Capitulo 4
X P.O.V.
X1:-Aún…grave…
X2:-…tu…dad?
X1:-Sien…hablar…
Mittens P.O.V
Siempre me había gustado dormir. El simple hecho de estar acostada era ya una gran relajación. Cada vez que me encontraba aburrida, me echaba en algún lugar como y listo.
Sin embargo, esta vez era lo último que quería. No había podido pegar un ojo en toda la noche. Por más que intentara, el recuerdo del accidente no paraba de entrar en mi mente, y me producía tanto dolor que no podía dormir. Por otro lado, la culpa me estaba matando. Sino hubiera sido tan entupida, tan enojona, sino hubiera arrojado la pelota con tanta fuerza, el no habría muerto. No habría muerto, se encontraría recostado, enfrente mío, sobre su colchón rojo o sobre la cama de Penny. Sino hubiera muerto, ahora mismo me estaría despertando para acompañarme a comer. Saldríamos al patio a jugar hasta la vuelta de Penny del colegio.
La cabeza me dolía mucho, pero debía ser por el hecho de que no dormí en toda la noche. A través de la ventana se veía al sol, cuyos rayos se filtraban por entre los huecos que dejaban las cortinas. Escuche un fuerte rugido, y, sobresaltada, me di cuenta de que había sido mi estomago, que sonaba por el hambre. Me debatí entre quedarme en cama y seguir durmiendo a pesar del hambre, o bajar a comer. Decidí bajar, pues sabía que no podría dormir nada. Me levante y baje con cuidado de mi colchón. No estaba muy alto, pero no quería forzar a mi pata, pues aun la sentía un poco débil.
Luego de salir por las puertas y bajar por las escaleras, llegue a la sala. Estaba muy silencioso. Sentía que faltaba algo, pero no sabia que. Eché un vistazo a la sala. A mi derecha se encontraba la mesa, con 4 sillas de cada lado. Las ventanas estaban cerradas. Las persianas corridas. Las lámparas no estaban prendidas por el hecho de que era de día. La televisión estaba apagada…
¡Apagada! Eso era nuevo. Desde que habíamos llegado a la casa, que la televisión estuviera prendida a la mañana era ya una costumbre. Ahora que estaba apagada, la sala se encontraba demasiado silenciosa.
Mittens:-¿Rhino?-Pregunte preocupada. El hecho de que no estuviera en la televisión se me hacia alarmante.-Rhino, ¿Dónde estas?- Cada vez estaba mas preocupada. Corrí rápidamente hacia la cocina, con el deseo de que su ausencia se justificara por el hecho de que tenía hambre. En cuanto llegue, descubrí que la cocina estaba vacía. Intente calmarme. Seguramente debe estar afuera, tomando algo de aire fresco.
Tan rápido como pude, me dirigí a la sala nuevamente, y luego me encamine en dirección a la puerta de salida a la calle. Salí por la puertita que Penny había puesto para nosotros, y eché un vistazo a la parte de adelante del patio. Estaba vacío. Ultima oportunidad, pensé, debía estar en el patio trasero. Volví a entrar a la casa y fui a la cocina. Salí por la puerta y llegue al patio trasero. Lo que vi me sorprendió. Rhino se encontraba de pie, frente al árbol de la casa. Estaba de espaldas a mi, por lo que no podía ver que hacia, ni su cara.
Mittens:-¿Rhino?
Sobresaltado, giro su cabeza rápidamente. Tenía una expresión ausente y triste. A diferencia de mi, no había expresado su tristeza llorando. Ya no estaba tan alegre como de costumbre. Se mostraba aislado, distante.
Rhino:- Ah, hola Mittens, no te oí llegar.-Me dijo con voz parca.-
Mittens:- ¿Qué haces aquí? Me asuste mucho cuando no te vi frente al televisor.-Le dije en tono un tanto recriminatorio-
Rhino:-Hoy no tenía ganas de estar en la casa, nada más. Mittens.-Me dijo. Mientras decía mi nombre, pude ver que una lagrima amagaba en salir.
Mittens:- ¿Qué pasa Rhino?-
Rhino:- Lo extraño-En este punto, no pudo contenerse más. Súbitamente, comenzó a llorar. Nunca lo había visto en este estado.- ¿Por qué tuvo que irse? ¡El era Bolt, el superperro.! Yo pensaba que los héroes no podían morir.-
Mittens:- Yo tampoco puedo creer que se haya ido Rhino. Pero pasó. Y todo por mi culpa- Al decir esto, no pude evitar mirar hacia abajo y derramar algunas lágrimas.
Rhino:- ¿Tú culpa?- Me pregunto confundido.-
Mittens:- Si yo no hubiera arrojado la pelota con tanta fuerza, esta no hubiera ido a parar a la calle.-
Rhino:- Mittens, esto no fue tu culpa.- Me dijo, tratando de reconfortarme.-
Mittens:- Si que lo fue Rhino. Si la pelota no hubiera ido a parar a la calle, ¿crees que Bolt estaría muerto? NO, se encontraría aquí, con nosotros, y no en una estúpida caja de madera bajo tierra.- Estaba comenzando a enfadarme. No quería hacerlo, pero no podía controlarme.
Rhino:- Escucha Mittens. Esto no fue tu culpa, no tienes por que recriminarte todo. Si así fuera el caso, también sería mi culpa, por hacerte enojar.- Rhino estaba comenzando a enfadarse.
Mittens:- Tu no tienes la culpa. SI, me hiciste enojar, pero no me pediste que te tire la pelota, eso fue decisión mía.-
Rhino:- Iba a responderme, pero se contuvo, y de la nada, una expresión de tristeza había sustituido a la de enojo.- Mittens, no peleemos. Ya perdí a un gran amigo, no quiero perderte también a ti. Escúchame, tú no tienes la culpa, así que no pienses en ello. Estoy seguro que a Bolt no le hubiera gustado que peleáramos en una situación así.- Dicho esto, paso por mi lado y se encaminó a la cocina, dejándome sola en el patio.
Me quede allí, pensando en lo que me había dicho Rhino. Es verdad, a Bolt no le hubiera gustado que nos peleáramos. El siempre funciono de intermediario en nuestras peleas y siempre nos había pedido que no peleáramos ente nosotros.
Mittens:-Bolt, ¿Por qué te fuiste?- Pregunte, sabiendo que no obtendría respuesta. Pude sentir como las lágrimas comenzaban a salir de mis ojos, y las veía caer en la tierra. ¿Por qué lo extrañaba tanto? Mi mente me decía que era la culpa la que me hacia necesitarlo de vuela, pero mi corazón me decía otra cosa. Y por más que lo negara, sabía que tenía razón. El siempre había sido algo más que un amigo para mí. Junto a el, nunca me sentí abandonada, pero ahora que no estaba, no sabia que rumbo tomar con mi vida.
Repentinamente, un fuerte dolor de cabeza me hizo lanzar un gemido de dolor. Ningún dolor había sido antes tan fuerte hasta ahora. Intente levantarme y dirigirme a la casa, pero se me hacia imposible. Del dolor, había comenzado a tambalearme. Estaba perdiendo visión y el dolor me obligaba a cerrar los ojos. Continué caminando a ciegas hasta que me choque con la puerta. Logre localizar con dificultad la puerta para mascotas e inglese a la cocina.
El Dolor se hacia cada vez mas insoportable, y no encontraba manera de lograr que parara, cuando recordé las pastillas que le había dado el doctor a Penny. No sabia donde estaban las pastillas, por lo que decidí preguntarle a Rhino. Pero una cuestión me asalto en el momento; No quería que notara que estaba en este estado. No quería que se preocupara por más por mí. Me encamine con dificultad hacia la sala y pretendí fingir que me encontraba bien. Rhino se encontraba sobre el sillón, frente al televisor, como de costumbre. Sorprendentemente estaba mirando la serie de Bolt.
Mittens:- Rhino- Le dije intentando que mi voz sonara normal, cosa que falle estrepitosamente, pero que al parecer Rhino no noto- ¿Sabes donde se encuentran las pastillas que le dio el doctor a Penny? Estoy comenzando a sentirme mal.
Rhino:- Claro Mittens- Dijo distraído. Se dio vuelta para mirarme- Se encuentran en el segundo estante a la derecha de el refrigerador- Dicho eso, volvió a mirar su programa.-
Mittens:- Gracias Rhino- Le dije apresuradamente, mientras me daba vuelta y me dirigía a dicho estante.-
Rhino:- Ah, Mittens, una cosa mas. Recuerda lo que dijo el doctor acerca de las pastillas…- Comenzó a decir, pero no llegue a terminar de escuchar, puesto que ya me había ido.-
Normalmente, subir al segundo estante era una tarea que realizaba en cuestión de segundos, pero estando en este estado, la cosa se dificultaba considerablemente.
Cuando por fin llegue, abrí las puertas del estante, y pude ver el frasco blanco con la etiqueta tan familiar. Lo tome, y con cuidado, me baje del estante.
El dolor estaba llegando a puntos alarmante, ya ni me podía mantenerme en pie, por lo que, recostada en el piso, quite la tapa al frasco, y tome una pastilla. Sin observarla, la metí en mi boca y, con mucho asco, la mastique y la trague. El dolor aun continuaba, y la visión se hacia cada vez mas borrosa que antes. Tome una segunda pastilla del frasco, y, repitiendo el proceso anterior, la metí en mi boca.
El dolor de cabeza se estaba pasando, y podía verde nuevo. Al parecer, en estados así, se debían tomar dos pastillas en lugar de una. Me levante, tape el frasco, y lo devolví a su lugar. Me encaminaba a la sala a sentarme a ver el televisor con Rhino, cuando de repente:
X:- ¿Mittens?- Dijo una voz muy familiar. Abrí los ojos como platos, sin poder creer lo que estaba pasando. Lentamente, me di vuelta, y vi a quien había dicho mi nombre.
Era Bolt.
