Hola!
Muchas gracias a quienes se han pasado a leer el nuevo capítulo, espero que lean este y por supuesto, me dejen un pequeño review.
VI. Pacto
Después de unos momentos mas, ambos jóvenes se separaron el uno del otro, se miraron una vez más a los ojos, sin poder evitar sonrojarse.
— Sakura, yo... —
— ¡Cómo te atreves! — grito aquel, quien los observaba, saliendo de su escondite.
— ¡Takeshi! — expreso la pelirosa confundida por su presencia en ese lugar.
— ¿Cómo te atreves a tocar a Sakura? —
— En primer lugar, idiota; tu no tienes nada que reclamarme, en segunda; ¿Qué hacías espiándonos? —
— Yo, yo solo quería asegurarme, de que Sakura estuviera bien —
— Entonces es tu culpa, ¿Qué demonios le hiciste? —
— Ese no es tu asunto, además ¿Por qué diablos la besaste? —
En medio de la conversación, comenzaron a discutir fuertemente, olvidándose por completo de que la ojiverde se encontraba observándolos, ya más que fastidiada de todo ese asunto.
— ¡Ya basta los dos! ¡Parecen niños! — su rostro comenzo a enrojecer de furia, por lo que tomo la decisión de retirarse de ahí, dejando a ambos chicos, solos.
— Pero... Sakura — Takeshi estaba por ir tras ella, sin embargo, su acompañante lo evito.
— Escúchame bien... aléjate de ella... —
— Tú, no eres quien para ordenarme —
— Ya te lo advertí, allá tu si no quieres entenderlo — dicho esto, salio en la misma dirección que la pelirosa.
El pelinegro se quedó de pie, ahí justo en el mismo lugar, no pudo evitar ver con odio al Uchiha, quien poco a poco se alejaba, sus manos temblaban de rabia, no podía evitar odiar a quien se atrevió a besar a "su" Sakura.
— Maldito... —
Ya era tarde, por lo que se retiró a su hogar temporal, donde encontró a sus compañeros ya en la cama, después de todo había sido un día muy cansado para todos, después de un largo camino, el también se decidio a dormir un poco, se dirigió a su habitación, aun meditando lo sucedido esta noche.
La pelirosa por su parte, solo caminaba, ni siquiera se había dado cuenta de que dirección había tomado, solo quería alejarse de aquellos dos, quienes comenzaban a poner sus nervios de punta, se detuvo un momento y suspiro, pronto sintió como unos brazos la rodeaban por la espalda.
— ¿Estás molesta? —
— ... —
— Algún día, tendrás que hablar conmigo —
— Te comportaste como un niño —
— ¿Por qué permites que ese sujeto se te acerque tanto? —
La joven se sitio nerviosa por un momento y busco... mentir un poco. — Tsunade-sama nos ordeno guiarlos, es natural —
— No me gusta —
— ¿Por...? —
— El te defiende, sin conocerte y es molesto... —
— Sasuke... —
— ¿Mmm? —
— ¿Estas celoso? —
El Uchiha fue quien esta vez se sintio nervioso, no sabia que responder. — ¿Yo? ¿Celoso? ¿Por que? —
La joven solo suspiro descepcionada. — No... olvidalo —
— Que tonta — sonrio levemente, antes de presionarla un poco mas, contra su cuerpo.
— ... —
— Solo, no quiero que te usen... para obtener información... o algo así —
La ojiverde se entristeció aun más. —... gracias —
— O... ¿es verdad? —
— ¿Que cosa? —
— ¿Te gusta ese... sujeto? —
— ... Lo que dije... fue por qué estaba molesta, eso es todo —
— Que bien... por qué... ¿no habrás olvidado nuestro pacto? —
— ¿Pacto? —
— Si —
— Claro que no... —
En medio de la noche, justo en el parque central de la aldea, solo dos figuras podían distinguirse entre la oscuridad, al juzgar por sus estaturas, no tendrían más de trece años, un chico de cabellos negros y una chica de cabello rosado, ambos frente a frente, aunque la pequeña mantenía su rostro bañado en lágrimas.
— Por favor, Sasuke-kun... no te vayas —
— No puede ser, ¿cómo es que esta aquí? ¿acaso no entiende que no la quiero escuchar? —
— Por favor, yo te amo... —
El chico comenzo a caminar, no quería escucharla más, mucho menos llevarla consigo.
— Sasuke-kun... —
— ¿Pero que estupideces dice? ¿cómo puede realmente pensar que me ama? —
— Sasuke... —
— ¿Por qué? —
— ¿Que cosa? —
— ¿Por qué me dices eso? —
— Por qué es verdad, te amo, siempre te he amado y aunque tu no me correspondas, yo siempre te amaré —
El pelinegro se sorprendió, no entendía como ella podía decirle esas cosas tan fácilmente, sin embargo, el no podía permitirse pensar en algo tan estúpido como el amor... no ahora, aunque algo en el se removía al escuchar los sentimientos de su compañera.
— Por favor, si te quedas, yo no te molestaré, te dejaré entrenar y no me entrometeré en tus asuntos, solo... no podría soportar tu ausencia —
— Lo que quieras —
— Podría... intentar algún día, dejarte ser parte de... mi vida, si a cambio tú prometes hacerte fuerte... para ser digna de mí... —
La chica se arrojó sobre él, sus lagrimas eran ahora de felicidad. — Lo prometo... —
El pelinegro suspiró, poco a poco se acercó al rostro de la pelirosa y deposito un beso en sus labios, el primero para ambos, ella limpio sus lagrimas una vez que el se alejó.
— Solo cálmate —
— Si, haré lo que quieras, siempre y cuando me permitas... jamás dejarte solo... —
— Y vas muy bien — comento él.
— Desde entonces ambos hemos entrenado muy duro —
— Y jamás me has dejado solo... —
— ... —
El pelinegro notó la tristeza en la mirada de su acompañante, se limitó a acariciar su mejilla y darle un beso fugaz, ella sonrío ligeramente, pronto la mente del joven se llenó de recuerdos...
— Y me obligaste a poner en práctica un método para tranquilizarte —
— Una que me gusta mucho —
El chico se sonrojó y evito la mirada de la pelirosa. — Será mejor que te acompañe a tu casa, es tarde —
— Claro —
Al llegar al hogar de la ojiverde, ella se despidió con un ya acostumbrado beso en los labios, después de eso, entro felizmente a su casa, dejando al pelinegro, con una sensación similar...
Muy bien, hasta aquí, espero lo hayan disfrutado... hasta la próxima!
Ya ne
Nao
