Primero quisiera daros las gracias ya que el viernes 18 de julio se batió el record de lecturas en un día a este fanfic. Me consta que muchos os releísteis el capítulo 'Paraíso' además de 'Descargado', jeje, viciosillas/os. ¡Gracias por vuestro seguimiento!
La detective tamborileó la mesa de cristal con las uñas, mientras fruncía el ceño y apretaba los labios con la mirada perdida. Castle dejó la copa a un lado y parpadeó mirándola seriamente. Sabía de sobra que Beckett le iba a decir algo importante, pero que necesitaba unos segundos para abrir la puerta de su muro.
Kate levantó la mirada a sus ojos y él enseguida vio un brillo especial, ya no fruncía el ceño aunque permanecía seria. Ella se inclinó hacia él extendiendo su brazo y ofreciéndole su mano, que él inmediatamente agarró con la suya. Pasaron unos segundos en silencio, Rick notó su corazón acelerarse y pensó que como no abriese la puerta pronto, él la iba a echar abajo.
- Cariño...- dijo finalmente Kate - ... escucha, no quería decírtelo hoy, de hecho... bueno, tampoco tenía pesado casarme hoy, yo sólo... quería un día normal, contigo, y bueno, esto no...
"Por el amor de Dios, Kate, di lo que sea antes de que me de una taquicardia y muera aquí mismo" fue lo que hubiese querido decir Castle desesperado. Pero en vez de eso le apretó la mano y esperó pacientemente. Kate tenía un muro que vencer, pero él tenía un tiovivo del que bajarse.
Kate suspiró y sonrió al ver la cara de preocupación que estaba poniendo el pobre. La detective acercó su silla a la de él, en un intento de crear más intimidad, le acarició el brazo con la otra mano y jugueteó con su vello. Por último, antes de que el escritor saltase de la silla presa del pánico, se miraron a los ojos.
- Tengo un retraso. - dijo Beckett finalmente.
Decir que Castle se quedó de piedra era poco. Digamos que cualquier piedra escogida al azar del lugar más árido y desértico del planeta, tenía más signos de vida que Rick en estos instantes. Kate temió por él cuando el color de la cara palideció hasta ponerse a juego con el albornoz blanco.
- Cariño... ¡Castle!...¡Di algo!
Él parpadeó, abrió la boca, desvió la mirada a un lado, volvió a parpadear, volvió a mirarla a los ojos, arrugó la frente, bajó la mirada a la camisa lavanda que cubría su cuerpo. Se quedó mirando unos segundos como hipnotizado por los botones.
- Tres semanas. - dijo Castle finalmente.
- ¿Cómo? Euh... sí, tres semanas de retraso... ¿pero cómo? - preguntó ella volviendo a fruncir el ceño.
- Tres semanas. - repitió Rick todavía en estado de shock.
- Castle... ¿llevas la cuenta de cuando me toca el periodo?
Rick condujo sus sorprendidos ojos para mirar a una no menos sorprendida Beckett.
- Tengo que saber cuándo pedir extra de chocolate en tu café para esos días...
Kate cayó en la cuenta de ese pequeño detalle y le sonrió con ternura. Poco a poco Castle fue recuperando el color y el control de sus músculos. Y entonces lo vio claro en su mente: una pequeña vida podría estar comenzando, un regalo para dos personas que se quieren con locura... y sintió un calor en su corazón indescriptible.
Rick le miró a los ojos risueño como un niño. Kate derretida observándole, bajó la mirada y jugueteó con la costura de la camisa que apenas le cubría los muslos.
- Aún no... - Kate habló titubeante - ... Aún no me he hecho ninguna prueba de embarazo.
- ¿Cómo? ¡Servicio de habitaciones! ¡Ahora mismo...! - Castle, se levantó todo emocionado y fue a echar mano a un teléfono del comedor de la suite, pero notó a Kate aturdida.
Se paró a mitad de camino y volvió sobre sus pasos.
Se acercó a la detective sentada en la silla, se agachó a su lado y le cogió de la mano. Entonces ella cabizbaja habló:
- Con el ajetreo de la boda achaqué el retraso al estrés y además pensé que de estar embarazada prefería hacerme las pruebas contigo, en nuestra luna de miel. Y... - a Kate se le quebró la voz durante un instante pero se repuso. - ... después de tu accidente fui incapaz de hacerme las pruebas... porque la esperanza de poder estar esperando un hijo tuyo fue lo único que me dio fuerzas... no quise romper esa ilusión.
Él le acarició los nudillos de la mano con ternura.
- Y después de encontrarte, pues... pensé que estuviera o no embarazada, lo importante es que te volvía a tener a mi lado para intentarlo.
La detective le miró a los ojos dando su explicación por concluida.
- Y vaya si lo hemos intentado.- comentó él levantando las cejas repetidamente para hacerla reír.
Kate sonrió, se inclinó hacia él y sus labios se encontraron en un tierno beso.
- Aunque si llego a saber que podrías estar embarazada hubiese desplegado otro tipo de técnicas hace un rato. - le susurró Rick.
- Mmmmm. Yo creo que tu técnica hace un rato ha sido perfecta. - le contestó ella tras fingir analizarlo.
- ¿Perfecta? - repitió él con el ego subido.
- Ajam... Aunque tengo curiosidad de qué otras técnicas tenías en mente...
Sin pensárselo dos veces Castle alargó el brazo para coger el bol de yogur de la mesa y se incorporó llevándose a Kate de la otra mano, hasta el diván del dormitorio al que él le había echado el ojo desde que lo había visto y no podía quitárselo de la cabeza.
Ella le entendió perfectamente cuando le hizo un gesto para que se tumbara sobre el diván y obedientemente lo hizo.
Castle se sentó a su vera, dejó el yogur a un lado y muy delicadamente le desabrochó la camisa dejando a la vista las insinuantes curvas de sus senos. Notaba que Beckett no dejaba de mirarle cada uno de sus gestos.
Mojó la cucharilla con yogur y la dirigió teatralmente por el aire hasta aterrizar en la clavícula de Kate. El frío contacto del metal en su piel le hizo sentir un placentero escalofrío. Cerró los ojos y suspiró.
Rick sonriendo complacido por su reacción, deslizó la cucharilla por su piel haciendo un curioso dibujo en forma de espiral que culminó en un pezón que mágicamente se endureció ante el frío. Ella le miró divertida y lujuriosa.
El escritor rió traviesamente y acercó sus labios al inicio del trazado. Beckett movió sus muslos cuando sintió la lengua de Castle lamiendo su piel y sintió su fuego despertar mientras se dirigía lenta pero irremediablemente hacia el final del recorrido.
Lamió, besó y succionó su pezón con una sensualidad que despertaron en ella la lujuria más urgente de satisfacer que había tenido en la vida.
- Castle, Castle, Castle, dámelo todo, sácalo de mí, cómo sea, por favor... - le suplicó agarrándolo de las solapas del albornoz y atrayéndolo encima suyo con una fuerza que al escritor pilló de improviso.
Las palabras de Kate no se referían a nada visceral, sólo le imploraba que la llevara al orgasmo. Rick excitado y abrumado ante sus exigencias, no se atrevió a decirle que necesitaba ir un poco más despacio, así que se puso manos a la obra y sólo esperó que ella se conformara con una visita especial.
Bueno, a ver, encuesta al público: ¿Queréis salto temporal o queréis leer la 'visita especial'? Hacédmelo saber por reviews o private messages o a gritos a la pantalla del ordenador, lo que prefiráis, jejeje.
