Capítulo 12: Mis peores miedos.
-¿La Rosa Blanca? -Pregunto confundida.
¿No era ese el grupo de Resistencia Anti-nacionalsocialista que repartía propaganda en universidades e institutos?
-Así es. Aunque la verdad es que La Rosa Blanca lleva marchita demasiado tiempo. El antiguo dirigente era mi hermano, pero eso cambió cuando lo asesinaron como supongo que sabrás.
-Yo creía que tú también estabas muerta.
-Bueno, eso es lo que cree todo el mundo. -Rie.- Aunque claro, para sobrevivir, tuve cambiar algunas cosas de mi propia identidad. Como por ejemplo mi nombre. Ya no soy Sophie Scholl, sino Irenka Scholl, ciudadana polaca residente en Múnich. -Sonríe abriendo la puerta, invitándome a pasar.
A diferencia de las demás casas de ese empobrecido barrio, la casa de esta misteriosa mujer era de un aspecto acomodado, con decoración muy elegante y muebles de la última colección.
-Bienvenida a mi humilde hogar. -Me ofrece asiento en un sofá rojo con una pequeña mesa delante.- ¿Quieres algo de beber?
-¿Tienes té verde?
-Por supuesto, todo sea por mi invitada más importante.
¿Su invitada más importante? ¿Qué importancia tenía mi persona para ella?
Vuelve a la inmensa habitación, con una taza de té, una copa de ron y una bandeja repleta de dulces.
-Bueno, creo que te debo una explicación acerca de esta invitación tan inesperada.
-Opino lo mismo. -Digo sonriendo.
-Bien. La verdad es que llevo bastante tiempo observándote, pero eso te lo explicaré después. La Rosa Blanca solía trabajar como una resistencia pasiva contra el nacionalsocialismo;claro, que esto tuvo tiempos mejores. -Dice despacio, bebiendo ron de vez n cuando. Parecía que le costaba hablar del tema.- Sin embargo, cuando mi hermano murió, La Rosa Blanca se disolvió inmediatamente y apenas quedamos tres miembros, incluida yo, de los cuáles uno ha sido asesinado y otro se ha desentendido del tema. Mary, sabemos que mantienes un contacto muy directo con el Führer, y te necesitamos para que La Rosa Blanca resurja de sus cenizas y con ello pase a ser una resistencia activa.
-Pero, ¿por qué yo? Seguro que hay personas que tienen una relación más estrecha con es hombre.
-Sí, pero Adolf Hitler tiene bajo sospecha a cualquier persona que se le acerque, menos a ti. ¿Cómo va a sospechar de una bella mujer aria? -Dice sonriendo, tomando un pequeño pastel francés.- Con esto, lo que te quiero decir es que eres absolutamente necesaria para acabar con el caos en el que está sumida Alemania y sus gentes. Además, contamos con apoyo inglés, por lo que tu seguridad está más que garantizada.
-No creo que sea capaz de ayudar, Irenka.
-Mary, llevas diez años escapando de las garras de Adolf Hitler. ¿De veras crees que no serás capaz de ayudarnos?
Esa mujer tenía razón. Llevaba una década escapando de ese hombre. Y aún así, tengo miedo. Miedo de quedarme estancada y no poder seguir; miedo de perder mi voluntad de lucha entregarme a los brazos de mi propia muerte; miedo de perder todo...; miedo de perder a Garry.
¿Qué es lo que me ha impulsado a venir aquí? ¿Mi instinto de supervivencia o las ansias de derramar la sangre de aquel hombre?
Si de verdad fuera mi supervivencia lo que me mueve a actuar, no habría entrado a esta casa, habría vivido como una mujer aria cualquiera, fanática del Führer y de su política.
Por otro lado, si lo que me hace actuar son los deseos de venganza, ¿por qué no le arrebaté el arma al Führer? Era la oportunidad perfecta para mover mis fichas; los peones del rey contrario no estaban colocados en el tablero, y habría sido fácil hacer un jaque mate.
¿Qué fue lo que me paralizó? La respuesta la veo clara ahora. mis miedos. Y ahora es el momento de dejar mis miedos atrás. Moveré mis fichas, ya sea en solitario, o formando parte de La Rosa Blanca.
-Está bien. Acepto tu propuesta. ¿Qué es lo que debo hacer?
-No tan rápido, Gelbe Rose. Hay unas pautas que debes de llevar a cabo antes de nada, sino, no serás más que comida para los lobos.
-Adelante, soy toda oídos.
