Disclaimer: J.K Rowling es dueña del Potterverso ahora y siempre. Yo sólo quiero llevarme a Sirius a mi casa.
Aviso: Este fic participa en la tercera edición del Club de Duelo de La Noble y Ancestral Casa de los Black.
Primera ronda: Estados de ánimo. (miedo)
Repudiado
─No te atrevas ─al escuchar la voz de su madre bajó la maleta.
─ ¿O qué?
La punta de la varita de Walburga se acercó amenazante al tapiz del salón. Sirius rió, no era la primera vez que lo amenazaba con aquello.
El hilo comenzó a humear.
Sirius miró estupefacto el agujero ceniciento y después a su madre. Por fin había pasado.
Ya no era un juego, no más batirse en duelo con Regulus, no más destrozar la oficina de Orion ni teñir la ropa de Kreacher de rosado. Toda esperanza se desvaneció.
Un escalofrío le subió por la espalda lentamente, su madre no movía un músculo. Sirius caminó hacia la salida como sonámbulo, por puro instinto azotó la puerta antes de salir.
La calle se le antojaba más oscura y peligrosa que nunca, tembloroso sacó su varita.
¿Qué podía hacer ahora?
No era un Black.
No era nadie.
Estaba solo.
Mentira, aún eres un merodeador.
