Haruka ingresó al departamento suavemente, había sentido desde el pasillo el sonido inconfundible del violín de michiru. Al entrar pudo ver a Seiya sentado en el sofá escuchando atentamente el mini concierto personal que le ofrecía michiru que tocaba una pieza detrás de otra. La rubia se acercó a el despacio y le preguntó en voz baja.

- ¿ha estado tocando toda la mañana? – Seiya negó con la cabeza, ella volvió a ver a Michiru y nuevamente se acercó a el para hablarle al oído - ¿empezó hace un rato? – el asintió nuevamente.

Michiru dejó de tocar y miró a Haruka con fingido enojo

- has venido solo para interrumpirme ¿verdad? – Haruka sonrió. Michiru se acercó a donde ellos estaban y dejo su violín en el estuche que estaba sobre la mesita de centro y, para sorpresa de la rubia, la saludó con un suave beso en los labios y se sentó en su falda, para luego apoyar la cabeza en su hombro - ¿Por qué no has venido por mi hoy?, te he estado esperando – Haruka aun mas desconcertada no sabía que decir - ¿Por qué no fuiste hoy al colegio? – Haruka al fin reaccionó y sin saber muy bien que sucedía contestó.

- yo venía a preguntarte exactamente lo mismo. – Michiru rió y haruka lanzó una mirada de incertidumbre y a la vez de auxilio a Seiya, el se encogió de hombros. Estaba tan perdido como ella.

- de todos modos, mejor que no fuimos – dijo Michiru

- yo si fui – la interrumpió Haruka -

- como que si fuiste? – Preguntó sorprendida – entonces… ¿Por qué no pasaste por mi como habíamos acordado?

- michiru – empezó a decir Haruka con la preocupación marcada en su voz – nunca acordamos que pasaría por ti – Michiru volvió a reír ignorando al respuesta de Haruka -

- de todos modos si hubiera ido no me hubiesen encontrado aquí en casa para darme la noticia – Haruka la miró interesada – Tendré un concierto junto con Jano Tais -

- Que bien! – Exclamo haruka con sincera alegría – eso te hará muy bien, enfócate en tu carrera michiru ¿Cuándo será? -

- en 4 semanas, el sábado – contestó mientras jugaba con el cabello de la rubia.

- Michi, cuéntale a Haruka lo que estabas planificando – sugirió Seiya -

- ah si! – dijo ella entusiasmada – estaba sincronizando nuestros horarios, quizás deba hacer alguna promoción y quiero que me acompañes -

- dile el motivo por el cual quieres que sus horarios coincidan… lo que sucederá michi… - insistió Seiya -

- ¿Cómo?, ella ya lo sabe! No es necesario que se lo diga – dijo abrazándose al cuello de la corredora -

- No entiendo nada – fue lo único que pudo decir Haruka -


Mina se sorprendió al ver a serena en su casa.

- claro que puedes quedarte, pero debes avisar primero en tu casa -

- lo se - contestó serena – permíteme llamar si? –

- Por supuesto – dijo mina mientras acompañaba a serena a la sala de estar – ah, lo olvidaba sere, mis primos están de visita, espero no te molesten ¿no los conoces verdad? – Serena negó con la cabeza mirándola intrigada – Pero te advierto Serena Tsukino que son muy pero muy guapos y que yo soy una prima muy pero muy celosa – rió Mina

- ay mina! Mira lo que dices! Sabes que no tengo interés en conocer a nadie. Así que puedes quedarte tranquila por eso – respondió Serena riendo ante el comentario de su amiga – Serena se sentó en el sofá y Mina se dirigió al balcón donde su madre estaba colgando la ropa limpia para pedirle permiso.

Durante esos momentos sola no podía evitar pensar en lo que había sucedido durante la primer parte del día, sabía que darien no se daría por vencido y la seguiría buscando. Y la verdad era que ella moría de ganas de verlo, pero nos e atrevía, al menos por ese momento, no se atrevía a enfrentarse a el, a hablarle y dejar las cuentas claras -

- Pareces muy pensativa – dijo la voz de un hombre que la volvió a la realidad – Me llamo Diamante, ¿tu quien eres princesa? – la expresión de Serena cambió a la de enojo -

- por favor no me llames princesa, me trae malos recuerdos -

- ya veo – dijo el con una sonrisa - ¿puedo sentarme?

- Por supuesto! – respondió ella un poco apenada – Me llamo Serena, soy amiga de Mina – saludó extendiéndole la mano

- vaya! Pero que preciosidad de nombre!, siempre me ha gustado mucho – dijo el emocionado -

- ¿de verdad? – preguntó incrédula -

- si, es un nombre precioso, por eso le puse así a mi perrita -

- tienes una perrita que se llama Serena? – preguntó Serena sorprendida, el rió para luego asentir -

- y es una perrita encantadora – Serena arrugó al frente, ¿le estaba hablando en serio o se estaba burlando de ella?

- Diamante! No la molestes, acaso no ves que acaba de sufrir una decepción amorosa? – dijo la voz de mina que acababa de llegar a la sala de estar

- Mina! - Se quejó Serena -

– veo que ya conociste a mi primo, ¿verdad que es muy guapo?, si no fuese mi primo estaría loquita por el – dijo revolviéndole el cabello –

- vamos mina! Que exagerada eres! – dijo el riendo -

- pero si es la verdad, solo mírate, los Aino somos prácticamente perfectos – se mofó mina

- en eso tienes razón – coincidió el -

- ¿sobre todo modestos verdad? – comentó Serena -

- modestos?, que es eso? – bromeó Diamante -

- ya, deja de molestar a mi amiga y vete que la tía de llama -

- ¿tu mamá? – preguntó riendo -

- claro que no tonto, tu mama – contestó Mina

- entonces no es la tía sino mi madre, deberías haberte expresado mejor primita, pensé que la tía me llamaba -

- ya basta! Sabes que me fastidia que hagas juegos con palabras – dijo mina un poco molesta -

- esta bien, no se preocupen, las dejo solas – Diamante se puso de Pie y tomando una mano de Serena la besó – un placer conocerte preciosa – No había terminado de decirlo cuando sintió la mano de Mina que lo golpeaba en la cabeza -

- con ella no Diamante y es en serio – lo regañó Mina -

- Pero Mina, solo intentó ser amable! -

- mejor ve y se amable con TU MADRE que te esta esperando, y dile a Zafiro que también lo necesita -

- está bien – dijo el platinado con una dulce sonrisa y salió de la sala -

- es muy simpático tu primo – comentó serena – de verdad tiene una perra que se llama como yo? – Mina rió ante la pregunta de Serena -

- bueno, la verdad es que si, tiene una perrita que se llama serena – Mina se acercó a serena y le susurró al oído – y para serte sincera, esa perrita es su debilidad -

- que lindo – sonrió Serena -

- oye!, no era él el clavo del que yo hablaba eh! No te entusiasmes -

- por supuesto que no, pero me ha parecido muy simpático -

- pues si, la verdad que es encantador, muchas andan enloquecidas detrás suyo, pero el ni caso. A pesar de todo es un romántico, dice que esta esperando a su ángel.

- su ángel? – preguntó serena -

- sip – contestó mina – dice que un día un ángel se le aparecerá y el sabrá que se trata del amor de su vida.

- vaya que es romántico! – dijo Serena – que lindo que sea asi -

- Si, pero bueno, olvidémonos de el, mi madre dijo que podías quedarte así que avisa en tu casa –


Horas mas tarde…

Mientras michiru estaba sentada en el piso, al costado de la mesita de centro pasándole un paño a su violín para ponerlo en el estuche al tiempo que tarareaba una alegre melodía, Seiya preparaba café para los tres, Haruka se le acercó y le preguntó despacio para que Michiru no la oyera.

- Seiya, puedes explicarme que le esta sucediendo a Michiru?

- la verdad, estoy tan perdido y preocupado como tu, no comprendo porque está comportándose así, es como si no quisiera enfrentar la realidad – contestó turbado

- ya veo, debemos hacer algo por ella, me siento culpable por todo esto, quedó así por culpa de lo que hicimos, mejor dicho en gran parte por lo que hice, no puedo verla así, deberíamos llevarla con un profesional – Haruka miró a michiru sentada sobre sus piernas en el piso con una mezcla de lastima y ternura – no podrá dar un concierto en el estado en el que está.

En ese momento el teléfono sonó.

- yo atiendo! – anunció michiru levantándose. Seiya y Haruka no pusieron resistencia y continuaron platicando acerca de ella.

- lo lamento, de verdad, pero no puedo, quería decírtelo personalmente pero es mejor así -

- vamos michiru!, se muy bien que me quieres, además necesito hablar contigo. Serena no quiere hablarme, alguien le ha contado… -

Haruka sintió que Michiru estaba un poco inquieta y hablaba mas bajo que lo normal y comenzó a caminar lentamente hacia ella.

- no puedo no insistas, ahora que estoy nuevamente con Haruka no quiero seguir viéndote, además, debes buscar a Serena, ella es tu novia, a ella debes buscar no a mi.

- Lo se, yo quiero mucho a Serena, pero con ella es distinto, a ti te deseo Michiru, eres como una droga, te necesito -

- Basta no digas esas cosas, lo siento, pero no quiero tener problemas con Haruka por tu causa, así que no vuelvas a llamarme –

- no puedes decirme eso, prometiste que volveríamos a vernos, no me hagas esto necesito verte -

- Olvídalo – dijo ella decidida en un tono mas fuerte de lo que esperaba. Haruka imaginando de quien se trataba se acercó a Michiru y le arrebató el tubo sin previo aviso -

- escúchame imbecil – empezó a decir con notado rencor en la voz – no quiero que vuelvas a molestar a Michiru ¿me oyes? La próxima vez que la busques, iré directo a tu casa para romperte la cara ¿has entendido?

- y tu con que criterio vienes a exigirme que no hable con ella? Tú! Que la dejaste sola! La despreciaste y descuidaste!, no me vengas ahora a decir que te interesa lo que le suceda – contestó Darien molesto

- Michiru fue, es y será una persona muy importante en mi vida y no permitiré que vuelvas a abusar de ella! -

-¿Quién te ha dicho que he abusado de ella? – dijo mordaz – yo no la obligué a nada, al contrario, ella se ofreció -

- Mientes! Agradécele al cielo que no te tengo en frente porque te juro por lo que mas quieras que te mato! – gritó enfurecida la rubia a la que se le habían subido todos los colores a la cara

- ya, haruka por favor cuelga – pidió Michiru – no volveré a hablarle te lo prometo – dijo Michiru tomándola del brazo para calmarla, pero ella se soltó.

- Pobre de ti si te encuentro en la calle, considérate hombre muerto – dijo con la voz ronca del coraje y colgó –

Seiya y Michiru la miraban anonadados, mientras haruka sujetaba fuertemente el tubo del teléfono. Michiru se abrazo a ella con fuerza por la espalda.

- Gracias por cuidarme Haruka, no sé que haría sin ti, Ahora que vivirás nuevamente conmigo estaremos todo el dia juntas, ya nada nos podrá separar – Haruka se olvidó del coraje del momento al escuchar la frase, ¿volver a vivir con ella?, algo estaba muy mal en la cabeza de Michiru, y Darien quería aprovecharse de eso. La rubia levanto su mano y la apoyó en la cabeza de la violinista que seguía abrazandola. Lanzó una mirada a Seiya que aun no podía emitir palabra, pero ambos entendieron que debían ayudarla.


Bueno, aqui con un cap nuevo, espero les guste :D con nuevos personajes y todo jaja

ya mis cosas estan bien, asique seguiré escribiendo este fic,

me alegra muchisimo que les guste a pesar de todo :)