N.A.
Capitulo 19: Seducción.
-¿Qué haces aquí? -Pregunto a mi dama de amarillo.
-Viveka, ¿te ha seguido? -Pregunta Irenka.
Mi tía mira al suelo y suelta la mano de la pequeña Jaia.
-Viveka, respóndeme. -Vuelve a preguntar Irenka, con firmeza.
-Tengo que irme, Sophie.
Ella intenta marcharse, pero Irenka y yo la detenemos.
-¿No crees que me debes una explicación?
-Mary, yo... -Dice nerviosa. Es la primera vez que la veo de tal manera.
-Viveka, siéntate. -Dice Irenka.- Tenemos todo lo que queda de día para hablar.
Mi tía se sienta, a regañadientes, mirando al suelo.
-Bien, ¿que quereis saber?
-¿Que relacion tienes con Mary? -Pregunta Irenka, aún sabiendo cual era nuestra relación, como para asegurarse.
-Soy su sobrina. Me acogió cuando mis padres murieron. -Respondo, contundente, sin dar muchos detalles.- ¿Y de qué os conocéis Irenka y tu?
-Bueno, somos viejas amigas. -Suspira y sonríe.- Supongo que ya no te lo puedo ocultar.
Tras explicarmelo todo detenidamente, entiendo la situación. Supongo que juzgue demasiado pronto a mi tía.
-¿Por qué no me dijiste que trabajabas para La Rosa Blanca? -Pregunto a mi dama de amarillo.
-¿Por qué no me lo dijiste tú? -Responde mi tía con otra pregunta.
-A ver, chicas. -Dice Irenka, intentando calmar el ambiente.- Da igual quién no haya contado nada a quién, o quiénes son los miembros restantes. Creedme, lo que verdaderamente importa ahora es recuperar la antigua Alemania. Ya ajustaremos cuentas después.
-Está bien. -Dice mi dama de amarillo.- ¿Cuál es el cometido de Mary?
-Conseguir informacion sobre el Führer y sus relaciones mas estrechas. -Respondo.
-Pero... -Dice mi tía mirando a Irenka.- Eso es peligroso, Sophie. ¿Cómo le has asignado esa tarea?
-Tu sobrina es muy valiente y siempre va con paso firme. No tendrá problema para acercarse a Hitler.
-Pero, ¿y si los tiene? Tu eres quien mejor sabe que ese hombre es demasiado voluble.
-Si, pero es un hombre, y los hombre no suelen pensar con esta cabeza. -Responde Irenka señalando su frente.
-Sophie, mi sobrina no es de ese tipo de mujer. -Dice mi dama de amarillo, seria.
-No quería insinuar eso, Viveka. Tu sobrina no necesita llegar a eso que tu estabas pensando para controlar a un hombre.
Escucho atentamente la conversación sin intervenir. ¿Seducir a Hitler? Tal vez, pero yo no tengo ni idea de como hacerlo. Ni siquiera de cuán lejos querrá llegar ese hombre conmigo.
-De todas formas, sería difícil hacerlo. He escuchado por ahí que tiene una amante.
-Claro, Eva Braun, ¿no? -Pregunta mi tía.
-Si, eso creía yo. La chica es una tal Isabella.
-¿Su sobrina? -Decimos mi tía y yo al unísono.
-Ah, ¿es su sobrina? No tenía ni idea.
La conversación continúa con un matiz similar a las que llevaban a cabo las ancianas de mi calle sobre los vecinos, así que dejo de prestar atención.
Debería proponerme seriamente eso que ha mencionado Irenka o Sophie, o lo que sea.
«¿Estas segura? Te meterás en problemas si las cosas salen mal.», dice la voz de mi cabeza.
Lo se, pero las cosas saldrán bien. Tal vez seduciendo a Hitler sea capaz de ganar terreno a mi favor.
«Te estás metiendo en la boca del lobo y te aseguro que no volverás a salir...»
