Estaba siendo un mes de mayo exageradamente caluroso, por lo que un Gamzee adolescente se encontraba con los pies metidos en la piscina y se preguntaba vagamente cuándo tendría la oportunidad de sacarse el carnet provisional de conducir.
Eridan, Kurloz, Horuss y Rufioh estaban enseñado a Vriska a conducir. Eran como una horda de idiotas esperando que la chica les regalase un beso por sus atenciones, pero en el criterio del pequeño Makara, no eran más que unos necios si creían aquello. Pensar aquello era un poco tonto, después de todo estaba basado únicamente en el recelo que sentía porque no le ayudaran a él. Pero lo cierto era que Gamzee no se equivocaba.
Desde la piscina, el chico miraba el coche de su padre, perfectamente aparcado frente a la puerta del garaje. Podía cogerlo, pero no quería acabar estrellándolo contra la verja de la casa del vecino que ya le detestaba bastante. Probablemente no se quejaría, ya que nadie levantaba la voz a su progenitor, pero quería que alguien le enseñase cómo debía cambiar las marchas y le sujetase el volante si se ponía nervioso.
Gamzee suspiró sonoramente. También podía chantajear a Eridan a que le enseñara o contaría las cosas que hacía con Vriska. Empezaba a valorar las opciones resultantes de aquella idea cuando Cronus apareció por la terraza.
Llevaba el pelo engominado hacia atrás y parecía que el calor apenas le afectase con aquella chupa de cuero negra que ocultaba la camiseta blanca ceñida a su cuerpo. Desde hacía tiempo Gamzee no podía evitar que su "tío" Cronus fuera alguien atractivo, pero lo pensaba deseando parecerse un poco a él. Lo había intentado, pero no le gustaba como le quedaba el pelo con aquella substancia pegajosa.
—¿Qué te pasa, enano? — preguntó Cronus revolviendo el pelo de Gamzee, para después sentarse en una hamaca cercana y encenderse un cigarrillo. Él había ido a la casa en pos de contarle unas cosillas al padre del chico, secretos de Caliborn que podían cambiar el curso de las transacciones, pero en último momento se lo había pensado mejor. Le gustaba aquello de tener en sus manos a aquel estúpido traficante que jugaba a ser como su hermano mayor o el gran Highblood.
— Ya no soy un crio ¿sabes? — dijo Gamzee algo molesto. Dudaba que el Ampora fuera a ayudarle, después de todo, hacia mucho que ya no le llevaba cigarrillos de chocolate como cuando era niño.
—Ya veo — contestó el Ampora echándose el pelo hacia atrás y apagando el cigarrillo contra su bota. — ¿Ya tienes el carné de conducir provisional?
Gamzee lo miró asombrado y negó con la cabeza.
— Todos están enseñando a Vriska, ella ya casi lo tiene— dijo Gamzee pensado que si quizá fuera una chica no se meterían con él en el instituto por ser gay y seguramente tendría a quinientos fans dispuestos a ayudarle.
— Pues yo ahora tengo un rato — dijo Cronus mirando el reloj. Su cita con Caliborn y Handmaid era en unos minutos, pero no iba a ir. Tenía intención de hacerles sufrir un poco, que creyeran que les había contado toda la mierda que sabía de ellos y sus tretas al Makara jefe.
Aquella frase iluminó los ojos de Gamzee. Al fin alguien iba a enseñarle.
Tras coger el Ford Mustang blanco de Cronus y hacer que el adulto perdiera la paciencia con la poca destreza del pequeño Makara, que era incapaz de recordar cómo debía cambiar las marchas y arrancaba siempre en segunda, se sentaron sobre el capó a descansar. Lo cierto era que no lo había hecho tan mal, pero el Ampora tenía poca paciencia. Estaban en un descampado algo alejado del centro. No había ni un alma y en el suelo habían quedado varias marcas de las ruedas del coche ya que le había enseñado a derrapar.
— ¿Entonces tú crees que podré conseguir el carnet provisional pronto?— preguntó el Makara emocionado. A pesar de la exasperación de su profesor, él tenía la sensación de no haberlo hecho del todo mal.
— Claro, enano — dijo Cronus sacando de su chupa de cuero la caja de cigarrillos y dejando entrever sin querer que llevaba una pistola en el cinturón. Encendió un cigarro con su zippo y miró al chico.
Gamzee tenía la mirada fija en la cadera del Ampora. Su padre tenía algunas armas como aquellas, pero nunca les había dejado tocarlas. Decía que eran para los adultos, ni siquiera había dejado a Kurloz aprender a disparar. El chico estiró su mano y cogió la pistola del cinturón de Cronus, que si un poco reticente al principio le dejó cogerla. La miró cuidadoso fijándose en cada detalle de esta. El cañón tenía una pequeña decoración y su tacto era frio.
— ¿Por qué llevas esto?— preguntó Gamzee pasando un dedo por la decoración del metal.
— Bueno, lejos de lo que la gente pueda decir, es para defenderme — argumentó el adulto fijándose en si el seguro estaba puesto. Normalmente siempre lo dejaba, pero las posibilidades de que Handmaid apareciera con el fin de coserle a balazos eran amplias, así que lo había dejado tal cual.
— ¿De quién? Papá dice que son para matar, y que si no tienes a nada que matar es mejor que ni las mires — Gamzee colocó la pistola hacia delante, como si fuera a disparar a un blanco alejado e inexistente. — Yo creo que son bonitas.
— Y por sorprendente que me parezca, estoy muy de acuerdo con tu padre— contestó Cronus alargando el brazo para coger la pistola. Gamzee recogió el brazo hacia atrás sin soltar la pistola, mientras el Ampora hacía fuerza para recuperarla.
Sin darse cuenta, más por acto reflejo, el adolescente tiró de la pistola hacia atrás y se disparó. El sonido ensordeció ligeramente los oídos de Gamzee que se apartó enseguida dejando caer el arma al suelo. Junto el arma cayó Cronus.
— Gamzee, ha llegado el momento de que conduzcas solo — dijo entrecortadamente Cronus tras lanzar un grito. Volteó su cuerpo y Gamzee pudo ver como apretaba con su mano derecha sobre una herida en el abdomen.
—Pe-pe...— balbuceó el chico arrodillándose junto al cuerpo de Cronus.
—Niño idiota, me da igual los peros, llévame a hospital — gritó Cronus creyendo las palabras de un antiguo compañero de trabajo que le había dicho que el dolor que ocasionaba una bala en las tripas era el más intenso que un hombre podía experimentar.
Gamzee agarró a Cronus y lo arrastró hacia el coche, dejando un reguero de sangre que le asustaba. Todo él estaba angustiado ¿cómo se suponía que debía proceder? ¿Y el arma? Recostó a su tío sobre los asientos traseros y se sentó frente al volante. Iba a hacerlo bien, se dijo.
El menor de los Makara recordaba aquello estirado sobre el suelo de la terraza del ático de su hermano. Cronus no había muerto por un agujero de bala en el abdomen, pero la culpa le carcomía cada vez que recordaba cómo había sucedido aquello. Pronto se cumplirían diez años de la muerte del Ampora, era por aquello que Kurloz le había insistido en que fuera a verle.
Kurloz salió a la terraza con una cajita metálica, papel de liar y una botella de agua. En aquella la caja llevaba la hierba que el mismo cultivaba, lo hacía más por hobbie que porque le gustase fumarla pero sabía que su hermano si disfrutaba de aquellos placeres.
—Me han dicho que tú y Vriska la habéis liado un poco—dijo Kurloz sentándose al lado de Gamzee, que acaba de incorporarse y había empezado a seleccionar la hierba en un lado de su mano mientras sacaba un papel de liar. Kurloz así mismo desmontó un cigarrillo y dejó el tabaco sobre la hierba.
—Sí, vamos a hacer nosotros el cristal — dijo Gamzee prensando la mezcla sobre el papel semitransparente. Sabía que su hermano quería cuidar de él, pero se sentía un poco agobiado por el mismo hecho.
— ¿Por qué? ¿Os hace especial ilusión? — preguntó el mayor de los Makara robándole el pitillo al otro y encendiéndolo. Aspiró el humo y lo dejó pasar a través de su garganta, imaginando el recorrido que realizaba por el abrasador calor que le atravesaba.
—Creo que perdí la pasta para la compra, no me acuerdo — Gamzee tomó el pitillo y se estiró en el suelo, entrecerrando los ojos y mirando al sol medio oculto entre las nubes. — El caso es que tampoco sabemos muy bien cómo vamos a hacerlo.
Kurloz rio por lo bajo. Aquello era propio de Gamzee, perder cosas y cargarle el muerto a la pobre Vriska. Una vez de pequeños él había roto la consola de Captor y Gamzee, en vez de asumir que Kurloz la había roto, dijo a todo el mundo que había sido Vriska. La pregunta real era, por qué aquella chica no lo mandaba a la mierda de una vez por todas. Su vínculo siempre había resultado fuerte, quizá por tener la misma edad o porque en cierto modo tanto Vriska como Gamzee se sentían muy abandonados por el mundo.
—Papá te daría el dinero si se lo pidieras, lo sabes ¿no?— Kurloz miró la expresión de sorpresa de su hermano, seguramente no había caído en ello.
—No, no, pero ahora hay un chico… No puedo despedirle sin más— tras decir aquello Gamzee se sonrojó ligeramente, pero lo disimuló robándole el porro a su hermano. No estaba seguro de querer hablar de Tavros con su hermano, pero tenía que admitir que era su excusa perfecta para sonreír.
—¿Un chico? — preguntó Kurloz poniendo una expresión burlona.
—No quiero hablar de eso — sentenció el menor de los Makara.
—Vale — agregó el chico para robarle el pitillo de nuevo.
—Bueno, en realidad sí quiero hablar de ello, es que es jodidamente guapo…— Empezó a decir Gamzee colocándose las manos en la cara casi como si fuera a arañarse las mejillas.— Se llama Tavros, y dijo que quería conocerme, bueno dijo que para saber si le gusto tenía que hacerlo, pero eso es casi lo mismo.
—No, no es lo mismo, Gam — contestó Kurloz arqueando una ceja, a lo que Gamzee contestó haciendo una mueca dramática. — Y ¿ya tenéis dónde cocinar?
Gamzee negó con la cabeza y fijó sus ojos en un avión que pasaba por encima de sus cabezas seguramente en dirección al aeropuerto McCarrant. Sobre el azul del cielo el avión dejaba un pequeño rastro a su paso, por culpa de aquellos putos aviones no podía mirar las estrellas de noche, aunque también por culpa de la contaminación lumínica de los casinos y un sinfín de ruido más.
— Pero tenemos que pensar putísimamente bien dónde lo vamos a hacer, Eridan me dijo que deja un olor nauseabundo y que se nota mucho— dijo Gamzee fantaseando con que era él el tipo que encontraba el lugar ideal, y que aquel Tavros le adoraba un poco por ello. No entendía mucho por qué quería tanto impresionar a aquel chico, pero quería. Quizá era la persona con la que merecía ver las estrellas en el desierto, quizá…
—¿Has pensado en los bunkers del desierto? Los que se usaban para las pruebas químicas en los años 40— Preguntó Kurloz. Sabía que aquellos lugares estaban vigilados ocasionalmente, pero había formas de eludir aquella vigilancia. Él mismo había encontrado allí un montón de cadáveres pertenecientes a jóvenes adeptos a una secta años atrás, la policía le había torturado a preguntas y hasta habían tratado de echarle la culpa de los muertos. Pero Kurloz solo había estado allí de casualidad.
Gamzee negó con la cabeza, pero era cierto que aquellos lugares podían brindarles una oportunidad.
—¿Puedes enseñarme ese lugar, bro?
—Claro —. Kurloz apagó lo poco que quedaba del pitillo contra un cenicero de cristal que tenía al lado. Tenía que sacar el tema de Cronus pero siempre era complicado.— Este año…
—No voy a ir al cementerio, voy a ir con Tavros a algún lado — dijo Gamzee de golpe. Toda aquella pantomima para cerciorarse de que no hacía gilipolleces le sacaba un poco de quicio. Ya no era un niño de diecisiete años, no iba a repetir las tonterías intentadas por aquel entonces.— Aunque él aún no lo sabe.
Kurloz pasó una mano por la cabeza de su hermano, se preguntaba si era que al fin había asumido que la culpa no era suya.
—No voy a ir al cementerio, voy a ir con Tavros a algún lado — dijo Gamzee de golpe. Toda aquella pantomima para cerciorarse de que no hacía gilipolleces le sacaba un poco de quicio. Ya no era un niño de diecisiete años, no iba a repetir las tonterías intentadas por aquel entonces.— Aunque él aún no lo sabe.
Kurloz pasó una mano por la cabeza de su hermano, se preguntaba si era verdad que al fin había asumido que la culpa no era suya.
NA: Siento el retraso, para mi habitual costumbre de actualizar, me estoy muriendo de ataques de tos. Pero soy feliz porque mi familia solo me quiere cuando estoy enfermo. *.* Hasta me han traído chocolate negro guay y eso es como muy asdfghjk Pero lo malo es que no puedo viciarme y mis horas se pasan frente a mi PlayStation en modo llanto…
Pinsel D34CM43, te odio por escribirme siempre los reviews en guest. ¿Cómo te contesto? Sobrecargas mi atrofiado cerebro. Lejos de lo que piense mi madre, porque me quiere, soy tonto ¿Sabes? Me colapso fácilmente xD
