- ¿En serio es todo esto necesario? es sólo un chichón y unos estirones tontos - dijo Castle mientras lo subían a la ambulancia inmovilizado en una camilla.

- Es mejor estar seguros, Castle. - dijo Beckett autoritaria.

Ya habían dado la orden de busca y captura para Tyson y su novia. Ryan y Espo, sintiéndose responsables, habían insistido en que ellos se encargaban de la gestión y Gates por teléfono ya estaba lidiando con los federales. Todos insistieron a Beckett en que ella se 'encargara' de Castle, que con eso ya tenía bastante, así que se subió a la ambulancia con él camino a Manhattan.

El escritor llevaba un collarín que no le permitía girar la cabeza para mirar alrededor, estaba pasando el trayecto viendo el techo de la ambulancia y la sonrisa de Kate de reojo, mientras él le novelaba su secuestro.

- ¡Buf! Lo de la sierra no me lo creo - dijo Beckett dándole unos golpecitos en el hombro.

- ¡Pasó tal y como te lo cuento! - se quejó él como un crío.

La detective sonrió y levantó las cejas. En ese momento Castle se inclinó para incorporarse y mirarle a los ojos completamente ofendido.

- Ey, no te muevas, Castle. - dijo ella levantándose y colocándole recostado en la camilla otra vez. Le apretó las cintas y le acarició los brazos. Castle movió una mano al sentir su caricia y atrapó sus dedos. Otra vez juntos, como siempre. Mientras que hace un rato pensaba que iba a morir y nunca más volvería a verla, a sentirla.

Se perdieron en los ojos del otro durante unos minutos, en los que ninguno dijo nada.

Hasta que, como no, Castle rompió el silencio.

- Caray, tienes que contármelo... ¿cómo se llega a localizar un matadero a partir de un acelerante?

Beckett subió las cejas y sonrió apartando la vista mientras movía la cabeza. Le parecía increíble haber pasado de enterrarlo a rescatarlo en apenas unas horas. ¡Cuánto había llorado y qué pronto se le había olvidado!

- Matic. -dijo ella.

- ¿Matic? - preguntó el extrañado.

- Tyson se delató él solo. Sé perfectamente que 'Matic' lo sacaste de 'Katic', esa actriz larguirucha que tanto te gusta. - le aclaró ella suspirando.

- Bueno, no te pongas celosa... me gusta porque me recuerda a ti. - dijo Rick sonriendo.

- ¡Ni de coña! - dijo ella poniendo los ojos en blanco, pensando en la cantidad de películas indies que Castle le había invitado a ver y que ella se había tenido que tragar porque salía esa 'Katic'.

- Bueno, ¿y 'eso' te llevó al matadero correcto? - preguntó él.

Por lo menos Beckett estaba comprobando que el escritor era capaz de mantener una conversación lógica, lo cual a veces era difícil hasta sin haberse golpeado la cabeza.

- Verás, me quedé con la cara del tal Matic, cierto es que la cirugía lo cambió, pero... yo nunca olvido unos ojos.

- ¿No me digas que lo reconociste?

Beckett frunció el ceño al rememorar el momento. Rota por el dolor de haber perdido al amor de su vida, estaba recibiendo el pésame de decenas de personas, la mayoría desconocidos para ella. Cuando el señor 'Matic' se despidió hubo algo en su cabeza que se encendió, algo que le cambió el chip y la puso en modo 'policía'. De repente ya no hubo pena, sólo había una corazonada. Se disculpó ante todos y se fue a un rincón, sintió a su padre seguirla preocupado con la mirada, cogió su móvil y llamó a Gates. Unas pocas palabras entre ambas mujeres pusieron en marcha la operación.

- Kate... - le susurró él para alejarla de su ensimismamiento.

Beckett compartió lo que pasaba por su cabeza en voz baja:

- Pensé que me estaba volviendo loca viendo fantasmas donde no los había. Ha sido duro, Castle. Lo más duro que he pasado en la vida. Tu coche en llamas... 'tus' restos... 'tu' entierro...

A la detective se le humedecieron los ojos. Castle se conmovió al pensar en lo horrible que había sido todo para ella si incluso superaba al dolor de perder a su madre. Apretó su mano fuerte sobre la de ella.

- Cuando Gates me dijo que habían encontrado ese tipo de acelerante, me acordé que Tyson se había criado cerca de un matadero. Era ese matadero.- se le quebró la voz de la emoción.

- ¿Y decías que no habías hecho nada? - le preguntó él con la mirada llena de orgullo.

Castle le sonrió y acarició su mejilla húmeda. Kate se abrazó como pudo a él y dejó que sus lágrimas brotaran para aliviar su alma de toda la tensión que había acumulado.


Estaban entrando por urgencias cuando oyeron un grito.

-¡Papá!

Kate vio como Alexis se abalanzaba hacia su padre y abrazaba a la camilla entera. Detrás de ella llegó Martha, a paso ligero que sonrió a la detective y también se lanzó a la camilla gritando un agudo '¡Richard!'. Los enfermeros se querían llevar la camilla pero no podían con las dos mujeres enganchadas a ella, Beckett les hizo una señal a los muchachos para que les dejaran un minuto.

- ¡Oh, vamos, qué vais a acabar conmigo. Dejadme respirar al menos! - dijo Castle sonriendo mirándolas de reojo a ambos lados.

Ninguna de las dos mujeres se movió ni un milímetro. Beckett contemplaba la escena con una sonrisa.

- Martha. Alexis. Vamos a dejar que le hagan las pruebas rutinarias cuanto antes, ¿de acuerdo?

- Oh, sí, querida. - dijo Martha soltando a su hijo obedientemente.

Kate se inclinó cariñosamente sobre Alexis para decirle al oído que luego podría visitarlo. La pelirroja soltó a su padre con ojos llorosos y seguidamente se agarró a la detective, que la abrazó mientras las tres mujeres, hechas una piña miraban como se llevaban la camilla.

Castle mientras se alejaba, hizo el símbolo de la victoria con los dedos y también hizo el ok, y luego se puso como en un concierto de rock, con los cuernos arriba y abajo. Cosa que hizo reír a las tres.