Capitulo 3
Mittens P.O.V
No podía creerlo, pero todo allí me indicaba que era verdad. Bolt…Muerto. Parecía una pesadilla. Una terrible pesadilla. Quería despertarme ya, pero esto era la vida real, no estaba soñando. Sin poder evitarlo, comencé a llorar. Era la primera vez que lo hacia en mucho tiempo, pues haber vivido en la calle me había curtido bastante. Me voltee a ver a Rhino. Se encontraba sobre el medidor cardíaco, también llorando. Nunca pensé que fuera capaz de expresar emociones que no fueran alegría o emoción. Siempre sonriente, feliz, y sin embargo, ahora lo veía triste, destrozado.
Bolt… ¿Por que? ¿Qué fue lo que pasó? No podía recordarlo. Intente esforzarme al máximo para poder acordarme, pero cada vez que lo hacia, un dolor de cabeza muy fuerte me hacia desistir. Lo único que podía recordar era ese maldito sueño. Esas hermosas colinas, y esas flores. Ese hermoso lago. Y Bolt. Con Bolt allí, nada más era necesario para mí. Juntos, en la noche, bajo las estrellas, y con la luna sobre nosotros. No necesitaba nada más. Hasta que una luz no me dejo ver nada, y un potente sonido agudo no me dejo escuchar. Luego lo recordé
Hubo un accidente.
Si. Hubo un accidente. Las imágenes estaban llegando a mí con una rapidez asombrosa, como si lo que las bloqueaba en mi mente hubiera desaparecido. Bolt y yo nos encontrábamos en la acera, pero no recuerdo bien por que. Y por algún motivo, Bolt bajo a la calle y se dirigió al centro de la misma sin ver que un coche se acercaba. El coche no podía hacer más que frenar bruscamente, pero eso no bastaba para frenar la velocidad a la que venia, por lo que, corrí en su dirección lo mas rápido que pude e intente empujarlo con todas mis fuerzas. Pero eso no había bastado. Bolt había muerto, y yo había sido lastimada gravemente. Sentí en mi interior un gran vació aparecer. Lo había perdido todo. Todo lo que en verdad importaba en mi vida. ¿Por qué no yo, en ves de el? Hubiera dado mi vida por que el viviera…
X:- ¿Mittens?- Dijo una voz que pude reconocer fácilmente. Provenía del sillón.- ¡Mittens! ¡Despertaste, por fin despertaste! Temía perderte a ti también-
Penny se había despertado, y ahora se acercaba a mí rápidamente para abrazarme. Su cara estaba demacrada, y sus ojos rojo, seguramente por las lagrimas. Tenia puesta la misma ropa que ayer por la tarde, por lo que deduje que se habían quedado toda la noche en el hospital, esperándome. Estuvo a punto de levantarme, pero al recordar mi situación, decidió acariciarme bajo el mentón, que era donde mas me gustaba. No pude más que darle un ronroneo de agradecimiento por estar allí conmigo.
Su madre también se había levantado, y estaba saliendo de la habitación. Rhino, por otro lado, bajo de la maquina cardiaca y se dirigió al sillón a recostarse. Seguramente estaba exhausto. Estuvimos en silencio unos minutos, hasta que la mama de Penny volvió a entrar a la habitación con un doctor. No era muy alto, y su aspecto aparentaba más a cómico que a un doctor. Llevaba un portapapeles en una mano y un frasco en la otra.
Doctor:- Bueno, ahora que nuestra paciente a despertado, creo que podré darles los resultados de los estudios- Dijo con una voz mas grave y profunda de lo que esperaba.- Su gatita se encuentra bien. Tiene una leve lesión en la pata delantera derecha, pero no se preocupen por eso, sanara rápido. Por otro lado, me temo que el golpe en la cabeza es otra historia.- La forma en la que lo había dicho me había asustado. La mama de Penny escuchaba con mucha atención, y Penny me dirigió varias miradas de preocupación- Tardara en sanar, y le producirá terribles dolores de cabeza por un tiempo. Yo les recomiendo estas pastillas, le aliviara el dolor por momentos, pero présteme mucha atención…
El doctor le dio un par de indicaciones a la mama de Penny acerca de las pastillas, pero no me intereso mucho. Así que eso era todo. Una pata lastimada y un golpe en la cabeza. En cambio, Bolt había muerto. Aun no podía creerlo. El siempre había sido tan fuerte y valiente. Tan único. Sin poder evitarlo, comencé a llorar de nuevo, y un terrible dolor de cabeza hizo que me moviera con violencia, captando las miradas de todos.
Doctor:- Ese es uno de los ejemplos que les estaba diciendo- Llegue a escuchar. El dolor era tan intenso, que hasta me costaba respirar.- Lo único que deben hacer es darle la pastilla y listo. Eso lo arreglara.
El doctor abrió el frasco y saco una pequeña pastilla blanca del interior. Me la acerque, y sin pensarlo dos veces, me la lleve a la boca y la mastique. No tenían sabor, lo que lo hacia mas fácil y menos asqueroso. Pero el dolor no cesaba. Seguía doliéndome a horrores. Cerré los ojos con mucha fuerza a causa del dolor, y cuando los abrí, frente a mi había otra pastilla. No dude y la tome. La mastique y la trague, y de repente, una fuerte somnolencia me agarro. El dolor desaparecía. También los colores, y los sonidos, y todos a mí alrededor.
X P.O.V
X1:- Como…tra…tor
X2:- Se…Muy frágil…gro
X3:- Rap…a…vo
Mittens P.O.V
Desperté. Ya no me encontraba en el hospital. Estaba en una habitación más colorida. Las paredes eran rojas, y no de ese asqueroso gris aburrido. Me encontraba en la habitación de Penny. Tal parecer, me habían dado el alta y traído a casa mientras dormía. Me mire el cuerpo. Las vendas de mi pata habían sido retiradas, y las de mi cabeza también. Intente levantarme, pero no pude. Me sentía débil, tal vez debido a que no había comido nada. Intente levantarme de nuevo, esta vez con éxito. Me sentía rara. No sentía bien mi pata derecha, aunque tal vez solo debía reacostumbrarla al movimiento. Me habían acostado en la cama de Penny. Las ventanas estaban abiertas, y afuera hacia un día soleado hermoso.
Olvidando mi estado, pegue un salto desde la cama hasta el suelo. El resultado fue estrepitoso. Mis patas, aun débiles, no aguantaron mi peso y me vine abajo sin siquiera llegar a estar parada. Debía ser una escena ridícula para mí y graciosa para cualquiera que la vea.
Mittens:- Y se suponía que los gatos caíamos en cuatro patas- Dije en voz media alta. Luego me di cuenta de que estaba sola en la habitación, y que nadie me había escuchado, por lo que me levante y me dirigí a la puerta para bajar a la cocina a comer un poco. Bajar las escaleras fue, literalmente, un infierno para mí. Tenía que bajar escalón por escalón, y tardar mucho tiempo en cada uno, por que los movimientos bruscos podían causarme dolores.
Por fin, deje atrás las escaleras y entre en el living de la casa. Pude ver la televisión encendida, y fácilmente deduje que Rhino se encontraba viéndola, por lo que me acerque sigilosamente, sin que me oyera, y cuando me encontré muy cerca, salte lo más fuerte que pude.
Mittens:- ¡Rhino!- Grite con fuerza al tiempo que caía sobre el pobre y desprevenido Rhino. El salto del susto, y se le callo el control remoto del sillón.
Rhino:- Jaja- Me dijo de manera sarcástica. Bajo del sofá para poder recoger el control y volvió a subir.- Da gracias que estés en ese estado gata, de otra manera, te acabaría con mis súper poderes – Mientras lo decía, ponía su "Pose heroica"- ¿Cómo te encuentras hoy?- me pregunto amablemente.
Mittens:- Bien Rhino, gracias por preguntar- Le respondí sorprendida. No era normal que el roedor hiciera ese tipo de preguntas a los demás, aunque supongo que debería esperarlo, viendo el estado en el que estaba- ¿Y tú? ¿Cómo te encuentras hoy?
Rhino:- Bien, supongo- Me respondió con cara de tristeza-
Mittens:- Oye Rhino, ¿Sabes donde esta Bo…- Deje la frase inconclusa. Lo había olvidado. Bolt se había ido. Había muerto. Me había dejado.
Me di vuelta y deje a Rhino solo en el sillón. Me dirigí a la cocina a comer un poco y luego salir a patio a descansar un poco. ¿Cómo lo había olvidado? De repente, sentí que la casa estaba muy vacía sin el. No sabia como haría para seguir adelante con mi vida sin el. El era la razón por la que vivía con estas personas. La razón por la que podía llamar a este lugar "Hogar".
Tan absorta estaba en mis pensamientos, que no me había dado cuenta que ya me encontraba en el patio trasero, recostada bajo la sombra del árbol. Tantas veces habían estado los dos, juntos, bajo ese mismo árbol, hablando y riéndose de cosas que ya no recordaba. Todo me parecía tan lejano ya, que parecían recuerdos de otra vida.
No había estado ni cinco minutos, y ya Penny me llamaba desde adentro de la casa. Muy a pesar, me levante con dificultad y me dirigí hacia allí. Cuando entre, pude ver que se encontraba vestida completamente de negro. Seguía con los ojos rojos, pero al menos ya no tenia la cara demacrada.
Penny:- Chicos, vengan- Nos dijo mientras se acercaba. Rhino, quien antes estaba mirando la televisión, se acerco, y ella lo tomo entre sus manos- Iremos al funeral de Bolt- Esta ultima parte la dijo con voz quebrada, y al borde del llanto.-Será hot, y me gustaría que ustedes también asistieran. Se que a Bolt le hubiera puesto feliz que estuvieran presentes.- En verdad estaba triste. Bolt siempre había estado con ella. Desde que era pequeña, era comprensible que se sintiera así. Pero yo, por otro lado, no lo conocía de hace tanto. Ni siquiera tenia bien en claro que sentía por el. ¿Por qué me afectaba tanto?
El viaje al cementerio fue largo. Penny había elegido uno que se encontraba cerca de unas muy hermosas colinas similares a las de mi sueño. Había mucha gente, o por lo menos, más de lo que se espera para el funeral de un perro. En cuanto llegamos y bajamos del auto, lo vi a lo lejos. Su ataúd, negro como la muerte. Sin que me lo esperara, unas manos me agarraron y me levantaron, y me fueron acercando cada vez más hasta el ataúd. Era Penny, quien se dirigía hacia las sillas. Sobre el ataúd había muchas flores y cartas. También había una foto. Una foto muy especial. Fue la primera foto que nos sacamos todos juntos, como familia. Aquella foto en la que, momentos mas tarde, luego de haberla sacado, Bolt se fue afuera a jugar con Penny. Siempre ame esa foto. Me hacia sentir parte de algo. Que era querida por otros…
Finalmente, luego de que el cura terminara de hablar, nos dejaron ir a darle nuestras últimas despedidas. Para ese momento, el ataúd estaba abierto, por lo que el cuerpo de Bolt estaba a la vista, y aun llevaba su collar rojo, como si fuera una parte de el que nunca le podrían quitar. Parecía que estuviera durmiendo. Parecía que en cualquier momento se levantaría y miraría a todos, con su usual cara de sorpresa a la que tanto me acostumbre. Luego de las despedidas, casi en cámara lenta, pude ver como el ataúd bajaba lentamente, hasta posesionarse al fondo del pozo. Durante el entierro, ni Penny, ni su madre, ni Rhino dijeron palabra alguna.
El viaje de regreso fue mas corto de lo que esperaba. Nadie dijo nada. Todos estábamos muy tristes como para hacerlo, de cualquier manera. En la noche, aquí paisaje que tanto me había gustado en la ida, no se lograba ver, debido a la oscuridad. Me dolía pensar que, en algún lugar entre esas colinas, se encontraba el cuerpo de mi mejor amigo. Llegamos temprano a la casa. Penny subió a su habitación y se fue a dormir, pues mañana tenía escuela. La madre de Penny también, pues tenia que ir a trabajar. Rhino se había quedado dormido en el viaje.
Yo, en cambio, no podía dormir. Mientras viajábamos, un pensamiento se habia formado en mi mente. Lo había recordado mientras estábamos en el funeral. Ahora tenía sentido, sabia por que había muerto Bolt. Si yo no hubiera tirado la pelota con tanta fuerza, esta no hubiera ido a parar a la calle, y Bolt no habría tenido que ir a buscarla.
Bolt se había ido, y todo era mi culpa.
