Se que muchos pensaron que abandonaría este fic, pero como siempre les dije, no lo hare poor que se que habia algunas personas que querian saber como terminaba, como se habran dado cuenta los que leyeron nos estamos acercando al final. Muchas cosas locas pasaron y aún faltan otras mas. asi que sin mas preambulos los dejo con el capitulo 30 de aroma a canela.


Darien caminaba de un lado hacia otro del departamento, se encontraba a oscuras ansioso y sin saber exactamente que hacer. Daba vueltas en círculos, se sentaba en el sillón apoyando los codos sobre sus rodillas y moviéndolas con impaciencia. Estaba enloqueciéndose. Quería a Serena, pero deseaba a Michiru y estaba perdiéndolas a ambas. Le daba rabia el haber hecho las cosas tan mal. No sabía como continuar y pensaba que si seguía así terminaría cometiendo una locura. Tomó su chaqueta de cuero negra y vio el reloj, aun faltaban 3 horas para la cita con Michiru, por mientras intentaría otra cosa.


Al entrar al departamento Haruka noto que la violinista seguía aún muy callada, algo le sucedía y no había querido decírselo. Debía averiguarlo. Ya le había causado mucho daño y lo minimo que podría intentar era aliviarle un poco las penas. La peliverde se dirigió directamente a la habitación, sin decir una palabra, buscó ropa suya y entró a bañarse sin darle tiempo a Haruka de preguntar lo que le sucedía. La rubia se dejó caer en el sillón del living. Esa mujer que estaba con ella ya no era la Michiru de siempre y ella misma la había arrastrado a lo que ahora era. Por momentos había pensado que la había recobrado, pero algo le había sucedido que la había transformado.

Sintió el sonido de la puerta del baño y de inmediato se levantó para buscarla. Al entrar al cuarto observó a Michiru en ropa interior secándose el cabello. La rubia se acercó a ella.

- ¿Qué te sucede? – preguntó angustiada. – has estado muy callada y te conozco demasiado como para saber que algo te tiene perturbada. Michiru le sonrió y acercándose a ella la rodeo con sus brazos y la silenció con un beso.

- Lo único que deseo en este momento es estar contigo una vez más. - Haruka un tanto desconcertada correspondió al beso y se dejó llevar por los deseos de la violinista. Ya después le preguntaría, cuando estuviese más tranquila. Que era lo que la perturbaba.


- Oigan, ¿Dónde está Serena? – preguntó Mina al notar la ausencia de la rubia. -

- Es cierto, no había notado que no estaba – comentó Amy ruborizada -

- Serena tonta – se quejó Rei – de seguro se quedó viendo algo y se perdió.

- No lo se, algo me tiene intranquila – respondió Mina dubitativa – Deberíamos ir a buscarla,

- Quizás esté con los chicos, debe haber escuchado que iban a comprar pizzas para traer a tu departamento y se escabullo entre ellos. – intentó tranquilizarla amy.

- No lo se, hay algo que no me está gustando nada. – insistió la rubia. -

- Mina, si no está con los chicos nos enteraremos en unos momentos, si es asi, todos saldremos a buscarla – propuso lita – Si no llega con ellos, entonces de seguro se quedó por ahí viendo algo y se demoró.

Mina sonrió pero no estaba del todo convencida. Algo le parecía que estaba fuera de lugar y podrían decirle sexto sentido pero, sabía que algo estaba mal.


Michiru descansaba sobre el pecho de Haruka, la rubia se había quedado profundamente dormida. Era normal en las dos, después de estar juntas siempre terminaban descansando hasta el dia siguiente, Michiru se fue alejando de la cama lentamente. Volvió a ponerse la ropa interior y un vestido liviano. Tomó la cartera y los zapatos y salió de puntillas de la habitación. Al llegar a la cocina, abrió uno de los cajones, tomo un objeto y se dirigió a la puerta. Bajo descalza por las escaleras para no llamar al ascensor. Al llegar a planta baja, se puso los zapatos, se acomodó el cabello y salió rápidamente hacia el estacionamiento. Se subió al coche y marchó a toda velocidad.


Mientras tanto colocó a la joven inconsciente en la cama de la habitación. Encendió una lámpara y se dispuso a contemplarla. Era un verdadero angel, con sus cabellos rubios un poco alborotados. Con un pequeño mechon cayéndole sobre los ojos. Suavemente se lo retiró y le acarició la mejilla.

- Sé que te hice mucho daño pequeña – dijo a media voz – pero nunca tuve intención de hacerlo. Podría justificar mis actos con excusas que no tendrían validez, por eso me hago responsable de todo lo que hice, así como también me hago responsable de lo que estoy haciendo ahora. – Suavemente le acarició la otra mejilla. – Se que muchos dirían que estoy completamente loco, pero de verdad eres una niña, serás una hermosa mujer y me gustaría compartir mi vida contigo. Que sigamos soñando con todo lo que teníamos planeado. Eres todo lo que siempre quise, pero eres tan pura…. – hizo una pausa – Eres tan pura que hasta me da miedo tocarte. Quisiera que te mantuvieras asi siempre y sin embargo… - vuelve a acariciarle la mejilla – sin embargo soy un hombre.- suspira y se levanta. Para darle la espalda y dejarla dormida. Se dirige hacia la puerta del estudio pero antes de irse voltea, no hubiese querido llegar a esto. Si hubieses estado más tranquila podríamos haber conversado como personas civilizadas. – Se sonríe - Pero debo admitir que esos arranques son unas de las cosas que mas me gustan de ti. Dormirás por un buen rato más, cuando despiertes podremos seguir conversando. Se aleja dejando a la rubia durmiendo. Cierra la puerta con llave y se la guarda en el bolsillo del pantalon.


En la casa de Rei, los chicos Aino, junto con Seiya y esmeralda llegan con las pizzas.

- oigan, ¿y serena? - preguntó Lita al verlos entrar.

- No lo sé – respondió Seiya preocupado - ¿No estaba aquí con ustedes?

- Yo pensaba que se había quedado aquí – contestó diamante, Lanzó una mirada a Seiya quien dejó las pizzas en manos de Zafiro y salió raudamente seguido por diamante. Las chicas que veían asombradas la escena no sabían muy bien que hacer.

- Quizás haya regresado a la casa – comentó Amy -

- No lo creo, nos hubiera avisado. – Opinó rei preocupada. – De todos modos llamaré. La pelinegra se levantó de la mesa y tomó el teléfono. En seguida le atendieron. Preguntó a Sammy si serena se encontraba en casa pero obtuvo una negativa.

- ¿Y ahora que haremos? – Preguntó Mina Asustada – esto no me gusta nada. Serena no es de desaparecer asi, el resto de los presentes la miraron incredulos – Bueno si, pero ahora es diferente, tengo un mal presentimiento de todo esto.

- No suelo estar de acuerdo contigo Mina, pero, a mi tampoco no me gusta nada. – Rei se quedó pensativa unos momentos – Los Aino se quedarán aquí por si Serena viene. Chicas, acompáñenme hacia el departamento de Darien.


La rubia estira su brazo y se siente extraña. Busca a Michiru pero no la encuentra, es extraño no sentirla a su lado. Vuelve a buscarla aún sin abrir los ojos para no sentir la luz que entra desde afuera. "Quizás este en el baño" pensó y volvió a acomodarse en la cama. Pasó un momento hasta que volvió a pensarla. Somnolienta se levantó con lentitud y se dirigió al cuarto de baño. Pero no la encontró. Camino con paso lento hasta el comedor y tampoco la encontró allí. En ese momento su corazón dio un vuelco. ¿Cómo no se había dado cuenta de que Michiru había salido?. Se quedó pensativa un momento y luego corrió hacia la mesa de la cocina, donde estaba el colgador de llaves. Y se le paralizó el corazón al ver que las llaves de su coche no se encontraban allí. Corrió hacía la habitación y se puso la primera ropa que encontró. Busco un objeto del cajón de la cocina y tampoco estaba allí. En ese momento sintió que su sangre se helaba. Sólo había dos opciones por las cuales Michiru podría haber tomado tal objeto y ninguna de las dos acababa bien. Bajó corriendo a toda velocidad y salió sin disminuirla del edificio. Corrió como pudo para llegar al estacionamiento. Tomó una de sus motos y salió a toda velocidad. Debía encontrar a Serena para pedirle la dirección de Darien. O de lo contrario… No quería pensar que sucedería de lo contrario…


Michiru estacionó el auto de Haruka en el primer lugar que encontró. Bajó con solemnidad e ingresó al edificio. Solo faltaban 5 minutos para la hora pactada del encuentro. Subió discretamente por el ascensor. Y al llegar al piso que le había indicado el pelinegro se dirigió a su departamento. Se aferró a su cartera y levantó la barbilla antes de animarse a golpear la puerta. Cerró el puño y golpeó una sola vez con suavidad. Pensando que quizás así si no la escuchaba, ella tendría la excusa perfecta para retirarse.

Estaba asustada, pero más miedo le daba el pensar que pudiera sucederle algo a Haruka. Suspiró y sintió el aroma del perfume de la rubia que desprendía su piel. Nunca se entregaría a nadie por amor, más que a Haruka y no permitiría que nada ni nadie se atreviera a lastimarla. Volvió a golpear ésta vez con más fuerza gracias a los pensamientos que acababa de tener. Se sentía mal por el modo que había buscado para hacerla dormir, pero también era verdad que esa había sido su despedida. El pelinegro no tardó en abrir la puerta. Al verla, la observó de pies a cabeza. Recorrió con la mirada el cuerpo de la violinista y la invitó a pasar, ella ingresó y el asomó medio cuerpo fuera del departamento para asegurarse de que nadie la seguía. Al confirmarlo cerró la puerta y se acercó a ella tomándola por detrás de la cintura.

- Sabía que vendrías. – le dice con voz ronca – te he estado esperando.

- Cumplirás con tu trato ¿verdad? -

- ¿Trato? - preguntó mientras le corría el cabello a un costado para dejar descubierto su cuello. -

- Sólo una vez más y tú nos dejarás en paz. -

- Todo depende de ti – respondió el besándole por debajo de la oreja. Michiru aún sin inmutarse repitió.

- Solo una vez más y desaparecerás de nuestras vidas.

- Lo que tú digas. – siguió besándola por el cuello – sólo serás mía una vez más y te dejaré en paz. Michiru cerró sus ojos con fuerza. Él le quitó la cartera y la dejo encima de la barra de la cocina. Ella podía sentirlo excitado a sus espaldas, le causaba asco y casi sentía deseos de vomitar. Pero debía hacerlo por el bien de Haruka. Aunque sabía que si ella se enterase de lo que estaba a punto de hacer, la repudiaría por haber accedido.

- No tengo otra opción – susurró casi inaudiblemente. Una lágrima se escapó y descendió por su mejilla. El pelinegro dejó caer el vestido al piso, aun manteniéndola de pie, frente a él. La recorrió una y otra vez con la mirada mientras la violinista se mantenía inmóvil. Mientras la observaba se despojó de sus ropas y se puso de pie frente a ella.

- Mírame – ordenó, ella obedeció abriendo sus enormes ojos azules para verlo a los ojos. – Bésame - ella le rodeó el cuello con sus brazos y lo besó sin dudarlo. Un beso sin pasión por parte de ella, solo automático, que hizo al pelinegro encenderlo aún más. Él comenzó a acariciar su espalda, su pecho y su cintura, toda ella era un deleite para cualquier hombre. Nunca había visto ni sentido anatomía más perfecta que la de Michiru Kaioh.

. Comenzó a besarla con más frenesí, ella correspondía paso a paso lo que el pelinegro iba haciendo u ordenándole que hiciera, la tomó de la mano y condujo hacia la habitación que tenía preparada, allí la recostó en la cama, la observó un momento para luego volver a besarla. Él se dejó llevar por la pasión y ella, con lágrimas huyendo de sus ojos y llantos ahogados nuevamente se entregó a él…


- tiene que estar por algún lado – dijo Seiya mirando a ambos lados de la calle - ya recorrimos todo el camino que hicimos hoy

- ¿estás seguro que no pudo haber ido a algún otro sitio? -

- No estoy seguro, pero, lo único que puedo pensar es, el departamento de Darien. -

- Pero… - empezó a decir diamante incrédulo -

- No se me ocurre otro sitio. – Volvamos a la casa de Rei, quizás ya esté allí o tengan noticias –

Seiya en una maniobra prohibida dio vuelta en esa misma calle y emprendió camino hacia el templo. Al llegar ambos bajaron del coche y corrieron hacia dentro.

- ¿La encontraron? – Preguntó Mina al ver entrar al pelinegro -

- No la encontraron – respondió Esmeralda al ver sus caras. -

- Mina, ¿tu sabes a donde puede haber ido Serena? – Preguntó diamante sin disimular su preocupación.

- No, es que todos sus conocidos estábamos aquí. Solo quedan Molly que está en Londres y Darien, pero no creo que… -

- ¿Dónde vive Darien? - todos voltearon al ver a Haruka entrando agitada por la puerta – Por favor necesito saber donde vive ese desgraciado -

- ¿Qué sucede Haruka? – preguntó Seiya asustado al ver tan desequilibrada a la rubia. La conocía perfectamente y sabía que era muy pero muy difícil ponerla nerviosa.

- Michiru ha desaparecido.-

- ¡¿Qué? - preguntaron al unísono todos los presentes.

- Fui a la casa de serena a preguntarle donde vive, pero me dijeron que Serena estaba aquí. Por favor, Necesito llegar ahora mismo al departamento de ese infeliz, Hoy Michiru…- hizo una pausa – se que algo le hizo, estoy segura -

- Serena no está aquí – respondió Seiya tan desconcertado como Haruka – Ha desaparecido también, la estamos buscando en este momento. No sabemos dónde se quedó -

- Con mayor razón deben decirme dónde encontrar a ese imbécil. – dijo la rubia con la voz ronca de la furia -

- Vive en el edificio norte del condominio Hamingway, piso 4 departamento c, aunque es propietario de muchos de los departamentos de ese condominio – informó Mina con miedo

- Gracias - alcanzó a decir la rubia mientras salía corriendo de la casa. Montó a su motocicleta y aceleró hacia el condómino, uno de los más exclusivos de la ciudad. Debía llegar antes de que Michiru pudiera hacer una locura. Al llegar al condominio vio su coche estacionado en la vereda, al verlo sintió que su corazón iba a salírsele del pecho, ella estaba allí, con ese desgraciado, dejo la moto y corrió hacia la torre norte del condominio, a la misma velocidad subió al cuarto piso y busco el departamento c, no esperó a golpear, comenzó a dar patadas a la puerta para intentar abrirla.

Darien que estaba en pleno acto con Michiru, no tuvo otra opción más que detenerse, contra toda su voluntad, ponerse la ropa interior y salir a ver lo que sucedía. Con todas las ganas de romperle la cara a quien lo había interrumpido en semejante momento.

Michiru quedó tendida sobre la cama, al oir la voz de la corredora su corazón se paralizó y entró en pánico, juntó sus piernas, se llevó las manos al rostro y se puso de costado intentando ocultar su rostro en sus rodillas a sollozar por lo que acababa de hacer. Sólo podía pensar en lo horrible que se sentía por haber dejado que ese desgraciado la volviera a tocar.

El pelinegro al llegar a la sala iba a abrir la puerta cuando la última patada de la rubia rompió la cerradura e ingresó al departamento, el pelinegro que se encontraba en paños menores se sorprendió al verla entrar de esa manera. Pero no se menguó. Firme frente a ella le preguntó que demonios hacía entrando así a su departamento. A lo que la rubia contestó con el puño cerrado en su mejilla.

- ¿Dónde está Michiru? – preguntó furiosa - ¡¿Dónde está? – repitió volviendo a golpearlo.

- ¿Acaso estás loca? aquí no está – dijo sobándose la cara.

- Claro que está aquí, el auto está estacionado aquí afuera y yo exijo saber dónde está, o te juro que te cortare eso que tienes de puro gusto. – dijo tomándolo por el cuello -

- Quizás haya venido a visitar a algún amante que viva en el condominio, hay muchos hombres aquí que de seguro le encantarían y la harían muy feliz en la cama. – la rubia volvió a propinarle un golpe esta vez en la nariz.

- te juro que te mataría aquí mismo, por atreverte a decir algo asi de una verdadera dama – Darien se incorporó y luchando contra la fuerza de la rubia la increpó.

- no eres nadie para venir a mi casa a golpearme, no necesito de Michiru para ser feliz, puedo conseguir muchas mujeres si así lo quiero.

- ¿y eso te hace sentir muy hombre verdad? – dijo tomándole las manos con las que sostenía a la rubia de la camisa. – eres un maldito cobarde y te voy a dejar sin descendencia si es que le pusiste un dedo encima a mi mujer. – Darien presionó aún más a la rubia empujándola contra la pared. -

- No solo le he puesto un dedo, le he puesto todo de mí, mis manos, mis dedos, mi boca, mi lengua y hasta mi… - la rubia no lo dejo terminar, antes de que pudiera volver a decir otra palabra le atizó un golpe nuevamente la nariz -

- ¡Haruka! – Exclamó Seiya al verla en semejante situación -

- Él tiene a Michiru, voy a matarlo – dijo empujando con otro golpe al pelinegro hacia el suelo -

- Tranquila, tú búscala, nosotros lo tendremos aquí – Haruka dudo un momento y luego lo soltó para correr hacia la habitación.

Al llegar a la puerta que se encontraba abierta la vio allí, desnuda sobre la cama, acurrucada sollozando ocultando su rostro en sus manos.

- No – se dijo a si misma al verla en ese estado - ¡Michiru! – ella no levantó la mirada, al contrario parecía querer esconderse aún más. - ¡Michi!, dijo tomándola en sus brazos, ¿Por qué? ¿Qué has hecho? – La violinista no hacía nada más que llorar, Haruka la tomó sobre su regazo y cubriéndola con la sabana la abrazó - ¿Por qué Michiru? – la abrazó aún con más fuerza, le destrozaba el alma el haber sabido que había estado en la cama con el, pero más le partía el alma el verla tan destruida. Nunca, en todos los años que la conocía la había visto llorar de tal manera. Y parecía que no reaccionaba ante sus palabras. Haruka la abrazó unos momentos y le besó la cabeza. Era su culpa, Sabía que Michiru no lo había hecho por su propia voluntad, ella jamás haría una cosa semejante, No después de todo lo que habían pasado. – Vamos a vestirte – dijo tomándola para acomodarla en la cama nuevamente, la violinista aún en shock no respondía a la rubia. Mientras tanto en el comedor Seiya golpeaba a Darien obligándolo a decirle donde estaba serena.

- ¡No lo sé! Yo estaba ocupado con Michiru, teníamos planeado este encuentro, no podía pensar en nada más que no fuese ella, ¿para que querría yo a serena? -

- hoy me dijiste que la amabas – aseveró el cantante -

- pero también te he dicho que puedo conseguir muchas mujeres para olvidarme de ella -

- eres despreciable -

- De verdad, solo he estado con Michiru, ella es con quien estaba en mi habitación, no he tenido tiempo de pensar en Serena teniendo desnuda en mi cama a una mujer como ella – Nuevamente se ganó un golpe pero esta vez de parte de Diamante.

- eres despreciable, ¿cómo puedes expresarte de esa manera?, no se en que quedará todo esto, pero voy a revisar tu casa.

- si lo haces te demando - dijo el pelinegro incorporándose. – ya fue suficiente con que aquella loca viniera a romperme la puerta, no toleraré que además ustedes dos que nada que ver tienen registren mi casa. Asi que mejor se van, antes de que llame a las autoridades.

- Si lo haces te aseguró que irás preso maldito – amenazó la rubia que traía en brazos a Michiru llevándosela a la puerta – aún nos falta hallar a Serena, y agradece que sigues vivo, Seiya, la cartera de Michiru – la rubia hizo una seña para que el cantante le alcanzara la cartera que se encontraba en la barra sabiendo el contenido de esta. – el pelinegro la tomó y los 3 salieron dejando a Darien en calzoncillos con el living destrozado y la puerta rota.

La rubia subió a Michiru al asiento del acompañante, y se subió en el volante. Volvería a buscar la moto al otro día o cuando se diese, en ese momento solo le importaba lo que Michiru tenía para decirle. Pero la violinista solo miraba por la ventanilla sin dejar que brotaran lagrimas de sus irritados ojos. La rubia suspiró.

- ¿Por qué lo hiciste? – la violinista se volvió a verla, suspiró, abrió la bica para hablar pero nuevamente rompió en llanto y se llevó las manos a la cara.

- ¡No deberías haber llegado! – sollozaba - ¡tú debías estar durmiendo!

- Que quieres decirme con eso, ¿que querías que te dejara allí? – Michiru abrió los ojos grandes ante tal acusación -.¿entonces? - Michiru volvió a llorar histéricamente, por esa noche, no podrían hablar del tema, lo importante era llevarla al departamento, segura y tranquila podría relajarse.

Mientras tanto, Seiya y Diamante se habían quedado en la entrada del condominio sin decir una palabra. Estaba ambos ensimismados en sus pensamientos. Cuando escucharon las voces de las chicas que se acercaban a ellos.

- ¿la encontraron? – preguntó Rei -

- No, respondió Diamante -

- No estaba con Darien -

- ¿estan seguros? -

- Si – dijo seiya dubitativo – es que el estaba con otra persona -

- ¿Cómo?- Pregunto Lita - ¿Qué sucedió, que tienen para contarnos chicos?

- Haruka llegó al departamento y encontró a Darien abusando de Michiru, casi lo mata, pero ya se la llevó de aquí –

- ¿Michiru? – preguntó amy extrañada –

- Michiru también había desaparecido – respondió Diamante –

- entonces, ¿Dónde esta Serena? – preguntó Rei preocupada – Si no estaba con Darien entonces ¿con quién?


Bueno chicos, aqui como les dije, yo no abandono mis fics de forma permanente jejeje

gracias a los nuevos lectores que se animaron a leer un fic tan larguito.

Aquí esta uno de los ultimos capitulos que, como su nombre lo dice es

El principio del fin.

Capitulo dedicado a todos los que me han esperado todos estos meses. Espero que el proximo cap salga mas rapidito.

Gracias a todos y espero que no los haya traumado. xD