Capítulo 7

-¡Cállate, Aohmine, te digo que no fue así! -le gritaba un alto chico de ojos rojos y cabello bicolor.

-Sí, claro… como tú digas, Bakagami -se burlaba de él el chico moreno. Ambos chicos caminaban por la acera de regreso a sus casas discutiendo como siempre en su extraña relación de amistad-enemistad, cuando de pronto el moreno se detuvo. Kagami no tuvo otra opción que detenerse también y miró hacia donde miraba Aomine.

En la cancha de al lado se llevaba a cabo un partido de baloncesto infantil, seguramente de los mismos niños del barrio que se perseguían jugando con el balón. Kagami se preguntó que de eso llamaba la atención de Daiki, cuando entonces lo notó, casi imperceptible, el chico un poco mayor que cuidaba de los niños jugando con ellos, el peli azul de los pases del equipo omega… Kuroko Tetsuya. Kagami sonrió burlonamente, ahora tenía con que molestar a su amigo. Pero antes de que pudiera abrir su boca y decir algo, unos chicos mayores que los niños, de la edad de Kuroko y de ellos o tal vez un poco mayor, entraron a la cancha quitándole el balón a los pequeños y amenazándolos, Kuroko se adelantó poniéndose delante de los niños y diciéndole algo a los recién llegados que desde ahí Kagami y Aomine no podían escuchar, pero debió ser algo que molestó a los recién llegados que empujaron a Kuroko haciéndolo caer sentado.

Antes de que Kagami pudiera detener a su amigo, Aomine había saltado la cerca y se dirigía a zancadas al parque, Kagami lo siguió. Aomine entró en la cancha dirigiéndose a los chicos e interponiéndose entre ellos y los niños que ahora rodeaban a Kuroko protectoramente. Kagami se apresuró a darle alcance.

-¿Tienen algún problema? -preguntó Daiki en tono peligroso.

-Lárgate, maldito negro, esto no tiene nada que ver contigo -le dijo uno de los chicos. Daiki era bien consciente de sus raíces mestizas y le importaba un pito el insulto racista, lo que realmente le molestaba era que se habían atrevido a atacar al pequeño fantasma.

-Los que deberían largarse son ustedes -les advirtió Taiga tronándose los nudillos.

-¿Estás bien, Tetsuya Kuroko? -preguntó Aomine sin apartar su vista de los rivales, recordando sin ningún problema al chico fantasma del equipo omega.

-Hai, Aomine-san, estos chicos le han robado el balón a los niños y querían echarlos de aquí, ellos no hacen nada malo, sólo están jugando -aseguró Kuroko con voz suave.

-Tranquilo, nosotros lo arreglaremos -aseguró Daiki-. Os reto a un partido, ustedes cinco contra yo y mi amigo -señaló a Taiga-. Si ustedes ganan los niños y Kuroko se irán, si nosotros ganamos os largareis ustedes -les retó-. El primero en llegar a cincuenta puntos gana.

Los otros aceptaron confiados por ser más. Taiga y Aomine se sonrieron burlonamente.

-¿Puedo jugar con ustedes? -pidió Kuroko- Me gustaría ayudarlos, esto niños son mis amigos -aseguró.

-Que juegue, es sólo un omega ¿Qué puede hacer? -dijo uno de los del otro equipo sin creer que un enano de apariencia tan débil como Kuroko pudiera afectarles en algo.

Los niños se retiraron a los bordes a ver el juego confiados en Kuroko-nii y sus amigos y el juego comenzó. Aomine y Kagami no tenían duda de su talento y de que ganarían, pero nunca esperaron lo fácil que sería con Kuroko ahí, no importaba donde estaban el balón llegaba a sus manos como por arte de magia gracias a los milagrosos pases del chico fantasma. El juego acabó en una espectacular paliza 50-0.

Los chicos más grandes se retiraron en shock por la paliza sufrida y Kagami y Aomine chocaron sus puños con Kuroko.

-Gracias por su ayuda -sonrió Kuroko fugazmente.

-¿Estás loco? ¿Por qué te enfrentaste a esos chicos? Eres un omega, pudieron haberte hecho daño -le riñó Daiki con el entrecejo fruncido.

-Eran betas… no les tengo miedo -dijo Kuroko inexpresivo- y aun si fueran alfas no podía simplemente permitir que intimidaran a los niños -aseguró sin remordimiento.

-¿Eres consciente de que en una pelea física hubieses perdido? -le cuestionó Daiki con el entrecejo fruncido.

-Soy consciente -dijo indiferentemente. Daiki abrió la boca para reñirle, pero Kagami le puso una mano en el hombro callándolo.

-El chico está bien, Daiki, no le riñas más-le dijo divertido el pelirrojo guiñándole un ojo a Kuroko-. Además… sinceramente no me molestaría tener a alguien como él en el equipo. Sus pases son algo increíble, creo que con alguien como Kuroko-kun nunca perderíamos -sonrió.

-La verdad es que son los primeros en poder atrapar mis pases de esa forma sin nunca antes haber practicado conmigo -comentó Kuroko-. Ustedes son muy buenos -aseguró-. Gracias por ayudarme a defender a los niños -agregó logrando un sonrojo incomodo en Daiki, Kagami se mordió el labio para no soltar una carcajada y tomó el balón que Daiki tenía en las manos, yéndose a jugar con los niños y dejando a su moreno amigo y al omega fantasma solos.

Kuroko y Daiki se miraron unos momentos en silencio.

-¿Vienes mucho aquí? -preguntó Aomine.

-Hai, vivo cerca, y procuro venir al menos una vez en la semana para jugar con los niños, es la única forma de que los grandes no les molesten o los echen de la cancha. Esos no son de este de vario, los de este vario respetan este día para los niños desde que Akashi vino con sus guardaespaldas y se hiso cargo de los más grandes por molestarnos, cuando le conté que no nos dejaban jugar -le contó tranquilamente.

-Bien, entonces vendré siempre este día para asegurarme de que no te molesten -dijo Daiki bruscamente. Kuroko sonrió tenuemente.

-Arigato -le dijo-, tal vez podríamos jugar juntos -comentó aceptando su oferta.

Daiki asintió incomodo, pero no dijo más dándose la vuelta para unirse a los niños dándoles algunos concejos para anotar.

Kuroko los observó con una sonrisa que se apresuró a borrar, sabía que tener expresiones no era bueno para su misdirection.

-o-o-o-

A la mañana siguiente Kuroko caminaba reprimiendo un bostezo hacia Teiko, ese era uno de los pocos momentos donde alfas y omegas se topaban en su camino a entrar al instituto antes de que cada uno se dividiera al área del instituto que le tocaba. Kuroko detuvo sus pasos en el portón de la entrada al ver recostado a un lado a Aomine hablando algo con otro de los chicos del equipo Alfa, Moriyama o algo así era su nombre, si no se equivocaba. Kuroko quedó en silencio observándolo un momento sin preocuparse, nadie nunca lo notaba por eso se sorprendió cuando Daiki miró hacia él y le sonrió moviendo su mano en un saludo en su dirección.

-Tetsu -le saludó el moreno logrando que el chico llamado Moriyama también miraba a Kuroko con un ligero sobresalto al descubrirlo ahí. Daiki le hiso un gesto de despedida a su compañero y se apresuró a alcanzar a Kuroko- ¿Qué tal estas? ¿No te has metido en más problemas? -le preguntó. Kuroko hiso un esfuerzo para que sus músculos faciales no lo traicionaran dejando salir una sonrisa y logró ganar la pelea reprimiéndola y mirándolo con su usual carita de palo.

-No, en las últimas veinticuatro horas no, Aomine-kun -aseguró.

-Eso es bueno, cuando te vayas a meter en problemas avísame -le ordenó revolviendo con una de sus morenas manos los cabellos azules de Kuroko antes de seguir su camino hacia el edificio alfa. Kuroko le observó alejarse antes de dirigirse a sus propias clases sin entender por qué su corazón latía agitadamente. Caminó pensativo hasta estar al lado de su amigo y luz en el equipo omega, Himuro Tatsuya.

-Himuro-san -llamó su atención.

-¡Dios del cielo! -gritó dando un salto con la mano en el pecho- Kuroko, no te aparezcas así -le pidió sintiendo como el alma le volvía al cuerpo, mientras Kuroko le miraba parpadeando sin expresión alguna en su rostro de porcelana-. Buenos días -saludó al fin con un suspiro. Kuroko no tenía remedio.

-Buenos días, Himuro-san -asintió Kuroko-. Quería hacerle una pregunta.

-Claro, Kuroko… dime -le dijo extendiendo sus manos automáticamente para arreglarle el cabello que Aomine le había desarreglado antes.

-Himuro-san… ¿Cómo uno sabe si le gusta alguien? -le preguntó directamente sin expresión alguna mientras Himuro se sonrojaba.

-¿Por… porque lo preguntas? -preguntó tratando de no tartamudear. Kuroko lo miró sin contestarle esperando su respuesta- Pues veras… esto… no lo sé... mejor pregúntale a Akashi, sí, mejor pregúntale a él -asintió Himuro y se apresuró a huir de su sombra. Kuroko lo pensó y miró su reloj, aún quedaba media hora para el comienzo de la primera clase así que se dirigió a buscar a Akashi como le había dicho Himuro.

-Akashi-san -le saludó cuando estuvo a su lado, para darle crédito Akashi no tuvo una reacción exagerada como la mayoría de sus compañeros cuando se aparecía así, el sólo dio un ligero respingo por la sorpresa antes de mirarlo con sus ojos bicolor y expresión tranquila.

-Buenos días, Kuroko -le dijo serio- ¿Sucede algo? -preguntó el pelirrojo directamente.

-Akashi-san… ¿Cómo uno sabe si le gusta alguien? -le preguntó. El de ojos bicolores le miró con una expresión pensativa llenándose una mano a la barbilla antes de responder.

-Pues veras, creo que es cuando te sientes todo posesivo y quieres ponerle una correa a esa persona para agarrarla fuerte y firmemente a tu lado para que no se pueda alejar, ah y también quieres usar tus tijeras para sacarle los ojos a cualquier otro posible omega que lo pueda ver, entonces quieres encerrarlo en tu habitación para que nadie lo vea y restregarte todo el tiempo contra él mientras te sientes sexy y caliente -le dijo Akashi serio. Kuroko parpadeo sorprendido aunque nada en su rostro demostraba su sorpresa, tal vez en realidad no le gustaba Daiki-san, él no sentía el impulso de ponerle una correa, aunque ahora que lo pensaba puede que si sintiera el impulso de hundirle una tijera en los ojos a alguien si miraba demás al moreno, no lo sabía, y definitivamente si se sentía todo caliente junto a él.

-Creo que le preguntare a Teppei-san -comentó Kuroko tal vez era bueno preguntarle a alguien menos intenso que a su capitán.

-¿Por qué? ¿No te satisface mi respuesta? -preguntó Akashi frunciendo el entrecejo.

-No, no lo hace… aun no entiendo -dijo Kuroko tranquilamente.

-Abusas de tu suerte -dijo Akashi frunciendo el entrecejo-. Tienes suerte de que me gustas, Kuroko -le dijo despidiéndole con un gesto de su mano para que fuera por Teppei si eso quería. Kuroko aprovechó el permiso y se giró dirigiéndose al aula de Teppei con la esperanza de encontrarlo y tuvo suerte porque lo hizo.

-Teppei-san -le saludó cuando se paró a su lado.

-¡Jesús, María, José, Buda, y Mahoma, Kuroko! -exclamó casi saltando hasta el techo- ¡¿Planeas matarme de un susto?! -respiró tranquilizándose. Kuroko le miró con su carita de palo tranquilamente.

-Teppei-san tengo que hacerle una pregunta.

-¿Eh? Ah… sí claro, Kuroko-kun ¿qué sucede? -le preguntó con su usual sonrisa amable, ya tranquilo nuevamente después del susto de la aparición de Kuroko, total ya estaba acostumbrado a recibir esos sustos de parte del jugador fantasma.

-Teppei-san… ¿Cómo uno sabe si alguien le gusta? –preguntó.

-Eh… pues… no sé -dijo rascándose la cabeza y de pronto se le vino a la cabeza la imagen de un estúpido y gigante peli violeta-. No estoy seguro, pero si alguien te molesta, es alto, tiene el pelo violeta, habla como un imbécil y tiene la misma posición que tú… patéalo, patéalo hasta que no haya un mañana, luego tal vez puedas besarlos si logras sacarle lo idiota a patadas, porque en el fondo guapo sí es -dijo apasionadamente.

Kuroko parpadeo mirándolo sin entender, eso había sido más confuso que preguntarle a Akashi san.

-Eh… de acuerdo -dijo Kuroko sin entender nada-. Lo veo en los entrenamientos de la tarde, sempai -dijo dándose la vuelta y saliendo de ahí dirigiéndose a su salón sin entender nada aun. Al entrar en su salón vio a Takao dormitando sobre su pupitre. Oh, tal vez Takao si pudiera responderle, Kuroko se acercó a Takao agachándose y poniendo su rostro justo en frente de él, al sentir la cercanía de alguien Takao abrió sus privilegiados ojos perezosamente sólo para ver la cara de Kuroko a sentimientos de la suya llevándose tal susto que al saltar para atrás se cayó de la silla. Kuroko reprimió una sonrisa al verlo caer tan ridículamente.

-Kuroko -recupero el habla Takao gateando hasta su asiento y volviéndose a sentar.

-Hai, Takao-kun -le saludó Kuroko.

-¿Por qué me asustas así? -se quejó Takao bostezando. Kuroko ignoró su pregunta ahora tenía otro asunto más importante.

-Takao kun… ¿Cómo sé si alguien me gusta? -preguntó directamente.

-¡¿Eh?! -Takao se sobresaltó de nuevo por lo inesperado de la pregunta, pero esta vez se las arregló para no caer de su silla, al ver la expresión seria de Kuroko tragó saliva- Eh… pues… veras…. No lo sé, sólo sé que si es un imbécil, demasiado alto, con tiros ridículamente largos, que va a molestar a tu trabajo, que siempre lleva un estúpido objeto de la suerte y para colmo es cáncer, no lo es -dijo apretando sus puños.

Kuroko parpadeo sin entender, parecía que no lograba entender a ninguno de sus compañeros.

-Eh… de acuerdo, Takao-kun -dijo yéndose a su asiento pensativo. Bueno no podía estar seguro con las respuestas confusas que le habían dado sus compañeros, pero creía que le gustaba Daiki, su aroma era muy agradable y ayer cuando había estado jugando con el moreno y esta mañana cuando lo saludó notándolo aun cuando Kuroko no había dicho nada, se había sentido todo caliente, chiquito y sexy. ¿Esto tenía alguna lógica? No lo sabía, pero creía firmemente que Aomine Daiki le gustaba. Por primera vez en su vida, creía que un alfa le gustaba.

Continuará…

queen-chiibi-Yo casi salte del gusto cuando vi que leistes XD Escribe todo lo que quieras me da gusto saber que lees mi historia ^^

Waru-chan -Esas imagenes en mi cabesa son ehrmosas y Teppei le demostrara que no ahi mejor pastelero que el y todos sabemos que alguien como Mura se le conquista por el estomago XD