_4_ Dos flechazos y un triángulo amoroso.
10:30 Am; Domingo...
Los chicos entraron al cafe, no había muchas personas, el lugar estaba casi desierto.
—¡Chicos! ¡Pasen!, —dice Margarita caminando de la barra hacia ellos con la cafetera en la mano.
—¡Hola Margarita! —dice Mordecai con una sonrisa nerviosa en su cara—. Ellos son Jeremy y Chad, nuevos trabajadores del parque.
—¡Hola soy Margarita encantada de conocerlos! —dice dando la mano.
—¡Oh pero que hermosa pajarita!, el placer es nuestro. —contesta Jeremy tomando la mano de Margarita y dandole un beso mientras esta se ríe nerviosa, Mordecai se da cuenta, se pone celoso y los interrumpe con otros temas. Rigby solo se quedaba mirando, así que la conversación le pareció ajena a el y se fue a sentar a una mesa sin esperar a Mordecai, Chad se dio cuenta de las miradas de Rigby y decide seguirlo pero de tras de los dos caminaba Eileen con dos cafés en las manos.
—¡Rigby! ¡Traigo unos cafés express! ¡Son el especial del día! —Dice Eileen colocándolos en la mesa y sacando su libreta—. ¿Que vas a pedir Rigby?.
—Yo quiero wafles con mucha mermelada —dice Rigby mientras la baba le escurría por la barbilla.
—Yo también quiero lo mismo pero sin mermelada, solo con un poco de miel por favor —dice Chad muy educadamente.
Eileen se da cuenta de la voz que le esta hablando y gira la cabeza para ver quien es ese chico, Eileen se le quedo mirando perdidamente por unos segundo mientras reaccionaba..., la chica sintió una flecha en el corazón de una manera muy tierna, sintiéndose de una forma muy feliz y pacifica.
—¡Hola... soy Eileen... es un placer conocerte! —dice quitándose los anteojos y dandole la mano.
—¡Hola, mi nombre es Chad! —saludándola de mano—. El placer es mío. Eileen sentía que se derretía como una paleta de hielo y Rigby ni cuenta se daba; el estaba muy ocupado tomando su cafe.
—¡Enseguida les traigo sus wafles chicos! —la chica se fue a la cocina, apenas podía caminar, las piernas no le respondían y le temblaban mucho.
Chad se le quedaba mirando a Rigby, puso los codos en la mesa y las manos en las mejillas, Rigby seguía tomando su café y comiendo unas galletas de cortesía que estaban en la mesa, mientras... Chad seguía y seguía observando a Rigby como comía, como bebía, como mientras masticaba las galletas las migajas caian de los cachetes del mapache directo a la mesa. Rigby tenia los cachetes muy llenos cuando se dio cuenta de que Chad lo estaba mirando fijamente y perdidamente..., Rigby gira lentamente la cabeza con los cachetes llenos de galletas con café escurriendo y asintió; asiendo la señal de que si "todo estaba bien", Pero Chad solo le contesto tomando una servilleta y limpiandole los cachetes al mapache.
—El café se te esta escurriendo por tu mejilla... —dice Chad mientras le limpia la boca a Rigby—. ¡Si! tienes un poco aquí... ¡Y aquí!... —continua limpiando... El mapache apenas podía tragar lo que tenia acumulado en la boca.
—Hola chicos ¿Ya pidieron? —dice Mordecai sentándose en la mesa junto con Jeremy.
—¡Chicos que les traigo! —dice Margarita con su lápiz y libreta en mano.
Mientras Jeremy y Mordecai pedían su comida, Eileen llego muy rápido al lado de la mesa donde Rigby y Chad estaban y les repartió sus wafles mas nerviosa de lo que ya estaba.
—¡Chicos!... —Dice Eileen dirigida a todos en la mesa colocandose sus lentes—. ¡El Sábado en la noche será la inauguración del Antro! ¡El Vertedero!, me preguntaba si quisieran ir con nosotras.
—¿El Antro?... ¿Vertedero?... —pregunta Rigby con sus wafles en la boca.
—¡Si! ya sabes... Antro, es como una disco pero con música electrónica —Dice Chad
—Ya se lo que es un antro... —dice Rigby con la boca llena y escupiendo al hablar—. Lo que quise decir es que no había escuchado que inaugurarían uno.
—¡Si esta cerca de aquí! —contesta Eileen—. Dicen que el dueño es millonario, ¡Y que el lugar esta cubierto con asientos de piel y diamantes incrustados!.
—¡Baahh!, son habladurías de la gente —dice Margarita llegando con los platos de comida—. Seguro es para traer publicidad... ¡Y que dicen! ¡Vienen!.
—¡Seguro Margarita! ¡Ahí estaremos! —Dice Mordecai muy feliz de poder ir con la pajarita roja. Rigby no tenia de ganas, pero como su amigo iría no dudo en ir, no pensaba dejarlo solo.
Los chicos después de aceptar la invitación de la chicas, terminaron de comer, se despidieron de ellas y se marcharon del lugar en el carrito, Eileen seguía muy nerviosa con Chad, al igual que Chad seguía nervioso con Rigby.
—¡Adiós chicas! —dice Mordecai.
—¡Adiós! —le contesta Margarita alzando la mano.
—Ese chico Chad es maravilloso —dice Eileen suspirando.
—¡Haha!, pero... ¿Y que paso? ¿Te gustaba Rigby? ¿No?... —pregunta Margarita dudosa.
—Aahh... no lo se... Rigby nunca me a visto mas que como una amiga, me quite los lentes para llamar la atención de Chad y de Rigby, pero Rigby solo se preocupaba por soplar su café caliente.
—Bueno... eso lo dice todo Eileen... —colocando su mano en el hombro de Eileen para dar señal de empatía con su amiga, pero la pajarita no sabia nada del beso que ocurrió en el cine entre la chica de Anteojos y el mapache sudoroso.
Mordecai iba manejando el carrito por el parque, pasando el lago, el puente, y luego a la casa de Skips por el equipaje de los chicos. Mordecai siguió manejando: de copiloto era Rigby; atrás de el estaba Chad y junto a el; Jeremy quien estaba ocupado y distraido escribiendo en su celular.
—¡Oye Rigby! —dice Chad Señalando—. mira esos pajaritos, están grises y el negro parece su líder porque los esta guiando.
—Aha... —respondió Rigby recargado en el asiento.
—¡Y mira! —señala Chad al cielo muy entusiasmado—. ¡Dos aviones que van en la misma dirección al mismo tiempo!, ¡Es increíble!,
—Mmm...
—¡Oh! ¡Mira! ¡El viento esta formando un remolino de tierra en aquella parte! ¡Wooow! y toda la basura de aquel bote se esta elevando! ¡Hahahaha! ¡Esa ancianita se cayo de cara por el remolino! ¡Hahahahahaha!, y se le esta levanto el vestido, ¡Hahaha! ¡Mira! ¡Se le están viendo todos los calzones! —continuo diciendo a carcajadas y a pique y pique el hombro del mapache sin surtir efecto.
—Si... aha... —contesta Rigby riéndose un poco pero con los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás ya casi durmiéndose, la comida le había caído de peso y quería quedarse dormido todo el día. Jeremy estaba anotando cosas en su celular y miraba de reojo a su amigo Chad; quien este molestaba con cualquier cosa al mapache solo para llamar su atención, Jeremy ya sabia porque Chad hacia eso, puso los ojos en blanco y continuo escribiendo en su celular.
Mordecai se frena enfrente de la casa y se bajan todos del carrito.
—¡Listo! ¡Llegamos! es aquí donde se van a hospedar —dice Mordecai bajando las maletas de sus nuevos compañeros.
—¡Oh! ¡Chicos! —grita Papaleta desde la puerta de la casa—. ¡Pasen! ¡Pasen! les mostrare toda la casa de arriba abajo.
—¡Genial! ¡Es enorme! —dice Chad sorprendido corriendo hacia la casa.
—Espero tengamos nuestro propio baño... —añade Jeremy subiendo las escaleras y entrando a la casa.
—¡Esperen! ¡¿Que soy su mayordomo?! ¡¿O que?! —grita el arrendajo mientras cargaba todas las cosas—. ¡Mapache no seas flojo y ayudame!, ¡Rigby!... ¡Rigby!.
—¡Lo siento Mordecai ya voy subiendo las escaleras!, ¡Hahahahahaha! —se ríe Rigby corriendo hacia la casa; hasta el sueño se le había pasado.
—¡¿Pero que?!... ¡Rigbyyy!.
