Unas campanas melódicas empezaron. Casi dejo salir una sonrisa. Casi. Fuimos llamados a pelear en el bosque. Nuestro primer contrincante fue el equipo de la chica con afro, el chico árabe,

Y dos chicos más los cuales no recordaba. De repente la chica con afro estaba frente a mí, todo paso en un segundo, arrojo una patada de lado hacia mi cabeza, pero ya la veía venir y la esquive

A tiempo. Tire un puno contra su abdomen, el cual logro esquivar una fracción de segundo muy tarde y logre golpear su hígado. Soltó una bocanada de aire, pero diapiro otra patada hacia mi estómago,

Pero brinque en una marometa para atrás y su pie se encontró con aire en vez de mi estómago. Luego salto sorprendentemente alto y me atrapo cuando intente esquivar. Estaba sobre mí al siguiente segundo,

Yo boca arriba, deteniéndome en una llave dolorosa para mi torso, y por unos momentos no sabía cómo salirme de esta. Pero luego vi cuando su mano se disparaba en un golpe letal hacia mi garganta y mi siguiente reacción fue

Inclinar mi cabeza hacia enfrente lo suficiente para que se golpe callera en mi cráneo en vez de mi garganta. Sentí un mareo instantáneo, pero era una ventaja, pues pensó que le daría tiempo de planear su siguiente golpe, pero yo no lo iba a permitir.

Use mi cabeza o través y le di un golpe con toda mi fuerza que aterrizo en su pecho. Su shock duro 3 segundos, lo suficiente para escabullirme de su llave y darle una patada letal en el estómago, y así cayó al piso. Sus 10 segundos para ponerse de pie pasaron y sonó el timbre de su aparato que la descalificaba. Una menos. Luego registre a mi equipo que no había visto en todo este tiempo. Bianca peleaba con el tipo árabe, sus puños apenas visibles con rapidez disparada hacia ella. Bianca los esquivaba, casi todos. Pero ella también daba sus golpes cuando tenía chanza, pero fue cuando el puno del chico abrió su labio y ella abrió los ojos demasiado probando su sangre. Entonces puso más empeño y me sorprendió vio cómo se arrojó encima de él, sus piernas en rueda adonde en él y su codo se disparó al lado de su cabeza, justo en la cien. El callo, con ella todavía sobre él. Este parecía sufrir, y se enfureció. Entonces la tiro hacia un árbol detrás de ellos, y se dirigió a ella para disparar sus letales puños a las cienes de la cabeza de Bianca como venganza. Pero Bianca no pareció predecirlo y de un salto se escabullo por el árbol legando hacia arriba como un gato, y evitando que el árabe le aplastara la cabeza. Los puños del árabe chocaron con el tronco del árbol, y soltó una maldición. Trato de subir por el árbol, pero se podía ver que no tenía tanta habilidad para eso como Bianca. Ella bajo, cayendo detrás del enroscándose por detrás en el de nuevo, asfixiando su cuello, logro bajarlo hacia el piso, el arrojaba puños en todas direcciones tratando de alcanzar el rostro de Bianca, pero ella logro sostenerlo allí por los 10 segundos. Sonó su timbre. Todo esto había pasado en 15 segundos, ella me miro y agito la cabeza una vez hacia mí indicando "uno menos." Voltee mi cabeza para ver a Aurora que peleaba con uno de los tipos desconocidos, me preocupe al ver que este la sostenía asfixiándola como Bianca sostenía a su contrincante. Pero mi preocupación solo duro 2 segundos, cuando ella metió su pie detrás del suyo logrando tirarlo sobre su espalda, y ella todavía de espalda sobre él, pues el aún tenía sus brazos enredados en su cuello. Luego ella subió sus caderas para agarrar un vuelo y disparo su trasero hacia su estómago con una fuerza brutal, sacándole todo el aire. Se veía algo gracioso, y algo inapropiado también, pero fue una movida ágil ya que no tenía muchas opciones. Aprovecho el momento y se salió de su agarre, pero el tipo sin aire arrojo su pie para tumbarla, y cuando se disparó con furia hacia ella para darle un codazo en el pecho, Aurora lo esquivo agachándose y enrosco sus manos en su cintura tirándolo sobre su hombro y se dejó caer para atrás, estrellando la cabeza del tipo hacia el piso, y dejándolo inconsciente. Aurora soltó un sonido de triunfo. Era obvio; uno menos. Las tres nos volteamos al oír un grito ahogado del chico que Kuranosuke tenía de las piernas. El luchaba por salirse de su agarre, pero ella lo tenía de pansa en el piso, sus piernas dobladas de una manera que no se miraba posible sobre su cabeza. Era más fuerte de lo que parecía. De repente se ello un "crack," y su grito se ahogó por completo, le había fracturado la espalda parecía. Soltó sus piernas con una sonrisa complacida, y estas cayeron al piso como si fueran de trapo. El tipo trataba de pararse, mirándola con furia, y terror. Pero Kuranosuke solo le sonreía cruzada de brazos, parecía que ella sabía que no podría pararse después de lo que le hizo. Sus 10 segundos pasaron, y sonó una campana como de cuento de hadas en nuestros aparatos indicando nuestro triunfo. Kuranosuke se unió con nosotras, nuestras expresiones debieron permanecer igual, porque ella nos miró con ojos inocentes diciendo:

-¿Qué pasa? ¿Les comió la lengua el gato?- Sonrió otra vez y vi por la orilla de mi ojo como Bianca se sonrojo, como si el brutal ataque que Kuranosuke acababa de hacer le inspirara. Demasiado.

-Bueno ya ganamos, hay que salir de aquí.-Dijo Aurora soltando el aire que había contenido.

-Vámonos.-Concorde, y di una última mirada a al contrincante de Kuranosuke todavía batallando para ponerse de pie, al chico que Aurora había dejado inconsciente apenas abriendo los ojos con expresión dolorosa y confundida, y bueno la chica con afro y el tipo árabe ya no estaban en el campo de batalla.

-Hicimos un buen trabajo,- dijo Aurora al ver mi inspección detenida.-Vallamos a descansar nuestras heridas.-Dijo sobándose el cuello que le había quedado muy rojo por el agarre de su contrincante, y al mismo tiempo mirando al labio de Bianca todavía sangrando, y a mí con mi mano presionando mi estómago que sentía el moretón cerca de mis costillas que me había dado la chica con afro.

-¿Cuáles heridas?-Dijo Kuranosuke sonriendo como una chica inocente. Y notamos que no tenía ni un rasguño, solo una rotura en su ropa. Aurora dejo salir una medio maldición de cómo era presumida, y Bianca solo sonrió. Salimos del campo de batalla y nos dirigimos hacia nuestro dormitorio.

Al salir de los elevadores, me encontré de nuevo con la persona que me intimido el otro día. En seguida puso su mirada sobre mí. Mi corazón se aceleró. Deben ser los nervios, me dije. Aurora se metió con Bianca al cuarto, y Kuranosuke le arrojo una sonrisa coqueta a Iván. Este la miro con una expresión vacía, y se volvió a mí. La sonrisa de Kuranosuke se desvaneció. Esto me sorprendía tanto como a ella; nadie le rechazaba un intento de coqueteo. Agito los hombros en una expresión de "él se lo pierde" y entro al cuarto dejando cerrar la puerta detrás de ella. Luego me pregunte porque seguía allí parada en vez de meterme corriendo al cuarto para alejarme de Iván. Así que salí de mi posición paralizada y me gire para irme, pero él puso su mano sobre mi hombro. Deje salir un respiro de sorpresa y me escabullí de su agarre rápidamente mirándolo. El dejo caer su brazo.

-Así que no te gusta que te toquen.-Dijo con un tono que no comprendía.-Soy Iván.-Dijo presentándose.

-Lo se.-Salió de mi boca antes de que pudiera darme cuenta, y me sonroje con los nervios de punta. El alzo una ceja. Sus dos ojos estaban ahora visibles, su pelo algo hacia al lado permitiendo ver su otro ojo, y ahora sin nada en la cara podía ver su rostro completo. Era muy atractivo.

-A si, supongo que memorizaste mi nombre de la pantalla.-Sonrió en una forma burlesca. Y mi pecho me dolía algo, como si se me fuera a salir el corazón. ¿Qué me pasaba? yo no me fijaba en estas cosas en chicos antes... Deben ser los golpes que me dieron...

-Sí, bueno, me voy...-Logre decir.

-Espera.-Me detuve, la sangre dejando mi rostro. Por un segundo sentí temor al ver sus ojos más obscuros que la tinta negra. Y el recuerdo enterrado en mi mente salió a la superficie, dejándome petrificada y recordándome porque me intimidaba este chico, o lo que fuera...-Eva, solo quiero conocerte más, vamos, charlemos un rato.-No me moví de mi lugar, mi mano estaba paralizada en la maneja de la puerta, lista para abrirla. Pero no podía.- ¿Hay algo que te incomode sobre mí?-Pregunto desafiante, como si supiera el miedo que me provocaba.

-No.-Conteste con la voz algo quebrada. ¡Demonios! ¿Podría ser más obvia?

-Yo creo que sí. Pero si no quieres decírmelo, no importa, Eva.-Se acercó hacia mí, y deje de respirar abriendo más los ojos. Se detuvo a unos centímetros de mi forma paralizada, con su boca a un milímetro de mi oreja.-Puedo olerlo en ti.-Continuaba sin respirar y sin moverme, percatándome de que si no ingería aire pronto, podría ser dañino.-Tu miedo. Y sé que sabes sobre mí, algo debes de saber para temerme así. -Dijo, y enseguida se alejó de mí. Y sostuvo sus ojos sobre mí. Y al ver lo siguiente, casi me desmayo, abrió la puerta del cuarto de al lado del mío, y la cerro detrás de él. Su cuarto estaba en seguida de mí. Me lo encontraría otra vez. Vi manchas negras en las orillas de mi visión, y de un golpe, ingerí el aire que me faltaba por fin. No dejes que esto te afecte. No estas segura de sí es uno de ellos... Tal vez solo quiere intimidarte... ¿Pero cómo podría saber el de ellos?... Agite mi cabeza tratando de esfumar mis pensamientos, y la puerta se abrió de golpe. Salte.

-Y tu ¿porque no te metes?-Dijo Aurora con su mirada estudiándome.

-¿Estas bien Eva?-Dijo Bianca, que ahora tenía un parche en su labio roto.

-Si...err...perdón, voy al baño.-Atravesé el cuarto rápidamente notando como Kuranosuke acostada en su cama mirándome como si fuera un bicho raro. La ignore, y me metí al baño cerrando detrás de mí. ¡Concéntrate! Me dije. No pienses más en Iván, no viniste aquí a eso. Y era verdad, no vine aquí a temerle a nadie ni a ser intimidada. Vine a dar lo mejor de mí. Nuestra primera batalla del día había pasado. Y nos esperaban 4 más.

Al día siguiente, me despertó Bianca. Era la única despierta al parecer. Mire la hora y comprobé mis sospechas.

-¿Qué pasa? Son las 6 de la mañana Bianca...-Dije tallándome un ojo.

-Es lo que le dije yo, pero no dejara de insistir hasta que nos levantemos Eva.-Dijo Aurora con voz soñolienta y los ojos aun cerrados.

-Las peleas empiezan hasta medio día, Bianca ¿Porque no vuelves a dormir?-Dije tratando de convencerla.

-Es que no puedo evitarlo... siempre me despierto a esta hora, y ustedes son mi equipo, Así que ¡levántense!-Dijo jalándonos las cobijas a mí y a Aurora.

-Y porque no estas enfadando también a Kuranosuke? Esta ahí dormidita sin que la despiertes despiadadamente como a nosotras.-Dijo Aurora con voz irritada con los ojos apenas abiertos.

-Es que... No puedo ¡está bien! Se ve tan tierna dormida, tan hermosa, con una expresión de paz pura, no quiero arruinar eso.-Dijo mirando a Kuranosuke dormida como una muñeca inmóvil en su cama.

-Ag ¡Por favor!, dejemos el Yuri para otra ocasión.-Dijo Aurora, una expresión que no entendí para nada.

-Bueno ya me desamarre con todo esto, así que está bien Bianca, ya me levante.-Dije finalmente, y me dirigí hacia el baño oyendo unas ultimas quejas de Aurora. Después de un baño, salí a comer el desayuno que pedimos con Aurora y Bianca, y cuando terminamos Kuranosuke apenas se despertaba.

-Ah, buenos días chicas.-Dijo Kuranosuke con una gran sonrisa en el rostro de muñeca, y podría jurar que oí como le robo el aliento a Bianca.- ¿Hay comieron sin mí?-Dijo haciendo un puchero.

-Ya vez, muñeca, nosotros si madrugamos. Ahora te toca comer desayuno recalentado.-Dijo Aurora sonriéndole. Kuranosuke le respondió con una sonrisa que más bien se veía diabólica, pero a la vez perfecta.

-Ya va a ser hora de bajar.-Dije rompiendo el silencio.-Me voy a cambiar.-Me puse uno de los trajes de pelea, y Bianca y Aurora ya estaban listas también. Esperábamos a Kuranosuke que apenas terminaba de comer.

-Ya apúrate Kuranosuke, vamos a llegar tarde ¡no manches!-Dijo Aurora tirando sus brazos al aire indicando que perdía la paciencia. Kuranosuke la miro con desprecio.

-¿Por qué no en lo que termino y me cambio para pelear te arreglas un poquito la imagen Aurora? Te caería muy bien, ya sabes, no quieres parecer por completo una machorra allá afuera o ¿sí?-A eso me quede boquiabierta. Mire la expresión de Aurora preocupada por lo que ya esperaba. Y entonces Bianca actuó con rapidez.

-¡Hay pinche zorra! Vas a ver quién va a necesitar una muy buena arreglada después de que te ponga las manos enzima!-Aurora luchaba con rabia por arrojarse sobre Kuranosuke, pero Bianca ya la sostenía de la cintura, abrazándola para impedir que alcanzara a Kuranosuke, quien seguía sentada en su silla, mirándola con una expresión burlona.

-Hay ya termine de comer. Me voy a arreglar, así no tendré que presenciar tal escandalo callejero.-Se fue hacia el armario, caminando con toda gracia.

-Agr! Bianca, ya suéltame ¡No la aguanto!-Bianca la solito, y Aurora aun tenia los puños apretados.- ¿Porque me detuviste? Ni si quiera le había hecho nada malo, solo le dije que se superara porque de verdad se nos hará tarde, y mira con lo que me sale la piruja-La cara de Aurora era ahora del color de un tomate. No pude evitarlo, y se me escapo una risita, pero al parecer no la oyeron.

-Es que no quería que se pelearan, si se agarraban del chongo, podrían lastimarse y podría afectar su desempeño a la hora de la batalla.-Dijo Bianca defendiéndose, con una expresión que le rogaba a Aurora que comprendiera.

-Ah! Listo chicas. ¿Cómo me veo?-Dijo Kuranosuke, ya arreglada. Hipnotizada, Bianca abrió la boca para complementarla pero Aurora la corto.

-Bueno ¡ya vámonos! No queremos que nos descalifiquen o ¿sí?-Kuranosuke giro los ojos, y yo respondí siendo la primera en caminar hacia la puerta. Aurora salió en seguida de mí, y Bianca caminaba al lado de Kuranosuke, quien parecía que estaba caminando en una pasarela de modelaje. Las puertas del elevador se abrieron y entramos. Baya equipo que tengo, pensé. Aunque son muy peculiares e intensas, son buenas chicas, y me eh encariñado con ellas. De hecho, me gusta este equipo, y sé que será más fácil pelear con ellas a mi lado.

Esta vez nos llamaron a pelear a un lago. No mi mejor opción, pues no había tenido mucha experiencia nadando. Más bien ninguna. Pero aquí estábamos. Solo tenía que mantenerme lejos del puente que llevaba hacia el agua. Nuestros equipo contrincante consistía de gente cuyos rostros no recordaba. Eran tres chicas y un chico. Una de ellas tenía un aspecto aterrador, de cabello negro con franjas moradas. Nos miraba con rabia a cada una de nosotras. Pero al parecer, fui a la única que logro intimidar, pues Kuranosuke la miraba con la cabeza en alto, y Bianca y Aurora ni siquiera se limitaban a verla. Otra chica de pelo dorado con un estilo parecido al de Kuranosuke nos inspeccionaba de pies a cabeza también. Parecía estudiar cada movimiento que hacíamos aun cuando la pela no había empezado todavía. La última chica, que parecía albina, con rizos castaños, simplemente se estiraba, como si fuera a ir a correr, con una serenidad en el rostro que me provocaba curiosidad. Por último, el chico con moja negra y franjas amarillas solo se dedicaba a inspeccionar el lugar, parecía tener unos cuantos planes de estrategia ya. Eso me puso más alerta, e hice lo mismo que él. Después de todo, el lugar solo tenía un puente de madera sobre el lago, y tierra sobre la que nos parábamos ahora. Eso era todo. La campana sonó. La chica con franjas moradas en el pelo se arrojó sobre Aurora y, y esta aprovecho su vuelo para tomarla por los brazos y tirarla por arriba de ella. La chica de pelo dorado dio un brinco y atrapo a Bianca tumbándola sobre la tierra. Esta le encajo las uñas en sus brazos desnudos, y la chica solito un chillido. Luego le tiro una patada de lado en su mejilla volteándole la cara brutalmente. Victoriosamente, Bianca se puso de pie de un pequeño salto, y se puso en guardia con una media sonrisa. El chico de moja se disparó hacia Kuranosuke y la arrastro hacia el lago rodando sobre ella. Al mismo tiempo la chica albina corrió hacia mí como si estuviera bailando, y tomo mi brazo antes de que pudiera parpadear, volteándome y haciéndome caer en la tierra sobre mi espalda, cosa que me saco el aire instantáneamente. Cuando me iba a dar una patada en mis costillas, me alce esquivando su pie, pero me dio en la espalda. Ignore mi dolor y me puse de pie para patear en medio de sus piernas y tumbarla. Solo que no lo hizo, salto, muy alto, y en su vuelo me arrojo una patada en la cara, pero la esquive, y espere a que aterrizara para arrojarle un puño cargado con toda mi energía hacia su estómago. Esta saco una bocanada de aire, pero se repuso de inmediato. Entonces cuando me arrojo un puño en la cara, alcanzo a golpearme la quijada, pero de inmediato atrape su muñeca con mi mano. El voltio torciéndole el brazo detrás de su espalda con toda fuerza, pero en vez de romperle el brazo, patee sus piernas en la parte de abajo, haciéndola caer de rodillas en el piso. Los 10 segundos pasaron. Ella se repuso lentamente, arrojándome una mirada de desprecio, y se fue. Bianca ya había acabado a la chica de pelo dorado, tenía varios rasguños frescos en su atractiva cara. Solo vi cuando se marchaba. Aurora seguía peleando con la chica de pelo obscuro con franjas moradas. Esta le arrojaba puñetazos y patadas a Aurora, la cual lograba esquivar la mayoría. En una de esas, Aurora le arrojo una patada en la cabeza, y esta se tambaleo, pero logro mantenerse de pie. Aurora aprovecho y fue detrás de ella, metió sus brazos éntrelos suyos, y enroscando sus piernas en su cintura, manteniéndola en llave y en el piso. La chica soltaba rugidos de rabia y se sacudía, pero sus 10 segundos pasaron. Aurora se alejó de ella escupiendo un poco de sangre en la tierra. La chica mantenía su mirada en la suya con odio chorreando fuera de sus ojos, y se marchó. Kuranosuke ya había vencido al chico, lo arrastraba de la moja, y este estaba inconsciente.

-Ah, parece que ya se desmayó.-Kuranosuke dijo soltándolo. Ni siquiera quería saber que le hizo.

-¡Qué bien! Ganamos otra vez-Dijo Bianca ignorando al chico inconsciente, porque Kuranosuke le sonreía asintiendo una vez.

-¿Parece que nos tocó más difícil esta vez verdad?-Me dijo Aurora.

-Si... estos chicos son muy fuertes. Pero lo logramos.-Suspire y le dirijo a Aurora una media sonrisa.

-Sí. Ganamos. Porque somos mejor que ellos.-Sonrió Aurora, orgullosa. Tenía razón, y me animaba, por más fuertes y agiles que nuestros contrincantes hagan demostrado ser, y por más que me intimidaran, aun así lográbamos vencerlos.

Fuimos a nuestra habitación, esta vez me metí rápido con las demás, no mirando atrás y cerrando la puerta detrás de mí. Me senté de piernas cruzadas en mi cama y espere mi turno para bañarme con Bianca y Aurora, pues claro, Kuranosuke ya se nos había adelantado.

-Ah, bueno esto está muy curada y todo, excepto por los muchos moretes que acosan mi cuerpo.-Dijo Aurora dejándose caer en su cama, la cual estaba al lado de la mía. Bianca dejo salir una carcajada, dejándose caer a lado de Aurora, y esta empezó a reírse también. Entonces no pude evitar reírme con ellas. Sus risas eran contagiosas.-Eva ¡Te estas riendo! Nunca te había oído hacerlo.-La mire con sorpresa. Es cierto, no recordaba la última vez que había reído así, la mayor parte del tiempo suprimía mis emociones, y lo que causaba mi risa era parte de eso. Pero esta vez me sentía bien, no era yo quien corría peligro de poner emoción en Aurora y Bianca, si no que ellas fueron quienes me contagiaron su felicidad. Y entonces sentí por primera vez que eran mis amigas.

-Sí, casi no lo hago, pero con ustedes se me está haciendo imposible resistirme. Son únicas.-Les dije aun con la sonrisa en mi rostro.

-Sí, con esta es difícil no reírse.-Dijo Bianca mirando a Aurora, y esta le dio una palmadita en los pechos sin mirar.- ¡Aw!-Chillo Bianca.

-Hay perdón no me di cuenta... con razón se sentí aguadito.-Bianca se sobaba los pechos y esta vez las tres soltamos las carcajadas al mismo tiempo.

-Listo. Limpia y rehabilitada.-Dijo Kuranosuke, quien salió del baño ya cambiada en unos pijamas rosas. Su pelo mojado caía por sus hombros. Sus ojos brillaban de un color violeta, lo cual no había notado antes.

-Hay, Kuranosuke, tus ojos son tan bellos, desearía tener ese color.-Dijo Bianca, quien ya estaba sentada en su cama, y miraba a Kuranosuke con un brillo en los ojos.

-Gracias, Bianca Yo desearía tener tu hermosa ternura.-Le guiño el ojo, y Bianca se sonrojo.

-Bueno ya que nadie se mueve, voy a ser la siguiente en bañarme. -Hay se ven-Dijo Aurora y se disparó hacia el baño.

-Hay que es ese olor...-Dijo Kuranosuke arrugando la nariz. Luego Bianca olfateo también buscando de lo que Kuranosuke hablaba. Después de unos segundos, también arrugo la nariz.

-Si es cierto... Creo que es la basura.-Dijo Bianca mirando al bote de basura cerca de nuestra pequeña sema-cocina.-Sera mejor sacarla.-Bianca se puso de pie, y se detuvo un instante, inclinándose un poco y poniendo su mano sobre su pequeña cintura.

-¿Estas bien?-Le pregunte.

-Sí, es solo que con la que pelee me dio un buen golpe en la cintura. Pero nada grave, para mañana ya se me habrá pasado.

-Mejor siéntate, cuando salga Aurora de bañarse, sigues tú, y después te pones hielo.-Le dije dirigiéndola de vuelta hacia su cama.

-Sí, ya tenía planeado hacer eso de hecho, solo que no sabía si teníamos hielo.-En seguida me dirigí a el congelador sobre nuestro refrigerador para revisar.

-Ah, no tenemos. Debemos conseguir un poco.- Mire a Kuranosuke.

-Ah no me mires a mí, me acabo de bañar y no me quiero resfriar. Mejor me quedo aquí con Bianca, ¿y a que vas a buscar hielo también tira la basura no?-Suspire, y asentí resignada.

-Bueno, ahorita regreso.- Dije saliendo de la habitación.

Tire la basura en el contenedor que estaba en un cuarto de metal cerca del cuarto del conserje. Me subí al elevador y baje hasta el primer piso. Fui a la cafetería y me dieron una bolsa de hielo grande. Cuando las puertas se abrieron en mi piso, No pude evitar que la bolsa se me callera al piso.

-Hola, Eva. ¿Qué te pasa? Te vez algo asustada.-Dijo Iván indicando la bolsa de hielo estrellada en el piso del elevador. Me miraba con sus ojos obscuros penetrándome, y una media sonrisa se formó en su rostro. Entonces recogí la bolsa de hielo de inmediato. No iba a dejar que se diera cuenta de lo mucho que me intimidaba, no le daría esa ventaja sobre mí.

-Con permiso.-Dije, ya que cubría la salida del elevador.

-No me has contestado mi pregunta.-Dijo, no moviéndose ni siquiera un centímetro. Le llegaba como al pecho, estaba muy cercas de él. ¡Deja de fijarte en su físico! Pensé, regañándome internamente.

-No tengo tiempo para contestar tus preguntas, me tengo que ir, así que, por favor, apártate de mi camino.-Dije, orgullosa de que mi voz sonó más segura de lo que me sentía. Sin embargo él no se movió. Solo me seguía mirando. Bueno si eso quieres, pensé. Le di un empujón con mi hombro con la intención de salir, pero solo rebote, y la bolsa de hielo se me resbalo de las manos otra vez, cayendo al piso. ¡Qué demonios! pensé, era como si fuera de piedra.

-No deberías de atacar a las personas si no estás en el campo de batalla, Eva.-Dijo con una voz tan serena, y luego vi que su media sonrisa había crecido ante mi patético intento de quitarlo de mi camino. Entonces me enfurecí.

-Solo fue un empujón, y fue porque no tuve opción porque aún no te quitas de mi camino.-Dije entre dientes rejuntando la bolsa de hielo con furia. Luego sentí una pequeña punzada en la palma de mi mano. Genial, pensé. El pequeño alambre que amarraba la bolsa de hielo me había cortado. Otra razón para que se burle de mí, pensé.- ¿Puedes moverte ya?-Dije impaciente. Y me sorprendí al ver que su cara estaba seria.

-Déjame ver.-Dijo con la voz seca.

-¿Qué?- Pregunte confusa.

-Lo que te hiciste en la mano.-Dijo tomando mi muñeca, inspeccionando mi cortada. Me sorprendí al ver que era algo grande.

-Suéltame.-Dije sacudiendo mi mano de él, pero no logre soltarme de su agarre. ¿Qué le importaba a él si me corte? ¿Me quería humillar más? pensé.

-Deberías tener más cuidado.-Dijo, con una expresión que me dio escalofríos, su rostro duro, como una roca. Pero podía ver algo más en sus negros ojos, parecía... ¿preocupación? No podía ser. Fruncí el ceño, y al final me soltó.-Deberías tratar eso. Luego podremos hablar. Adiós, Eva.-Se apartó del elevador dándome el paso. Aleje mi mirada de él, perpleja de lo que había pasado, y me fui hacia mi habitación sin mirar atrás.

-¡Vaya hasta que llegas!-Dijo Kuranosuke quien le cepillaba el pelo a Bianca en su cama.-Bianca ya salió de bañarse hace rato, llevamos tiempo esperando ese hielo.-Dijo sacudiendo la cabeza.

-¿Y eso? ¿Qué te paso?-Me pregunto Aurora, quien estaba recostada ya en su cama. Me di cuenta de que se refería a mi muy visible cortada.

-Ah, no es nada. Se me resbalo la bolsa de hielo, y al juntarla me corte con el alambre que la amarraba.- Explique.

-En el cajón de en medio hay un botiquín, y ahí hay curitas, Eva.-Dijo Bianca de inmediato.

-Gracias. Ahorita tomare uno.-Le dije sonriendo.-Toma. Le di el hielo a Kuranosuke.

-Bueno al menos lograste quebrar el hielo.-Dijo ella, abriéndolo.

-¿Segura que estas bien?-Me pregunto Aurora, estudiando mi rostro. Nunca solía compartir mis problemas, ni si quiera con Sol o Zero, no le veía propósito.

-Sí, estoy bien, me voy a bañar.-Y me fui al baño.

Me despertó el sonido de Aurora quejándose. Bianca ya estaba levantada, sacudiendo a Aurora. Kuranosuke aún estaba dormida. Mire el reloj. Si, seis de la mañana en punto, aquí vamos, pensé. Me levante, y Bianca me sonrió.

-¡Eva-chan! Te despertaste.-Dijo complacida. ¿Me llamo ''chan?'' pensé.- ¡Aurora Ya vez! ya se levantó ella también. Te toca-Le jalo la cobija.

-¡Ah, Bueno ya, Esta bien! Ya estoy levantada.-Dijo Aurora caminando con los ojos cerrados hacia el baño.

-¿Si te pusiste el curita en tu mano?-Me pregunto Bianca.

-Sí, ya se siente como nueva.-Dije mostrándole mi palma con el curita.- ¿Y cómo amaneció el moretón de tu cintura?-Le pregunte.

-Mucho mejor. Gracias por lo del hielo.-Dijo con una sonrisa.

-No fue nada.-Eso quería creer. No quería pensar más en lo que ocurrió.-Bueno, me voy a estirar un poco para calentar.-Dije decidida a enfocarme en la competencia.

Esta vez fuimos llamados a pelear en un cuarto que parecía de gimnasia, con tubos ligeramente acolchonados por todas partes. Nuestros contrincantes se formaban de un chico moreno con una cola de caballo negro, otro chico blanco y rubio, una chica de pelo rapado de un lado y del otro un fleco verde que caía sobre su cara, y la última chica estaba de espaldas. Luego se volteó, poniendo sus ojos instantáneamente sobre mí. Me di cuenta de que era la chica de porcelana asiática, la que era de mi misma edad. Si era ella, era imposible confundirla, con su pelotita de pelo y su copete perfecto, y un quimono negro y brilloso que resaltaba su apariencia intimidante. Me dirigió una media sonrisa, con maldad en los ojos. Inhale profundamente, y deje salir el aire lentamente. Concéntrate, no dejes que te intimide, pensé. Y entonces sonó la campana para empezar la pelea. Sin quitarme la mirada de enzima, la chica dio una marometa hacia mí, y esquive su golpe de palma dirigido al centro de mi pecho. Me agache esquivando su siguiente golpe, y patee hacia sus costillas, pero me esquivo con rapidez. Me tiro un puño que no vi venir al ojo, pero me repuse y logre esquivar su patada hacia mi estómago mientras que veía estrellitas. Es muy rápida... pensé, consiente del dolor aun punzante en mi ojo derecho. De pronto, enrosco su brazo en el mío, y se dio una marometa, volteándome con ella. Excepto que a diferencia de ella que aterrizo en sus dos pies, yo aterrice en una de mis rodillas, para evitar que mi cara se estrellara contra el piso de alfombra dura. Me voltee hacia ella, y tenía una sonrisa, en su rostro impecable. Era lo que necesitaba ver para dejar mi furia salir, yo creo, porque tres segundos después mi pierna se disparó hacia sus pies, y ella callo. En seguida me lance sobre ella, clavando mi rodilla en sus costillas. Ella dejo salir un gruñido, mirándome con furia. Me tomo del cuello con una mano y no sé cómo logro estamparme en el piso, y se montó sobre mí. Con su otra mano me golpeó el ojo malo, abriendo la herida. Bueno, eso sí dolió, pensé. Di un golpe con mi muñeca en su mano que me estaba ahorcando, y le di un cabezazo en su frente. Aw, pobre, se te arruino el copete, pensé, satisfecha al verla mareada por el impacto. Me zafe de ella, y me puse de pie, ella estaba aun poniéndose de pie, cuando le tire un codazo por detrás para que callera, pero logro esquivar la mayor parte mi golpe. Se puso de pie, y brinco en un tubo, columpiándose y arrojándose con vuelo feroz sobre mí. Me encontraba otra vez en el suelo, con ella sobre mí. Me sostenía en una llave bizarra, sus piernas enroscadas en mi cuello, y sostenía mis piernas con sus brazos. Estaba prácticamente sentada en mi pecho, y me costaba trabajo respirar. Lo único que tenía libre eran mis brazos, asique comencé a tirar puños en ambos lados de su cuerpo, queriendo quebrar sus costillas. Esta se mantenía firme, y 3 tres segundos habían pasado. Tenía que hacer algo. Sin pensarlo, y con gran dificultad, jale la parte de su espalda de su kimono, y lo jale, haciendo que se inclinara hacia atrás, y alcance su pelotita de cabello. Le di un jalón como si mi intención fuera arrancarle toda la bola de pelo, pero esta solo se soltó, dejando caer su largo pelo libre. Aproveche de su pequeña distracción de furia, la cual hizo que soltara un poco mi pierna izquierda, para traerla hacia mí, logrando patearla en el pecho, impactándola con toda mi fuerza, apartándola de mí. Me puse de pie enseguida, habían pasado 8 segundos. Eso estuvo cercas, pensé. Ignore que no podía moverme tan rápido como antes, ya que mi cuerpo estaba algo entumido, y me lance sobre ella, poniendo mis rodillas sobre sus brazos, e impidiendo que se parara. En seguida sus rodillas se dispararon hacia mí golpeándome en los lados de mi cuerpo, pero no la solté. Solo le di unos fuertes codazos detrás de mí, que aterrizaron en su estómago. Eso sí le dio un shock lo suficientemente fuerte para que pidiera fuerza en sus rodillazos hacia mi cuerpo, y logre aguantar los 10 segundos sobre ella. De inmediato me quite, poniéndome de pie, contenta de que hubiera terminado. Ella se compuso, y me miro como si aun estuviera dispuesta a asesinarme. Pero no podía hacerlo, y ambas lo sabíamos. Aun con su cabello suelto, ya no perfecto, y su kimono arrugado, la chica de porcelana lograba soltar una vibra pesada de rabia que logro darme un escalofrió. Aparto su mirada de mí y comenzó a marcharse. Ya no puede intimidarme más, pensé. Aurora estaba de pie, haciendo presión en su quijada, estaba sangrando. Ya había acabado con el chico moreno, y este se estaba marchando mientras escupía sangre en el piso. Kuranosuke aun peleaba con la chica de fleco verde, la chica estaba colgada de dos tubos tirando patadas hacia el bello rostro de Kuranosuke, pero esta los esquivaba todos. De repente atrapo sus pies, los jalo hacia adentro, cruzándole las piernas como si la exprimiera, y así causando girarle las caderas, y la chica soltó el tubo para caer en el piso. Kuranosuke aún le sostenía los pies, y tan pronto como cayó al piso, la estrello contra un tubo, pegándole en la cara, dejándola inconsciente. Noto que la veía, y me miro con una sonrisa orgullosa. De pronto las tres nos volteamos al oír un gemido. Y yo conocía esa voz. Era Bianca. Me gire alarmada para encontrarla en el piso, el chico rubio estaba sobre ella, diciéndole algo, con una gran sonrisa en la cara mientras Bianca se zangoloteaba sin lograr quitárselo de encima. El sostenía sus muñecas contra el piso, y tenía las piernas de Bianca atrapadas de una manera que nunca había visto; atrapaba los muslos de ella con las partes traseras de sus rodillas, sus piernas dobladas, y solo las bolas de sus pies tocaban el piso. Kuranosuke se dirigió hacia ella para ayudarla, pero Aurora ya estaba ahí, y le tiro una patada al rubio por detrás. Este soltó un gruñido, y perdió su agarre en las muñecas de Bianca, y entonces ella le tiro un palmazo en su garganta, y este ahogo un chillido. Al instante, se zafo de las piernas del chico, y aunque ya estaba en el piso, Bianca le arrojo un rasguño con sus uñas en el rostro. El chico soltó otro gruñido ahogado, pues apenas se recuperaba del golpe en la garganta. Luego Bianca puso su pie sobre sus genitales, presionando y el chillaba en el piso.

-Piénsalo otra vez antes de decirme todas esas obscenidades.-Dijo Bianca dando un último pisotón antes de alejarse del cundo los diez segundos pasaron.-Gracias por ayudarme Aurora, mi estúpida cintura se lastimo mientras me puso una llave, y de ahí perdí el control.-Dijo Bianca sobándose la cintura.

-No te preocupes, solo necesitaste un empujoncito cómo pudiste ver.-Le sonrió Aurora.

-Sí, Aurora casi no ayudo, solo fue una patadita, y en seguida ya lo tenías chillando, Bianca.-Dijo Kuranosuke acercándose a ella sonriéndole.-Bien hecho, se lo merecía el depravado.-Dijo Kuranosuke tirando una mirada de desprecio hacia el chico que caminaba inclinado sobándose los genitales.

-Arigato.-Le respondió Bianca con una sonrisa.

-Bueno ya vámonos, que me duele todo.-Dijo Aurora presionando su quijada ensangrentada.

-Sí, tenemos que curar esas heridas, Aurora, Eva...-Miro a Kuranosuke de nuevo buscando heridas.

-Yo estoy bien Bianca.-Dijo Kuranosuke sonriente.-Ya sabes, como siempre.-Y comenzó a caminar fuera del campo de batalla. Y nosotras la seguimos.

La mañana siguiente me levante otra vez a las seis en punto, ya se me hacía costumbre que Bianca nos despertara. Pero al parecer a Aurora no. Y bueno, a Kuranosuke nadie la molestaba. Me levante directo al baño, y me aplique la pomada que Bianca me había recomendado en el ojo hinchado, en el cual había puesto unas pequeñas banditas en la herida abierta. Se veía horrible. Salí para calentar y Aurora apenas se levantaba de la cama.

-Aw, maldita sea, ese wey si me la puso difícil.-Dijo Aurora, tentándose la quijada medio morada que tenía una banda parecida a la de mi ojo.

-No te toques, Lo vas a empeorar, mejor tomate la medicina para el dolor, esta ahí en ese cajón; la que te di a noche.-Dijo Bianca apuntando a un cajón del mueble pequeño frente a nuestras camas.

-¿Y como está tu cintura hoy?-Dijo Aurora mientras tomaba la medicina.

-Pues... Bien creo, no me quejo.-Dijo Bianca.

-Bueno, si eso dices. Pero trata de evitar que te hagan llaves.-Dijo Aurora mientras caminaba hacia el baño.

-Si ya se. Voy a calentar contigo Eva.-Dijo Bianca mientras se acostaba a mi lado en el piso, y empezó a hacer abdominales conmigo. Cuando Aurora salió del baño se unió a nosotras y empezó a hacer abdominales con nosotras. Después de un rato paramos, y fuimos a desayunar cereal y fruta. Dos horas después se levantó Kuranosuke.

-Hasta que se levanta la bella durmiente. Faltan menos de tres horas para nuestra batalla final, así que vete apurando.-Le dijo Aurora mientras se cambiaba en su ropa de batalla. Era el mismo atuendo que había usado el día de la ceremonia del primer día. Bianca también se estaba cambiando en su atuendo de ese día, y yo ya estaba cambiada en el atuendo de ese día también; el que me consigue Zero. Kuranosuke ignoro el comentario de Aurora, y observaba a Bianca.

-Que linda, de verdad que nadie imaginaria lo bien que peleas con esa apariencia tan sexy y tierna.-Le comento Kuranosuke a Bianca. Esta se puso del color de un tomate.

-Ah... Hahahaha... Gracias... Tu... Tu también te vez bien en tus atuendos. Quiero decir... tu siempre te vez bien...-Dijo Bianca, y no creía que me lo estaba imaginando, sonaba muy nerviosa. Preciara que le atraía Kuranosuke en más de un sentido. Kuranosuke solo le sonrió y se dirigió al baño. Salió veinte minutos después, ya arreglada y fue a desayunar.

-¡Lista para nuestra última batalla chicas!-Grito Kuranosuke entusiasmada. Lista, pensé, y salimos de la habitación.

Nuestra última batalla tomaba lugar en el área desértica. No había absolutamente ningún objeto que nos pudiera dar ventaja, solo arena, y unos cuantos nopales. Pero me daba igual, yo estaba entrenada para pelear cuerpo a cuerpo, no necesitaba apoyo de objetos. Nuestro equipo contrincante consistía de una chica y tres chicos. La chica tenía la cabeza llena de restas rubias, y un gran tatuaje en su cuello del símbolo de OM. Uno de los chicos era de piel obscura, con la cabeza rapada. La otra tenia pelo casi dorado, y piel tostada, y entonces me quede boca abierta. Era Leo. No puede ser, pensé, Leo no puede estar aquí... Lo mire de nuevo, parpadeando una y otra vez, asegurándome de que esto era real. ¿Pero que rayos haces aquí Leo? Pensé.

-¿Estas bien Eva?-Me pregunto Aurora. Al parecer no había notado aun a Leo, al parecer tampoco Bianca.

-Si... No pasa nada.-Dije componiéndome. Pero no del todo. Mire a Leo con una mirada cuestionaste. Si se sabía que nos conocíamos tal vez nos afectaría y nos descalificarían. El solo se limitó a medio sonreírme. Y entonces lo recordé, el había dicho que sin importar las reglas de la competencia, el encontraría la forma de estar aquí para apoyarme cuando lo necesitara. ¿Pero como se te le ocurre que podría necesitar del? Pensé. Entonces recordé que todas las peleas fueron grabadas y transmitidas en vivo por televisión. De seguro que vio como me habría el ojo la chica asiática de porcelana y se preocupó, pensé. Eso fue lo que lo hizo venir. No podía hacer nada, más que pelear supongo. Se dejaría vencer fácilmente por mí como siempre lo ha hecho-Pensé. No quería eso, vine aquí a pelear por mí misma, sin ayuda de nadie. Entonces decidí que no paliaría con Leo. Lo evitaría, y escogería pelear con otro contrincante. Voltee a ver al último de nuestros contrincantes, y decide no haberlo hecho.

-¿Segura que estas bien? Te ves algo pálida.-Dijo Bianca esta vez.

-Sí, si estoy bien, es solo que me duele algo el ojo, es todo. Estoy lista.-Era el... Él era uno de los que paliaría con nosotras en nuestra batalla final. Era Iván. Y no me quitaba sus negros y profundos ojos de enzima. No te dejes intimidar por el... No ahora... No lo mires a los ojos... Pensé. Sonó la campana.

El chico de piel obscura se diapiro contra Bianca, pero ella los esquivo bien. No espero su siguiente ataque, y se le lanzo enroscándose en él. La chica de restas fue contra Kuranosuke, y esta recibió su ataque con toda clase sin un rasguño en ella. Para mi sorpresa, Leo fue contra Aurora, y sin poder ver como respondió Aurora a su patada voladora, Iván estaba sobre mí.

-¿Qué te pasa Eva? ¿Un poco distraída?-Me dijo manteniéndome en llave contra la arena. Mire a sus ojos, tan profundos como los de aquellos hombres... Esa noche... ¡No! ¡Ya van seis segundos! Pensé, y me sacudí hacia a un lado, pateando el lado de su estómago con mi rodilla, y logre ponerme de pie.

Pero él ya estaba de pie también, y me arrojo un manotazo hacia las piernas. Era como si estuviera hecho de piedra, un simple manotazo me cayó como rayo en las piernas, haciéndome caer, levantando arena. Me sonrió, al parecer, él estaba muy consciente de su fuerza sobre mí, demasiado diría yo. No se molestó en detenerme esta vez, solo caminaba en círculos a mi alrededor, y entonces reaccione y me puse de pie de un salto. Me di vuelo con una vuelta en mis pies para tirar una patada de lado hacia su rostro, pero el solo se inclinó hacia atrás esquivando con facilidad. Seguía ahí, parado, sin intentar atacarme, manteniendo sus ojos en los míos. Eso me enfureció. Dispare un puño hacia su estómago, y lo único que pasó, fue un poco de dolor en mi puño. No se movía ni un centímetro. Lo mire perpleja, y el solo se limitó a darme una media sonrisa. Le avente un golpe de palma hacia su garganta, pero el atrapo mi muñeca con rapidez evitándolo, la alzo a lo más alto, y le dio una vuelta, haciendo que todo mi cuerpo se volteara, como si estuviéramos bailando, chocando mi espalda contra su cuerpo. ¡Qué demonios hace! Pensé, no pidiendo zafarme de su agarre. Luego intente montarlo sobre mi espalda para arrojarlo sobre mi hombro y tirarlo de espaldas en la arena de una vez por todas, pero no funciono. Se inclinó un poco sobre mi espalda, pero en ese instante, presiono sobre mí, haciéndome caer, sobre mi estómago, manteniendo todo su peso sobre mí. ¡Demonios! ¡Va a ganarme! Pensé desesperada. Pero en ese instante, sentí como alguien me lo quitaba de encima, aventándose sobre él. Era Aurora. Iván parecía sorprendido por la intervención, miro a quien se supone peleaba con Aurora, y yo hice lo mismo poniéndome de pie. Leo estaba en el piso, levantándose lentamente. Dejo que Aurora se zafara de el para que viniera a quitarme a Iván, pensé. Iván se quitó a Aurora de encima con facilidad. Aurora se sorprendió de su impacto en ella, y enfurecida, trato de arrojársele de nuevo.

-¡Yo lo tengo, Eva! ¡Tú ve por el que está allá!-Dijo indicando a Leo. El solo me miro, dirigiéndose hacia mí. No quería darle el placer a Iván de verme huir asustada de él, pero tal vez era mejor no pelear con él, pues el solo parecía divertirse con migo. Cosa que no entendía, ni siquiera Leo o Zero podían vencerme con tanta facilidad. Le asentí una vez a Aurora, quien se mantenía en guardia esperando el ataque de Iván. El solo me miro, como si me acusara de huir de él. Pero no me importaba, no quería seguirle su juego, tal vez con Aurora no le gustaría jugar tanto, y paliaría de verdad. Aunque no sabía si Aurora era lo suficientemente ágil para vencer a Iván, era mi única opción. Leo me sacudió de mis pensamientos arrojándose sobre mi espalda, y estampándome en la arena.

-Estará bien, Eva, vénceme ahora, y podrán tener la ventaja de cuatro contra tres. Creo que la necesitan con ese tipo que casi te vence como si fueras un bebe bajo su agarre.-Me susurro Leo al oído, y yo me zangoloteaba de bajo de el para despistar.

-¿Porque hiciste esto?-Susurre.-Estaba bien, solo fueron unos cuantos momentos de desventaja en las otras peleas, no tenías que colarte en la competencia.-Dije zafándome de él y poniéndome en supuesta guardia ya de pie. El solo me miro con sus ojos de miel y una pequeña sonrisa, una expresión de disculpa. Volteo los ojos, en aceptación. Ya que, Pensé. Ya no había anda que pudiera hacer al respecto. Leo era un completo necio.

Me agache poniendo una mano en la arena, y deslice mi pierna disparando mi pie hacia los de Leo, tumbando. Le puse una llave, manteniéndolo sobre su estómago, sujetando sus brazos sobre su espalda, de rodillas entre sus piernas. El solo luchaba un poco, como si no pudiera contra mí, cosa que sabía era una completa mentira. Pasaron sus diez segundos, y me aleje de él, y empezó a retirarse. Hay Leo, parece que nunca me dejaras valerme por mi misma, pensé. En eso voltee para ver Aurora caer en el piso de espaldas haciendo volar mucha arena. Iván la miro con expresión serena, mientras ella luchaba para reponerse, y luego puso sus ojos sobre mí. Su expresión parecía acusarme de algo, era dura. ¿Sabrá lo que acaba de suceder? ¿Que Leo y yo hicimos trampa? Pensé. En eso Aurora se levantó, diciendo algo con furia que no pude oír. Parece que también supera a Aurora, pensé preocupada, pensando en ir a ayudar. En eso me llamo la atención un grito de enfadado de Kuranosuke, le daba un rodillazo a la chica de restas en el estómago, pero esta se reponía rápido, y se lanzó sobre ella. La primera que no acaba desmayada con rapidez... Pensé. Luego vi que la chica logro poner a Kuranosuke en el suelo, poniendo su rodilla contra la espina dorsal de Kuranosuke, y jalando de su cabello, cosa que nunca había pasado. Bianca se dio cuenta de esto, ya que estaba cerca de donde Kuranosuke peleaba con la chica de restas, y se zafo del agarre de su oponente para ir hacia Kuranosuke y ayudarla. El chico de piel obscura había recibido un golpe en el pecho de Bianca, y estaba reponiéndose. Luego me vio, y se dirigió hacia mí, parece que le parecí mejor opción ya que estaba sola, Bianca y Kuranosuke peleaban ahora juntas contra la chica macabra de restas. El chico se aventó sobre mí, haciéndome perder el balance por mis distracciones del resto de mí equipo, y logro ponerme en el suelo. Le di un puñetazo en su quijada, y este respondió tirándome un puño brutal en mi ojo. Ah, ese ojo... Pensé, cuando empezó a ver borroso, y luego rojo. Perfecto, ya me abrió le herida, pensé. Le di un cabezazo dirigido a su rostro, pero al no ver bien cayo en su garganta. De igual forma, funciono para zafarme de él y ponerme de pie. Me limpie la sangre del ojo con mi mano, y tire una patada hacia su estómago. El chico se tambaleo, pero me respondió en dado, tirando una patada a mis costillas. Lo esquive, luego tire una patada de lado hacia su rostro. Pero el atrapo mi pierna, y la giro con furia, haciendo que todo mi cuerpo girara en el aire, y caí en la arena cobre mi estómago, perdiendo mayor parte de mi oxígeno. Pareció notarlo, y no se molestó en mantenerme en el piso, si no que se mantuvo de pie, y luego tiro una pata contra mi cabeza, golpeándome en el ojo, que ahora chorreaba sangre por toda mi cara, y el impacto de su patada me hizo voltearme de espaldas en la arena. No perdió su tiempo, y se arrodillo a mi lado para darme un codazo feroz en el abdomen, y para mi sorpresa, probé un sabor metálico en mi boca, y sin poder evitarlo tosí escupiendo la sangre. El chico parecía estar satisfecho, seguro de que me ganaría, y tal vez tenía razón, pues no podía lograr reponerme. Pero este chico parecía querer algo más que ganar, parecía como si quisiera verme morir, porque recibí una bofetada feroz, con el ahora arrodillado sobre mí, y luego estampo una de sus rodillas en mis costillas, haciéndome toser más sangre. Se me dificultaba respirar, y supe que no solo me iba a ganar, si no a tal vez matarme también. Trate de luchar para zafarme de él, pero el solo soltó una risa despiadada, y me tomo del pelo, dándome un puñetazo en la mejilla, y entonces sentí como mi fin se acercaba. Vi que con mi ojo bueno que su codo se disparaba hacia mí, pero luego su cuerpo salió volando hacia un lado justo cuando su codo casi se estampaba contra mi garganta. Eso pudo haberme matado... Pensé, agradecida a cualquiera de mis compañeras que me haiga ayudado, aunque no podía ver. Pero luego confusión me lleno la mente cuando vi que quien estaba parado frente a mí. Era Iván. El chico de piel obscura estaba tirado en la arena, inconsciente. Me repuse con demasiado esfuerzo, logrando sentarme, y alejándome del deslizándome sobre la arena hacia atrás. No podía ser el quien me quito de encima a su propio compañero... Pensé. Luego vi que Aurora se reponía, levantándose, y mirándome con confusión también. Bianca y Kuranosuke tenían a la chica de rastas agarrada contra el suelo, y ella se zangoloteaba tirando patadas, pero luego ellas tres también miraron en mi dirección detenidamente. Que está pasando... Pensé. Oí un timbre en las bocinas del campo de batalla, el conductor hablaba sobre algo de descalificación, pero se oía todo cada vez más lejos, y vi manchas negras en la visión de mi ojo bueno, y lo último que vi fue a Iván parado frente a mí, sus ojos negros sobre mí, y su rostro torcido en una expresión que no comprendí.

Me desperté en una enfermería, Bianca y Aurora estaban sentadas en un sillón frente a mí, recargadas una sobre las otras dormidas. Bianca tenía vendado un hombro, varias heridas con bandas sobre ellas en las piernas, y tenía un gran moretón en su mejilla. Aurora tenía varios moretones en su brazo izquierdo y heridas en su frente y una de sus mejillas. Kuranosuke estaba dormida también, recostada en otro sillón, ocupando todo el espacio. Intente levantarme, pero el dolor punzante de mis costillas me lo impidió, y me di cuenta de que solo veía con un ojo, mi otro ojo estaba completamente vendado ahora. Al volverme a recostar en la cama, un pequeño ruido se generó al parecer, y Bianca despertó de golpe.

-¿Eva?...-Dijo soñolienta-¡Eva! ¿Cómo te sientes?-Tenía los ojos muy abiertos ahora.

-Ah... Me repondré. Pero... ¿Qué paso Bianca?-Ella mi miro confusa.

-¿No te acuerdas? Descalificaron a uno de los chicos por noquear a su propio compañero. Y al pasar eso, nuestro equipo gano automáticamente, aunque solo nos faltaba vencer a la rabiosa de rastas con la que Kuranosuke y yo peleábamos. Después te desmayaste.-Dijo Bianca, no muy segura de la razón por la que había pasado lo que paso. Luego Aurora se despertó.

-¿Que pasa Bianca?... Ah! Ya se despertó.-Dijo Aurora sentándose bien, y mirándome extrañada.-Eva... ¿Tienes idea de porque te ayudo el contrincante del otro equipo? Eso si estuvo raro. Aún más raro que su fuerza, no pude lograr ponerlo en el piso ni una sola vez, y de repente desapareció, y ya estaba frente a ti, y vi que había noqueado a tu oponente.-Dijo recordando todo con una expresión perpleja.

-No tengo idea...-Dije perpleja también.

-Bueno, pero ganamos chicas, y esa callejera de rastas no habrá quedado inconsciente para mi decepción, pero su estúpido compañero nos la puso fácil.-Dijo Kuranosuke, ya despierta, inspeccionándose las uñas. No tenía ni un rasguño, solo tenía una bolsa de hielo contra su espalda.

-Entonces...-Dije, perdiendo las palabras a mitad de la oración.

-Si.- Respondió Bianca.

-Ganamos.- Dijo Aurora, completando mi oración.

-Ah...-Dije. No se sentía tan bien como lo imagine, pues habíamos ganado porque Iván noqueo al chico que estaba a punto de dejarme inconsciente permanentemente. Pero habíamos ganado. Era un hecho. Luego llamo mi atención una figura en la ventana del cuarto de enfermería, sobre las cabezas de Bianca, Aurora y Kuranosuke. Era Leo, y me miraba con expresión distorsionada por lo que sabía era preocupación. Estoy bien, le asegure, formando las palabras con mis labios, pero sin decirlas en voz alta. Kuranosuke pareció notarlo, y siguió mi mirada, volteando su cabeza hacia la ventana atrás de ella, Leo me dirigió una última mirada dolorosa, y se marchó de inmediato. Kuranosuke no logro verlo, y se volteó hacia mí con sus ojos sobre los míos. Me sabe de su mirada violeta cuestionadora, y cerré mi ojo, recostándome hacia atrás.

Me dieron tres días de reposo, pero al segundo día ya estaba arte, tenía que salir de ahí. Aurora y Bianca salían y venían para hacerme compañía, y de vez en cuando Kuranosuke las acompañaba. Bianca me chequeaba el ojo varias veces, más que la enfermera. Estaba muy agradecida por su compañía y amistad en esos momentos, pero ya tenía que salir de esa cama. Las luces estaban apagadas, y ahora no había nadie en el cuarto, y me senté, notando que todavía sentía el dolor en las costillas, pero ahora era mucho más soportable. Me fui al baño del cuarto para ver mi ojo. Me quite la venda, y estaba aún hinchado, pero las heridas ya habían cerrado. Mi dolor en general ya era soportable en su mayor parte, así que me di un baño. Me dirijo a cepillarme los dientes, y suspire en alivio al ver que no me faltaba ningún diente. Oí que alguien cerró la puerta del cuarto de enfermería, y me resigne a ser regañada por la enfermera, o bien Bianca, ya que se pondrían como locas al ver que me levante de la cama antes de tiempo. Pero al salir del baño, me quede helada.

-¿Que no se supone que deberías de estar en la cama?-Dijo Iván, cruzado de brazos, mirándome con expresión dura. Por un momento no supe que hacer, y solo me quede ahí parada, a un par de metros de él. Luego reaccione.

-Eso no es de tu incumbencia, y no deberías de estar aquí, descalificaron a tu equipo.-Dije con voz controlada. El mi miro incrédulo.

-Sí. Si es de mi incumbencia, y sabes ¿porque descalificaron a mi equipo, Eva?- Me pregunto acercándose más a mí. Supuse que él sabía que yo no sabía porque había hecho lo que hizo. Así que permanecí callada.-Porque te salve el trasero.-Dijo deteniéndose a unos centímetros de mí. Él lo hizo... ¿para salvarme?... Pensé, y mis ojos se abrieron sin poder evitarlo a al argumento que acababa de decirme. Eso provoco algo de dolor en mi ojo hinchado y torcí un poco la boca. Iván parecía notar cada cosita que hacía, cada movimiento. Puso su mano sobre mi mejilla, tocando mi ojo hinchado con tal delicadeza que no creí que le fuera posible tener. Deje salir el aire que contenía, y me aleje del.- Si, mi compañero afroamericano te iba a matar haya afuera, e intervine para evitarlo. ¿Te cuesta mucho creerlo?- Pregunto con la misma expresión dura, sin dejar de mirarme. Yo lo mire con confusión, duda, e incredulidad.-No me conoces, Eva. Eso está claro. Y cada vez que intento acercarme a ti, me evitas. Y sé que es porque me tienes miedo, lo cual me hace demandar una explicación de ti, aquí y ahora.-Dijo cruzando los brazos.- ¿Porque me temes, Eva?- Pregunto. Yo solo me quede sin palabras a su argumento tan directo. Sacudí la cabeza. No conozco a Iván, tiene razón, por lo tanto no le debo ninguna explicación. Y también le di la razón en lo de que yo siempre lo evitaba, rodeándolo, y dirigiéndome hacia la puerta. Pero me tomo del brazo, esta vez sin embargo, con una suavidad inesperada.-Contéstame. Ya es tiempo de que dejes de huir.-Dijo.

-Suéltame. No te debo explicaciones. No te conozco. Mis compañeras me esperan haya afuera, así que ya me voy.-Dije jalando mi brazo, pero no zafándolo de su agarre.

-Tus amigas están dormidas, Eva. Es plena madrugada.-Mire el reloj sorprendida. Era la una de la mañana. Eso de no tener ventanas a el exterior podría explicar que perdiera la noción del tiempo supongo. El me soltó y se sentó en uno de los sillones. Yo me quede inmóvil donde estaba parada.-Dime Eva, ¿qué es lo que piensas de mí?-Pregunto casualmente. Eso era difícil. No podía decirle que pensaba que sus profundos ojos negros se parecían tanto a los de los monstros despiadados que mataron a mi madre. Resignada a que no podía salir a esta hora, me senté en lo que sentí más cercas de mí, que era la cama. Tenía a Iván sentado frente a mí, y esperaba que hablara. Bueno, no hay nada más que hacer ahora, pensé.

-No te tengo miedo.-Mentí.- Es solo que...-Dude si debería decir lo siguiente o no, pero me decidí rápido.-Me recuerdas a alguien, es todo. Y ese alguien no era nadie a quien quiero recordar, para ser sincera.-Espere a que me digiera algo, pero solo me miraba, estudiándome.

-¿Me odias? ¿Sin si quiera conocerme?-Pregunto. Dude, preguntándome la misma cosa.

-No, no te odio.-Dije mirando hacia otro lado.

-Entonces, puedes comprender, que lo que hice fue para salvarte, porque me importas, y mucho, ¿no es así?-Voltio a verlo sorprendida, y tuvo silencio por unos segundos.

-¿Porque harías eso? ¿Porque permitirías que te descalificaran a ti y a tu equipo de la competencia solo para salvarme? No me conoces.-Pregunte con verdadera duda.

-Porque si te conozco Eva. Tenía planes aquí, sabes. Pero todo cambio cuando te vi.-Dijo levantándose del sillón, caminando hacia mí. Luego se arrodillo y puso su mano sobre mi rostro, y acaricio mi pelo. Sus ojos más negros que la tinta me miraban con algo que no entendía bien. Su cara estaba muy cercas de la mía, y aunque estaba algo obscuro, podía apreciar muy bien su atractivo rostro.-Yo vine aquí a-Comenzó a decir, pero se abrió la puerta de golpe.

-Vine en cuanto vi que ya no había gente rondando por ahí, es la hora perfecta para venir a verte no crees-Leo de detuvo inmóvil cerrando la puerta detrás de él, mirándonos a mi e Iván con una expresión como si le hubiera caído un balde de agua helada.- ¿Qué demonios hace el aquí?-Grito.

-Shhhh!-Le dije.-Vas a hacer que vengan, y nos van a descubrir-Susurre.

-Quítale las manos de enzima, Iván.-Dijo Leo con un tono frio. Después de unos segundos de que Iván solo miraba a Leo, sin moverse de como estaba, yo me aleje de él y me levante de la cama.

-Sera mejor que salgan de aquí.-Dije.-Ambos, o va a ver problemas.-Espere a que se movieran, pero no pasó nada.

-Supe desde que te conocí en el equipo que eras diferente... Que había algo malo contigo.-Le dijo Leo a Iván.-Si no hubiera dejado que Aurora te detuviera, habrías acabado con Eva fácilmente, cosa que no es normal.-Mire para ver la expresión de Iván, que era dura como una piedra, no parecía para nada intimidado por Leo.

-Te veré en unas horas, Eva. En la ceremonia de los premios mañana.-Dijo Iván simplemente, y se fue.

-¿Qué demonios Eva? ¿Qué hacías hablando con él? Era tu oponente.-Pregunto Leo enfadado, sentándose en uno de los sillones.

-Pues ese oponente fue descalificado por salvarme el trasero.-Dije, sorprendida por mi forma de hablar. Era como si sintiera la necesidad de defenderlo.

-Sí, se me olvidaba. No me malentiendas, me alegra que no te hagan dejado invalida de por vida, pero no significa que ahora él tenga el derecho de venir a pedirte quien sabe que.-Dijo Leo con furia.

-No puede ser, piensas que Iván vino a pedirme algo ¿porque me salvo?-Pregunte enfadada.- ¿Y pensaste también que yo se lo daría?-Pregunte aún más enfadada. El solo me miro sin retractarse.-Sera mejor que te vallas, Leo. No sé cómo permito Zero y Sol que te colaras en la competencia, pero esto nunca debió pasar.

-Así que a él lo defiendes porque te salvo la vida. A mí me desprecias, porque claro, yo no ayude en nada, cierto?-Pregunto ofendido.-Y para que lo sepas, Zero y Sol no me mandan, yo vine por mi cuenta sin que lo supieran, al ver cómo te daban una paliza por televisión. Aunque claro, ahora ya deben saberlo.-Dijo sin una pisca de remordimiento.

-Leo, te agradezco que haigas querido ayudarme, pero tú me conoces, debiste saber que yo podía con esto.-Le dije con voz calmada.

-Ah, pero claro, Iván te rescato de algo de lo que no podías controlar.-Dijo con énfasis. Yo no dije nada, no tenía caso discutir con Leo, era un necio, y la discusión nunca acabaría. El suspiro ante mi silencio.- Bueno, solo vine a ver como estabas, parece que ya puedes ponerte de pie, así que te dejare descansar. Te veré mañana.-Dijo, y yo asentí, sin decir nada. Se fue, y yo me deje caer sobre la cama.

Al día siguiente, desperté a las diez de la mañana, y Bianca, Aurora y Kuranosuke ya estaban en el cuarto sentadas, y arregladas.

-Hola, Eva-chan.-Dijo Bianca sonriéndome.- ¿Cómo te sientes?-Pregunto.

-Mucho mejor.-Mentí, con una media sonrisa.

-Mejor te apuras a alistarte, la ceremonia empieza en una hora.-Dijo Aurora.

-Ah... Rayos, es cierto.-Me pare de un salto, ignorando el leve dolor que me provocaba caminar, y me dirijo a unas ropas que estaban dobladas en un mueble.- ¿Esto es para mí?-Pregunte.

-Sí, Kuranosuke nos consiguió los vestidos elegantes.-Dijo Bianca sonriéndole a Kuranosuke. Me di cuenta de que Bianca llevaba un lindo vestido largo negro, straples, y unos guantes negros que pasaban de sus codos. Aurora llevaba un vestido negro también, pero corto y de tirantes, y una gargantilla negra. Kuranosuke llevaba un vestido largo y brilloso morado. Las tres se veían espectaculares. Luego vi el mío, era rojo y largo, con una cinta que se amarraba atrás de mi cuello.

-Gracias.-dije.-Esta hermoso.-Bianca me sonrió, y Kuranosuke me asintió en respuesta. Fui al baño y me lo puse.

El lugar de ceremonias de Lotus estaba lleno cuando llegamos. De repente unos brazos me abrazaron por atrás.

-¡Eva!-Chillo Sol.- Mírate nada más, estas súper linda.-Dijo soltándome y poniéndose frente a mí para mirarme mejor. Tal vez el maquillaje que Kuranosuke me había aplicado despistaba lo suficiente mi ojo moreteado.

-Gracias.-Me reí de alegría de verla.- ¿Y Zero?-Pregunte.

-Ahorita viene... Ah! Ahí viene, mira.-Indico a la entrada del salón. Y lo vi, vestido formalmente, con un ramo de rosas. Y me lo dio.

-Gracias.-Le sonreí, y sentí mis mejillas sonrojarse.-Son muy... Bonitas.-Dije oliendo las rosas frescas. Me miro por unos instantes con esos ojos gris claro y serenos. Luego, sin decir nada, me abrazo. Después de dos segundos inmóvil, rodee mis brazos sobre el también. Me di cuenta de que tenía los ojos cerrados, y me dio vergüenza, así que los abrí de golpe. Cuando los abrí, Pude ver a Iván desde lejos en el salón, mirándome directo a los ojos, sus ojos negros atravesándome como una flecha. Zero pareció sentir mi tensión, y me soltó, estudiando mi expresión confusa. De repente Leo se apareció atrás de Zero, en un tuxado, bloqueando mi vista hacia donde esta Iván. Los ojos de Leo me recorrieron de pies a cabeza.

-¡Nunca debiste venir, Leo! Nos tenías preocupados.-Le dijo Sol dándole un golpe en el hombro. Leo aparto sus ojos de miel de mí, y solo se limitó a sonreírle sínicamente a su hermana.

-Ya va a empezar la ceremonia, ¡Eva!-Me dijo Aurora apareciéndose frente a mi.-Ah... Hola.-Le dijo a Zero, Sol y Leo. Pero luego se detuvo en Leo.-Tu...-Dijo estudiando el rostro de Leo, y pude ver como él se ponía tenso, apretando la mandíbula, pero no diciendo ni una sola palabra.-Lo conoces, Aurora?-Me pregunto.

-Ah...-No podía ocultárselo a ella. Ni a ella ni al resto de mi equipo. Precian saberlo.-Si, pero es una larga historia, te prometo que te lo diré luego.-Le asegure, y me dirijo hacia nuestros asientos antes de que me hiciera más preguntas. Bianca y Kuranosuke ya estaban ahí.

-¡Bienvenidos! Es un honor para mí presentar el premios de esta gran competencia.-Dijo el locutor por el micrófono.-Habrá diez premios para los diez equipos ganadores, representando a los mejores peleadores de esta generación.-Después de un pequeño discurso, saco una tarjeta grande y dorada, y comenzó a nombrar a todos los ganadores.-Y por último, el equipo compuesto de: Kuranosuke, Eva, Bianca y Aurora!-Dijo con una sonrisa, y se oyeron aplausos. Salió primero Kuranosuke, luego Bianca, luego Aurora, y por ultimo yo de la fila de asientos, y nos dirigimos al escenario. Luego una de las ayudantes del conductor nos dio a cada quien un trofeo dorado en forma de flor de Lotus. Hubo un segundo aplauso, y pude apreciar a Zero, Sol y Leo desde la audiencia, aplaudiendo, y dedicándome sonrisas, y Sol gritaba algo que no oía bien, pero parecían ser porras. Luego vi el par de ojos obscuros mirándome desde el otro extremo de la audiencia, esos ojos de quien me provocaban tanto miedo ahora me provocaban emociones que no había sentido antes.

Capitulo hecho por Jakie