Lo primero que siento nada más despertarme es el tremendo y horrible dolor de cabeza que tengo. Todo me da vueltas y noto como mis recuerdos se mezclan mientras intento recordar con quién me fui anoche. Noto un cuerpo caliente a mi izquierda y descubro a una morena entre las sábanas, durmiendo dándome la espalda. Me muerdo el labio inferior intentando recordar algo de ayer por la noche, pero lo único que recuerdo son unos ojos del azul más brillante y precioso que he visto en mi vida. Pero por mucho que intento recordar algo más de la noche no lo consigo y mi último recuerdo decente es estar entrando en el bar. Encuentro mi bolso al lado de mi cama y enciendo el móvil para ver qué hora es: 6:53
Salgo de su casa sin despertarla con una facilidad de alguien que ha pasado su último año acostándose cada noche con alguien diferente y huyendo al amanecer. Por eso recojo mis cosas sin hacer ningún ruido y me visto rápidamente mientras salgo de su habitación, cruzo el comedor y salgo de su casa sin mirar atrás. Realmente espero que no nos intercambiáramos los números porque no pienso volverla a llamar.
Cuando llego a mi apartamento todo está oscuro y en silencio, algo bastante raro por culpa de la obsesión que tienen Berry y Hummel con levantarse todas las mañanas antes de las 6:30 para hacer su sesión de belleza matutino. Inconscientemente pongo los ojos en blanco mientras dejo mi bolso en el sofá y me dirijo a uno de los dos cuartos del baño del piso sin hacer ningún ruido. Cuando abro la puerta me encuentro a una rubia espectacular a mitad vestir, de hecho tiene los vaqueros negros desabrochados y está parada con la camisa a medio abotonar.
Buenos días. – le digo como si nada, apoyada en el marco de la puerta, los brazos cruzados sobre el pecho y una ceja levantada.
Eh… yo…- me dice mientras mira con pánico a su alrededor como buscando una solución que parece que no encuentra.
¿Te vas a quedar toda la mañana ahí parada? No tengo ningún problema con que te quedes y me hagas compañía- le digo seriamente y un rayo de pánico le cruza la mirada.
¡Santana!- oigo la voz de Rachel indignada a mis espaldas y levanto las manos en son de paz.
Era broma Berry y lo sabes. ¿Quién es tu amiguita?- digo mirando a Rachel con exasperación ante su sentido de la moda. Lleva puesto lo que parece un pijama de felpa de su abuela y el pelo recogido en un moño deshecho.
No es 'mi amiga' de esa manera Santana.- me dice Rachel rápidamente.- Esta es Quinn, la amiga de Puck. Ayer la conociste.
Me giro rápidamente para verle la cara a Quinn y esta me devuelve una mirada desafiante con sus ojos avellana. Avellana, no azul. Me muerdo el labio intentando reprimir la decepción al ver que no es la misteriosa desconocida de la discoteca e intento recordar si es verdad que he conocido a Quinn antes pero solo recuerdo los ojos azules. Llena de exasperación por culpa de la resaca, echo a Quinn del baño ganándome unas quejas de Rachel que lo único que hacen es aumentar mi dolor de cabeza.
¡Lo que tú digas Berry! Ahora si no te importa, quiero darme una ducha y lavarme los restos de la noche de ayer.- digo mientras me desnudo rápidamente. Todavía la oigo chillar algo sobre tratar mal a los invitados y a Quinn asegurarle que está todo bien. Decido meterme una vez más con ella antes de entrar en la ducha.- ¡Y del polvo de anoche!
¡SANTANA!- chilla Rachel pero ya no la oigo porque he metido la cabeza bajo el chorro de agua caliente de la ducha.
Así funciona nuestra relación. Yo digo burradas y Rachel se indigna al oírlas, pero en el fondo nos queremos. Si alguien me hubiera dicho hace 1 año que estaría viviendo con Rachel Berry y con Kurt Hummel le habría pagado yo misma la clínica de rehabilitación pero aquí estoy. Los primeros meses fueron los más duros, obviamente. Fue bastante difícil el cambio de vivir en una casa enorme para mi sola -mis padres siempre estaban de viaje de negocios- a tener que compartir un apartamento con Rachel Berry y Kurt Hummel, las dos personas más ruidosas y dramáticas del universo. Cuando no se despertaban a las 6:30 de la maldita mañana, se ponían a cantar Broadway a todo volumen o a ensayar obras de teatro para NYADA. Por no hablar de sus malditos dramas personales.
Me acuerdo perfectamente del día en el que Finn Hudson decidió dejar a Rachel para irse al ejército - todavía sigo preguntándome cómo narices Finn consiguió pasar las pruebas de entrada - pero el caso es que le mandó un mensaje con un 'Rachel, estoy alistado en el ejército. Te he querido y siempre te querré pero ya no podemos estar juntos. Finn' Pongo los ojos en blanco, porque vamos a ver, solo a Finn Hudson se le ocurriría cortar con su prometida para irse al ejército y encima por vía mensaje de móvil.
Estúpido.- murmuro por lo bajo al recordarlo mientras me enjabono el pelo, quitándome los posibles restos de alcohol.
Me sé el mensaje de memoria porque Rachel estuvo todo un mes leyéndonoslo a Kurt y a mí mientras comíamos helado y veíamos todas las películas de Barbra Streisand. 7 meses después, Rachel ha empezado a superar la ruptura, ya vuelve a tener el mismo brillo en la mirada de siempre y ha dejado de lamentarse por Finn y aunque sé que Kurt mantiene contacto con él, ni Rachel ni yo lo mantenemos, ni ganas.
Salgo de la ducha y me envuelvo en una toalla blanca mientras me escurro el pelo y lo seco con una toalla, luego me cambio en mi pijama. El dolor de cabeza ha disminuido considerablemente después de la ducha caliente, ahora solo falta mi remedio casero: bacon y batido de chocolate. Un combinado que descubrí por casualidad una vez después de una fiesta particularmente fuerte en casa de Sam. Sonrío inmediatamente al pensar en el bacon y el batido y salgo rápidamente al comedor, mi piel de gallina al cambio de temperatura.
Apoyada en la enorme barra americana que hace la mayoría de veces de mesa, me encuentro a Quinn hablando con Rachel.
¿Todavía aquí? – digo mientras me dejo caer en el otro extremo de la barra mirando a Quinn. No es que intente ser particularmente borde con ella, simplemente la estoy poniendo a prueba a ver si es capaz de aguantarme o saldrá espantada.
¿Algún problema? – me dice con la vista fija en mí y una ceja levantada. Me gusta.
Santana solo está siendo borde adrede Quinn, no la hagas caso porque es su táctica, te pondrá a prueba con sus comentarios para ver si eres merecedora de su aprobación.- dice Rachel mientras le da un largo sorbo a su zumo de naranja. Quinn se ríe pero yo me quedo callada, no sabía que Rachel me conocía tan bien.
Mentira.- murmuro mientras abro la nevera y saco el último batido de chocolate que me queda.
Hago nota mental de ir a hacer la compra pronto porque por mucho que me guste, no puedo subsistir a base de comida a domicilio. La nevera está llena, pero está llena de la comida vegana de Rachel, comida que obviamente no se me ocurriría comer ni aunque estuviera muerta de hambre. Al fondo encuentro un paquete sin abrir de bacon y murmuro contenta mientras comienzo a prepararlo.
¿Eso es bacon?- oigo que dice Quinn, de pronto ya no está apoyada medio dormida en la barra, ahora está sentada totalmente recta con una mirada de esperanza en sus ojos. – Es mi comida favorita.
¿Quieres?- digo obviando el comentario de Rachel sobre lo poco saludable que es el bacon y los pobres cerdos que mueren por culpa de gente como nosotros. Una parte de mí me recrimina que esté compartiendo mi preciado bacon pero la otra parte de mí, la sociable, me asegura que necesito más amigos y que Quinn parece una buena candidata.
6 tiras de bacon y un batido de chocolate después, Quinn me cuenta que va a la NYU con Blaine, de hecho así es como se conocieron. Además es compañera de piso con Puck y otra chica que se llama Brittany pero que ayer no la pude conocer en la discoteca porque tuvo que irse pronto por una urgencia. Tampoco es que me fuera a acordar de ella porque después de lo que bebí, ni me acordaba de Quinn. En cierto momento Kurt y Blaine hacen su salida estelar del dormitorio, los dos con caras de resaca mientras se dirigen silenciosos hasta la cocina.
¡BUENOS DÍAS!- les chillo haciendo que los dos peguen dos saltos y me manden insultos desde la cocina.
¿Cómo es que no tienes resaca Santana?- me dice Blaine mientras apoya la frente contra la fría encimera.
Es mi remedio casero: bacon y batido de chocolate y como nueva en media hora.- digo haciendo mi baile de la victoria.- Además de mi increíble organismo.
Por favor Santana, dime que queda algo de eso.- me suplica Kurt.
Lo siento, ya no queda nada.- digo con una sonrisa maligna en la cara y Rachel me lanza un almohadón que yo esquivo.
Pero si quedaba un paquete de 12 tiras, entero Santana, entero.- me gruñe Kurt mientras se deja caer desesperado en la barra.
Nos lo hemos comido Quinn y yo. – digo orgullosa.- Todo.
Esta vez vuelan hacia mí varios almohadones a la vez.
Entro en el Starbucks y me pongo la última en la interminable cola. Son las 12 del mediodía y he quedado a comer en dos horas con todos mis amigos además de Quinn y Puck, aunque me supongo que ya que ellos son amigos del resto, de alguna manera ya los puedo considerar conocidos con potencial para amigos. Sonrío ante el pensamiento de que hace apenas dos días no tenía amigos a parte de los que conseguimos salir de Lima, Ohio y arreglárnoslas para vivir en NY. Y ahora ya he hecho dos nuevos amigos y encima parece que son de los que van a durar. Parece que la cola avanza un poco pero la chica que tengo delante está concentrada en el móvil y no se mueve.
¿Te puedes mover?- le digo bruscamente. Y entonces ella se gira.
En el momento en el que nuestros ojos se encuentran tengo un flashback en donde me acuerdo de los ojos azules de la discoteca. Y sé que es ella. En ese preciso momento, mi mente decide ponerse a recodar por primera vez en dos días algunos detalles fugaces de la noche, como por ejemplo los bailes altamente sexuales con la chica morena o la cantidad de copas que bebí. Noto como me pongo roja al recordar lo borracha que estaba el viernes y el patético que debí hacer con ella aunque no me acuerde de lo que hablamos. Va totalmente irreconocible, en vez del vestido apretado negro, lleva unos vaqueros pitillo, una camiseta con un arcoíris estampado y una gabardina azul encima. Creo que sigo con la boca abierta por la sorpresa mientras que ella se ríe porque creo que me ha dicho algo pero obviamente no lo he oído.
Perdona, ¿qué?- le digo mientras cierro la boca.
He dicho que nunca llegaste a decirme el nombre.- dice con una sonrisa que deja ver sus dientes perfectamente blancos y unos labios carnosos. Creo que he estado el último minuto mirándole los labios porque oigo como suelta una carcajada entre dientes que me saca de mi maldito trance. - Mis ojos están aquí arriba.
¿Qué? – repito como una maldita imbécil. Santana, cálmate por dios tienes 19 años tú puedes, me reprimo mientras me obligo a pensar algo coherente que decir.- Eres tú.
Me quiero pegar un bofetón o algo, en serio Santana, basta. Es una chica cualquiera y tú eres Santana Gabriella Lopez, tú no te dejas seducir ni atontar por nadie, eres tú la que lo hace, controla la maldita situación. Contenta con mi monólogo interior intento arreglar algo la situación.
Me refiero al otro viernes, eres la chica sexy que se suponía que iba a llevarme a casa, ¿no?.- le digo mientras ladeo un poco la cabeza con mi sonrisa seductora. Ella se ríe nerviosa y veo como se muerde el labio.-¿Te pongo nerviosa?
¿Qué? ¿Por qué?.- dice una octava más alto de lo habitual. Adorable. – Estaba pensando en Lord Tubs.
¿Lord Tubs?- digo fuera de juego.
Mi gato- dice y puedo ver lo mucho que debe querer al gato ese porque su cara se ilumina enseguida y su cuerpo se relaja inmediatamente y creo que mi corazón se ha parado un segundo ante la sonrisa que acaba de poner.
¿Me dejas invitarte a un café?.- le digo inmediatamente. ¿Yo comprando cafés a chicas? Si se lo cuento a Rachel no me cree. – Bueno, si no tienes nada mejor que hacer. Porque podrías haber quedado o tener planes, porque mírate. Seguro que una chica como tú debe de tener algún plan un domingo con su novio o … Estoy hablando demasiado, lo siento. –digo mientras noto como me pongo más roja que un tomate y maldigo silenciosamente al que dijera que la gente de color no se sonroja.
En realidad… sí que tengo planes.- dice con mirada triste mientras se muerde el labio y mira alrededor, buscando a alguien. No puedo evitar sentirme decepcionada con su rechazo.- He quedado… con mi novio.
Tranquila, no pasa nada. – digo un poco picada por su rechazo y por el hecho que tenga novio.- No parecía que tuvieras novio la otra noche.
Tal cual esas palabras dejan mis labios, me arrepiento. No soy nadie para juzgarla y meterme en la relación que tenga, sea cual sea, con su novio. Es decir, soy Santana Lopez, soy la menos indicada para hablar y criticar sobre ese tema. Noto como se crea la tensión entre nosotras y ella da un paso hacia atrás, aumentando la distancia entre las dos, que a estas alturas nos hemos quedado las dos solas a un lado de la cola hablando. En ese momento se abre la puerta y ella mira hacia la persona que ha entrado: un chico con gafas en silla de ruedas. Yo la vuelvo a mirar a ella para pedirle disculpas, sin ningún interés por el chico pero entonces la chica le sonríe y se acerca a saludarle. No, saludarle no. Le da un beso en los labios, él se ríe y yo pongo los ojos en blanco.
Buenos días Britt.- le dice él. Ahora ya sé cómo se llama ella. Brittany, me gusta el nombre.
Llegas tarde Artie.
Lo sé pero es que no es fácil ir con esta silla de ruedas por la calle llena de gente.- dice él sonrojándose. ¿Qué gente?, pienso, pero si es un maldito domingo a las 12 del mediodía, le gente está en sus casas.
Hay un silencio incómodo entre los tres, en el momento en el que él se da cuenta de que Brittany y yo estábamos hablando y se me queda mirando expectante, esperando las presentaciones.
Esto… em… ella es…- comienza a decir Brittany mientras el tal Artie la coge de la mano, cosa que hace que me cabree.
Santana.- digo secamente. No espero a que me contesten, me doy la vuelta y pido mi café al camarero. Los oigo detrás mío hablando entre susurros. Cuando el camarero me da el café me doy la vuelta y me dirijo hacia la salida.
Adiós Santana.- me dice Artie mientras coge los cafés que han pedido. Ni me molesto en contestarle.
Espero volver a encontrarte en este Starbucks.- oigo que dice Brittany a mis espaldas. Su tono es más seco que antes pero noto un poco de esperanza en su voz. Me giro para verle mientras me encojo de hombros.
Tal vez.- murmuro.
Salgo del café y me dirijo a la parada de bus sin mirar atrás ni una sola vez. Todavía no sé qué narices me ha pasado ahí dentro. Me dejo caer sobre la marquesina mientras espero a que llegue el bus y no puedo evitar poner los ojos en blanco ante mis intentos de conversación. En serio Santana, han sido patéticos – me digo a mis misma mientras bebo el café- No deberías haber dejado que te afectara tanto esa chica. Con novio y en silla de ruedas.
Intento no hacer caso al nudo que se me forma en el estómago al pensar en que Brittany tenga novio y enciendo el motor y me dirijo a la dirección que me ha dado Rachel donde se supone que hemos quedado para comer. Cuando consigo llegar al sitio ya son las 13:15 y tengo un humor de perros porque el café se ha derramado por culpa de un giro brusco del conductor , me he quedado sin batería en el móvil y encima había tráfico por culpa de un accidente. Entro en el bar irlandés en el que se supone que vamos a comer y veo una mesa enorme en el centro del bar donde están todos mis amigos y gente a la que no conozco.
¡Por fin Santana!- dice Rachel de forma dramática mientras yo pongo los ojos en blanco.- Te he estado llamando.
Sin batería Berry- le digo mientras me dejo caer en un hueco libre entre Rachel y Tina, que me sonríe comprensiva.
Ven que te presente.- me dice Rachel mientras me va nombrando a la gente que no conozco.
En resumen: a mí izquierda están Kurt, Blaine, Sam, Mike, Tina y yo, y luego a mi derecha Rachel, una chica que llamada Sugar que lo primero que hace es decirme: 'Que buena estás' y luego chillar: ¡Asperger!; a su lado está el hijo del dueño del local, un chico pelirrojo y tímido llamado Rory que tiene tanto acento que me limito a sonreír ante lo que dice porque es imposible entenderle. Luego está una chica negra que me mira con aire crítico antes de decir que se llama Mercedes Jones, a su lado hay dos sillas vacías y luego están sentados Quinn y Puck.
Me ha mandado un mensaje B diciendo que en 5 minutos llega y que vayamos pidiendo.- dice Puck
Que se dé prisa que me estoy muriendo de hambre.- se queja Sam mientras comienza a comerse el pan que hay en una cesta delante de él, en seguida Mike y Puck se le unen y se empiezan a lanzar bolitas entre ellos.
Nos traen la comida justo en el momento en el que por la puerta entran Brittany y Artie. Me atraganto con el agua y comienzo a toser, lo que hace que la gente se ría y Rachel me dé palmaditas en la espalda. Miro mi hamburguesa fijamente, incapaz de levantar la vista y rezando para que Brittany no se dé cuenta de que estoy en la mesa.
¿Santana?- levanto la vista y me veo a Brittany sentada enfrente mío con los ojos abiertos de la sorpresa.
Eh… hola de nuevo.- le murmuro.
¿Os conocéis?- dice Quinn mirándonos a las dos confusa.
Sí bueno, de esta mañana en un Starbucks.- dice ella rápidamente y noto como se pone roja al instante. No se me pasa inadvertido el hecho de que no ha contado que nos conocimos por primera vez en una discoteca y noto como levanto la ceja ligeramente.
¿Y ya os habéis dado los nombres?- dice la chica negra, Mercedes creo, sorprendida. El resto de la mesa parece de estar de acuerdo con su pregunta porque nos miran expectantes, sobretodo Artie que tiene el ceño fruncido.
Si bueno, es que había cola, ella no avanzaba y hemos tenido una pequeña discusión.- digo fácilmente. Técnicamente eso es parte de lo que ha pasado, así que enseguida noto como Brittany se relaja y asiente.
Muy típico tuyo Santana.- dice Rachel mientras contiene una sonrisa.- Tú o intentas ligar con ellas o eres borde con ellas.
Y con ese comentario parece que comienza oficialmente la comida. Intento no quedarme mirando todo el rato a Brittany, pero es imposible. La forma en la que come, riéndose por las bromas que hacen Puck y Sam mientras intenta masticar con la boca llena me parece adorable. O la forma en la que se sopla el mechón de pelo que se le sale de detrás de la oreja y se le mete en el vaso de agua mientras bebe. Noto un golpe en las costillas y veo a Tina mirándome sonriendo.
Si le haces una foto durará más.- me susurra al oído.
No la estaba mirando.- le digo con sorpresa en la voz. ¿Tanto se me nota?
Por favor, has estado callada los últimos 5 minutos mirándola con la boca entreabierta. Has llegado al primer nivel de acoso.- me dice intentando parecer seria.
Mentira.- le digo mientras noto como el calor me sube por la nuca.
Ni Brittany ni yo intercambiamos palabra durante toda la comida pero el resto de gente son muy majos. Mercedes acaba de grabar su primer disco en LA y está de descanso unos meses antes de empezar a publicitar su disco. La miro con admiración y noto lo orgullosa que están, tanto ella como sus amigos, sobre todo el esfuerzo y la dedicación que ha invertido. Espero que triunfe la verdad. Sugar en cambio ni estudia ni trabaja porque su padre es un billonario dueño de una cadena de hoteles así que básicamente se pasa la vida de compras o de fiesta. Artie es programador informático aunque desconecto a los dos segundos de oírle hablar. Hay algo de él que me pone de mal humor solo con verle.
Cuando me doy cuenta estoy participando en las bromas con todo el grupo y noto que Rachel me mira sonriendo. Sé que estaba preocupada con que no me fuera a comportar decentemente y no encajara en el grupo de amigos, pero la verdad es que me siento cómoda con ellos. Todavía sigo sin creerme que me haya negado durante 1 año a salir con los amigos de Rachel y que no los haya conocido antes.
Llegamos al apartamento y nos dejamos caer los tres solos en el sofá disfrutando del momentáneo silencio. La comida ha estado genial y el único momento más tenso ha sido a la hora de las despedidas cuando en vez de darle dos besos como a todos a Brittany, he levantado la mano y con un 'Adiós' me he ido con Rachel y Kurt que me estaban esperando. Me muero de la vergüenza al recordarlo.
Entonces tú y Brittany.- comienza Rachel rompiendo el silencio.
No hay ningún 'tú y Brittany'.- le digo mientras noto como me hundo un poco en el sofá, esperando que con las oscuridad no se den cuenta de que estoy roja.
Oh por dios Santana si te has pasado toda la comida babeando y mirándola.- me dice Kurt.- Incluso dabas pena.
Le pego fuerte en el brazo y se lamenta un rato antes de comenzar a describirme como supuestamente me he pasado toda la comida con la boca medio abierta y mirando a Brittany.
Eras adorable.- dice Rachel riéndose. – No te había visto así desde…
Basta.- le corto. Sé por dónde iba la frase y no pienso hablar de eso. Rachel tiene los ojos abiertos por el miedo al darse cuenta de lo que ha estado a punto de decir.
Oh por dios Santana, ha pasado año y medio.- dice Kurt seriamente.- Creo que ya va siendo hora de que podamos hablar de este tema y nos cuentes lo que pasó de verdad con…
He dicho que ya basta.- le corto mientras me levanto del sofá.
Santana somos tus amigos, sabes que te vamos a escuchar y vamos a estar contigo pase lo que pase y nos cuentes lo que sea.- me dice Rachel.
No quiero hablar de eso.- les digo con un tono de súplica en mi voz. No estoy preparada para hablar todavía y espero que ellos lo comprendan. Así que con un tono más suave añado: – Quizás algún día.
Cuando quieras estaremos aquí.-me dice Kurt y Rachel asiente a su lado.
Buenas noches.- les digo mientras me dirijo a mi habitación.
Oigo su respuesta pero cierro la puerta sin decir nada, me pongo rápidamente el pijama, cojo el IPod y me hago una bola bajo el edredón de mi cama. La música a todo volumen hace que mi mente no piense en el dolor que me ha causado esa conversación y el dolor de los recuerdos. Al cabo de un rato el nudo en el estómago se afloja y me duermo mientras la música sigue sonando.
