Serena y Mina jugaban a los naipes con Esmeralda, la prima de Mina, que tenia la misma edad que las dos rubias. La energía que poseían las Aino había hecho que Serena se olvidara de sus problemas y riera como loca durante toda la tarde. Esmeralda tenía un carácter muy parecido al de Mina y estaba de visita como tantas otras veces; Su madre era mas parecida a Mina que su misma madre, muy alegre y divertida, acostumbraba a caer de sorpresa en la casa de los Aino. Por lo general llegaban los 4 juntos una vez que sus hijos habían salido del colegio y Diamante de la universidad y se quedaban hasta después de la cena. El padre de los chicos, hermano del padre de Mina, había muerto en un accidente hacía 8 años, desde entonces Shiori, no había vuelvo a formar pareja y seguía manteniendo una excelente relación con sus cuñados. Por eso, siempre que la melancolía la invadía, esperaba a que sus hijos volvieran a casa para partir juntos hacia la casa de Mina.

Las 3 chicas, reían y gritaban dentro del cuarto sin parar. Alguien golpeó la puerta y Mina se levantó del piso donde estaba sentada y abrió entre risas la puerta de su dormitorio.

- ¿Qué quieres zafiro? – preguntó aun riendo al igual que las muchachas que estaban detrás suyo -

- ya casi es hora de comer mamá dijo que preparáramos la mesa. – dijo el joven de pie en la puerta observando por sobre el hombro de Mina – no me presentaste a tu amiga, no es justo, Diamante ya la conoció y yo no.- Serena que aun estaba sentada en el piso junto a esmeralda movió su cabeza para poder ver bien al primo de Mina y saludarlo y se quedó prendada a los ojos de aquel muchacho, era muy guapo e increíblemente parecido a… si se parecía a Darien, sin darse cuenta Serena se había puesto inevitablemente colorada.

- Sere, el es Zaf, el que te faltaba por conocer -

- Hola Serena que tal? – preguntó alegremente, Serena solo atino a levantar la mano para saludarlo – Bueno, vengan y ayúdennos – dijo saludando con la mano y se retiró. Mina suspiró y se dio la vuelta para ver a las dos chicas.

- vaya… - empezó a decir esmeralda picadamente – parece que a alguien le ha gustado mi hermanito – rió. Serena solo podía ponerse aun mas roja por el comentario de esmeralda – vamos, mira si terminamos siendo cuñadas! -

- esmeralda no digas esas cosas! Yo no estoy interesada en nadie – dijo intentando disimular -

- ah no? - Preguntó mina acercándose a ella tapándose la boca con las manos – si es así, entonces porque estas mas roja que una manzana? -

- es que… me recordó quiero decir… - las dos primas comenzaron a reírse -

- vamos sere no te preocupes, es imposible ver los ojos de Zafiro y no quedarse encandilada, hasta yo a veces deliro viéndolos – dijo tomándola de la mano para ayudarla a levantarse – pero mejor búscate otro huesito porque Zafiro no es tu estilo, créeme, que el no te conviene -

- porque dices eso? – preguntó serena sorprendida -

- Porque el es anti romance, es un dulce, pero no quiere noviazgos, no quiere ataduras y seguramente no querrá por un buen rato, odia todo lo que tiene que ver con el amor. Es todo lo contrario a Diamante, Zafiro a llevado a casa cientos de chicas y Diamante ni una, el sigue esperando a su ángel. – dijo Esmeralda llevándose las manos al pecho con aire soñador burlándose de su hermano.

- vaya, así que es todo un don Juan - dijo serena riendo -

- así es, así que, olvídalo, yo tengo a alguien reservado para ti -

- te lo agradezco mina, pero no quiero conocer a nadie en este momento -

- de acuerdo, en otro momento te convenzo, ahora vayamos que mamá y la tía nos vendrán a buscar – dijo la rubia y salió del cuarto. Seguida por Serena y Esmeralda.


Luego de que los tres tomaran el café que previamente había sido suspendido por el llamado, Haruka se despidió de Seiya para volver a su cuarto en el hotel, después de todo Michiru estaba bien y el había prometido no dejarla sola, pero al momento de despedirse de la violinista, ella se alejo molesta y se puso delante de la puerta.

- ¿Qué haces Michiru? – preguntó sorprendida la rubia.

- no te dejaré ir haruka – contestó dulcemente sin moverse -

- vamos, quítate debo salir, no puedo quedarme, Seiya estará aquí contigo -

- es cierto Michi yo me quedaré haciéndote compañía, no estarás sola -

- lo se seiya – le contestó en tono calmado – pero yo quiero que haruka cumpla con lo que me prometió -

- michiru yo no te prometí nada! – Dijo la rubia gritando sin querer debido a su preocupación, miró a Seiya que tenía la misma expresión de inquietud que ella - por favor, déjame salir, mañana volveré a verte -

- no, no te dejaré ir, debes quedarte aquí, conmigo, no puedes dejarme Haruka – contestó la violinista con una sonrisa – debes estar aquí, no tienes a nadie mas que a mi y yo solo te tengo a ti, entonces, no debemos separarnos ni un instante, siempre tenemos que estar juntas – Haruka abrió su boca para hablar pero no le salían las palabras, Michiru parecía trastornada, de alguna manera la asustaba su comportamiento, Seiya se acercó a ella y la tomo por el brazo para ver si podía convencerla -

- vamos Michi, cocinaré para ti lo que me pidas, ya mañana Haruka pasará a recogerte para ir al colegio – intentó moverla suavemente por la fuerza pero ella se puso firme y frunciendo el ceño lo miró fijo.

- No me moveré de aquí, Haruka, no saldrás, no te dejare – dijo molesta mientras giraba la cerradura de la puerta y guardaba la llave en su bolsillo – no volverás a dejarme -

- Michiru por favor cálmate – pidió Haruka – no te hace bien alterarte así, solo me voy hasta mañana y vamos juntas al colegio como siempre, pero debo ir a buscar mi ropa -

- NO! – gritó Michiru – no te dejaré ir! Si te vas no volverás, se que quieres irte para dejarme y no te lo permitiré – Haruka miró a Seiya como pidiéndole ayuda, pero el estaba mas desconcertado que ella – no intentes convencerme seiya, no dejaré que salga de este departamento –


Al llegar Diamante estaba colocando los platos mientras zafiro acomodaba los cubiertos. Diamante sonrió al ver a Serena y Zafiro solo dijo

- faltan los vasos, servilletas y que traigan las bebidas -

- Ok! – dijo mina con su acostumbrada energía dirigiéndose hacia la cocina – ayúdame esme -

- ¿en que puedo ayudar? – pregunto Serena -

- no te preocupes – dijo Zafiro amablemente – eres la invitada -

- pero quiero ayudar en algo – insistió -

- no te preocupes preciosa – dijo Diamante estirando el mantel – para nosotros es un honor atenderte – Serena no pudo evitar que los colores le subieran al rostro -

- es cierto – coincidió Zafiro – es un placer atender a las amiguitas de Mina -

- amiguitas – rió Diamante – ya no son tan pequeñas Zafiro -

- Bueno pero yo siempre las veré pequeñas – contestó rascándose la cabeza -

- claro, tu creces pero tu prima y tu hermana no verdad? -

- Diamante no entremos en eso… - se quejó Zafiro -

- ya no sigan, siempre lo mismo con ustedes – se quejó esmeralda mientras apoyaba las botellas de refresco sobre la mesa –

- por favor hoy compórtense que hay visitas – bromeó Mina uno a Uno se fueron sentando en la mesa.

Durante la cena, Serena presencio la peculiar reunión familiar de los aino, era entendible ahora que conocía a otras parte de su familia, entender porque su amiga era tan atolondrada, la única que era medianamente tranquila era la mama de Mina, pero la nota la llevaban entre el padre de Mina y su cuñada, No paraban de hacer bromas y de reírse con anécdotas que seguramente a juzgar por la cara de Mina y sus primos contaban cada vez que se encontraban. Escuchando la conversación Serena pudo enterarse de que Diamante, el mayor de los hermanos, estaba en el primer año de la carrera de Medicina Veterinaria, era fanático de los animales, razón por la cual, era vegetariano. Entre las historias que quedaron en la mente de Serena la que mas le llamó la atención fue que cuando tenía unos 6 años, había salido a jugar al parque con su perrita Serenity y mientras estaban allí había comenzado a llover. Cuando regresó a su casa todo embarrado al igual que la perra lo dejaron entrar a el, pero a Serenity no. Como señal de protesta, el tomo a Serenity y se quedó sentado en la entrada de la casa bajo la lluvia junto con la perra hasta que su madre preocupada por que se resfriara le permitió entrar junto con su perrita. Era un joven muy sentimental y se preocupaba siempre por ayudar a su madre y hermanos.

Zafiro el que seguía a Diamante en el orden de edad, cursaba el tercer año de la preparatoria y era todo lo opuesto a su hermano mayor, mas serio y calculador, pero siempre amable y caballeroso. Quería ingresar al siguiente año en la carrera de Contaduría. Por ultimo Esmeralda, la mas pequeña de todos estudiaba en un colegio al otro lado de la ciudad, cerca de su casa. Y de no ser por el físico seria la hermana gemela de mina. A pesar de vivir en barrios distantes, se veían muy seguido, al menos una vez por semana. Fanática de la actuación y el baile soñaba con ser una gran actriz, anhelo que compartía con su querida prima Mina.

Definitivamente a los ojos de Serena era una familia simpatiquísima.


Haruka tomó a Michiru por los brazos y a la fuerza la sentó en el sofá, ella se sentó en la mesita de centro frente a Michiru y seiya se sentó a su izquierda.

- Queremos hablar seriamente contigo Michi -

- ¿Que sucede?, no la dejaré ir – contestó seriamente

- mira, lo que sucede es que nos tienes preocupados – dijo Haruka

- Preocupados ¿Por qué? – preguntó sorprendida -

- Porque no estas comportándote como siempre Michi – explicó Seiya con dulzura en su voz -

- es cierto, tu comportamiento nos preocupa – coincidió la corredora – como es eso de no querer que salga de aquí?, no puedes hacer eso Michiru, así no eres tu -

- ay que exagerados son – rió Michiru – si mi comportamiento no varía en nada -

- Pero michi tu no eres así – dijo seiya afligido -

- Lo que sucede es que la pelea con Haruka me ha afectado, pero ahora que volveremos a estar juntas… -

- Basta! – la detuvo Haruka exaltada – Michiru no puedes seguir así, en ningún momento te dije que volveríamos..

- si lo hiciste! – interrumpió Michiru convencida. Haruka se quedó observándola preocupada, se bajó de la mesa para arrodillarse frente a ella y la tomo de las manos -

-Michiru, ¿realmente quieres que vuelva a vivir contigo verdad? – ella asintió y ladeando la cabeza contestó -

- Pero esto ya lo habíamos hablado y quedamos en que volverías – Haruka agachó al cabeza resignada ¿Qué debía hacer? -

- Michiru, volveré a vivir contigo, como amigas, pero debes prometerme que irás a ver a un Psiquiatra – Michiru cambió su expresión a una de verdadera molestia

– Debes hacerlo Michi, no estas bien, necesitas ayuda profesional – intervino seiya -

- yo no necesito ver a un psiquiatra, estoy bien -

- por supuesto que estas bien, pero hay algo que no concuerda con la michiru de siempre y quiero que te hagas tratar – explico Haruka con una dulce sonrisa -

- Pero yo no necesito un psiquiatra – insistió – yo te necesito a mi lado Haruka. Si tu estas nada me puede suceder -

- Lo sé, estaré contigo pero debes tratarte, por favor -

- Pero, ¿Qué le diré? – preguntó afligida -

- no te preocupes, yo hablaré con el y te acompañare, pero debes ir, por favor, hazlo por mi – pidió la rubia. Michiru dudó unos instantes y luego miró a Seiya que sonreía -

- estaremos contigo Michi, vamos, es por tu bien - dijo Seiya -

- esta bien si es lo que quieres, lo haré por ti Haruka –

La corredora le sonrió y se levantó para besarla en la frente. Era indescriptible la culpa que sentía por el estado en que se encontraba Michiru, era toda su culpa, se odiaba a si misma por dañar psicológicamente a la persona que mas había amado en la vida, todo por el apego que sentía hacia Serena.

- Ya no mas Michiru – dijo abrazándola – perdóname por hacerte tanto daño -

-está bien Haruka, ahora estaremos bien, juntas como antes – contesto ella sonriendo. Haruka no la quería contradecir, tenía miedo de que reaccionara mal. Pero por lo menos había accedido a ver a un especialista. Luego de que volviera a ser la de antes pensaría que harían con su relación, ahora lo mas importante era su salud. Por lo pronto, Haruka no quería volver a ver a Serena, no después de todo el daño que le había causado. Seiya ya le había contado la verdad, así que, lo mas probable era que no estuviera mas al lado de Darien, eso era lo que ella quería desde el primer momento, que ese mal hombre se alejara de ella. Su cabeza de Bombón merecía encontrar a alguien que la amara por sobre todas las cosas. Una vez que sus heridas se sanaran, volvería a ser feliz. Haruka Jamás había pensado en tener una posibilidad con ella, sabia muy bien como era Serena, lo que sentía por ella era un secreto a voces. Solo ella no se había enterado, pero no importaba, deseaba su felicidad por sobre todas las cosas, ahora que se había enterado de todo no quería volver a verla, y estaba bien, la entendía perfectamente ahora se dedicaría a devolverle un poco de todo la atención que la violinista había tenido para con ella en el ultimo tiempo, sin ser correspondida. La acompañaría, estaría con ella hasta que se recuperara, Michiru lo merecía, todo lo que le sucedía era por su culpa, verla así la destrozaba.- La abrazó aun mas fuerte como si temiera que se Michiru se le escapara de los brazos. "te ayudaré – pensó – te ayudaré y saldremos adelante"


Perdonen que tarde tanto en actualizar, es que el forito en el que estoy

esta atravesando problemas jajaja y bueno habia suspendido el fic, y no iba a actualizar hasta que se solucionaran

pero como se va a alargar una semana mas, no queria dejarlos con tanta intriga.

espero les guste esta actu! ya prontito traeré lo que sigue...

Gracias a todos por leer :)