Resumen: Para celebrar el cumpleaños de Carlitos deciden tomar un descanso y regresar al lugar que los vio nacer, pero sus tres amigos están preocupados, pues el chico decide hacer una confesión esa misma noche y no saben hacia quien de ellos será. Fic con motivo de cumpleaños 2 de 4: Carlos. Bromance y mucho humor.
Advertencias; Romance chicoxchico.
Capítulo único #2: No pueden decirte que no.
Estaban en serios problemas; muchos más serios de los que creían que podrían tener en cuanto decidieran, aún sin saberlo, dar el verdadero motivo por el cual ambos deseaban hacer una fiesta de cumpleaños lejos del tumulto.
Extrañamente, y puesto que Carlos es una persona alegre y amante de las fiestas, él también había apoyado la idea de tomar un vuelo de última hora y festejar su próximo aniversario de vida en Minnesota, lugar que los vio nacer y donde entablaron aquella amistad que nunca terminaría. Pasara lo que pasara.
Es por eso que aquellas palabras que el chico amante de los cascos pronunció, habían sido como un balde de agua fría caer sobre su cuerpo.
«¿Cómo conquistarías a una persona de la cual no estás segura de sus sentimientos hacía ti?».
Primero; su voz parecía haber huido de su interior por tiempo indefinido. Después, sus manos comenzaron a sudar y creyó que los cambios de ropa que estaba por guardar en la maleta, caería sin remedio alguno. Y no era para menos, pues Carlitos, su querido amigo y la razón por la cual últimamente sentía sensaciones extrañas en el estomago cada vez que lo veía, le estaba preguntando a James, la forma más segura de cerciorarte que a una persona en especial le gustas.
Y por lo que James le había dicho hace nada, estaba seguro que no estaba hablando de una chica.
—¡Kendall! ¡KENDALL!
El chico de la cara bonita entró corriendo a su habitación justo cuando por fin se había decidido a tomar aquel libro que por tanto tiempo Logan le insistió que leyera; "Los hombres son de Venus y los tontos de Marte, pero es imposible no amarlos". Si, largo nombre pero no por ello significaba que sería un libro tonto si era el chico listo quien se lo había recomendado.
—¿Ocurre algo James? Pareces alterado —dijo con un tono de sarcasmo gracias a la molestia de aquellos gritos.
James pareció captar su mensaje, así que se cruzó de brazos y lo miró con cierto recelo.
—Venía a darte noticias interesantes sobre Carlitos, pero si interrumpo algo importante puedo contarte después.
El joven alto sonrió al ver a Kendall soltar el libro en la cama y un gesto claro de querer tragarse sus palabras. Era obvio que estaba ansioso por escuchar lo que James tenía que decirle.
Desde hace tiempo, James había descubierto los sentimientos de Kendall hacia el inocente Carlitos una noche que el rubio dormía de una forma poco común, pues había pasado la noche hablando entre sueños, y lo único coherente que salía de la boca del líder de Big Time Rush fue el nombre del latino.
A partir de ahí, el más alto se pasaba los día tratando de obligar que Kendall explicara la razón por la cual soñaba tan seguido con Litos, hasta que no tuvo más remedio que contarle que el más pequeño de la banda le atraía mucho. Aún no sabía muy bien de lo que se trataba, pero de lo que si estaba seguro era que no podía dejar de pensar en Carlos.
—¿Me vas a decir sí o no? —reclamó el rubio al bonito.
—Está bien, pero nada más porque en verdad es algo increíble y que no puedo evitar guardar por mucho tiempo —dijo James quitando por completo su cara molesta —. Acabo de hablar con Litos ¡y no vas a creer lo que me contó!
—¡¿Qué?! ¿Qué es? —preguntó Kendall un tanto ansioso.
—Él-está-enamorado.
Las palabras parecía salir despacio y cada vez más agudas. A partir de ese momento, todo ocurrió como en cámara lenta y en realidad no sabía que pensar.
—¿D-de quien? —preguntó inseguro.
—No lo sé —dijo James como si fuera lo más obvio del mundo—. Pero eso no es lo importante, aquí lo interesante es que se trata de otro chico.
Otro chico.
Otro chico.
Otro chico.
Aquellas palabras llegaron a su cabeza al mismo tiempo en que el más bajito esperaba por una respuesta. Desde el lugar donde metía y sacaba cosas de la maleta podía ver al par de amigos hablar, y como a este punto ninguno de los tres ignoraba el hecho de que a Carlos le interesaban los hombres, él y Logan, quien estaba justo a su lado empacando sus propias cosas, no pudieron evitar estar atentos a la conversación.
Carlos seguía pensando que su voz era lo suficientemente prudente como para que los demás ignoraran lo que estaba diciendo.
—Tú eres experto en conquistas, James —dijo el bajito con muchas ilusiones plasmadas en su rostro—. ¿Podrías decirme como saber si a alguien le intereso?
Por su parte, James abría y cerraba la boca si emitir palabras; extrañamente tanto para Kendall como para Logan, aquél era un comportamiento poco común en el chico lindo.
—B-bueno, yo… —James volteó a ver fugazmente a un alarmado Kendall—. Es obvio que estás hablando de ese chico misterioso del que me has contado, pero yo soy experto en chicas, no en, ese tipo de… ¿Romances?
El rostro de Carlos estrujó el corazón de los otros tres chicos presentes en aquella habitación; parecía triste, desesperado por encontrar una respuesta.
—No estés triste, amigo —dijo Logan tratando de hacer que esa desesperanza desapareciera del rostro del más bajito.
—Estoy seguro que sea quien sea ese chico, siente lo mismo por ti.
Después de decir esto último, Kendall se puso nervioso, pues Carlos dirigió su mirada hacia él y con los ojos muy abiertos, enrojeció tanto, que salió corriendo de la habitación excusando que aún le faltaban cosas por empacar antes de marcharse al aeropuerto.
—¿Por qué no se lo has dicho? —preguntó Logan a Kendall.
—Aún no lo sé… —respondió automáticamente—. Espera… ¿Qué? ¿Tú sabes lo que siento por Carlos?
—Se te nota a dos kilómetros de distancia —dijo el chico listo con burla—. Te lo explicaré bien, amigo; él me dijo que la persona de la que está enamorado es carismático, listo, y muy popular con las chicas.
Fue en ese momento en que los tres se quedaron callados; algo muy extraño estaba sucediendo.
—¿Se dan cuenta de que esa descripción puede ser de cualquiera de nosotros tres? —preguntó Logan.
—Tú nunca has sido popular con las chicas —le dijo James.
—Lo es desde que alcanzamos la fama internacional —le recordó Kendall dándole un coscorrón al más alto—. Espero que no seas tú porque entonces no sabría de dónde saca que eres listo.
James imitó las últimas palabras de Kendall con gesto exagerado. El joven rubio sólo rodo los ojos.
—¿Qué haremos? Creo que todos tenemos la misma posibilidad de ser el enamorado secreto de Carlitos.
El chico listo del grupo hizo pensar a sus dos amigos. Algo se les tenía que ocurrir para no crear un verdadero caos.
…
—¿Puedo pasar? —preguntó el rubio sabiendo que el latino se encontraba solo en la habitación que compartía con Logan.
—¡Kendall! —el rostro de Carlos se iluminó cuando vio a su amigo entrar—. ¡Pasa! Ya estoy terminando mi maleta.
El líder de la banda sonrió ante el tierno rostro del joven, así que hizo a un lado su nerviosismo y se sentó en la cama justo frente a Carlitos. Si, definitivamente estaba tranquilo con aquella mirada inocente observándolo fijamente.
—James es un tonto —dijo Kendall para después ver a Carlos borrar la sonrisa de su rostro. No comprendía nada—. Me refiero a que no podría decirte como conquistar a otro chico porque él sólo sale con chicas.
Carlos se quedó pensando un momento; parecía no estar seguro de lo que estaba escuchando. Inmediatamente borró esa mirada de su rostro y volvió a la postura de antes; feliz y animada.
—¿Qué harías tu en mi lugar? —Después de preguntar enrojeció con violencia—. Digo, ¿Cómo se lo harías saber?
—No sé si esté bien aconsejarte… ¿Estás seguro de que quieres saber mi opinión? —preguntó Kendall con preocupación.
—¿Bromeas? ¡Eres el más indicado! Tienes carisma, eres listo y vuelves locos a las chicas.
El corazón de Kendall se aceleró; esas eran las palabras exactas que Logan había dicho sobre el enamorado secreto de Carlos.
—B-b-bueno… ¡Hump! —aclaró su garganta al saber que había comenzado a tartamudear—. Sólo díselo. No tienes nada que perder; además, como ya te dije antes, estoy seguro que esa persona siente lo mismo por ti.
Los ojos de Carlitos brillaron y Kendall sintió que no lo soportaría más, así que se levantó rápidamente y a paso veloz llegó a la salida.
—Como un tip, podría decirte que lo hagas esta noche. Nadie podría decirte que no en tu cumpleaños, Litos.
Y antes de salir, guiñó un ojo, provocando una enorme sonrisa y un fuerte rubor en el rostro del más pequeño.
…
La hora había llegado.
En cuanto llegaron a Minnesota se instalaron en la casa Diamond, pues era la más grande de las cuatro familias, y aunque Sylvia, Joanna y Jennifer decidieron volver a sus propias casas, los chicos decidieron pasar la noche ahí. La casa tenía suficientes habitaciones como para que cada uno de los chicos tuviera un cuarto para él solo. Además de que Brooke estaba feliz de que su pequeño retoño pasara la noche en casa.
Eran las 2:00 de la mañana y ya sólo quedaban ellos cuatro en el pequeño salón donde habían realizado la reunión familiar en honor al cumpleaños del chico más tierno de BTR.
—¿Verdad o reto? —preguntó Kendall a Logan.
—¡Ya me cansé de este juego! —dijo un divertido chico pálido.
El ambiente era perfecto, pues a pesar de que sólo lo acompañaban tres personas, Carlos no podía pedir más; estaba pasando un importante día con sus mejores amigos.
—¡Anda! ¡Una última ronda! —rogó el chico del casco.
—Bueno, pero sólo porque es tu cumpleaños. Y después iremos a dormir —el joven lo pensó un rato hasta que por fin se decidió—. Verdad.
—¡Excelente! Ahora dime, ¿has sentido cositas por alguien desde que tú y Camille terminaron? —preguntó interesado el rubio.
—¡Cambio a reto! —soltó Logan casi en un grito.
—¡CASTIGO! —gritaron los otros tres, señalándolo con acusación.
Logan bufó molesto. Definitivamente no quería responder a esa pregunta, y esa fue la razón por la cual los demás no insistieron.
—Bien, ¿Cuál será mi castigo? —preguntó inconforme.
—Eso lo decidiré después, ¡y nadie puede objetar porque es mi cumpleaños!
—Técnicamente ya no lo es; son las 2:00 del día siguiente —dijo Logan con aparente lógica.
—Ya decidí cual será tu castigo —dijo el latino aparentemente ofendido mientras le entregaba un tazón grande y de cristal—. Prepararás nuevas botanas.
Logan gruñó al mismo tiempo en que James y Kendall soltaron un largo «¡Uhhh!» en tono de burla. Carlos parecía muy divertido con ello.
—Creo que deberíamos parar —dijo un divertido Kendall cuando vio a Logan desaparecer rumbo a la cocina.
—¿Bromeas? ¡Es divertido hacerlo enojar! —comentó James al mismo tiempo en que chocaba palmas con Carlos.
—Iré a ayudarlo —mencionó Carlos levantándose de su lugar—. Tal vez me disculpe… Un poco.
La iluminada sonrisa de Carlos salió del salón, dejando solos a James y a Kendall en un lugar donde por un momento, reinó el silencio.
El chico lindo no esperó más tiempo y tomó asiento al lado de su querido amigo para iniciar una conversación "secreta".
—¿Hoy es el gran día? —preguntó interesado.
—No lo creo —dijo Kendall desanimado—. Cuando me pidió consejos, parecía estar seguro de querer hacerlo durante su cumpleaños, pero resulta que, como dijo Logan, ese día pasó, y con ello mi esperanza de ser la persona a la que Carlos ama.
Ahora fue el turno de James en darle un fuerte coscorrón a su amigo.
—¡Auh! ¿Por qué hiciste eso? —preguntó tratando de no levantar la voz.
—Porque te creí más listo que eso. ¿Prefieres quedarte con la duda en vez de ir y decirle a ese chico que te gusta y harías cualquier cosa por verlo feliz? Eres un cobarde Kendall Knight.
Aquellas palabras le habían dado el coraje que necesitaba para ir a la cocina, sacar a Logan a empujones y pedir hablar con el reciente cumpleañero a solas de una vez por todas.
James se levantó como si se tratara de un resorte en cuanto vio a su amigo dirigirse a la cocina de su casa; parecía muy emocionado al ver tanta determinación en el rostro del rubio. Pero esas emociones no duraron en ambos, pues justo antes de llegar a la cocina, Logan salió a toda prisa, topando irremediablemente con Kendall. Este último lo vio a los ojos y vio que estos estaban vidriosos y aparentaban mucha tristeza; tenía el corazón destrozado.
—¿Logan? ¿Estás bien? —Kendall parecía muy preocupado por su amigo.
—¡Logan! —gritó James en cuanto lo vio casi al punto del llanto, impidiendo que el pálido le respondiera al rubio.
El chico apretó los labios en señal de impotencia en cuanto vio a James y rápidamente se apartó de Kendall para correr hacia el chico lindo.
Kendall estaba más que confundido, pero a pesar de ello, decidió correr a la cocina, pues si Logan había salido de ahí en ese estado de ánimo, no quería pensar que Carlos… Abrió las puertas plegables de un empujón, pero antes de que estas se cerraran, logró ver por un pequeña rendija cómo los chicos que se quedaban atrás se abrazaron y acercaron sus rostros hasta quedar pegados frente con frente.
Parecían bastante… Cariñosos, y al mismo tiempo Logan estaba preocupado y James deseaba comprender lo que estaba pasando con el chico pálido.
Decidido averiguar eso después, buscó a Carlos con la mirada, encontrándolo sentado a la mesa del personal de servicio, con el rostro hundido en sus brazos apoyados sobre la superficie de madera. El chico dejaba escuchar débiles sollozos que le daban a entender a Kendall que estaba llorando.
—¿Litos? ¿Por qué lloras? —preguntó con el tono más suave que pudo.
Carlos levantó su rostro inundado en lágrimas, lo que provocó que el corazón del rubio quisiera salirse por la garganta para poder limpiar con él esos rastros que hacían camino por las mejillas del moreno.
—Él y James están juntos.
—¿Qué? —el rubio no entendía.
—Se lo dije. Le dije a Logan lo que siento por él, pero me dijo que él está enamorado de James… Y que nos lo dirían cuando regresáramos a Los Ángeles —el chico bajito se levantó y lentamente se dejó rodear por los brazos de Kendall para ser consolado—. Me rechazó Kendall. Él Me rechazó.
—Lo siento, Carlitos.
El rubio también deseaba poder soltar una lagrima, pues no soportaba escuchar a ese chico decir lo mucho que le dolía que Logan estuviera con James. Pero debía ser fuerte; tenía que arreglar las cosas.
—No te preocupes, Kendall. Tú no tienes la culpa —dijo Carlos tratando de sorber un poco su nariz.
—No, enserio, lo siento. Todo esto es mi culpa. Fui yo quien te dijo que te animaras a declararte, pero fue por egoísmo puro y no por tu bien
Carlos se separó de su amigo en cuanto escuchó esto; quería verlo a los ojos, pues no comprendía nada.
—Creí que la persona que te gustaba era yo —dijo Kendall suspirando—. Pero creo que me equivoqué.
El bajito se alejó de a poco, sin quitarle la vista de encima; parecía confundido. Muy confundido, y después de una mirada suplicante por parte de Kendall, salió de la cocina para no volver a entrar.
Por su parte, en cuanto lo vio salir, el joven se derrumbó en una silla, preocupado por lo que pasaría de ahora en adelante con él y su querido amigo.
…
Volteó a ver el reloj digital que emitía una llamativa luz roja que aunque no iluminaba por completo la habitación, si fastidiaba y mucho, la armonía de una habitación a obscuras. Sobre todo si tenía el sueño ligero y los hechos de hace apenas un par de horas no te dejaban dormir.
—Debí recordar que los Diamond son algo excéntricos a la hora de decorar —se dijo dando vueltas por enésima vez en menos de diez minutos.
Se dispuso a tratar de dormir un momento antes de que amaneciera, hasta que un rechinido provenir de la puerta de la habitación lo puso alerta. Se levantó e inmediatamente vio una silueta entre el marco y la puerta de roble, reconociendo enseguida de quien se trataba.
—¿Carlitos?
—Amigo —preguntó en un tono dulce pero inseguro— ¿puedo pasar la noche contigo? No puedo dormir y me siento muy triste.
Al contrario de sentirse mal por ser llamado amigo, Kendall sintió alivio, pues tenía la creencia de que tal vez Carlos no volvería a dirigirle la palabra. El joven sonrió e inmediatamente levantó las sabanas de la cama para que el chico bajito se metiera en ellas. Carlos no lo dudó y rápidamente se encontró recostado en la misma cama que su amigo, quien yacía de costado, dándole la espalda a Carlos.
El joven latino observó por unos momentos la espalda del rubio y decidió romper el incomodo silencio que comenzaba a formarse entre ellos.
—Es estúpido, pero… Cuando estábamos en primaria me gustabas, y mucho.
Kendall se giró inmediatamente, provocando que el cuerpo de Carlos rebotara en la cama de forma graciosa.
—Repite eso —dijo el chico tratando de disolver sus dudas—. ¿Q-que quieres decir con eso? ¿Qué significa? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Ya no te gusto?
A Carlos le dio un poco de risa; Kendall se veía gracioso cuando hacía eso.
—No lo sé. Hace mucho que no pienso en ti de esa manera.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Porque… Te creí inalcanzable. Eras el chico más genial de la primaria, el capitán de Hockey, popular con las niñas y el más inteligente hasta que llegó Logan. Yo sólo era un tonto con un casco.
Kendall se dejó caer en la cama, sintiéndose culpable por las palabras de Carlos. Sintió un repentino deseo de abrazarlo, y lo hizo, siendo correspondido por el chico que necesitaba afecto en aquellos momentos.
—Haré que vuelvas a enamorarte de mí. Lo prometo.
Carlos asintió, dándole permiso a su amigo de intentarlo, pues él estaría dispuesto a abrirle su corazón a su primer amor; el chico rubio que conoció en aquella primaria de Minnesota.
El chico no lo pensó mucho y juntó sus labios con los del rubio en un tímido e inocente beso que duró escasos tres segundos, lo suficiente para no borrarle la sonrisa a Kendall en por lo menos una semana.
—¡Ay Dios mío! ¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?!
Escucharon una voz femenina en el pasillo; se trataba de la señora Diamond, la cual no sonaba muy contenta.
—¿Qué fue eso? —preguntó Kendall.
—Antes de llegar aquí, vi a Logan escabullirse a la habitación de James.
—¿Quieres ir a ver como los regañan? —pregunto picarón, el rubio.
—¡SI!
Y de un certero brinco, se levantaron de la cama rumbo al pasillo de la casa con la esperanza de que fuera una noche inolvidable.
Mucho más de que lo ya era.
FIN
Un logro más dentro de mis fics ¡Es mi primer Kenlos! Cortito y el fic más sencillo que he escrito, pero espero que les gustara.
¡No puedo creerlo! ¡Me quedé dormida revisándolo y no lo subí a tiempo! Así que ya pasó el cumpleaños de Carlos, pero no importa, más vale tarde que nunca.
¡Saludos a todos aquellos que gustan del Jagan y el Kenlos! ¡Este capítulo es para ustedes!
Una pareja más tachada dentro de mi lista (planeo hacer al menos un fic con cada bromance dentro de BTR), ya llevo Jagan, Jarlos, Kogan y Kenlos. Así que esperen próximamente un Cargan (bien hecho porque tengo uno que es muy ligero), y un… Ouh! Uh! Ah! … Kames. Lo siento, me estoy preparando psicológicamente para escribir uno de este último. ¡Todo sea por ti amiga!
¡Hasta la próxima!
…Miss GRavedad.
