada uno de los que se encontraba en la sala, quienes a su vez la miraba con la sorpresa pintada en su expresión.
—Escúchenme bien— espetó con la voz contenida a duras penas; llevaban mucho tiempo discutiendo sin ninguna intención por parte de ellos para dar su brazo a torcer y la muchacha se estaba cansando de la situación— Yo no sé vosotros, pero quiero sacar un sobresaliente en la asignatura y para que eso ocurra, tenemos que hacer la obra de teatro. Tiene que salir bien. Y para hacer la obra de teatro bien, primero. tenemos. que. escoger. los. personajes— pronunció las palabras poniendo énfasis en cada una de ellas.
Cogió la libreta de la obra que estaba encima de la mesa y la puso en alto, mostrando la página donde estaba la lista de los personajes que intervenían en el teatro.
—Hay siete personas y, oh, sorpresa, somos siete. Eso quiere decir que es uno para uno. Es fácil, matemática pura. Así que, por favor, no mareéis más la perdiz y decidamos ya uno…
—Indiscutiblemente, soy el príncipe— soltó Hak, entonces, sentado en la otra punta de la mesa con los brazos en la nuca y apoyado en las patas traseras de su vida.
Y aquí empezamos otra vez…
—¡¿Y por qué tienes que ser tú?! — se quejó un Kija indignado a un par de sillas de él— ¡Yo voy a ser el príncipe!
—Chicos, chicos… no peleen— se metió Jae-Ha, recargado en la pared con los brazos cruzados y una sonrisa divertida en sus labios— Todo el mundo sabe que el único con la elegancia y distinción suficiente para representar el papel soy yo.
—¡Ja! — Yoon soltó una carcajada seca, poniendo los ojos en blanco— Ahorraos la humillación, bestias. Ninguno de vosotros podría hacerlo como yo— sonrió ladeadamente e hizo el mentón con orgullo— Solo yo tengo la belleza para hacer de príncipe, ¿o es que no lo veis?
—Uhm, ahora que lo dices…— murmuró Hak, echándose hacia delante y observando al castaño minuciosamente— Sí, esa belleza tuya… el papel de madrastra te vendría que ni pintado. O el de la hermanastra que intenta seducir al príncipe.
—¡¿Qué?! ¡No pienso hacer ninguna de esas dos, me niego! — exclamó Yoon enérgico y una mueca inconforme se deslizó por sus labios— Como mucho, puedo aceptar ser el rey, pero solo si se le da más protagonismo.
—¿Qué nación estaría orgulloso de que su rey fuera un enano como tú? — Hak sacudió la cabeza acompañado por un movimiento de manos, como si sus palabras fueran obvias para todo el mundo— Vale, un papel más que tenemos: Yona será Cenicienta; Yoon, la hermanastra y yo, el príncipe. Ahora, a por los demás.
—¡PERO QU-
—¡Zeno quiere ser el hada madrina! — el susodicho con una amplia sonrisa levantó el brazo como si estuvieran en una clase.
—Me parece bien, ¿alguien más quiere? — Hak observó a sus compañeros en silencio, deteniéndose en la expresión de indiferencia en el rostro de Kija— Víbora Albina, no sé por qué, pero pienso que estás interesado en el papel, aunque no lo quieres decir.
Kija abrió los ojos y sus mejillas se ruborizaron súbitamente.
—N-no, ¡no! ¿Por qué iba a interesarme ese? ¡Yo quiero ser el príncipe! — sacó pecho inconscientemente y frunció el ceño.
—Bueno, pues si no quieres…—esperó un par de segundos, intentando darle más dramatismo al momento— Otro papel que podría ser tuyo y te lo quitan. Zeno, hada madrina. Queda hermanastra dos, madrastra y rey.
—¡¿Pero quién está diciendo que tú debes ser el príncipe?! ¡Asumes sin tener en consideración a los demás! —replicó Kija en respuesta, poniéndose en pie.
—Lo he pensado bien y me pido ser el sumo monarca del reino— una sonrisa sagaz se deslizó por los labios del peli-verde— Así, en el último momento puedo coger a la bella y desamparada doncella bajo mi protección y…
Cualquier respuesta que Hak fuera darle a Kija para molestarlo aún más, quedó olvidada en el momento que escuchó las palabras de la maldita lagartija a su espalda. De un movimiento súbito, Hak giró la cabeza y sus ojos se encontraron con los de él.
La sala entera echó chispas, y todos los presentes no pudieron evitar estremecerse ante la violenta tensión que se creó en el aire.
—No puedes cambiar la obra, lagar- Jae-Ha— sonrió suavemente Hak, sus ojos estrechándose peligrosamente.
—Todo el mundo conoce la historia, ¿por qué no darle un giro inesperado? — respondió él en el mismo tono sospechosamente calmado.
—Jae-Ha— murmuró Yona, cortando el silencio ensordecedor del momento— Tenemos que apegarnos al guion y los niños esperan ver la historia que le llevan contando sus padres desde siempre, no podemos cambiarlo así como así…
Conforme Yona iba hablando, una sonrisa satisfecha e incluso petulante se iba formando en el rostro de Hak, quien se cruzó de brazos y se encogió de hombros, con fingida empatía. «Chúpate esa», decía su mirada, en cambio.
Los párpados de Jae-Ha se entrecerraron en respuesta.
—¿Quién quieres ser tú, Shin-Ah? — preguntó Zeno con tranquilidad, ajeno a la situación que se había creado -o, en realidad, fingiendo eso para tranquilizar los ánimos.
Shin-Ah, silencioso espectador de todo lo ocurrido, se encogió de hombros con indiferencia.
—Me da igual. Pero puestos a elegir, me quedo con hermanastra dos—… que seguro que tiene menos diálogos, añadió en su cabeza.
—¡Estupendo! ¡Entones, Kija es la madrastra malvada! — sonrió Zeno y entusiasmado, se giró a la única chica del grupo— Creo que ya hem-
—¡YO NO VOY A SER LA MADRASTRA! ¡YO SERÉ EL PRÍNCIPE!
—¡NI YO VOY A SER LA HERMANASTRA HE DICHO! ¡NO, IMPOSIBLE! ¡ME NIEGO!
De pronto, todos empezaron a hablar a la vez, gritando y quejándose, lanzándose pullas unos a otros y defendiendo sus intereses, y Yona sintió como estaba a punto de explotarle la cabeza. Esta era la tercera discusión que se le iba de las manos. Ter-ce-ra.
Y ya sabía como iba a terminar todo.
No iba a dejar que hubiera una más, porque de ser así, terminaría haciendo una masacre sin importarle en lo más mínimo que los que estaban en la habitación con ella fueran sus mejores amigos y las personas con las que había crecido.
—¡SILENCIOOOO!
Todos callaron repentinamente y con los ojos como platos, se giraron hacia la figura femenina que los observaba a punto de arrancarse los pelos y echando humo por las orejas.
—¡SE ACABÓ! ¡ESTOY HARTA! ¡VUESTRAS DISCUSIONES TONTAN ME HAN CANSADO! ¡AL FINAL, SE ECHARÁ A SUERTE QUIÉN LE TOCA A CADA UNO Y NO QUIERO OIR NI UNA QUEJA MÁS! ¡¿ENTENDIDO?!
Ninguno de los presentes fue capaz de pronunciar palabra alguna, pero todos se apresuraron a sacudir la cabeza afirmativamente pues tenían miedo de no salir vivos de aquella habitación si osaban llevarle la contraria.
Nunca se dijo que un equipo no podía equivalerse a una dictadura. Al menos, no con ellos.
·
·
·
Asignatura: Teatro universal.
Proyecto: Acercamiento a los espectadores: los niños.
Título de la obra: LA CENICIENTA
Reparto:
Cenicienta: Yona
Príncipe: Shin-Ah
Hada Madrina: Hak
Madrastra Malvada: Zeno
Hermanastra 1: Yoon
Hermanastra 2: Kija
Rey: Jae-Ha
Nota del trabajo: SOBRESALIENTE.
