N.A.: Y aquí está el capítulo 24 Lamento que este capítulo haya llegado con un día de retraso, pero no he tenido el tiempo suficiente durante la semana como para haberlo terminado para su día. Probablemente, el capítulo 25, también llegue con algo de retraso. Como mucho uno o dos días.
Disfrutad del capítulo y gracias por leer.
~DasGoldenTruth~
Capítulo 24:Rododendro.
-¿Ocurre algo, Mary? -Pregunta el soldado de ojos grises.- Estás pálida.
Es entonces cuando reacciono y sonrío, mirándole a los ojos:
-No es nada, no te preocupes. Simplemente, -Susurro, acariciando su mejilla.-, te echaba de menos.
Disimulo, aunque no miento. Realmente había echado en falta a ese soldado. ¿Cuánto tiempo hacía que no le veía? La verdad es que he perdido la cuenta, pero lo que sí sé, es que nunca había tenido tantas ganas de ver a una persona. Con Garry me siento protegida. Él llena en mí un vacío que nadie pudo completar nunca, ni siquiera mi dama de amarillo con su empeño en que siempre estuviese feliz y sonriendo a pesar de las circunstancias.
Él me sonríe con esa hermosa sonrisa capaz de disipar la oscuridad en el mundo.
-Yo también te he echado de menos, Mary. Me preocupé al no tener noticias sobre tí.
-Bueno, digamos que he tenido unos días bastante ajetreados. -Susurro sonriendo.
Él responde a mi comentario con una carcajada tímida y suave, con la cual, me atrae a sus labios tomándome por el mentón. Comienza a besar mis labios con modestia, suavemente y dándome a entender que sus intenciones son de lo más inocentes, sin ningún atisbo de lascivia. Yo correspondo a sus labios, en ese roce recíproco de besos y caricias que nos proporcionamos el uno al otro. Es entonces cuando él introduce una de sus cálidas manos bajo mi chaqueta, para acariciar la piel que cubre ese trozo de tela negra. Al principio esa acción me tensa, pero al sentir las delicadas caricias que le dedica a mi cuerpo magullado, me dejo tocar, entregándome a esos labios que me volvían tan loca. Yo también decido acariciar su suave piel, la cual parecía cuidar con mucho aprecio, pues nunca había visto a un hombre con una tez tan delicada. Sus fuertes brazos, los músculos de su pecho y abdomen, él en su totalidad me estaba volviendo loca. Sus caricias en mi cuello me hacen suspirar, y sus intensos besos en mis labios hacen que mi cuerpo cada vez desee más y más a ese soldado de ojos grises.
Sin embargo, el problema llega cuando esas mismas manos arrebatan de mi cuerpo la chaqueta que antes me cubría, dejando ver de par en par esas heridas que me propinó Weissbeck.
Entonces me separo de él bruscamente, para volver a ponérmela, pero ya era demasiado tarde. Garry había visto mis heridas y me miraba con preocupación.
-Mary, ¿qué te ha ocurrido? -Pregunta acercando una mano de nuevo a mi chaqueta y esta vez, sin resistirme, me la quita, y comienza a observar una a una las lesiones de mi cuerpo, deteniéndose en un moretón de mi hombro el cual no lucía muy bien.
Miro a otro lado sin poder responder, pues las lágrimas invadían mis ojos. Pero no, no iba a dejar que Garry me viese llorar otra vez.
-¿No me vas a responder? -Pregunta levantando mi rostro con delicadeza para obligarme a mirarle a los ojos.
Niego, poniendo mi mano sobre la suya, que acaricia mi mejilla.
-Garry, no puedo decírtelo... -Suspiro, cerrando los ojos.- Perdóname...
Y antes de que yo vuelva a abrir los ojos para perderme en los suyos, grises como el cielo que cubre las calles de Múnich en invierno, vuelve a rozar sus labios con los míos, en un beso tan delicado que apenas alcanzo a sentir.
-Mary, hace varios días, por no decir semanas, te pregunté que si me permitirías protegerte de todo mal que pudieran causarte. ¿Tienes ya esa respuesta o debo esperar más?
-Necesito más tiempo Garry. -Susurro mirándole a los ojos.
Ciertamente, y ahora más que nunca necesito más tiempo para pensar en la respuesta a esa pregunta. Primero estaba el tema de Weisseck. Me sentía corrompida por dentro al haber dejado que un ser tan despreciable se aprovechara de mí a su antojo. ¿Cómo iba a dejar que Garry me protegiese habiendo ocurrido tal cosa con un hombre? Yo ya no soy ninguna niña..., me arrebataron mi inocencia y me he convertido en una mujer de la manera más ruín posible. Me hubiera gustado cederle tal honor a un hombre del cual estuviese verdaderamente enamorada, como a mi soldado de ojos grises, pero ya es muy tarde para arrepentirse o lloriquear por lo ocurrido.
-Entonces intentaré convencerte para que aceptes mi propuesta. -Rompe el silencio, mirándome a los ojos con su preciosa sonrisa del marfil más codiciado.
-¿Cómo? -Pregunto emocionada, poniéndome cada vez más roja al escuchar sus palabras.
-Bueno, el otro día estábamos haciendo un registro de todas las viviendas de Dachau y no pude evitar ver esto en una tienda de las afueras. -Dice con una sonrisa de oreja a oreja, levántandose del sofá para buscar algo en el bolsillo de la pulcra chaqueta del uniforme de las SS.
Entonces me tiende una pequeña cajita, adornada con un lazo en color azul celeste. Antes de que la curiosidad me mate, abro la cajita, la cuál portaba una pulsera de bisutería fina, un accesorio algo caro como para que un simple soldado raso pueda permitirse comprar.
-¿Es para mí, Garry? -Pregunto, tomando la pulsera entre mis dedos.
El fino accesorio era de oro, con pequeñas piedras en verde y azul oscuro, casi violeta, alternandose unas con otras.
-Por supuesto. Pensé que el color de la pedrería resaltaría con el precioso color de tus ojos y el reflejo de tu pelo. -Dice con una enorme sonrisa, aún mayor que la anterior, y con un leve rubor en las mejillas. Entonces toma mi mano, para ponerme la hermosa pulsera.
-Vaya, gracias... -Susurro, observando como sus manos me ponen la pulsera con gran habilidad.- Pero no puedo aceptarla, Garry. Ha debido de costarte mucho y no me siento merecedora de tal joya.
-Mary. -Susurra juntando su frente con la mía, haciéndome notar su aliento en mis mejillas, mientras que agarra fuertemente mis manos.- Ninguna fortuna o joya más preciada del mundo podría equiparar lo mucho que me importas. Y no vuelvas a decir que no te mereces tal cosa, pues te mereces esto y más. Lamentablemente, no encontraré nunca una joya o piedra preciosa que sea más bella que tú.
Entonces sonrío como no lo he hecho en los últimos días, notando como unas pequeñas lágrimas quieren abandonar mis ojos para dibujar su cauce en mis mejillas.
-Gracias Garry. -Susurro abrazándome fuertemente a él.
-Gracias a tí por aparecer en mi vida, Mary.
Tras pasar esa intensa sesión de besos y caricias con Garry, la cuál me ha dejado un dulce sabor a miel en los labios, vuelvo a casa. Seguramente solo estaría mi dama de verde haciendo sus tareas, ya que mi tía estaría negociando con un importante empresario el precio de un local, el cual ella quiere convertir en un bar nocturno, y a su vez, en nuestro nuevo lugar de reunión, más seguro y con una buena tapadera. Incluso sería una buena manera de conseguir nuevos integrantes para La Rosa Blanca, y con ello, más posibilidades de conseguir nuestros objetivos.
Conforme entro en la casa, mi dama de verde me avisa de que han llegado varias flores sin remitente. Un ramo de Rododendro blanco, con pequeñas manchas de color rosa. Según la hoja que me ofreció Irenka, estas flores significan ''peligro''. ¿Hay algo que le inquiete como para enviar tales flores con tal significado? Tal vez lo mejor sea comprobarlo por mí misma.
Entonces salgo de casa y pongo rumbo a la vivienda y centro de operaciones de la dirigente de La Rosa Blanca.
Llamo a la puerta, dando tres fuertes golpes, como siempre, y ella corre a abrir sin tardar.
-¿Mary? ¿Qué haces aquí? -Pregunta la mujer de ojos verdes y con el rostro plagado de pecas, invitándome a pasar.
-¿No habías enviado un ramo de flores a mi casa? Según los apuntes que me diste las flores significan ''peligro''. ¿Ha ocurrido algo que deba de saber?
-Mary. -Dice con franqueza.- Yo no he enviado ningunas flores. De hecho, la última vez que hablé con tu tía fue esta mañana. ¿Qué necesidad habría de mandar un ramo de flores si puedo realizar una llamada de teléfono? Las flores siempre se usan como último recurso. Por si nos espían o algo parecido, por ejemplo. Ándate con cuidado, Mary. Si te han llegado unas flores con ese significado quiere decir que te tienen vigilada. No des ningún paso sin consultarnos.
¿Me tienen vigilada? ¿Quién podría estar interesado en mis movimientos? Aunque, para ser sincera, me preocupa bastante el hecho de saber que alguien me está siguiendo. ¿Y si es algún soldado enviado por Isabella con las mismas intenciones que Weissbeck? ¿Y si es el mismo Weissbeck?
Las dudas no son pocas y mi mente está hecha un lío.
-Por eso mismo, -Continua Irenka.-, deberías marcharte ya. No podemos dejar que descubran el único sitio que tenemos para refugiarnos de momento. ¿Sabes algo de tu tía? -Pregunta, compañandome a la puerta.
-No, aún no. Supongo que tendrás noticias suyas cuando vuelva de hablar con el vendedor del local. -Salgo de la casa, despidiéndome de la mujer, para volver por donde había venido.
Pero algo me detiene, una mirada, escondida entre las sombras se clava en mi espalda. Esos ojos, al parecer grises, me intimidan de tal manera que decido marcharme a toda prisa a mi casa, con la esperanza de que no me sigan ni planeen nada que ponga en peligro mi seguridad.
