De nuevo yo.

Les comento nuevamente que los personajes de este fic no me pertenecen, en el primer capítulo dije a quién pertenece porque no recuerdo. Pero la historia si me pertenece.

Si alguna vez llegas a leer esto Meli,

quiero que me digas qué te pareció. En fin, a leer todos, espero que les guste.

-Namba64.


-Pensé que te gustaría conocer Hampshire.-Se quejó el pelirrojo mientras estaban en el lujoso auto de último modelo. Kuroko negó suavemente con su cabeza, concentrado en mirar el paisaje.

Estaba ansioso, demasiado nervioso para su gusto. Y que tuviera que ver a los amigos de Akashi nuevamente, no es que lo emocionara en exceso. Sabía que era porque en pocas horas estaría en su país.

Se sentía extraño, inquieto también. Quizá tenía que ver con que tenía muchas cosas en su mente por el momento, como las palabras de Midorima o inclusive la conversación con Kagami. - Si quiero, pero tengo que irme hoy.

El mayor intentó sonreír, pero había algo en su mirada. Parecían los ojos competidores que solo se veían en un juego de basquetbol.- Quiero presentarte a otros amigos, estoy seguro que te caerán muy bien, son muy interesantes.

Kuroko se dejó llevar a lo que fue un desayuno lleno de personalidades adineradas, exitosas y demasiado "amables", o atentas en realidad. Rechazó con habilidad los comentarios libidinosos de algunos mayores, que extrañamente conocían muy bien a los jóvenes sentados a su lado. Kagami tenía razón, era demasiado extraño aquello. ¿Qué tenía él para que aquello pasara?

-Esta noche voy a hacer comida coreana. Trae algo bueno. Tu..perro está en el sofá y si no llegas antes, lo vas a encontrar en la calle.

Sonrió ante ese mensaje inesperado.

-Así que Tetsuya, ¿Te graduaste de la universidad de Tokyo en derecho? ¡Vaya! Es muy interesante, es una universidad muy exigente según me han dicho.

-Si, si, es cierto- Comentaba otro hombre que había estado hablando animadamente con Akashi. Era atractivo, como casi todos los hombres de allí.- ¿Y ya has pensado en trabajo?

-Es cierto, Akashi me ha comentado que fuiste uno de los mejores estudiantes. Deben estar peleando por ti. ¿Has pensado en trabajar en el sector privado? Porque me interesaría tener en mi personal a alguien tan competente como tu.

Respondió amablemente a cada pregunta. Sentía que cada vez se le acercaban más personas, y lo peor, sentía la mirada de algunos en todo su cuerpo. ¿Qué pasaba ahí?

-Entonces, no tendrás problema si te doy mi tarjeta. Después de todo, los planes pueden cambiar.- Dijo con un tono insinuante el pelinegro frente a él. El aceptó, y terminó recibiendo cerca de cincuenta tarjetas.

Vaya.

Quería irse. Estaba cansado, y tenía que tomar el vuelo a Japón. En realidad, sentía por alguna razón que estaba siendo abordado por demasiadas personas.

Espero que estés saliendo para tomar el vuelo en dos horas. Sabes que los extranjeros son algo exigentes con eso. Por cierto, tu perro se acaba de orinar en mi cuarto.

Ya lo deje en tu casa, no merece estar en la mía.

Como si hubiera salido de una nube que lo ahogaba, añoro irse. Se despidió de unos desilusionados empresarios y encaró a su amigo. - Tengo el vuelo en dos horas. Creo que debo irme.

La desilusión, y más aún, la aflicción inundó la facción de su amigo en menos de un segundo.-Pero..pensé que te interesaría quedarte más tiempo. Son personas muy interesantes las que están aquí.

-Lo sé …

-También están pensando en dar un paseo por francia esta tarde, ya sabes que se acercan los festivales de música. Sería encantador ir todos juntos, les has caído muy bien.

Su postura no se movió. Con su rostro imperturbable y sereno, follable si le preguntaban a Kagami, respondió- Es una buena idea, pero Kagami ya me está está esperando en casa y ….

-¿Así que te vas porque él te lo dice? Nunca mencionaste que tuvieran una relación. No lo sabía.

¿Había acusación en esa mirada? Los amigos del pelirrojo miraron la escena con tensión. Algunos inclusive le miraron con la ceja alzada. ¿Pasaba algo?

-No, solo somos amigos. Pero te dije que vendría tres días y lo he cumplido, de la misma manera que le dije a Kagami que llegaría hoy. Tengo que cumplir mi palabra.

Además estoy muy cansado, y tus amigos, parecidos a los de ayer, me han estado estresando un poco- Quiso decir pero se contuvo. Él no decía ese tipo de cosas en público, es más, si no fuera Kagami no las diría, porque bueno, nadie era tan intenso como el de los ojos rubí.

-Pero ¡podrías quedarte unos días más! Es decir, no tienes algo urgente que hacer en Japón, y estoy seguro de que no has conocido todos los lugares asombrosos de Inglaterra. - El rubio, con el que su amigo se había secreteado ayer y ese mismo día, parecía entusiasmado con que se quedara.

Miró a su amigo expectante.

Él ya había dicho lo que tenía que decir, y no es como si necesitara su permiso. Jadeo inconscientemente, le había dicho a Kagami que él no lo mandaba, y no se había dado cuenta de que éste nunca lo hacía. Generalmente cumplia sus caprichos, como Momo les llamaba porque Kagami se tragaba todas sus palabrotas contal de cumplirle, inclusive iban a los lugares que él proponía y nunca le insistía de más. A menos claro, que se tratara de su amigo. Este suspiró, y abatido, dando un discurso formal se despidió de todos sus amigos y todos llegaron a despedirse de él, proponiendo un sin fin de trabajos o de viajes para hacer.

Se sentía mareado.

-Por favor, Akashi. -Dijo en voz baja cuando ya sus palabras estaban siendo totalmente ignoradas. Su amigo hizo como si no hubiera escuchado el ruego más lastimero del peliazul y siguió hablando, los demás asentían. Entonces lo decidió, casi se alejó a trompicones. Agradeció con parquedad y se marchó solo.

En esa habitación todos quedaron paralizados. Todos los intentos por hacer que el chico se quedaron habían terminado en la basura. Estupefactos se miraban unos a otros ¿Qué había pasado? -No es ...posible- Habían utilizado toda la artillería pesada, le decía un moreno al rubio. Él lo sabía ¿Qué más que negocios, viajes y conexiones? Ellos eran la epítome de lo más alto, inclusive más que la propia realeza.

¿Los habían rechazado?

Akashi casi llegó corriendo a su casa. Recordaba que Tetsu puso especial atención en empacar sus cosas la noche anterior y le había parecido práctico dejarlas en la puerta de la casa, cerca a la recepción, para así no perder tiempo. Parecía emocionado con irse. Él…¿No lo quería consigo?

-Tetsuya- Dijo finalmente cuando lo alcanzó antes de meterse al taxi. Este volteó, estaba malhumorado. -Te acompaño.

-No, está bien. Puedes quedarte con tus amigos.

Sonrió, ¿Había estado celoso? Vaya, debía ser eso, no por nada era uno de los multimillonarios más atractivo del mundo.

-Tonterías.

-Es en serio- Insistió el peliazul serio. Aquello pareció desinflarle. Su amigo parecía algo alterado. Muy pocas veces lo había visto así, y sabía que este era capaz de decir cosas bastante frías en ese estado.- No quiero que intentes convencerme de quedarme. Quiero ir a casa, respeta mi voz por favor.

Estupefacto era poco para como estaba. Parpadeó extrañado viendo como su amigo lo abrazaba, le deseaba buena suerte, y se marchaba. Le dijo que hablarían, pero aquello no era como había imaginado que sería todo. Él no...no pensó que definitivamente Kuroko no quería conocer su círculo de amigos, su hogar, su fama, su capacidad de adquisición. Kuroko no se había dejado deslumbrar con lo que ni siquiera mostrando, llevaba a muchos a la cama.

El viaje de regreso fue bastante...quieto y tranquilo. No se dio cuenta que aquello le había faltado los últimos tres días. Akashi había sido muy amable al querer llevarlo a conocer tantos lugares, y aunque la mayoría fueran en exceso lujosos, en realidad, no se sentía bien en ellos. Tampoco con sus amigos. Siempre estaba esa mirada en ellos, como si siempre estuvieran evaluandose uno a otros.

Ver cuál era el mejor de todos ellos.

Había viajado tantas horas que ya no recordaba que le dolía todo el cuerpo. La azafata le levantó con especial cariño, le había parecido un jovencito tan atractivo. Él le agradeció y bajó del avión. Cuando terminó de recoger sus maletas y salió, no espero encontrar a su mejor amigo parado con mal genio frente a él.

Tenía un cartel que decía "a casa boy"

De repente todo el cansancio, el estrés e inclusive, el enojo se le fue. Camino hacía él. Llevaba ropa casual, una camisa blanca, unos jeans y unos tenis. Eso, en su piel tostada, en sus músculos tensos, y con su altura era un ataque para muchos.

Los cuchicheos aumentaron cuando los vieron juntos. Pero ninguno lo escuchó. Nunca lo confesarían, al menos unos años después, pero en aquel momento solo podían ver al otro. No lo supieron nunca, pero inclusive los hombres se quedaron a mirarlos. No solo eran apuestos, ambos hacían un marco especial. Era extraño, era atractivo para otros.

-Pensé que no ibas a venir. Parecías muy agusto allá.

-Extrañaba mi hogar.

-Uhm..¿Me extrañaste a mi?- Preguntó intentando esconder lo afligido que estaba. Su ex sombra se veía más que follable, se veía bello, se veía como un pequeño ángel que quería llevarse a su hogar. Sus increíbles ojos azules, su piel pálida un tono más quemada por el sol, sus facciones suaves y atractivas. Su boca, su pequeña y dulce boca.

-Si.

Sin decir palabra, Kagami cargó su equipaje como si él no pudiera. Fueron en el auto que Kagami había comprado cinco años atrás. Estaban en silencio, como acostumbrandose de nuevo a la presencia del otro. No era incómodo, no se sentía extraño, no sentía que lo miraban con ojos analíticos o evaluadores.

Aquel pensamiento le hizo sonreír antes de caer en el quinto sueño nuevamente. Kagami lo miró cuando el semáforo estaba en rojo. Su amigo había crecido un poco, pero aun seguía teniendo aquel don de que cualquiera que lo viera, quisiera abrazarlo. Él luchaba contra ese don. Excepto las noches de lluvia o bueno, las noches en las que podía quedarse con él.

Esta vez no pudo.

Acaricio su suave mejilla. Se contuvo, al intentar decir en voz alta que tenía una piel quizá, demasiado suave. Sería malo si no quisiera quitar su mano de allí. Su suave respiración, su boca levemente abierta que dejaba salir algunos suspiros o pequeños ahogos. Todo en Tetsuya le gustaba, inclusive el que fuera contra suya la mayoría de las veces.

El pito de un automóvil le hizo reaccionar. Cuando llegaron a su apartamento, desistió la idea de llamarlo. Simplemente lo cargó. Se sintió terriblemente mal la primera vez que lo hizo. Habían estado bebiendo por la graduación de los mayores y Kuroko no podía ir en ese estado a su casa. O a ningún otro lugar en el que él no estuviera para vigilarlo. Le cargo de la misma manera, pero entonces sintió un pequeño agujero, sus manos tantearon inseguro la parte baja de su cuerpo. No era pesado ¿Entonces por qué se sentía temblar? También estaba el hecho de que sus piernas eran duras, de que había inclinado la cabeza en su cuello, y de que su aliento fresco soplaba contra éste.

Fue una de las situaciones con las que se dio cuenta, lentamente, de que le gustaba el chico. Ahora controlaba más el hormigueo en sus manos, el abandono en su estómago, y las ganas insaciables de besarlo.

Cuando llegaron a su apartamento él pareció salir de la somnolencia. Murmuró algunas palabras, intentó soltarse, pero lo apresó bastante bien. Cuando estuvieron adentro lo acostó en su cama. Este parecía despertar lentamente. El cálido hogar de soltero era agradable. Era sencillo, elegante para un adulto, y quizá más importante, no era inmenso, tanto, que tuviera que preguntarle a algún mayordomo cómo devolverse. Notó que estaba sobre algo suave y casi se deja ir nuevamente, cuando un fuerte sabor se coló por la habitación. Se dio cuenta de que tenía hambre y se levantó.

Kagami lo vio algo despeinado. Caminaba arrastrando los pies, porque le había quitado los zapatos. Parecía una estampa perfecta en su apartamento.

-¿Despertaste ya o sigues en el cuarto sueño?

-Tengo hambre.

-Siéntate. Voy a servir- El abogado hizo lo que se le pidió. La mesa parecía llena de cosas diferentes para comer. Estaba algo sorprendido, aquello le hizo regresar a la realidad. Miro la espalda de su amigo, adoraba verlo cocinar, especialmente para él.

Comió de todo un poco hasta que llegó el verdadero plato.

Lo devoró sin piedad. Fue extraño, sentía la inminente necesidad de comer todo lo que había allí. Su amigo parecía alegre de verlo comer, claro, siempre intentaba hacerle alimentarse más de lo que usualmente comía.-Está delicioso.

-Gracias.-Le dijo. Conversaron sobre cualquier nimiedad. En realidad sobre los vecinos, que el señor Wang le había dado curiosidad no verlo, que a Takari había querido verlo por el parque para que sus mascotas jugasen. En fin, absolutamente todo lo que el hombre se perdió por no estar presente.

-Y ¿cómo estuviste tú?- Intentó describir bien todo. No se había sentido particularmente mal, inclusive su amigo había sido muy agradable el primer día. El segundo y el tercero bueno, las cosas no fueron tan bien. Pero trato de que eso no se notara, detestaría la mirada de superioridad de Kagami, y sus abucheos sobre haberse ido.

-Pensé que te ibas a quedar más tiempo si soy sincero. Parecías muy agusto allá, además, el tipo podía llevarte donde quieras.

-No me gusta. Yo...Me sentí como …No todo el tiempo a veces, pero era como si estuviera siendo..

-¿Manipulado?- Abrió los ojos de manera exorbitante. Su amigo intentó contener la carcajada ante aquella expresión. Acarició el cabello de su amigo levemente y recogió los platos.- Todos te lo dijeron, y tú que decías que yo era el que te mandaba.

Roló los ojos. Sabía que le diría eso. Pero no dijo nada, tenía razón. -También traje algo, quiero mostrarte.

En efecto, lo que le mostró a su ex luz una vez en la sala, fue una camiseta de Michael Jordan. No considero importante decir que cuando visitaron una tienda, no hacía falta decir lo exclusiva y excesivamente costosa que era, se había quedado prendada de esa camiseta de basquetbol endémicamente roja y que por ello, el vendedor que conocía a Akashi, le había dicho que se lo vendía a mitad de precio. No se sintió molesto en ese momento, aunque si ahora, quería darle algo en lo que su amigo no hubiera metido sus influencias.

-Holy Fuck- Fue su expresión fascinada antes de sostener y detallar con esmero cada parte de aquella característica camiseta. Su felicidad podía medirse, era como cuando ganaban un partido. De repente el adulto grande y corpudo parecía un pequeño niño de ocho años. -Vaya Tetsu, esto es..Uao, es increíble Bro.

-Me alegra que te guste. También traje algunos dulces, en realidad eran los mejores. Y tres botellas de vino, sé que te gustan- Bien, al menos esa las había comprado en un despiste de su acaudalado amigo. Si no, estaba seguro de que lo compraba por él. Su mejor amigo no perdió tiempo, aun con una sonrisa maravillada, una que a opinión del menor, se veía muy bien, fue a la cocina por dos vasos. El vino sabía increíble, estaba fenomenal estar los dos ahí en ese momento. El joven abogado sintió algo de calor y abrió las ventanas. Una brisa suave le saludó y se fue a sentar al piso

-Puedes dejar de tocarla, nadie te la va a quitar.

Su amigo le lanzó un cojín que puso entre sus piernas. Luego de otro vaso de vino, Kagami se recostó en el que fue su proyectil. Le gustaba el sentimiento que pasaba por su cuerpo cuando tomaba y lo hacía cerca a Kuroko. -Todos llamaron cuando no estuviste. Inclusive me encontré a Aomine. Las cosas que pasan cuando no estás.

-A mi me habló Midorima. ¿Aomine-kun está en Japón? Y ¿Kise-kun?

-También. Casi lo coje de las pelotas porque estaba conmigo. No lo puedo evitar, so irresistible.

-¿Qué hacías con Aomine-Kun?

-Ah..hablar, si, sobre, ya sabes, basketball y todo. Los buenos tiempos.

-Oh- musitó. El tiempo pasó, y estaba dormitando de nuevo. Cuando intentó despertarse, sintiendo que no estaba donde debía dormir. Unos ojos zafiro le miraban con diversión. Se sonrojó levemente por tenerle así de cerca.

-Deberíamos ir a dormir- Sentenció levantándose. Aceptó, y fue levantado por el otro. Bien, definitivamente había estado muy cansado. Se dejó guiar al cuarto del trigueño por este. Pasaron el cuarto de invitados, donde en un principio durmió, hasta la cama matrimonial del economista. No le molestó que este casi que se desnudara frente a él. Quizá eran las copas, pero se sentía más relajado. Dejó que sus ojos recorrieran cada tramo de la deliciosa piel frente a él, trago más fuerte cuando divisó su fuerte culo. Antes de que este volteara fue al armario de este y luego al baño. Allí se quitó la ropa y se puso unas pantalonetas del dueño del apartamento. No se sentía capaz de dormir en boxers como lo hacía su libre amigo.

Al salir, Kagami le esperaba en la cama, con el brazo derecho estirado hacia el horizonte. Por alguna razón, no quiso preguntarle nuevamente por qué le gustaba que recostara su cabeza en este. Era extraño, siempre le hacía sonrojarse en exceso aquella muestra de ...amistad. Quizá así eran los estadounidenses y él no sabía.

-Que... bueno que ahh- bostezo- estás aquí- Escuchó detrás. Cerró los ojos y sonrió. Antes de sentirse finalmente junto a morfeo, sintió como lo abrazaban desde atrás.

Definitivamente, había extrañado su hogar.


Mi gente esto ya casi va a terminar.

¿Dejará nuestro entrometido amigo adinerado de aparecer?

¿Dónde está murasakibara?

Corrección: ¿Dónde están todos?

Nos leemos después, comenten qué les pareció todo. Tengan un buen día.