Hi!
Como lo prometí, aquí les traigo el epílogo, es cortito pero espero que les guste, ya para cerrar con esta historia, disfrútenlo!
Cap XVII. Epílogo
Han pasado diecisiete años desde aquel día, en que Sakura abrió los ojos al mundo nuevamente, después de aquello, todo tomo el rumbo correcto, ella y Sasuke se casaron y juntos criaron a sus hijos, quienes ahora eran todos unos revoltosos adolescentes, por supuesto que sus amigos también formaron una familia.
Kamui ya tenía dieciocho años, eso lo convertía en el mayor del grupo, después estaban Hotaru y Hien, los hijos de los Uchiha, seguidos de Tenzo, el hijo de Neji y Tenten; y después de él estaban Hikaru y Nayumi, los hijos de Naruto e Hinata. Por supuesto que el resto de los chicos también tenían sus propios retoños, pero de entre todos, los antes mencionados eran los mayores, el resto eran mucho más pequeños.
Hotaru y su hermano paseaban como siempre, por las calles de la aldea, el chico venia quejándose de la reciente reprimenda que le dio su padre, acerca de sus múltiples amoríos; y es que, Hien era tan apuesto y popular como su padre, simplemente a diferencia de Sasuke, él, si sabía aprovecharse de su popularidad.
— Deberías escuchar a papá— sugirió la pelirosa.
— Vamos Hotaru, ¿Y privar a las chicas de todo esto? — dijo señalándose a sí mismo, con gran altanería.
— Tú, jamas cambiaras Hien —
Los mellizos continuaron con su conversación, sin percatarse de una sombra ajena a aquella aldea, que paseaba libremente tras sus pasos, se trataba de un pelinegro de impresionantes ojos azules; Takeshi, quien había regresado en esa ocasión a la aldea y no por cuestión de un llamado formal o una misión, después de que sus amigos, Kazuo y Yoko habían formado una vida juntos, el también deseaba hacerlo, pero para ello, quería dejar atrás todo aquello que se refería a su amada Sakura. No estaba ahí para causarle problemas, solo quería saber que su vida era plena y feliz y al ver a sus hijos, ahora, confirmaba que así era.
En su mente, una imagen de una pequeña pelirosa, corriendo por los prados de la aldea oculta entre la niebla, mientras era observada por él, también, pequeño Takeshi; se hizo presente, verla correr y correr, creciendo a cada paso que daba, hasta encontrarse en los brazos de su tan amado Sasuke, causo una gran sonrisa en su rostro.
— Hasta siempre, mi gran amor... — y con esa imagen en sus recuerdos, siguió su camino, viendo como los mellizos se encontraban con sus padres, ahora ya no tan jóvenes, pero muy, muy felices...
Y con este pequeño epílogo, me despido de ustedes, gracias a todos aquellos que se tomaron la molestia y el tiempo de leer esta historia, más aún agradezco a quienes me regalaron un review, a quienes dieron click en el botón de favoritos o en el de follow, muchas gracias a todos ustedes y nos leeremos en la próxima, hasta entonces.
Ya ne
Nao
