Bueno, chicos y chicas, respirad hondo y allá vamos...
El escritor estaba sentado en el banco del piano mientras que Beckett paseaba por la sala de estar de la suite, vestida recatadamente con sus jeans y su camisa. Castle también había recuperado sus pantalones y su camisa lavanda, que a pesar del ajetreo apenas estaba arrugada y olía maravillosamente bien a ella.
- ¿Y cuanto tardan? - preguntó Castle mirando una caja de test de embarazo por todos los lados.
El servicio de habitaciones era excelente, en cinco minutos les habían traído un arsenal farmacéutico de pruebas. Y la detective había decidido usarlos todos.
- Unos minutos - dijo nerviosamente Kate llevándose las uñas a la boca.
Ahora los tenían colocados en fila en la mesita de centro, tapados con unas servilletas para no verlos, esperando a que dieran resultados.
- Je, je, je. Tranquilízate, que pareces una adolescente. - dijo Rick dejando la caja a un lado y observándola con amor.
La detective sonrió y palmeó las manos repetidamente sobre sus muslos para calmar sus nervios.
- Desde luego lo parezco... Lo parecemos, ¿no? - dijo Kate llamando su atención.
Castle puso cara de no estar entendiendo nada, mientras la observaba caminar dando grandes zancadas.
- ¿Cuantas posibilidades hay de quedarse embarazada estando tomando la píldora? ¿una entre mil?
- ¿Tal vez...una entre un millón? - pensó él sonriente mientras tocaba en el piano con un dedo los primeros acordes de la marcha imperial de Star Wars.
Rick la miró pero la hermética reacción de Beckett le volvió a la seriedad. Dejó de tocar y habló:
- Bueno, ya se que no ha sido buscado, pero es enormemente deseado... al menos para mí.
Ella no dijo nada. El corazón del escritor dio un brinco.
- Kate... ¿deseas tú...?
La detective despertó de su ensimismamiento y contestó rotundamente.
- Por supuesto. Por supuesto que lo deseo.
Castle respiró aliviado. Lo poco que habían hablado de niños lo habían tratado como un tema para el futuro, pero el futuro había viajado en el tiempo hasta ahora mismo.
- Es sólo que... Estoy aterrada, cariño. Traer una criatura a este mundo de locos me... ilusiona pero me abruma pensar en todo lo que puede ser su vida. Ni siquiera ha nacido, ni siquiera sé si existe pero ya me estoy volviendo en una...
- Madre. - dijo él sonriendo.
- Iba a decir una paranoica, pero bueno, tú eres el escritor. - comentó ella riéndose y dándose más golpecitos.
Castle se levantó, se acercó a ella y la abrazó cariñosamente.
- El temor es algo con lo que tendremos que vivir, te lo digo por experiencia. Pero también te aseguro que se verá enormemente compensado por el amor incondicional de... - le puso la mano en el vientre - ...nuestra pequeña detective.
Ella sonrió y movió la cabeza negando lentamente a un lado y a otro.
- Caaaastle, dos cosas. Primero: contempla la posibilidad de que sea 'nuestro pequeño escritor'. - le explicó cariñosamente.
- ¡Pero si las niñas son mejores! - argumentó el.
- Sí, ya, que las niñas quieren más a sus papis y todo eso. Y segundo: Haz el favor de no tocarme el vientre hasta que no sepamos seguro que estoy embarazada. - se quedó mirándole a los ojos con la cejas levantadas.
- Mmmmm. Vaya embarazo que me vas a dar. - dijo él apartando su mano y volviéndola a abrazar pensando en los cambios de carácter, las dudas, lo miedos y la feria de hormonas que suponía un embarazo.
- Caaaastle.
- Vale. Me callo.
Se mecieron abrazados, apoyando sus frentes como muchas veces hacían.
- Oye, Beckett, sea lo que sea, aunque no estés embarazada, que sepas que yo no podría ser más feliz.
Ella se quedó callada pero sonrió, porque Castle pudo ver sus mejillas izarse.
- Yo tampoco podría ser más feliz, Rick.
Era la primera vez que le llamaba por su nombre de pila estando casados y después de los votos matrimoniales que Kate le había hecho, Castle comprendió que ella sólo usara su nombre de pila cuando le quería decir algo desde lo más profundo de su corazón. Este era un caso de esos.
Beckett suspiró, separó su frente y se lo llevó de la mano hasta la mesita. Se agacharon y se quedaron contemplando las servilletas que estaban tapando su futuro. Beckett con respeto y Castle con el mismo entusiasmo que si fuese el Arca de la Alianza y él fuese Indiana Jones.
Cada uno cogió una esquinita de una servilleta con mucho cuidado, se miraron a los ojos y asintieron con la cabeza lentamente tres veces.
- ¡Espera! - susurró Castle antes de destapar nada. Kate se paralizó con el corazón a mil por hora.
- ¿Hemos quedado que dos rayas rosas es embarazo, y una sola es no-embarazo, verdad?
- Caaaaastle: SÍ.
- O.K. No me mires así, es que nunca he tenido que mirar pruebas de embarazo, porque con Alexis no... y bueno, no sé ¿y tú? ¿has tenido que hacerte antes alguna? Porque no me gustaría equivocarme al contar las rayas y...
El parloteo nervioso de Castle fue interrumpido por una mirada fulminante de la detective.
- Vale, me callo.- dijo él pensando en si alguna vez Kate se había tenido que hacer las pruebas.
- Venga, a la de tres, Castle. - dijo Beckett deseando salir de dudas.
Asintieron otra vez tres veces y de un ágil movimiento destaparon todos los cacharros sobre los que Kate había tenido que orinar, haciendo un alarde de control de su esfínter.
Castle se agachó concienzudamente sobre todos y cada uno de ellos, Kate sin embargo se quedó mirando al par que tenía enfrente suyo con los ojos abiertos como platos.
Rick hizo un gesto con el brazo que ella sólo intuyó de refilón y luego oyó un grito que a ella le pareció lejano, pero que era de Castle.
- ¡Kate! - el escritor, alterado, gritó la detective, que se encontraba en total y absoluto estado de shock.
Ella notó que la estaba agarrando por los hombros y giró su cabeza para mirarle, y... al ver la radiante sonrisa de su marido notó que sus ojos se humedecían.
Era felicidad pura y dura.
Felicidad que le llevó a Rick a hundir su cabeza en el regazo de Kate, para besarle y acariciarle el vientre a su antojo. Ella respondió abrazándole con una fuerza y un cariño hasta la fecha desconocido para el propio Castle, pero es que no era para menos, porque ahora sus vidas serían completadas con una vida más.
A él se le saltaron las lágrimas mientras pensaba en todo eso y sintió a Kate temblando de la emoción. Se incorporó y la besó dulce pero insistentemente en la boca. Sobraban las palabras. Se querían, por supuesto. Y deseaban esa nueva vida que habían creado, por supuesto.
Y por supuesto, lo que habían dicho antes se quedaba obsoleto. Parecía imposible pero ahora sentían una felicidad capaz de mover montañas y crear nuevos océanos, ¡qué digo!... ¡planetas enteros orbitando alrededor de la tierra!
- Tengo que... - dijo Castle levantándose - Tengo que contárselo a Alexis. - fue a coger su móvil pero se paró a medio camino - No, espera, mejor cuando volvamos. Porque sigues teniendo las vacaciones, ¿verdad?
Ella asintió sonriendo mientras lo observaba revolotear por la habitación todo alterado.
- Entonces nos vamos, ¿no? Porque puedes volar ¿verdad? El vuelo sale por la mañana...- la preocupación y la ilusión se reflejaban a partes iguales en su cara.
- Sí, Castle, soló estoy embarazada, no es que tenga una bomba de relojería y vaya a estallar. - dijo ella radiante.
- ¡Sí, claro!¡Perfecto! Uy... - Castle acercó su cabeza al vientre de Kate - Hola, soy papá, perdona si te he asustado antes... o antes... es que mami y papi están celebrando su día-tarde-noche de bodas.
- Castle, por Dios. - dijo ella riéndose.
- ¿Qué? Oye, me gusta que haya diálogo ya desde pequeños. - dijo levantando la cabeza y dirigiéndose a ella.
- Bien, estoy de acuerdo. Pero yo creo que podemos estar tranquilos, a fin de cuentas llegó a donde está de la misma manera.
Castle se quedó pensativo y echó cuentas para intentar recordar cómo cuando y dónde concibieron al... baby-Caskett y sonrió como un tonto al pensar en la noche del strip-poker.
- ¿Qué? - preguntó Beckett cuando sintió su mirada juguetona taladrándole la ropa.
- ¿Te apetece una partidita? - le dijo Rick acercándose al teléfono, sin dejar de mirarla, dispuesto a organizar un strip-casino en la suite.
Kate se le quedó mirando sonriendo.
- Hum ¿sabes lo que de verdad me apetece? - dijo caminando lentamente hacia él.
- Mmmmmm ¿qué? - dijo Castle cuando ella se plantó delante de él.
Beckett pasó los brazos por encima de los hombros, él posó sus manos en sus caderas.
- Podríamos pedir una limusina... grande y cómoda, con algo de picar y beber (sin alcohol) y que nos llevara por el camino maaaaaaás largo hasta el aeropuerto. - sus ojos chispearon al mirarle.
- ¿El maaaaaaás largo? - una sonrisilla juguetona apareció en la cara de Castle
- Ajá. Y si no estamos entretenidos en otras cosas... - le acarició los pectorales mientras los recorría con los ojos - ...me gustaría pasar por casa para recoger algo de lencería y un par de bikinis que me quiero llevar...
- ¡Ju Ju Juy! ¡Me has convencido! - dijo Rick antes de que ella explicase más.
Bueno, hasta aquí llega todo lo que quería contar como idea personal para iniciar la temporada 7 de Castle. En principio me tomo un descansito de publicar, no descarto algún capítulo más en septiembre, pero creo que ya he cumplido mi objetivo.
Espero que hayáis disfrutado. Ahora ya están rodando el primer episodio 'oficial' así que esperemos a ver cómo nos lo cuentan ellos, je je je.
