Cuando recuperó la consciencia casi tuvo ganas de aplaudir con las orejas al comprobar que ya no estaba colgado por las muñecas y apenas le molestaba el hombro que, milagrosamente, parecía estar en su sitio. Si no fuera porque volvía a estar en la mugrienta bañera, atado por las muñecas y tobillos, apestando a vómito y sintiendo un par de cucarachas haciéndole cosquillas en sus pies, todo sería perfecto.

- Bienvenido de nuevo, señor Castle. Ha tenido suerte, está a punto de empezar su programa favorito.

Tyson pulsó el teclado de un portátil apoyado en una repisa al lado de la bañera y en la pantalla apareció un numeroso grupo de personas en un prado verde. Parecía un vídeo casero tomado con una cámara oculta. El escritor no reconoció a nadie en particular, pero se notaron los pasos del portador de la cámara acercándose al grupo y entonces lo vio claramente.

Los ojos de Castle se llenaron de lágrimas de incredulidad. Eran imágenes de su propio funeral. Veía a Kate en primera fila, escoltada por Alexis y Martha. Las tres estaban cabizbajas y fundidas en un abrazo. Las tres iban de riguroso negro. Su madre llevaba gafas de sol, pero su hija y Kate no. Por más que miraba sus caras, no podía apreciar los detalles.

Como adivinando sus pensamientos, la cámara hizo un zoom con un primer plano de las tres mujeres. Castle se quedó sin palabras al ver sus ojos enrojecidos e hinchados y sus mejillas surcadas por un reguero de lágrimas. La vista del propio escritor se emborronó al humedecerse sus ojos. Ver a sus seres más queridos destrozados lo estaba destrozando a él también. Quiso gritar que estaba vivo. Quiso gritar que iba a salir de esta. Quiso gritar que pronto volvería con ellas. Pero no lo hizo para no darle esa satisfacción a Tyson.

- ¿Qué tal escritorzuelo? - dijo el muy cabrón pausando el vídeo - ¿Demasiado drama para tu gusto? Pues espera, esto sólo es el principio... a partir de ahora vas a ser espectador de sus vidas... sin tí.

Castle se aguantó con rabia las lágrimas que estaban apunto de brotar de sus ojos y torció el gesto. La pena no servía de nada en estos momentos. Obvió el hecho de que el tipejo hubiese conseguido grabar un acto privado. Tenía que concentrarse en conseguir escapar. Tyson toqueteó el teclado, avanzando el vídeo varios minutos manteniéndolo pausado.

- No puedo resistirme. Esta es mi parte favorita... - le volvió a dar al 'play' y se sentó en el borde de la bañera para verlo él también.

Castle vio ahora el interior de una casa que no logró reconocer, un montón de gente como antes. La imagen se acercó a pasos hasta un grupo, que se apartó a su paso, dejando ver en primer plano a Kate. Su Kate. De pie, sujetada por su padre. Recibiendo las muestras de afecto de amigos y familiares. Cabizbaja, mirada perdida, ojos enrojecidos, labios hinchados, frágil como un cervatillo.

- Lamento su pérdida. - se oyó en el vídeo.

Castle se irguió perplejo cuando reconoció la voz del propio Tyson, algo distorsionada, dándole el pésame a Kate. Vio en el vídeo como la detective levantaba su llorosa mirada. Pronunció un inaudible 'Gracias' que alargó con un 'señor...'

- Matic. Ricky y yo coincidimos en la universidad. Quizás le suene mi nombre, Ricky lo utilizó para un personaje... - se oyó responder.

El escritor no pudo contener la rabia, empezó a respirar agitadamente. Ese hijo de puta se había infiltrado en su funeral y había dado el pésame a Kate. El muy cabrón se estaba riendo de ellos. Era un juego al que Castle no quería jugar.

Furioso como nunca había estado, estiró ambas piernas y asestó un golpe con los talones al portátil. Tyson, embelesado por su vídeo, no reaccionó con la suficiente rapidez y recibió otro golpe semejante en la mandíbula. Castle, llevado por la adrenalina, consiguió impulsarse y rodar hacia delante para asestarle un cabezazo que acertó en toda la cara.

La sangre que brotó de la operada nariz de Tyson, seguramente rota, salpicó a Rick dejando a su desastrosa camisa convertida en un boceto de Pollock. Con el mismo impulso, rodó hacia atrás y cuando sus pantorrillas estuvieron a la altura de su cara, asestó una patada doble que debió de acertarle en la sien, porque el tío cayó inconsciente sobre el borde de la bañera.

Castle lo miró con los ojos redondos, como si no se acabara de creer lo que estaba pasando. ¡Había conseguido noquear a Tyson! Vale. No cantemos victoria. Aún estaba atrapado Dios sabe dónde, atado y magullado. Con no poco esfuerzo, giró sobre si mismo dentro de la cuba de acero y se puso a cuatro patas. Con muñecas y tobillos atados, no pudo hacer otra cosa más que inclinarse por encima del borde de la bañera y esperar no hacerse mucho daño al tirarse al frío suelo de azulejos.

Cayó y rodó sobre sí mismo para evitar el impacto directo, lo había visto hacer en muchas pelis, pero definitivamente a él le faltaba práctica. Se levantó con torpeza y dio unos saltitos con los pies juntos, desde luego no llegaría muy lejos así. Miró a su alrededor con la urgencia y nerviosismo de quien necesita algo que tiene en la punta de las narices pero no lo encuentra.

Siguiendo la cinta transportadora con la mirada, vio la sección de despiece del ganado, donde había unas sierras de mesa, parecidas a las que se espera ver en una carnicería clásica, pero mucho más grandes. Tragó saliva pensando en las pobres vacas y se acercó rápidamente.

Se sentó en la cinta que estaba llena de polvo por el abandono y levantó los pies. Se colocó cuidadosamente poniendo un pie a dada lado de la sierra, lo más separados posible, dejando la soga de escalada que los unía, en contacto directo con los dientes metálicos. Usando sus abdominales se empezó a mover torpemente arriba y abajo esperando que se deshilachara rápido, pues era imposible aguantar el ritmo mucho tiempo.

Cuando vio el primer hilo cortarse gruñó de desesperación, pues iba a tardar muchísimo más de lo que podía permitirse. Se giró para vigilar a Tyson, que seguía inconsciente. Se volvió para seguir a lo suyo, pero entonces oyó una serie de ruidos de maquinaria ponerse en marcha y cuando quiso darse cuenta la sierra había cortado la cuerda moviéndose frenéticamente arriba y abajo y cinta transportadora estaba conduciendo a una espantosa muerte.