N.A.: Y aquí va uno de los capítulos que más me ha entretenido escribir y que más ha gustado en mi círculo de amigos. A partir de aquí ya se resuelven algunas dudas y ya se pueden intuir las respuestas para otras.

Como siempre, muchas gracias por leer. Disfrutad del capítulo.

~DasGoldenTruth~

Capitulo 17: Voces.

La luz que antes entraba entre las cortinas de mi habitación se ha escondido entre las nubes.

Se han llevado por la puerta de mi casa a quien introdujo un rayo de esperanza en mi vida. A esa pequeña niña que con su única sonrisa o mirada es capaz de derrumbar cualquier muro de acero.

¿Donde llevará mi tía a Jaia? ¿Decidira su existencia llevándola a un campo de exterminio como Treblinka? La misma Irenka me lo confirmo. Ninguna niña aria ha sobrevivido tras caer en las garras de Hitler. Ella morirá y la culpable no sera otra persona que yo misma. No he sido capaz de proteger a Jaia del peligro, ¿entonces de verdad voy a ser capaz de protegerme del Führer?

Que estúpida soy. Podría a ver mentido, pero ya se sabe que ese no es mi punto fuerte.

Debía de haber seguido por otro camino, vivir en el anonimato para adorar con fervor como cualquier mujer aria al asesino que era el líder de toda Alemania y la mayoría del territorio de Europa Occidental.

Pero no; ya se me pasó una vez por la cabeza esa idea, y la rechacé.

Ya es tarde como para lamentarse, quieta no voy a hacer nada.

«Eres una cobarde», ríe una voz en mi cabeza.

¿Que? Debo de estar volviéndome completamente loca.

«Sabes perfectamente que no serás capaz de salvar a todos los judíos del mundo. Ni siquiera te pudiste salvar a tí misma aquella vez tras el piano. Tuvo que sacrificarse tanta gente por tí...», se queja la voz. «Si no fuera por tu tía, estarías muerta. Apuesto a que te llevarías una sorpresa si la conocieses mejor.»

¿A qué se refiere? ¿Mi propia conciencia me está retando? Créeme, soy capaz de hacer todo lo que me proponga sin nadie.

«Adelante, veamos de lo que eres capaz...»

Me levanto de la terraza y me pongo ropa cómoda, lo que siempre suelo llevar.

Salgo por la puerta principal y me paro en seco.

«Y, ahora, ¿a donde piensas ir?»

No lo se, no confío en nadie que pueda ayudarme.

«Yo no estaría tan segura..

Pero, ¿a quién puedo recurrir? Parece que esta voz intrusa en mi cabeza si lo sabe.

«Si te lo dijese... El espectáculo sería muy aburrido.»

Así que a parte de no ayudarme, va a reírse a mi costa. Genial, menuda conciencia tengo.

«Si de verdad fuese tu conciencia, te diría a quien debes visitar. Pero mi trabajo no es facilitarte el camino.»

Suspiro y miro las calles que recorrí anoche con Jaia y dónde me encontré con Garry. ¡Eso es! ¡Irenka!

«Pero que lista eres...», dice la voz en un tono sarcástico demasiado notorio.

Comienzo a andar rápidamente por esas calles, ignorando a esa voz, que pretende que pregunte por su nombre. La verdad es que no, no pienso preguntarle a una voz de mi cabeza por su nombre si solo es mi mera imaginación.

«¿Ah, si? ¿Eso piensas? Bueno, ya rectificarás cuando veas que llevo razón en todo.»

Llego a la casa de Irenka y toco tres veces a la puerta. Oigo voces dentro, pareces dos mujeres mayores. Una de ellas es Irenka, quien abre la puerta. Tal vez esta demasiado ocupada atendiendo a una pequeña niña para buscarle una nueva familia.

-¿Mary? -Dice Irenka. Parece ser que mi visita le viene de improvisto.

Miro dentro de la casa, viendo, como suponía, a una niña pequeña, agarrando la mano de... ¿Mi dama de amarillo?

«Sorpresa...»