Seiya esperaba a esmeralda apoyando su espalda en una de las columnas del kiosco del parque, con sus manos en los bolsillos del pantalón. Estaba sumido en sus pensamientos, tantas cosas que habían pasado lo tenían perturbado, ahora más con las cosas que le había confiado Michiru esa mañana. Parecía todo haber vuelto a la normalidad, pero la sombra de Darien siempre estaba presente ¿Por cuánto tiempo estarían tranquilos?. Temía por Serena y estaba inquieto por Michiru. Ahora que habían regresado estaba en riesgo constante, si bien el causante del desbarajuste no había vuelto a molestar a su amiga no estaba del todo convencido con ello. Por más que le daba vueltas al asunto no podía encontrar una solución. Se sentía culpable por que nadie más que él tenía la culpa de todo lo que estaba sucediendo. Sacó su mano derecha del pantalón para llevársela a la cabeza, intentando así mitigar un poco la confusión que tenía dentro. Se quedó un rato mas en silencio hasta que la voz de esmeralda lo hizo salir de sus pensamientos, la alegre jovencita se acercaba a él con una enorme sonrisa, vestida con un pantalón de mezclilla y una blusa blanca. Sonrió al ver a la adorable criatura que tenía en frente, esmeralda le llamaba mucho la atención, no solo por el hecho de ser una joven atractiva sino por su alegre personalidad, su picardía junto con su innegable sinceridad la volvían interesante a sus ojos. Lo saludó con la mano y le besó la mejilla.
- discúlpame si te hice esperar, es que mi hermano no quiso alcanzarme por que pasó por Serena – dijo la joven con un poco de molestia
- no te preocupes bonita, estuve entretenido meditando un poco – señalo con el brazo el camino por el que debían comenzar a caminar para salir del parque. Y emprendieron marcha – me hubieses avisado y pasaba por ti a tu casa -
- no, no quería molestarte, además vivo en la otra punta de la ciudad -
- eso no es molestia, pero bien, para la próxima vez, ya lo sabes -
- oye Seiya, he oído que haruka y Michiru han vuelto, es cierto ¿verdad? – preguntó tímidamente la muchacha -
- regresaron hoy en la madrugada ¿Por qué lo preguntas? -
- por qué mi hermano me comentó que Serena no quería venir por miedo a encontrarse con Haruka o lo que es lo mismo, con Michiru -
- Ahora que lo mencionas, no me han comentado nada acerca de lo que harían el día de hoy. Solo se que salieron temprano por que tenían cosas importantes que resolver. Pero no mencionaron ninguna competencia. No había pensado en eso. – contestó el pelinegro inquieto.
La violinista escuchaba atentamente las instrucciones del señor que tenía en frente con una amplia sonrisa. Haruka la observaba desde el asiento central de la primera fila. La notaba radiante, más bella que nunca, a causa seguramente de estar cumpliendo con el sueño de su vida. Sonreía y al tiempo que escuchaba al señor Tais le dirigía miradas llenas de amor y confianza. Se sentía segura de tenerla allí, cuando la tenía cerca estaba segura de que nada malo podría pasarle. Un joven se adentro en la sala. Esperó a que Jano y Michiru concluyeran la pieza y los interrumpió.
- Disculpe, Señorita Kaioh, la solicitan en secretaría – dijo tímidamente el joven
- ¿ahora? – preguntó Michiru extrañada.
- es su representante señorita, dijo que la esperaba en el salón de la gerencia -
- ¿Qué puede querer Marcial ahora? – preguntó Michiru a Haruka. Ésta se encogió de hombros.- Ahora no puedo, estoy ocupada deberá esperar.
- Si es por mi no te preocupes, me vendrían bien unos 10 minutos de descanso. Ve tranquila y cuando regreses continuamos con el ensayo – sugirió el regordete hombre. Michiru volvió a ver a Haruka y noto que ésta se levantaba para acompañarla pero fue detenida por el hombre. – Tú eres la gran Haruka Tenoh ¿verdad? -
- así es – contestó apenada la rubia. Volteó para ver a Michiru, ella le contesto con una señal de sus manos dándole a entender que ya volvía y comenzó a caminar por el corredor para salir de la sala.
– he oído muchas cosas sobre ustedes dos. Créeme niña, no me interesa la vida privada de las personas. Pero ustedes, son tan maravillosas en lo que hacen que es imposible no hacerles caso, tienen una relación ¿verdad? – preguntó indiscretamente el hombre –
- así es – respondió Haruka con una leve sonrisa
– que bien, Michiru es una niña preciosa, tan dulce y dedicada a lo que hace. Vale mucho, debes cuidarla y no dejarla, sería una pena que te robaran semejante tesoro… - Haruka hizo una mueca de incomprensión, estaba segura de que Michiru la amaba. Estaría volviéndose paranoica. Omitió el comentario. Pero el hombre tenía toda la razón su sirena era un tesoro y debía cuidarlo y protegerlo de lo que fuera.
Michiru camino por el corredor que llevaba a la sala de gerencia. Al llegar se acomodó el vestido, abrió la puerta e ingresó a la sala que se encontraba vacía a simple vista, llamó a su representante por su nombre pero nadie le contestó. Sintió la puerta cerrarse con fuerza a sus espaldas y su corazón se detuvo cuando vio a darien de pie junto a la puerta que ahora estaba trabada. Por inercia comenzó a retroceder hacia el interior de la sala para alejarse del pelinegro que la veía mortificado.
- No es justo que no cumplas con tu parte del trato mi reina – Michiru estaba paralizada de la impresión. Había caído en la trampa de la manera más tonta. Estaba nerviosa, le costaba respirar. Se llevó la mano al pecho y agacho la cabeza – no te preocupes, no te haré daño. Solo quiero tenerte, solo eso -
- Darien yo no puedo seguir contigo, discúlpame, ya no quiero tener nada contigo por favor déjame ir – Dijo intentando acercarse desesperada a la puerta. El pelinegro se acercó a ella rápidamente y la tomó con fuerza por el brazo -
- escúchame Michiru, solo vine a decirte que cumplas con lo tuyo, hoy en la noche te esperaré en mi departamento. Debes venir, de lo contrario no sé de lo que pueda ser capaz. Me tienes loco y cada segundo que pasa te necesito aun más. – dijo con voz ronca acercando su rostro al de la violinista y suspiró - Debes venir hoy en la noche. Juro que Haruka y tú se arrepentirán el resto de sus vidas si no lo haces. Solo una vez más Michiru, solo una y prometo dejarte en paz. – la violinista intentaba zafarse del brazo del pelinegro pero le era imposible, veía su rostro asustada estaba completamente trastornado. -
- No puedo Darien, escúchame, estas obsesionado, tu no me amas, quieres a Serena por favor dejame en paz – contestó empujándolo en vano. Él la sujeto aún con más fuerza ésta vez, de ambos brazos -
- ¡escúchame! no estoy jugando – la sacudió - vienes hoy y saldas tu deuda o verás de lo que soy capaz de hacer por ti, no quiero hacerte daño, así que por tu bien ven a verme. - Empujó a Michiru haciéndola golpear contra la pared. El pelinegro se dirigió a la puerta y antes de salir se volvió a verla - no es broma te esperaré. Ven si no quieres que tu amada corredora tenga un inesperado í como fui capaz de entrar aquí, puedo ingresar a los boxes sin problema – al terminar de decir esto salio de la sala dejando a Michiru al borde de un ataque de nervios. Se llevo las manos a la cabeza y fue cayendo al piso hasta quedar de cuclillas apoyada en la pared. ¿Cómo hizo para engañarla? ¿Cómo hizo para ingresar? Si haruka se enterara se pondría como loca, ¿Qué debía hacer? ¿Cumpliría con sus amenazas? Miraba a su alrededor y se sentía impotente… No estaba segura de que hacer, si volvía al escenario Haruka se daría cuenta. "¿Que debo hacer?" se preguntaba una y otra vez.
Momentos después en el autodromo….
Serena estaba en compañía de Diamante, Zafiro, sus amigas, y junto al novio de una de ellas, esperaban que esmeralda (acompañada de Seiya) arribara de un momento a otro. Se sentía extraña, a pesar de que Diamante era un joven tierno y amable. No terminaba de sentirse segura a su lado. Lo quería, si. Pero no sentía que él no era la persona correcta para ella.
- ¿en que piensas sere? – preguntó mina intrigada a su amiga – estas muy pensativa -
- no, no es nada – contestó – solo pensaba que me está dando hambre – dijo riendo mientras se rascaba la nuca.
- Entonces vayamos por algo de comer, hay puestos de sobra – Serena asintió alegremente y Diamante la tomo por la cintura para acompañarla. – Caminaron por los distintos puestos, la rubia de coletas escogió unos dulces que devoró con entusiasmo.
Los minutos pasaron entre risas y bromas hasta que alguien llamo su atención. Sin entender por que, no pudo disimular su descontento al ver a Seiya abrazando a Esmeralda.
- Mas te vale que quites tus manos de la cintura de mi hermana – amenazó Zafiro con severidad -
- Ya hermanito no tiene nada de malo que abrace a Seiya, ¿verdad Diamante? – intento salvarse esmeralda -
- Para serte sincero prefiero que estes un poco mas separada de el – contestó el platinado con una sonrisa -
- Disculpen, prometo no acercarme a su hermanita mientras ustedes estén presentes – bromeo Seiya – Hola bombón – la saludo con naturalidad – es un placer verte. – Serena sonrió -
- Para mi también es un placer verlos – todos voltearon a ver a la voz que provenía de detrás suyo. Diamante dio un paso hacia el pero fue detenido por el brazo de seiya -
- Es bueno verte Darien, necesito que hablemos – dijo con seriedad -
- ¿Qué es lo que tienes que hablar con el Seiya? – preguntó Serena molesta
- Son cosas nuestras, no te preocupes -
- No tengo nada que hablar contigo, descuiden solo vine por invitación de mis compañeros de la universidad, no tengo deseos de cruzarme con ustedes, con permiso - dijo dando la vuelta para alejarse -
- oh no, espera, necesito que hablemos – dijo sujetándolo por el brazo Darien le dirigió una mirada de furia pero Seiya no titubeó -
- De acuerdo, pero no aquí, sígueme - Seiya se disculpo con sus amigos y siguió al pelinegro entre el tumulto Sus amigos por tanto se miraban un tanto desconcertados, pero a la vez molestos.-
- Por lo menos ya no fastidia a Serena – comentó malhumorada Rei -
- Es cierto – contestó apenada la rubia – salta a la vista que ya no siente mas nada por mi.
Michiru se encontraba aun en el despacho de la gerencia, sentada en el piso abrazándose a sus rodillas estaba nerviosa y no podía evitarlo, por más que lo intentaba sus nervios no la dejaban en paz. No quería volver al escenario, sabía que Haruka al verla notaría que algo le había sucedido. Pero no podía perder más tiempo sentada allí. Respiró profundo y tomó fuerzas para ponerse de pie. Se sacudió el vestido y casi se infarta al sentir la puerta abrirse.
- ¡Michiru! – la violinista respiró aliviada al ver a Haruka en la puerta - ¿Qué haces aún aquí?, hace 40 minutos estamos esperándote. ¿con quien estas? – preguntó la rubia viendo la sala vacía, sin saber que contestar bajó la mirada – ah no, a mi no me engañas, ¿Qué sucedió? -
- Nada – contestó con una dulce sonrisa mientras se acercaba a ella , Haruka frunció el seño -
- No te creo - sentenció
- Créeme, no ha sucedido nada, es que me sentí un poco mal y decidí quedarme a descansar unos momentos -
- ¿Cómo? ¿te sientes mal? – preguntó preocupada -
- ya estoy bien, volvamos, debo disculparme con Jano, he sido muy desconsiderada al tardar tanto – Michiru se acercó a la rubia y acaricio suavemente su mejilla, le dirigió una triste sonrisa y se adelantó para salir del cuarto.
- Bien, ¿que tienes que hablar conmigo? – preguntó Darien con serenidad
- Mira, no quiero pelear, ni discutir, solo hablar contigo sobre Michiru. – Darien se cruzó de brazos arrugando el entrecejo -
- ¿Qué tengo que ver con Michiru? – preguntó haciéndose el desentendido -
- Es que, ella es mi mejor amiga, la conozco y está muy nerviosa, tiene miedo de que puedas hacerle algo. -
- Jamás le haría daño a Michiru, eso lo sabes perfectamente -
- No lo sé, pero en su estado no es conveniente que pase por este tipo de situaciones, por favor, te lo ruego, ella necesita paz, sus nervios están al borde de un colapso y no quiero que sufra.
- ¿a que estado te refieres? – Preguntó preocupado.
- Verás… ella tuvo un colapso nervioso, una crisis, hace un año cuando discutió con su madre intento suicidarse tirándose de una ventana por que no la dejaban estar con Haruka. Cuando sucedió todo esto contigo y con Haruka sus nervios volvieron a colapsar, créeme que no es nada agradable verla en ese estado, y necesita estabilidad, solo eso. Un ambiente tranquilo. Y si tu te acercas temo que vuelva a caer en ese estado. – Darien bajo la mirada pensativo. – Te ruego por lo que más quieras que no vuelvas a molestarla. Es por su salud, por favor entiéndelo.
- Bien, como verás hace bastante que ya no busco a Michiru, te seré sincero, ella es especial, tiene un encanto único, tú la conoces sabes de lo que hablo. Es tan niña y tan mujer que me vuelve loco. – Seiya cambio su semblante a uno de suma molestia – no te enojes, es la verdad, pero ya entendí, que ella no quiere nada conmigo, no puedo obligar a alguien a que haga lo que no quiere. Mucho menos a una persona a la que admiro y quiero como Michiru.
- ¿no me mientes? – preguntó receloso
- Por supuesto que no, no tengo necesidad de mentirte, hay muchas mujeres con las que puedo estar hasta olvidarme de ellas
- ¿ellas? – inquirió molesto
- No creerás que mi amor por Serena se irá de la noche a la mañana ¿verdad?, ella ha sido alguien muy importante en mi vida, y por un error ya no puedo tenerla. La he perdido y me duele, pero no puedo llorarla toda mi vida. ¿Crees que me gusta verla con ese platinado insulso?
- A mi tampoco me gusta verla con el - confesó
- No puedo olvidar mis sentimientos, pero debo seguir adelante, se que obre mal, pero eso fue por que estaba nervioso, temía quedarme solo. Pero ya no más, dejaré que las personas que quiero sean felices.
- Me sorprende oírte hablar así. – comentó desconfiado -
- Seiya – empezó a decir mientras se acomodaba sobre una pared – ya no tengo 15 años. No puedo seguir con estos juegos. Si quieres creerme bien por ti, de lo contrario, no puedo hacer nada, ahora si me disculpas, debo ir con mis compañeros.
- De acuerdo, pero, recuerda lo que te he dicho. Es por ella. – pidió preocupado el cantante -
- Lo sé – contestó Darien y comenzó a alejarse.
Seiya volvió a reunirse con el grupo.
- ¿Qué tanto debías hablar con el? – Pregunto serena molesta
- Cosas – contesto con una sonrisa – ya olvidémonos de todo esto, volvamos a disfrutar del festival. – dijo acercándose a Esmeralda.
El ensayo concluyó sin sobresaltos. Luego de despedirse de Jano Tais, Michiru salio del teatro escoltada por Haruka. Subieron al coche y emprendieron el regreso al departamento. La rubia observaba de reojo a la peliverde que viajaba en silencio con la mirada perdida.
- Mira sirena, no se que te sucede, pero se que hay algo que no quieres decirme. Y si piensas que haciendo eso no me preocupas, estas muy equivocada. Te conozco demasiado como para creer que solo estuviste descansando en la gerencia. Se muy bien que no te encontraste con Marcial, bien, te ruego que compartas conmigo lo que te sucede, no es bueno que te guardes las cosas. Sabes que puedes confiar en mi.
- Lo sé – contestó con suavidad -
- entonces dime que te sucede michi, no me gusta verte así, hoy estabas tan feliz, tan radiante.- La peliverde levanto la vista para verla.
- Haruka, hay veces que no siento deseos de contarte lo que me sucede – dijo con serenidad
- entiendo - se molestaba, se molestaba de no poder ayudarla, de no poder entrar en su mente y entender que sucedía con ella. Si tenían confianza, no había nada que no compartieran, pero a veces se encerraba tanto en si misma que no sabia como descifrarla. Michiru volvió su vista a la ventanilla, apoyo su codo en el apoyabrazos y la barbilla en su mano.
- No vayamos a casa aún por favor. Sigamos así un momento mas. – Haruka volvió a verla con preocupación.
- Como tú quieras sirena. -
Bueno gente, mil perdones, se que lo dije pero bueno, no creo que les importen mis dramas jeje
aqui estoy con un capitulo bastante extenso. Disculpen por no haber actualizado, lo prometi, pero creanme
estos meses se me han complicado muchas cosas. Por suerte todo vuelve a la normalidad. mil perdones a todos.
Gracias por sus comentarios, sepan que es por ustedes que volvi a este lugar, no queria dejarlos.
Gracias por todo.
