23-Brisa de mar
Llego la tarde y el barco llego a la Cala de los Naufragios. Todos los tripulantes menos Norrington, Claire y algunos mas se bajaron del barco. Norrington seguía en el camarote, refrescando y susurrándole cosas a Claire para que despertara. Pero increíblemente su cuerpo no enfriaba. El hombre se tiraba de los pelos. No pensaba comer ni dormir hasta que ella despertara. Sabia que era estupido, pero daría su vida por ella. Entonces Claire empezó a moverse. No abrió los ojos, pero era como unos espasmos. Se movía de aquí a allá un poco. Norrington se acercó y le cogio las manos.
-Claire, ¿Estas despierta?-le pregunto. Pero ella no contestaba y seguía con los ojos cerrados. La fiebre empezó a subirle mucho mas. Norrington volvió a coger un paño con agua y se lo puso en la frente. Pero entonces la chica hablo:
-James... ¿a dónde me llevas?-dijo con una voz suave y tenue. Sin duda, estaba delirando. El hombre no comprendía nada.- James...-le llamaba.
-Claire, estoy aquí. Nunca te dejare-le dijo.
-James... ¿a dónde me llevas?-repitió- Vente conmigo...
-No, Claire. Eres tu la que te tienes que quedar aquí...
-James, no te vallas. Tu... me dijistes... yo... tengo calor-decía entrecortadamente la chica. Norrington volvió a echarle mas agua, pero lo único que hizo es que tosiera.- Tengo calor. Me quema el cuerpo. ¿Por qué no te quedas aquí?
-¡Estoy aquí!-exclamo el hombre apretándole las manos- Claire, siénteme, estoy a tu lado...
-...calor...-la chica dejo de moverse y se quedo tendida, respirando entrecortadamente. El hombre la cogio en brazos. La chica hizo una mueca. Norrington la saco de allí y la subió a cubierta. La luna ya había salido. Sentó a la chica, como un muñeco, al lado de una baranda, y luego se sentó el. Al momento, con la brisa fresca del mar, la respiración de ella mejoro. La cabeza de la chica se daleó lentamente y se dejo caer del hombro del hombre.
-Claire, aguanta. Pronto estaremos en Port Royal. Beckett morirá, solo sobreviviremos nosotros y, como nadie sabe nada, pues me nombraran Lord, tu te casaras conmigo y serás la señora Norrington-a el hombre se le escaparon dos lagrimas, que cayeron sobre el pelo de la chica. Esta se estremeció, y empezó a respirar mas rápidamente. El hombre ladeo la cabeza y la miro. Claire abrió los ojos lentamente- Claire...-la chica trago saliva. El viento le daba en la cara y el hacia entrecerrar los ojos. Pero levanto la cabeza y miro al hombre.
-James... estas conmigo-dijo y sonrió.
-Siempre lo estaré-dijo el hombre y la abrazo. La chica soltó un pequeño alarido, como si le hubiera dolido, entonces el hombre la soltó.
-Me duele todo. No puedo apenas moverme-le explico lenta y pesadamente. El hombre le sonrió para que se tranquilizara.
-Tranquila. Todo saldrá bien-la chica empezó a sudar y le volvió a subir la temperatura.
-Pero... ¿Voy a morir, James?-pregunto. El hombre, al escuchar la palabra, se puso pálido.
-No, mi amor. No. Siempre estarás conmigo. Te pondrás bien.
-Pero me... me duele por dentro, James-dijo la chica y cerro los ojos un momento- Me duele mucho...
-No te preocupes. Pronto pasara-le volvió a coger de las manos- Pronto pasara...-la chica le agarro débilmente-No me sueltes, Claire-ella negó y cerro los ojos.
-¿Dejaras que... te siga preparando el desayuno antes de... de que te despiertes?-pregunto casi susurrando. Norrington sonrió.
-Claro que si.
-James...prométeme que... me recordaras-el hombre le agarro fuertemente de las manos.
-Claire, no digas eso-su voz empezó a temblar-Siempre estarás conmigo y por eso siempre...
-Dime que me amas.
-Claire, tienes que...
-James, dime que me amas.
-Claire por favor no...
-Dímelo...
-Te amo...-las manos de la chica se soltaron de las de el y cayeron al suelo- ¡Claire!-exclamo el hombre y al zarandeo-¡Claire, contéstame!-el cuerpo de la chica perdía esa calentura- ¡Claire! ¡Claire!...
