Hola!
Lamento la tardanza, he estado algo ocupada, así que sin más; les dejo el octavo capítulo, espero que lo disfruten...
VIII. Pasado
Naruto continuaba observando de lejos, a su compañera y al acompañante de ella, el pelinegro parecía triste, aun así no dejaba de charlar con la pelirosa, ella se mostraba comprensiva con el relato de su amigo, el rubio estaba seguro de que lo que hablaban, era algo que solo ellos dos conocían, eso lo hacia sentir aun más molesto.
— Lo siento, Sakura... no me siento comodo de hablar de esto —
— Vamos, sabes que yo te entiendo y además, necesitas desahogarte un poco, no es bueno guardarse todo —
El pelinegro sonrío, sabía que ella tenía razón y además, no había otra persona en este mundo con quien podría abrirse más que con ella, solo esa joven conocía sus secretos del pasado, al menos los de su niñez; por lo que no tenía nada de malo el saber el resto.
— Después de que te fuiste... — comenzo su relato.
Mis padres peleaban aun más constantemente, era insoportable la forma en la que se comportaban conmigo y mis hermanos, llegaron a un punto en el que cada uno evitaba estar en casa, cuando el otro se encontraba, mis hermanos pequeños eran quienes mas resentían esa manera de vivir.
En medio de una de sus continuas peleas, mama hizo sus maletas y tomo a mis hermanos, para irse a casa de mis abuelos, mientras que yo me quede ahí; con mi padre, por supuesto al tenerme solo a mí, siempre se ocupaba de mis necesidades, sin embargo, no buscaba ni siquiera la manera de mantener contacto con mis hermanitos.
Un día, papá se fue de misión, por una semana espere su regreso, el cual nunca ocurrió... días mas tarde de esa espera, me informaron que él había muerto en el cumplimiento de la misión... aun estando solo; mama jamás regreso por mí, hasta hace algún tiempo, ella apareció de la nada y me pidió vivir con ella y con mis hermanos, con ellos si mantengo contacto, los veo de vez en cuando... pero ella...
La mirada del ojiazul se mostró perdida, realmente parecía afectado por recordar todo lo vivido en su niñez, la pelirosa abrazó, busco consolarlo y por supuesto se lamentó no haber estado ahí para, apoyarlo; pronto sintió su hombro empaparse de las lágrimas de su acompañante.
— Sé que es difícil, pero... tienes a tus hermanos y aunque tu madre cometió errores, ella necesita de ti —
— ¿Y, yo? — sus lagrimas pararon y su mirada se transformó en una llena de rencor. — ¿Cuándo yo la necesitaba? ¿Dónde estaba ella? —
— Takeshi... —
Fue en este punto de la conversación en la que el rubio buscó acercarse, por supuesto no había podido escuchar el resto de la charla, anterior a esto.
— No, Sakura... ella no tendrá nada de mí —
Por supuesto el rubio se mostró confundido, pues no entendía de quien estaban hablando, solo pudo ver como la ojiverde se acercaba al joven, tomándolo de la mano y buscando llevárselo de ese lugar, estaba tan molesto que no pensó más en seguirlos.
El portador del Kyubi se dirigió, al unico lugar en donde creyó calmar su furia, por supuesto con ayuda de alguien a quien consideraba culpable de la cercanía de SU Sakura y ese sujeto, extraño a todos ellos... Sasuke.
Sakura y Tekeshi se fueron directamente a la casa que el pelinegro compartida con sus amigos, la chica aun iba tomada de la mano del pelinegro, buscaba calmarlo después de las sensaciones que ya había experimentado esta noche.
— Todo estará bien —
— Sakura, si tú hubieses estado a mi lado —
— Yo... — la joven se sentía muy mal de no haber podido estar en esos momentos con él.
— Pero ahora, estas aquí y eso es lo que importa — susurro el chico, mientras acercaba su rostro poco a poco al de la ojiverde, mientras ella parecía perdida en sus pensamientos.
El continuo acercándose a ella, la ojiverde sabía que no debía permitirlo, sin embargo, era tanto su malestar por él, que no se permitió impedirlo... permitiéndole al joven unir sus labios con los de ella, en un suave beso...
— Perdóname... Sasuke —
Mientras que en el departamento de Sasuke, el rubio llamaba a la puerta frenéticamente, minutos después el Uchiha abrió la puerta, bastante molesto por el escándalo de su amigo, fuera de su hogar, entre adormilado atendió al llamado.
— ¿Qué... quieres Dobe? —
El chico entró en el lugar, empujando al pelinegro en el paso. — Todo es tu culpa —
— ¿De qué demonios estás hablando? —
— De Sakura-chan y ese sujeto —
— ¿Qué? —
— Ellos estuvieron juntos, hoy... yo los vi — soltó el rubio, con molestia.
Y entonces el rostro del Uchiha se contorsionó en una mueca más que de furia; de dolor, y es que ni el mismo se daba cuenta de cuanto le lastimaba, la idea de perder a su pelirosa.
Muy bien, hasta aquí, espero que les guste y gracias por sus reviews... nos leemos en el siguiente capitulo, hasta entonces...
Ya ne
Nao
