Lo sé, me tomó una semana. Lo siento :c


28 de septiembre del 2012

Las cosas habían mejorado de cierta forma desde el día en que Kurt entró por la puerta de su cuarto en el hospital. Primero, le habían dado de alta y ahora estaba descansando en su casa. Sí, su casa. Luego de lo que pasó sus padres no lo buscaron ni lo llamaron para saber cómo estaba, y mucho menos fueron a verlo en el hospital. Así que cuando apareció en la puerta de entrada, luciendo roto, frágil y apenas sosteniéndose de Blaine para estar de pie, ellos solo dijeron "Hola" y volvieron a sus vidas normales.

Lo segundo que había cambiado, era que ahora tenía a Blaine constantemente en su casa haciéndole todo tipo de comidas y sopas que encontraba en internet y que según él tenían "cientos de proteínas y hierro que te ayudaran a estar más saludable pronto". Era testarudo y a veces era frustrante, pero era Blaine y su preocupación era genuina, así que no importaba en realidad. De alguna forma ahora eran amigos, muy cercanos, y Sebastian no quería admitir que se sentía bien tener a alguien cuidándolo y con quien hablar mientras seguía su tratamiento en casa.

Lo tercero y último que había cambiado en su vida, era que Kurt lo visitaba seguido también, no tanto como Blaine, pero sí cada fin de semana. Kurt tenía que asistir a sus clases en NYADA, pero los viernes en la tarde tomaba un vuelo a Lima para poder verlo. Él insistía en que no era ningún problema, pero Sebastian no era tonto y sabía que volar cada fin de semana entre estados era costoso, mucho en realidad, y que Kurt apenas podía permitirse eso. No se quejaba, claro está, el verlo entrar por las puertas de su cuarto cada viernes en la noche era maravilloso, y él se encontraba a sí mismo esperando a que llegara ese momento durante toda la semana.

No habían vuelto a tocar el tema de su relación pasada, por el contrario hablaban de cómo Sebastian se sentía, cómo era la vida de Kurt en Nueva York, de sus clases, cuando estaba Blaine hablaban de la escuela y de New Directions, y algunas veces veían películas. Kurt siempre trataba de escapar del tema, y naturalmente Sebastian no iba a presionarlo.

Sin embargo, aquel viernes en la noche por fin salió el tema. Kurt había llegado a las 9 del aeropuerto y como estaba cansado decidieron ver una película. Estaban buscando una comedia en la web cuando Kurt habló.

—Sebastian, tengo que decirte algo— Su tono era serio y eso lo preocupó. Cerró su laptop y concentró toda su atención en él, cuando Kurt entendió que él escucharía, prosiguió—. Yo…yo estoy…estaba saliendo con alguien antes de enterarme de lo que te había pasado, antes de venir a Lima.

Sebastian sabía que la vida de Kurt seguiría, incluso se había torturado imaginándolo con otros chicos, pero al oírlo era difícil de procesar. Entendía a la perfección que no tenían ningún derecho de sentirse mal o celoso, pero aun así su corazón se contrajo un poco. Tragó saliva y asintió porque, honestamente ¿qué más podía decir o hacer?

Él lo miró de esa manera que decía que estaba empezando a frustrarse, pero siguió hablando.

—Su nombre es Adam, y básicamente él estuvo a mi lado cuando llegué a Nueva York, luego de todo lo que pasó entre tú y yo— Kurt respiró hondo—. Cuando me enteré de… esto, tomé el primer avión para venir a buscarte y lo dejé en la cuidad sin darle ninguna explicación. Adam… él estaba algo molesto ¿sabes? Pero no porque hubiera huido a ver a mi ex novio, sino porque estaba preocupado. Él es una buena persona, muy buena de hecho. Supe desde ese día en el hospital que había algo no estaba haciendo bien, que estaba cometiendo un error. Al principio yo no lo entendí…o no lo quise ver más bien. Cada viernes yo estoy aquí, cada fin de semana, el único momento en la semana en la que Adam y yo podíamos vernos ¿entiendes?— tomó una larga pausa. Por un momento, Sebastian temió que lo que venía era Kurt diciéndole que no volvería, que tenía que estar más tiempo con el tal Adam—. Él trató de ser comprensivo al principio, y trataba lo más que podía para que nos pudiéramos ver durante la semana, pero simplemente no era posible y cada día me fui dando cuenta de lo miserable que lo estaba haciendo sentir. Entonces me pregunte qué era más importante para mí. Realmente nunca quise cuestionarme eso, porque simplemente no es…correcto. Pero lo hice un día, y adivina qué— Kurt lo miraba fijamente, con una expresión casi cansada.

—No lo sé— dijo temeroso.

—Aunque parte de mí cree que es la cosa más tonta y masoquista que vaya a hacer en toda mi vida, elegí…esto. Te elegí a ti a pesar de todo el dolor, a pesar de todas las inseguridades que siento y que no puedo dejar de asociar con el pasado. A pesar de todo eso, te elegí. Cada vez que compraba el tiquete, cada vez que me subía al avión, en todos esos momentos te elegí sobre Adam. Él es absolutamente maravilloso y se merece alguien mejor que yo, que sólo le causé daño. Así que… cuando fui a hablarle al respecto hace unos días, él terminó conmigo, lo cual es justo. Fue una conversación difícil y Adam dijo todo lo que sentía, al igual que yo.

Kurt miraba al techo para ese momento, y no volvió a hablar, así que Sebastian hizo la pregunta que lo estaba carcomiendo.

—¿Qué significa exactamente que me elijas a mí?— no tenía muchas esperanzas. De hecho, cualquier cosa que viniera de Kurt era ganancia, así que quería saber.

Kurt lo miró durante un momento largo, muy largo, y entonces suspiró. Se acercó a él lentamente, sin pronunciar palabra alguna. Sebastian se paralizó, sabía qué venía, conocía esa mirada en los ojos de Kurt y aun así no podía creerlo. Los movimientos de Kurt eran demasiado lentos, como si estuviera esperando que lo rechazaran. Entre más se acercaba, sus sentidos se llenaban de Kurt. Podía sentir su aliento en sus labios, y percibía además el olor de su loción mezclado con el aroma de su cabello. Sebastian cerró los ojos y aguardó en la oscuridad. Cuando finalmente, finalmente, sus labios se tocaron fue maravilloso.

Una corriente de energía recorrió todo su cuerpo, todo. Era como si todos sus puntos sensitivos se hubieran acumulado en sus labios y todo lo que podía sentir era ser besado. Los labios de Kurt eran tan suaves como los recordaba y el toque suave de su nariz en su rostro era idéntico. Inició como algo muy casto, hasta que Kurt puso su mano en la parte trasera de la cabeza de Sebastian, entrelazando sus dedos en su cabello. Un suspiró entrecortado hizo que los labios de Sebastian se abrieran y Kurt lo besó con más profundidad. Mientras sus lenguas chocaban ninguno pude evitar gemir suavemente. Sebastian tomó a Kurt de la cintura y lo acercó. Cuánto había extraño eso.

Cuando se separaron, Kurt respiró hondo.

—Significa que te perdono.

Sebastian sabía que esa frase venía acompañada de condiciones y promesas, que tendrían que ir al infierno y volver para poder recuperar lo que tenían antes, para que Kurt volviera a confiar en él. Y eso estaba bien. Tal vez en el futuro habrán momentos en los que todo el asunto vuelva durante una pelea, posiblemente habrán muchas heridas en el corazón de Kurt que curar -considerando todas las veces que ha sido traicionado por las personas en las que confiaba-, y estaba el hecho de que aún viven en diferentes estados… Pero si Kurt era tan valiente como para darle otra oportunidad, si era capaz de ver algo valioso en Sebastian, él haría todo lo posible y más por llenar de felicidad su vida todos los días.


Gracias por haber leído esta historia. Realmente consideré eliminarla y nunca publicarla, pero me alegra que haya gente que apreciara esta historia. Me alegra haber cambiado de opinión :)