El ruido de los coches me rodea mientras corro a toda velocidad por las atestadas calles de Nueva York. Justo a un par de pasos por delante una morena bajita me lleva arrastrada por el brazo a toda velocidad. Noto como me empieza a faltar el aire y me obligo a respirar por la nariz mientras sigo corriendo, el pulso latiéndome en los oídos y me juro a mí misma que a partir de mañana comenzaré a correr todos los días una hora como mínimo. Me arriesgo a mirar a mi reloj de cuero marrón: 09:52.
Quedan 8 minutos para mi audición en NYADA.
-¡Santana mueve esas piernas más deprisa! Mis piernas son más cortas que las tuyas y aun así te estás quedando atrás.- oigo que dice Rachel con una mirada exasperada en los ojos mientras acelera para demostrar que tenía razón.
-La culpa es tuya Berry, por haber estado tanto tiempo en el baño.- dijo mientras entramos en el recinto de NYADA.
-Mi ritual de belleza matutino es muy…- comienza a decir Rachel con una mirada de enfado en sus ojos, pero hoy no estoy para estas discusiones. En verdad nunca lo estoy pero eso de estar compartiendo piso con Miss Rachel Barbra Berry ha hecho que me ablande por momentos.
-Lo que tú digas Berry, y ahora llévame hasta la maldita sala de audiciones. – digo mientras le echo mi mirada más peligrosa y noto como traga saliva antes de empezar a subir las escaleras del edificio.
Han pasado 7 meses desde que me mudé con Rachel y Kurt a un apartamento en Nueva York y por fin estoy empezando a perseguir mis sueños. Los primeros meses fueron los más complicados. Por si fuera poco tener que compartir piso con Porcelana y Berry (eso implica tener que aguantar su maratón semanal de películas de Broadway), encima tenía que empezar a enfrentarme a mi futuro y saber qué narices iba a hacer con mi vida.
Kurt y Rachel lo tenían claro: NYADA, el camino al estrellato en Broadway. ¿Pero yo? No tenía ni idea, lo único que sabía era que no iba a estudiar derecho en la NYU como quería mi madre, no es lo mío. No me malinterpretéis, soy Santa Lopez, soy perfecta y obviamente hubiera arrasado el mundo siendo abogada, haciendo que todos se parasen para admirarme en traje de chaqueta con mi mirada más amenazante, pero eso no es lo que quiero, no es lo que me va a hacer feliz. Y en ese momento lo único que sabía era una cosa: Quería cantar. Así que los primeros meses me busqué un trabajo de camarera por las noches, solo para poder ganar dinero y no estar desocupada mientras buscaba mi vocación. Pero he descubierto que no solo se me da bien eso de estar tras la barra, sino que además me gusta. Mi sueldo está bien, mi horario nocturno es decente y las propinas son impresionantes. Pero por mucho que disfrute de poder tener a una chica diferente cada noche y además ganar una pasta sirviendo copas, ha llegado el momento en el que hasta yo me doy cuenta de que no puedo dedicarme siempre ha esto , de que ha llegado el momento de perseguir mis sueños. Así que hace 1 mes, por fin acepté la oferta de Rachel de presentarme a las audiciones de navidad de NYADA a pesar de que nada más mudarnos le juré que nunca iría a la misma universidad que ella, pero la verdad es que, si obvio el hecho de que el 90% de esta escuela está orientada a Broadway, también hay salidas en el mundo del cine, la música pop e incluso de la escritura. Así que aquí estoy: Santana Lopez a punto de hacer la audición de su vida.
-… ¿has oído algo de lo que te he dicho?- oigo que me dice Rachel dándome un golpe en el brazo.
-¿Qué? – digo mientras salgo de mis pensamientos y miro a mi alrededor, estamos en un pasillo lleno de gente esperando delante de unas grandes puertas de madera. Oigo a gente cantar mientras que otros bailan, pero nadie habla entre ellos. Claro que no, solo hay 4 plazas y aquí somos como mínimo 20. Nadie quiere hacerse amigo de la competencia.
-He dicho que esperes a que te llamen, entonces te dirán lo que tienes que hacer para pasar la audición. – me dice Rachel exasperada. – Lo harás genial.
-Soy Santana Lopez, lo haré perfecto. – digo mientras le doy un abrazo rápido lo que hace que se quede parada un momento antes de devolverme fuertemente el abrazo. – Gracias por conseguirme la audición Berry.
-De nada Lopez, lo que sea por verte centrar la cabeza y que dejes de una vez de acostarte cada noche con alguien diferente. Te veo esta noche.
Le gruño antes de soltarla y le lanzo una última sonrisa antes de alejarme de ella. Rachel me devuelve la sonrisa y desaparece por el pasillo para ir a su clase. En ese momento choco contra alguien y al perder el equilibrio noto como caigo hacia el suelo, pero antes de llegar a caer unos brazos fuertes me sujetan y me ponen de pie.
-Eh cuidado preciosa, no quiero que ese culo tuyo sufra ningún daño. – me dice un chico con una sonrisa estúpida en la cara y una mohicana que parece una ardilla muerta en mitad del cráneo. En serio, ¿una mohicana? ¿Qué tenemos, 15 años? Lleva un suéter gris que le marcan los músculos y unos pantalones negros ajustados.
-¿Disculpa?-digo mientras me separo y le echo una de mis miradas amenazantes mientras me cruzo de brazos.
-Eh tranquila preciosa, solo digo que no me gustaría ver ese culo precioso en el suelo aunque…- comienza a decir el chico seductoramente mientras me pasa lentamente su dedo sobre mi brazo. Me suelto bruscamente
-Quizás si tú vieras por donde vas, mi culo no estaría cerca del suelo. –le corto fríamente.
-Bueeeeeno, estamos ante una peleona ¿eh? Quizás lo que necesitas es desestresarte un poco, si quieres yo puedo ayudar.- dice mientras me guiña un ojo.
-No gracias, no quiero pillar ninguna enfermedad venérea al entrar en contacto con lo que sea que tengas ahí abajo pero que seguro que es el doble de repugnante que esa cosa que parece una ardilla muerta que tienes pegada a la cabeza. ¿No tienes espejos en tu casa o es que se rompen siempre que te miras?
Cuando termino de hacer mi pequeño discurso noto por primera vez que todo el mundo está en silencio, nadie habla y todos parecen estar esperando a que el chico me responda. Aunque este parece que no lo va a hacer próximamente porque me está mirando con la boca abierta y una ceja levantada. En ese momento una sonrisa se abre paso por su cara y suelta un aullido de lobo mientras se ríe.
-Joder, ha sido impresionante.- dice mientras sonríe.- A tus pies, en serio.
Me relajo inmediatamente mientras sonrío también. Al menos no es uno de esos capullos que intentan ligar contigo para luego montarte el pollo cuando no quieres nada con ellos. Me ofrece la mano y se la estrecho.
-Noah Puckerman, pero puedes llamarme Puck. – dice mientras se pasa la otra mano por la mohicana.
-Santana Lopez.- digo mientras le estrecho la gran mano. Nos apartamos y él se deja caer contra la pared con un brazo apoyado en ella.- Entonces, Santana, ¿vas a presentarte a NYADA?
-Sí, eso pretendo. ¿Tú? – digo con curiosidad, estaría bien empezar a socializar porque ni de coña pienso tener los mismos amigos que Berry.
-¿Yo? No. Ya soy alumno de NYADA. – dice con una sonrisa de orgullo en la cara.
-¿Entonces qué haces aquí?- digo con curiosidad.
-Intentar ligar con las nuevas adquisiciones, aunque parece que no me ha dado resultado esta vez.- dice mientras sonríe. Sonrío con él porque definitivamente me cae bien, es como la versión masculina de mí y me siento cómoda a su alrededor.
-No, me parece que no.- digo mientras me río y él finge poner una cara de dolor.- No te lo tomes como algo personal, simplemente digamos que juego para tú equipo.
Hay un momento de tensión hasta que él pilla mi comentario y en ese segundo me pregunto si he hecho bien en decirle que soy gay, por mucho que estemos en la universidad más gay de todo Nueva York una parte de mí sigue teniendo miedo en lo que pueda decir la gente cuando les sueltas la bomba. Supongo que eso es algo que siempre tendré dentro por culpa de… Basta. Corto esa línea de pensamiento porque este no es el mejor sitio de todos para ponerme a pensar en mis problemas y mucho menos ese problema en concreto.
-Eh, no pasa nada. Estás en la universidad más gay de Nueva York, nadie que pise este edificio va a tener ningún problema con eso.- dice enseguida y yo le sonrío agradecida.
-Gracias.- le digo ya más relajada.
Parece que al final he hecho un amigo.
6 horas después abro la puerta de mi apartamento para encontrarme con Rachel, Kurt, Blaine, Sam, Mike y Tina esperándome ansiosos en el salón. Nadie habla mientras yo hago mi entrada al pequeño apartamento. Creo que Kurt se va a desmayar porque está sudando y apretando la mano de Blaine, que pone muecas de dolor.
-¿Y bien?- dice Rachel rompiendo la tensión.
Dejo pasar varios segundos más antes de contestar, dejando que les entre el pánico. Es un poco cruel pero esbozo una sonrisa al ver que de verdad les importa mi futuro.
-¡SANTANA FUCKING LOPEZ HA ENTRADO EN EL NYADA BITCHES!- digo levantando los brazos en señal de victoria mientras sonrío.
Lo siguiente que sé es que estoy tirada en el suelo, sepultada bajo el peso de 5 personas encima de mí chillando felicitaciones e intentando abrazarme.
-¡LO SABÍA SANTANA!
-AHORA SOMOS COMPAÑERAS DE UNIVERSIDAD.
-ESTOY MUY ORGULLOSO DE TI, SANTANA.
-ALMORZAREMOS JUNTOS TODOS LOS DÍAS.
-VAMOS A TENER QUE ELEGIRTE EL VESTUARIO PERFECTO PARA NYADA.
-NI SE TE OCURRA HUMMEL.
-SAM LEVANTATE, NO PUEDO RESPIRAR.
-LO SIENTO TINA.
-¿POR QUÉ NO SANTANA?
-TENEMOS QUE VER FUNNY GIRL PARA CELEBRARLO
-NI DE COÑA BERRY.
-¡SANTANA EL LENGUAJE!
30 minutos después estamos todos sentados a lo largo del salón viendo Funny Girl cuando noto que mi móvil vibra. Reconozco el móvil que Puck me ha dado esta mañana antes de entrar en la sala de audiciones y sonrío.
Puckasaurus: Eh Lopez estoy en un bar con amigos del NYADA, t apetce salir?
SantanaL: A cuántos amigos puedo llevar?
Puckasaurus: Los que quieras con que al menos traigas una amiga soltera ;)
Pongo los ojos en blanco ante la respuesta de Puck.
SantanaL: Veré que puedo hacer.
Convencer a mis amigos para salir de fiesta ha sido más fácil de lo que me esperaba, teniendo en cuenta que estábamos en mitad de Funny Girl y que no les había avisado con antelación. Pero parece que todos quieren celebrar que por fin he encontrado algo que hacer con mi vida aparte de poner copas y acostarme con chicas, así que nada más decirles el plan todos se apuntan.
Cuando llegamos a la dirección que me ha enviado Puck nos bajamos todos de los dos taxis que hemos cogido y cruzamos la calle rápidamente hacia la entrada, donde está Puck apoyado en la pared esperándonos.
-¡Noah!- dice Rachel mientras acelera el paso y le abraza. ¿Pero qué…? Pienso mientras Puck le devuelve el abrazo y empieza a decirle algo sobre su judía favorita o algo así.
-¿Os conocéis?- digo mirando primero a Puck y luego a Rachel, los dos aún abrazados.
-¡Es mi judía favorita, claro que la conozco!- dice Puck sonriente mientras da un rápido saludo a Kurt y Blaine, quienes claramente también le conocen.
-Noah y yo vamos a algunas clases juntos, y además salimos en el mismo grupo de amigos.- me dice Rachel.
-No lo sabía.- murmuro confusa. La verdad es que no me he preocupado nunca por conocer a los amigos de Kurt y Rachel en NYADA, supongo que siempre he pensado que iban a ser unos obsesos con Broadway como ellos, no alguien tan guay como Puck.
-Si te hubieras interesado por nuestras amistades o me hubieras hecho caso cuando te invitaba a salir con nosotros, lo hubieras conocido antes Santana- me dice Rachel exasperada. Tiene razón, pero no quiero que lo sepa, así que le saco la lengua y me dirijo a la entrada de la discoteca.
-¿Entramos ya o qué? Se supone que vamos a celebrar que estoy en la escuela más gay del mundo y que por fin empiezo a seguir mis sueños y blablá el resto de discurso que me dijiste Berry.
Oigo como Rachel comienza a protestar mientras el resto se ríen y me siguen dentro de la discoteca. Nada más entrar me embarga el olor a sudor y alcohol mientras me quedo medianamente sorda con la música dance que suena a todo volumen. Me abro paso por la pista de baile hasta la barra, esquivando cuerpos sudados que se acercan a mí intentando conseguir que baile con ellos. Llego por fin a la barra y me dejo caer sobre un taburete mientras inspecciono a mí alrededor para ver si hay alguien que merezca la pena. He perdido a mi grupo pero supongo que en algún momento de la noche nos volveremos a encontrar, y si no nos encontramos me da igual, lo más probable es que no duerma en casa. 1 copa después alguien me saca de mis ensoñaciones.
-¿Hay alguien que merezca la pena?- oigo decir a alguien detrás de mí.
-¿Perdona, qué?- digo mientras me giro para ver quien me habla.
-Qué si alguien merece la pena, parecía que estabas haciendo un casting sobre quien llevarte a la cama.- me dice una chica rubia.
Lo primero que noto son sus preciosos ojos azules, son del azul más intenso que he visto nunca y los tiene alargados, de aspecto felino. El pelo le cae sobre los hombros y lo lleva despeinado, como si hubiera estado bailando durante toda la noche. El vestido es de color negro y es casi como su segunda piel, le marca todas las curvas y prácticamente lo enseña todo. Sexy. No, no es solo sexy, es preciosa.
-No lo he decidido aún, ¿y tú?- le digo inclinándome hacia ella con mi sonrisa más seductora mientras doy un sorbo a mi copa mirándola directamente a los ojos.
-Creo que sí.- me dice con la sonrisa más preciosa que he visto nunca. Después me guiña un ojo y casi me atraganto con mi bebida. Me obligo a mantenerme calmada y tomar las riendas aunque me he muerto después de ese guiño.
-¿Y se puede saber quién es la afortunada? – digo fingiendo sorpresa.
Pero antes de que me pueda responder, le suena el móvil. Veo como todo su cuerpo se tensa al ver quien es la persona que le llama y final me murmura un 'disculpa' antes de desaparecer entre la multitud con el móvil en la oreja.
La decepción sustituye rápidamente todas las emociones y maldigo varias veces antes de que otro cuerpo sustituya a la chica rubia.
-¿Te puedo invitar a algo?- me dice una chica morena bastante guapa.
Inmediatamente me olvido de la chica rubia de antes y me centro totalmente en esta nueva chica, Bianca creo que en algún momento me dice que se llama.
En cierto punto de la noche vuelvo a encontrar a Rachel, Kurt, Blaine y Puck bailando con una chica rubia que no conozco y de vez en cuando veo a Mike y a Tina bailar en el centro de la pista. Bailo con Bianca hasta que me duelen los pies y el alcohol lo hace todo difuso, sé que estamos bailando más que pegadas y creo que incluso oigo a Puck soltar aullidos de vez en cuando debido a nuestros movimientos, por eso cuando finalmente me susurra al oído: '¿Continuamos en mi casa?' me dejo guiar hasta la salida y mando un mensaje a Rachel avisándola de que otra noche más, no dormiré en casa.
