Cuando entro en mi clase de NYADA todavía sigo medio dormida. Hacía meses que entre semana no me levantaba a las 7 y me tengo que recordar constantemente que lo hago para crearme un futuro y que al final valdrá la pena, pero ahora mismo echo de menos mi cama y mi edredón. Echo de menos dormir hasta las 3 de la tarde sin tener que preocuparme de nada más que llegar a tiempo a mi turno en el bar donde trabajo. Porque, a pesar de que ahora estoy estudiando en el NYADA, no he dejado mi trabajo ya que no me puedo permitir no tener nada con lo que pagar la universidad y el alquiler. Mis padres me dejaron una cuenta en el banco exclusivamente para pagarme la universidad así que ese no es el problema, el problema es que soy demasiado orgullosa como para dejar que me paguen el resto. No, quiero ser autosuficiente y pagarme el apartamento y el resto de gastos yo sola. Y por culpa de eso ahora mismo tengo compaginar el horario de NYADA con mis turnos en el bar. Kurt y Rachel no tienen ese problema, sus padres se lo pagan exclusivamente todo así que al menos no me tengo que preocupar por tener un compañero de piso moroso.
Todo el mundo en posiciones por favor.- oigo una voz conocida detrás mío y me quedo congelada en mitad de la clase.- Hoy Cassandra no ha podido venir porque tenía algo que hacer con su nuevo novio o algo así me ha dicho... Creo. Así que hoy seré yo la profesora.
Me giro y la veo agachada, conectando los altavoces. Brittany. Yo sigo parada en mitad de la clase, no me lo puedo creer. ¿Cuántas posibilidades en el mundo hay de que justo Brittany sea mi profesora sustituta el primer día de clase? Ni siquiera sabía que estudiaba en el NYADA. El resto de la clase suspira con alivio. Se ve que la tal Cassandra July es una de las profesoras más duras de toda la escuela o eso oigo a una chica pelirroja detrás de mí. Dejo mi bolsa en una esquina de la clase, junto a las demás, y me camuflo entre mis compañeros esperando las órdenes de Brittany y suplicando que no se dé cuenta. Ahora mismo Brittany está leyendo una lista cuando de repente sus ojos se quedan fijos en un punto de la lista, levanta la cabeza y mira alrededor de la clase hasta encontrarme. Noto como me pongo roja en el mismo instante en el que nuestros ojos se encuentran y ella enarca una ceja. Pero si piensa algo no lo dice, en cambio, deja la lista encima de la cadena de música y sonríe.
- Vale, atención todos. Mi nombre es Brittany S. Pierce, nada que ver con Britney por si os lo preguntabais. Soy alumna de segundo curso y visto lo increíble que soy bailando, la señorita July ha decidido que es mejor que yo os ponga a prueba y os entrene un poco antes de que ella se encuentre a 'patos cojos incapaces de coordinar sus dos piernas'. Palabras suyas, no mías. Yo, particularmente, encuentro encantadores a los patos.- dice con un guiño y oigo como la clase se ríe.
Brittany se dirige al centro de la clase mientras todos nos hacemos a un lado esperando a que ella nos dé instrucciones. Entonces Brittany comienza a bailar. Y joder como baila. Creo que mi mandíbula ha tocado el suelo de la sorpresa mientras veo como Brittany, sin música alguna, comienza a mover su cuerpo. Su cintura se mueve como si tuviera vida propia y sus pies no paran ni un solo segundo. Finalmente Brittany para de moverse y toda la clase irrumpe en aplausos. Toda la clase menos yo, que todavía estoy intentando aprender a respirar después de eso. ¿Han encendido la calefacción? Noto como me arde el cuerpo entero mientras observo como Brittany sonríe cohibida por los aplausos y se va a encender la música. Cuando se agacha tengo una vista perfecta de su culo y trago saliva. Lleva unos pantalones negros de yoga, una camiseta blanca de tirantes y una sneakers rosas y mi mente ya se la está imaginando con la camiseta blanca pegada al cuerpo, toda sudada después de la clase. Santana control, me digo mientras me obligo a seguir a la masa de estudiantes que están esperando las ordenes de Brittany.
Nos pasamos toda la clase intentando seguir los pasos que nos marca Brittany aunque es imposible hacerlo ni la mitad de bien que ella. En cierto momento de la coreografía empiezo a tener problemas con un paso y aunque intento que no se note, Brittany se da cuenta y se me acerca.
- Tienes que sacar la cadera así.- me explica mientras con su mano empuja mi cadera hacia la izquierda y con su otra mano empuja mi cuerpo hacia la derecha.
El resto de clase sigue bailando pero yo me quedo totalmente rígida, sintiendo fuego en los puntos en los que las manos de Brittany me tocan.
Carraspeo e intento moverme de la forma en la que me ha indicado pero solo me puedo concentrar en la sensación de sus manos sobre mi cuerpo. Es el primer contacto físico que hemos tenido y aunque en ningún momento sus manos han tocado mi piel, sigo sin poder quitarme la sensación de mi mente.
Cuando suena el timbre me sobresalto y me dirijo rápidamente a coger mis cosas mientras veo compa gente va saliendo. Una chica pelirroja se me acerca con una sonrisa seductora en la cara.
- Santana, ¿Verdad?- me dice mientras entra totalmente en mi espacio vital. Es bastante guapa así que le devuelvo la sonrisa y asiento.- Te mueves muy bien, creo que en algún momento podrías darme clases particulares
Estoy impresionada la verdad, va directa al grano y eso me gusta. Sonrío ante la idea de que ya tengo alguien para esta noche y ni siquiera son las 12 del mediodía.
- ¿Qué te parece esta noche?- le digo rozándole el brazo mientras sonrío y ella murmura un 'perfecto'.- Dame tu número y te llamaré.
Mientras ella me escribe su número de teléfono, veo reflejada a Brittany en el espejo. Está cruzada de brazos con el ceño fruncido mirando fijamente a la chica pelirroja. Solo quedamos las tres en el aula.
- Aquí tienes.- me dice la chica ajena a la mirada de Brittany. En la pantalla del móvil veo que ha añadido un nuevo contacto 'Amber'. - Llámame.
Veo como Amber se va de clase, despidiéndose de Brittany que no le responde. Sigue con el ceño fruncido pero ahora me mira a mí. Intento no hacer caso de su mirada y me dirijo a la salida.
- Santana, ¿Puedo hablar contigo?- me dice fríamente. Levanto una ceja ante su tono pero me quedo quieta donde estoy y ella se acerca.
- Tengo clase en 5 minutos.- le digo secamente porque, aunque sé que no tengo ningún motivo para estarlo, sigo dolida porque no me dijera que tenía novio.
- Será rápido.- dice.- Creo que te vas a tener que poner las pilas con el baile. Hoy he dado clase yo pero cuando sea la señorita July la que dé clase, no será ni la mitad de paciente que he sido yo. Estas en el NYADA, Santana, y aquí se espera que los alumnos sean los mejores y den lo mejor de ellos.
- ¿Perdona?- le digo con una ceja levantada.
- Es un consejo de amiga Santana.- me dice y enarco una ceja ante la palabra 'amiga' porque amigas es precisamente lo que no somos.
- No lo necesito.- le digo mientras me cuelgo mejor la bolsa de deporte y salgo de la clase sin molestarme en mirar atrás.
El resto de clases me las paso reviviendo la conversación entre Brittany y yo una y otra vez. ¿Quién se cree que es para criticarme cuando la única razón por la que hacía mal la coreografía era porque ella me distraía?
A la hora de la comida me reúno con Rachel y Kurt que están sentados en una mesa para cuatro personas en la cafetería de NYADA. Me dejo caer sobre una silla y apoyo la frente en la mesa. Estoy muerta.
- ¿Qué tal el primer día?- me dice Rachel mientras da un mordisco a su ensalada.
- Agotador.- gimo.- No sabía que tenía tantos músculos en el cuerpo y que me dolerían tanto.
- Espérate a mañana.- me dice Kurt con una sonrisa de comprensión en el rostro. Supongo que todos han pasado por mi estado el primer día de NYADA.- Yo estuve sin poder moverme el primer mes de clases.
- Creo que debería haberme puesto en forma antes- digo mientras le doy un trago al agua de Rachel, que me pega un manotazo en cuanto dejo la botella en la mesa.
- Ya te avisé que no podrías aguantar el ritmo si el único deporte que haces es preparar bebidas y tirarte a desconocidas.- me dice Rachel con una mirada de 'te lo dije' en su cara.
- Eh, que también sirvo mesas, Rachel.- digo mientras le robo una aceituna de su ensalada.
Después de comer y hacer mis dos últimas clases, llego a mi apartamento sintiéndome morir. Estoy agotada, tanto física como psicológicamente. Hacía tiempo que no me movía tanto ni estudiaba tanto. Así que, nada más llegar me lanzo al sofá y cierro los ojos.
- Santana, ¿no tienes turno hoy en el bar?- me dice Kurt destruyendo toda esperanza de dormir 14 horas que tenía.
- Puto Hummel…- murmuro, pero no me muevo.
- Santana por mucho que disfrute de tu vaguería y tu vocabulario, Kurt tiene razón. Tienes que ir a trabajar o no tendrás dinero para pagar el alquiler.- me dice Rachel mientras comienza a revolver la cocina. ¿Cómo tiene todavía energía?
- Sabes Rachel, no todos tenemos padres que nos lo paguen todo. – digo secamente, pero me levanto y me dirijo al baño para darme una ducha.
Cuando llego al Hendrix's está medio vacío y suspiro de alivio porque lo único que me faltaba hoy era tener el bar lleno. Así al menos puedo descansar sin que el jefe se dé cuenta o se enfade.
Me pongo el uniforme rojo y me siento en el taburete de detrás de la barra mientras espero a que venga alguien a pedirme bebidas. El bar está cerca de Broadway así que tiene una estética de musical y además al fondo tiene un escenario con un piano para las noches de micrófono abierto. Creo que Rachel está enamorada del bar porque se pasa los ratos libres aquí, suplicándole al dueño que le deje cantar aunque no sea noche de micrófono abierto.
- ¿Día duro?- oigo que me dice alguien. Aparto la vista del piano y me encuentro con una chica de pelo rubia. Lleva el uniforme del bar y creo que es nueva porque me suena de haberla visto hablar con Hendrix hace una semana. Está apoyada en la barra con la cabeza apoyada a su vez en la mano y me sonríe ampliamente.
- ¿Cómo lo sabes?- le digo devolviéndole la sonrisa. No tengo muchos amigos del trabajo porque normalmente todos están de paso. Trabajan unos meses y luego no vuelven. Yo soy la que más tiempo lleva trabajando en este bar, 7 meses.
- No hace falta ser adivina. La semana pasada no parabas quieta, ligabas con los clientes mientras servías copas e incluso cantabas para ti, pero hoy estás totalmente callada. – me dice encogiéndose de hombros.
- Veo que te has fijado mucho en mí.- le digo con un guiño y ella se pone roja.
- Obviamente, es decir… ¿te has visto? Cualquiera se fijaría en ti.- me dice y me siento alagada. Ya sé que estoy buenísima pero que te lo digan siempre ayuda. Le sonrío ampliamente mientras me acerco a su lado de la barra y le estrecho la mano que me ofrece.-Dani.
- Santana.- le respondo dejando mi mano sobre la suya un poco más de lo que es políticamente correcto y noto como se sonroja un poco.
En ese momento oigo que alguien carraspea y cuando me giro para ver quien es noto como la boca se me abre por la sorpresa. Brittany S. Pierce está delante de mí, brazos cruzados y ceño fruncido. Rápidamente suelto la mano a Dani, quien nota la repentina tensión, se despide y nos deja a solas
- ¿Qué haces aquí?- le suelto. Todavía sigo enfadada por lo de esta mañana. El enfado desaparece momentáneamente de sus ojos para dejar pasar un rayo de confusión antes de volver a instalarse en esos preciosos ojos azules.
- Quería pedirte disculpas por lo de esta mañana, pero veo que estás ocupada.- me dice fríamente. Enarco una ceja ante la sorpresa. ¿Esta es su forma de disculparse?
- Muy bien, disculpas aceptadas.- le digo mientras cojo un vaso y lo empiezo a secar y así no tengo que estar mirándole a los ojos.- ¿Algo más?
- ¿Siempre estás ligando o en algún momento de tu vida no intentas acostarte con alguien?- me dice mientras mira a Dani que está tomando nota a una pareja y en seguida se muerde el labio. Doy un paso atrás por la sorpresa al oírla y noto como me hierve la sangre por la rabia.- No… no quería que sonara así, yo…
Mira, no sé quién te has creído que eres para venir aquí y decirme eso. Te has disculpado y yo he aceptado tus disculpas y ahora, si no te importa, tengo trabajo que hacer para ganarme la vida. Así que o consumes o te vas del bar. – le digo fríamente y veo como se muerde el labio una vez más y se mira los pies. Bien, que se sienta culpable.
- Yo… mejor me voy. Nos vemos mañana Santana.- me dice rápidamente y después se va igual de rápido que ha venido.
- Me apoyo en la barra mientras miro el punto exacto por el que Brittany acaba de desaparecer.
- ¿Quién era esa?- me dice Dani que ha aparecido de nuevo con una mirada de curiosidad.
- Nadie, no era nadie.- le digo mientras me vuelvo a poner a fregar vasos.
