Aquel era el recuerdo de una tarde de verano de bastantes años atrás, cuando Eridan apenas contaba con unos 13 años. Odiaba su existencia, como casi todos los adolescentes pero él lo sentía de un modo especial. Su padre le había obligado a ir junto con su hermanastra dos años menor que él a California con los Makara, en teoría porque tenía asuntos que atender y que se reuniría con ellos enseguida.
El chico se encontraba sentado en la terraza de aquella gran mansión, mirando desde arriba como Kurloz, Rufioh y Horuss fumaban unos porros apoyados en la palmera de delante de la casa. Les odiaba también, en especial porque no le habían dejado quedarse con ellos y le habían mandado a cuidar de los niñatos. Si lo analizaba tampoco es que quisiera relacionarse con Kurloz y la panda de alelados con las que se juntaba. Pero cuidar de los críos era insoportable. Dejó de pensar en ello y se estiró en la hamaca donde solía sentarse Dualscar, imitándole en la postura.
Los niñatos eran una coalición de tontos, Gamzee, Vriska y Sollux. El primero le caía bien, estaba callado la mayor parte del tiempo, pero los otros dos eran otra cosa. Vriska era la niña más pesada que conocía, ni siquiera la consideraba de verdad su hermana. Seguro que Mindfang le había puesto los cuernos a su padre para engendrarla, no se parecía en nada a él y no poseía el increíble porte de los Ampora. Y Sollux ni siquiera merecía mención, era un niño solitario y muy tonto que se creía guay.
Eridan ojeaba una revista cuando Vriska empezó a dispararle con una pistola de agua desde el marco de la puerta. El chico levantó la mirada y la miró con hastío, además Gamzee estaba estirado en el suelo justo a sus pies. El Ampora dejó caer una de sus chanclas sobre la cara de Gamzee y se incorporó de la hamaca.
— ¿Se puede saber que tramáis? — preguntó el adolescente molesto.
— No te muevas, Vriska nos ha matado— contestó Gamzee en un susurro y quitándose la chancla de la cara.
— Estamos jugando a los espías, te lo he dicho antes — vociferó Vriska mientras se acercaba y tiraba la pistola de agua al suelo enfadada. Se sentó en el espacio libre de la hamaca molestando al Ampora.
—No, Yo no juego a esas puerilidades — afirmó Eridan, que se sentía demasiado adulto para jugar a aquellas estupideces.— ¿Y Sollux?
— No juegas, no puedo contártelo — contestó Vriska empujándole hacia atrás y estirándole en la hamaca bajo su pequeño cuerpo. En realidad Sollux se encontraba bajo su cama, escondido y jugando a la videoconsola portátil, tampoco quería ser molestado por Vriska, que daba órdenes a todos.
— Eso es ridículo, se supone que soy yo quien os está vigilando — dijo Eridan empujándola un poco. Los hermanastros se encontraban a escasa distancia y aquello molestaba al mayor, haciendo que se sonrojase un poco.
Para el adolescente era imposible no fijarse en los cambios físicos que Vriska había sufrido en el último año. Su figura femenina le resultaba atractiva, y aun que se repetía en la cabeza que aquello era repúgnate, que eran hermanos, no podía evitar posar la mirada en los pechos semi-desarollados de la chica y sus cada vez más redondeadas caderas. Esperaba que la pubertad la convirtiera en un monstruo feo lleno de granos, porque no quería vivir bajo el mismo techo que aquella cría si terminaba siendo guapa.
— Juega con nosotros y te diré dónde está —dijo Vriska que sonrió traviesa. No tenía ni idea de lo que pasaba por la cabeza de su hermanastro y probablemente no hubiera pillado nada más que la mitad de haberlo sabido, pero notaba cuando se ponía nervioso y sabía que aquello significaba que le tenía ventaja.
— Está bien mocosa, supongamos que juego — Eridan la apartó hacia atrás con brusquedad.
— Pues asume que estás atado, no puedes moverte, yo y Gamzee te hemos apresado. Porque tú eres un terrorista que desea la muerte de Sollux. — Vriska tiró del brazo de Gamzee y le obligó a levantarse. Se colocó de rodillas sobre Eridan y le rodeó con los brazos fingiendo que le ataba. — Agente Makara, traiga la pistola, vamos a finiquitar a este perdedor.
Gamzee se levantó y recogió la pistola de agua del suelo. Seguidamente se acercó a la hamaca y apuntó con la pistola a la sien de Eridan. Entonces Vriska le quitó las gafas al chico y las dejó en la mesa donde reposaba la revista que pocos minutos atrás había estado leyendo.
— Esto es ridículo, no quiero jugar Vriska — Eridan alargó los brazos hacia la mesilla en pos de tomar sus gafas pero Vriska apretó de nuevo su cuerpo contra el de él. Gamzee disparó algo de agua sobre el Ampora, que se quejó vagamente.
—¡No pienso decirte donde está Captor! — le contestó de golpe Gamzee saltándose el guion de juego que había establecido la chica. Creía que la morena se enfadaría, pero sonrió satisfecha. Había enseñado bien a su secuaz y ya casi era un buen jugador.
— Agente Makara, no dispare todavía, el perdedor se merece unas últimas palabras — dijo Vriska ignorado a su hermano y su petición de parar el juego. — ¿Últimas palabras?
— En las pelis al final siempre hay un beso, Vris — dijo Gamzee apartando la pistola de la cara de Eridan por un instante.
— Estás rompiendo la dinámica del juego otra vez.
—Pero ¿Qué clase de juego de espías sería sin un beso? — preguntó Gamzee levantando los hombros. Aquello le parecía importante, aún que él no quería besar a Eridan. Y la verdad es que tampoco sabía por qué había dicho aquello.
— Está bien, pero sois los dos unos perdedores — suspiró ella y tras atusarse el pelo volvió a mirar a Eridan. Gamzee volvió a apuntar con la pistola de agua la sien del Ampora y continuaron el juego.— Ahora, como parece que no quieres hablar de dónde está la bomba te daré un beso de despedida, pero no te emociones, tú nunca fuiste un buen amante.
Vriska entornó los ojos y besó los labios de Eridan superficialmente. El Ampora rodeó la cintura de la chica y la atrajo contra sí, devolviéndole el beso de un modo que Vriska no esperaba.
—¡Qué asco¡ — soltó Gamzee al ver como Eridan repasaba con su lengua los labios de su amiga, y empezó a dispararles agua.
Entonces Vriska se separó de su hermanastro confundida y con el flequillo pegado a la frente por el agua.
—Vriska, soy un genial amante, el mejor que nunca tendrás — contestó Eridan siguiéndole el rollo al juego para que ella no preguntase ni se extrañase por lo ocurrido. Si su padre se enteraba quizá le mandaba a una escuela militar o algo peor. — Ahora dime donde está Captor o los que vais a morir sois vosotros dos.
El Eridan adulto volvió a la realidad tras recordar todo aquello. Si lo pensaba, el que había catapultado aquella extraña y rara relación con Vriska había sido él. Él había pronunciado aquellas palabras que los esclavizaron a mirarse de aquel modo tan poco usual entre hermanos, casi como Cesar y Lucrecia Borgia en todos aquellos cuentos históricos que contorsionaban a los personajes como incestuosos e inmorales. Hermanastros, amantes, rivales… Si, la culpa real había sido suya y no de la morena.
El chico sacó su teléfono y miró la llamada de Vriska efectuada desde el teléfono de Gamzee. Dualscar lo había dejado muy claro hacía cosa de un año, si volvían a tener aquel tipo de relación, Eridan se quedaba sin trabajo y en la calle, sin protección ninguna frente a la poli. Y es que aunque el cabeza de familia adorase a su hijo no podía soportarla a ella, que tanto se parecía a su madre. Si Vriska no hubiera sido un clon casi idéntico de MindFang quizá la relación entre los hermanos le hubiera dado igual, pero la morena no podía eludir sus genes.
Los dedos de Eridan se deslizaron por la pantalla táctil del teléfono y pulsaron el botón de rellamada.
—¿Qué pasa? ¿Papi te ha dejado llamar al fin? — contestó al otro lado del hilo telefónico Vriska.
— No seas imbécil ¿qué quieres? — preguntó Eridan. Había eludido la mofa de la morena, pero lo cierto es que ya tenía ganas de colgarle el teléfono sin preguntar siquiera. Había sido sincero con ella cuando habían terminado por cuarta o quinta vez, le había dicho palabra por palabra lo que había dicho Dualscar, que los dos se iban a ver en la puta calle, sin protección de la organización y sin un duro. Ella creía que el mundo era fácil y le había contestado que era un puto cobarde, y quizá tenía razón pero ahora tenía a Feferi y todos aquellos rollos le daban igual. O por lo menos trataba de no pensar mucho en ello, pues la misma Fef le insinuaba constantemente que tenía que cambiar de vida y quizá tenía razón.
—¿Cocinarías para mi algo de meta a bajo coste? Sé que tienes todo el instrumental necesario — el tono burlón de Vriska había cambiado. Sonaba como que de verdad tenía un problema, pero Eridan sabía que no iba a contarle con detalles que pasaba. No, nunca podía ser clara y concisa y contar sus pensamientos con sinceridad.
— No creo, estoy planteándome dejar el negocio… — Eridan se dio cuenta de lo que acaba de decir. ¿Por qué tenía que ser él siempre tan transparente con Vriska? Estaba seguro que ahora ella iba a reírse de él ¿no eran así todas sus conversaciones cuando no eran pareja?
—¿En serio Eridumb? Y ¿qué vas a hacer? Ya lo sé, venderás seguros puerta por puerta para mantener a una de esas chicas cabeza hueca pero muy guapas con las que sales y ¡quizá a un par de bebes gordos! — Vriska empezó a reírse con sorna, detestaba ser esa persona a la que siempre echaba de su vida con un "No entras dentro de mis planes". Era un puto gilipollas.
— Que te jodan Vriska, tú y yo ya no somos hermanos— dijo Eridan sintiéndose dolido. Pensó par así que además Fef era jodidamente lista, aunque Vriska nunca fuera a conocerla.
— No, querido ¡Nunca lo hemos sido porque los hermanos no se follan!— Gritó Vriska al teléfono y colgó sin pensar en que le necesitaba para eludir el castigo de Dualscar.
Eridan tiró el teléfono contra el salpicadero del coche haciendo saltar la carcasa, la batería y la tarjeta de este por el interior del vehículo. No entendía por qué Vriska no olvidaba tampoco a su progenitor. Ella podía huir fácilmente, su papel no era más que el de una transportista y la confianza que depositaba en ella era escasa, basada más en la poca fiabilidad que le aportaba Gamzee que en que confiara en ella. Y es que a pesar de los años Dualscar y el Grand Highblood eran supuestos colegas y compañeros de trabajo, su padre nunca se fiaba de nadie después de lo que le había pasado con Mindfang.
El verano en el que Eridan y Vriska se besaron por primera vez, pasaron muchas otras cosas, como la desaparición de la madrastra del Ampora. Popularmente se creía que la mujer había huido a México olvidando a su hija y a un marido que pasaba demasiadas horas trabajando, pero con escasos 13 años Eridan había sido obligado a ver la realidad de aquel encantador negocio. Dualscar había matado a Mindfang a punta de pistola en el desierto. Y lo peor para Eridan no había sido que su padre le hubiera forzado a mirar cómo le quitaba la vida si no luego ver a su hermanita llorar preguntando por su madre y no poderle contar la verdad.
Dualscar también podría matar a Vriska, aquello había insinuado hacia cosa de un año cuando él le había contestado que no le importaba una mierda lo que hacía con su vida privada.
NA: El EridanXVriska nunca fue una de mis parejas favoritas, pero cuando escribí por diciembre el capítulo de la Delphinum azul (otro fanfic mío) en el que se enrollaban empecé a obsesionarme… Y OMG, tengo quinientos dibujos de ellos juntos en mi libreta de arte… Es enfermizo LOL Así que me sentí obligado a escribir una mierda así, aunque todavía no sé muy bien si al final tienen que acabar juntos o no… ASDFGHJKL Tengo una obsesión con los Ampora recientemente. *Suspira pensando en los largos y violetas tentáculos de esos tres seres* ¡QUE ALGUIENE ESCRIBA DE UNA VEZ UN AMPORACEST HISTORICO RELACIONADO CON MAFIOSOS EN LA LEY SECA DE EEUU Y ME HAGA FELIZ! Quizá lo escriba yo… quizá se lo suplique a Kitt otra vez, porque tengo una pseudotrama ya pensada…
