16- Heridas
Claire miraba al vacío sentada al borde de la cama. Se sentía mal. Norrington también estaba allí, y se quitaba la chaqueta y la camisa. Estaban rasgadas por la parte del pecho. Se miro la piel, que tenia un leve rasguño. Puede que si Claire hubiera reaccionado un momento mas tarde... No quería pensarlo. Sabia como se sentía la chica, y en parte se sentía culpable, aunque no debería. El pequeño corte que se había hecho, parecía que le dolía mas de lo que se hubiera imaginado, pues parecía que le había atravesado el pecho y tocado el corazón, al ver a su prometida en aquella situación. El tenia la culpa de estar donde estaban. Si hubiera atrapado a Jack... El siempre tenia la culpa de todo. Se toco el rasguño un poco ensangrentado, aunque la sangre ya se empezaba a secar. Apretó la herida hasta que volvió a salir de nuevo sangre y le escoció. Entonces aparto la mano y se puso de rodillas delante de la chica.
-Claire, dejad de llorar-le pidió. La chica negó con la cabeza.
-Madelett me... fallo-dijo sollozando. Norrington la cogio de las manos.
-Fuisteis valiente. Os debo la vida-Claire levanto la mirada y se fijo en el rasguño de su torso. Se acordó de que Norrington también podía haber estado muerto.
-Lo siento, James, lo siento-dijo la chica llorando. –Dude y no sabia que hacer. Dude entre vos y Madelett un momento. Perdonadme, por favor-rompió a llorar tapándose la cara con las manos. Le había confesado eso para liberarse de por lo menos un dolor. El hombre la miro sorprendido pero la abrazo con fuerza.
-Vos siempre estáis perdonada porque no tenéis maldad. Elegisteis lo correcto, y de igual que fuera en el ultimo momento porque lo hicisteis-dijo el hombre y se estremeció al pensar que hubiera pasado si Claire... Pero confiaba en ella, a pesar de todo, y si tenia que morir, prefería que fuera a su elección.
Claire volvía a tener miedo de salir a cubierta. Se quedaba día y noche en el camarote, pensando. Pero a Norrington no le gustaba que pensara, pues la ponía mas triste y peor. No había vuelto a ver su sonrisa, y eso a el también le afectaba. Iba de aquí a allá, dando ordenes, y cada vez que tenia una discusión con Davy Jones, con Mercer o veía a Claire extremadamente triste, se tocaba la herida fuertemente hasta que le doliera. En cambio, con ella siempre estaba tranquilo y mostraba su mejor sonrisa forzada, pero cada vez parecía a menos a gusto, y no es que lo hubieran estado algún día.
Una noche, en la que hacia un mes que estaban "prisioneros" en el barco, Norrington volvió a su camarote, de noche, después de un día agotador. Vio que Claire estaba tumbada en la cama, y al parecer, dormida. Empezó a quitarse la ropa, pero Claire abrió los ojos sin que el de diera cuenta y dijo:
-¿Qué es eso?-la chica vio como su camisa, a la altura del pecho, estaba manchada de sangre. Norrington se la tapo con las manos y la miro, asustado.
-No es... mío-dijo titubeante. Claire se levanto de la cama y se acercó a el.
-Quitaos la camisa-le dijo, casi como una orden. El hombre no quería, pero miro al suelo y se la quito, dejando la prenda por ahí. En el pecho del hombre se dejaba entrever una herida abierta y enrojecida, y al parecer un poco infectada. Norrington no sabia que decir.
-Esa herida tiene mas de una semana-le dijo la chica, aunque el lo sabia perfectamente. Sus ojos se bordaron de lagrimas. El pequeño rasguño ahora era una herida en si, y Claire sabia que no había cicatrizado porque se había estado autolesionando.
-Claire...-dijo el hombre avergonzado- Me la curare. Pero es que, con tantas ropas es normal que no se seque...-la chica miro a otro lado.
-No os satisfago, ¿verdad? No queréis ni que os mire en publico, y ni queréis que os bese en privado porque decís que las paredes pueden tener "ojos"-soltó la chica. El hombre la miro sin entender.
-No, estáis confundida, yo...
-Vuestras explicaciones ya no me bastan-dijo y se dio la vuelta.
-Esperad un momento, por favor...-Norrington se acercó a la chica, pero de repente llamaron a la puerta. El hombre se puso su chaqueta y abrió.
-Señor-le dijo un hombre- Hemos capturado un barco. Debéis subir inmediatamente-le informo. Norrington volvió a mirar a la chica, pero como esta no se movió, y el hombre le esperaba, salio del camarote.
Próximo capitulo: Ella otra vez
