Siento muchísiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiimo haber tardado tanto, pero estoy en mi último curso y los exámenes me están matando. Muchas gracias a los que aun seguís a mi lado leyendo esta historia. A partir de este momento las cosas se van a ir liando y ya vamos a poder llegar a la trama central! Aunque en los próximos capítulos no va a haber nada de drama, dentro de un par las cosas se van a complicar bastante.

Un beso y paciencia -A


'Señores pasajeros, les informamos que en 15 minutos aterrizaremos, por favor abróchense los cinturones de seguridad y recuerden cerrar…'

La voz del piloto resuena suevamente en los altavoces del avión, pero yo no le presto atención. No teniendo a Brittany sentada a mi lado, su brazo rozando el mío en tensión. Mis ojos están cerrados por el miedo pero puedo notar a Brittany en todas partes. Su colonia, su presencia a menos de 3 centímetros de mí… Resoplo.

- San…ya vamos a llegar, tranquilízate.- noto como me susurra al oído y me tenso un poco más. – Hemos sobrevivido todo el viaje, ¿no?

New Flash: Santana Lopez le tiene miedo a los aviones. Dos horas en el avión y ya han sido dos de las dos horas más horribles del mundo. Tampoco ayuda tener a Brittany a mi lado constantemente apretándome la mano a la menor turbulencia del avión. Que eso ayuda a quitarme el miedo, sí, pero no ayuda a intentar olvidarme de este maldito nudo en el estómago que aparece cada vez que estoy con Brittany. No, no es un nudo, es una maldita bandada de mariposas que no paran de revolotear.

El avión se inclina hacia un lado y mi mano se cierra automáticamente alrededor de la de Brittany. Cuando me devuelve el apretón me relajo, como si mi cuerpo supiera que no me va a pasar nada malo al estar al lado de ella. Suspiro.

- Yo también estoy un poco nerviosa, ¿sabes?- me dice. Abro un ojo y veo como me mira preocupada. Antes de poder darme cuenta mi mano le acaricia la mejilla suavemente.

- Tranquila, seguro que...- le digo intentándola tranquilizar.

- Pero no conozco a tu familia y pasar las fiestas de Navidad con ellos… imagínate que no les caigo bien y me odian…- comienza rápidamente.

- Les vas a encantar tanto como a mí.-le digo.

Cierro los ojos en cuanto me doy cuenta del error y aparto mi mano de su mejilla mientras me pongo roja hasta las cejas. Santana Lopez como le dices eso?! ¿Tanto como a mí? ¿Qué significa eso Lopez? Oh dios, tierra trágame. Que se estrelle el avión. Cuando abro los ojos veo como está conteniendo una sonrisa y sus preciosos ojos azules me miran divertidos. Joder joder joder. Pero antes de que pueda decir nada oigo una voz a su lado.

- Los cinturones, por favor.- dice con una sonrisa brillante mientras mira a Brittany.

- Oh! Lo siento!- dice rápidamente Brittany mientras me suelta la mano y se abrocha su cinturón. Frunzo el ceño a la azafata que ha hecho que Brittany me suelte la mano, pero ella está demasiado ocupada comiéndose con los ojos a Brittany.

- Tranquila- dice mientras le toca el brazo suavemente, Brittany respondiéndole a la sonrisa. Whoa whoa whoa, ¿qué está haciendo la zorra esta?

- Si bueno, nos ha quedado claro, ya te puedes ir, gracias.- le digo fríamente y al instante la azafata aparta el brazo de Brittany.

- ¡San! Eso no ha estado bien.- dice Brittany frunciendo el ceño adorablemente. –Pídele perdón.

- No, no es necesario, de verdad…- dice incómodamente la azafata.- Estoy acostumbrada a lidiar con este tipo de viajeros.

Mal hecho.

- Mira azafatucha, lo primero: Nunca en tu mediocre vida vuelvas a hablarme así. Lo segundo: me gustaría saber qué opinaría tu jefe si le cuento como has estado intentando meterte en los pantalones de aquí mi acompañante, aunque te aviso que inútilmente porque preciosa, no eres su tipo. Así que si no quieres que despidan tu maldito culo, te aconsejo que te vayas por dónde has venido. Gracias.- le digo fríamente. Sus ojos se abren tanto que intento ahogar una risa y medio segundo después ya no está a nuestro lado.

- ¡Santana! – me dice Brittany indignada.- ¿Por qué has sido tan mala con ella?

- ¿Mala? Brittany ¡estaba ligando contigo!- le digo cada vez más molesta.

- ¿Y? – me dice Brittany furiosa.

-¿Cómo qué 'y'? ¡Ese no es su trabajo! ¿Quién se cree que es para ligar contigo? ¡Cómo si tú fueras a estar con esa rubia de bote!- digo notando como me cabreo cada vez más. ¿Le estoy haciendo un favor y me lo agradece así?

- ¡Pues a lo mejor sí que quería ligar con ella! ¿Tú qué sabes?- me dice furiosa. Tiene las mejillas rojas y la mandíbula fuertemente apretada. Sexy.

- Lo que tú digas.- le digo furiosamente. Me hundo en mi asiento y cruzo los brazos fuertemente sobre el pecho.

- Vale.- me dice imitándome.

Nos quedamos totalmente en silencio, la tensión fluyendo entre nosotras mientras me niego a pedirle perdón. Los minutos van pasando dolorosamente y el avión comienza a descender, al contrario que mi pánico. Intento no mirar por la ventana para no ver a la distancia que estamos del suelo, pero no lo puedo evitar y cuando veo a que distancia estamos del suelo, cierro fuertemente los ojos. Recuérdame porqué decidí hacer esto Santana Lopez. Ah sí, por Brittany.


1 semana antes.

Las cosas con Brittany están raras desde lo que pasó en mi casa. Cuando salí del cuarto de baño, ella ya se había ido, y pasamos los días siguientes sin hablarnos. Pero como compartimos el mismo grupo de amigos no es que nos podamos evitar eternamente así que estos dos últimos días han sido… incómodos.

Es como si se hubiera abierto una barrera entre las dos. Como si se supiera una verdad pero no se pudiera decir en voz alta. Y básicamente es que nos gustamos, pero obviamente no puede pasar nada entre nosotras. No por ella, sino por mí. Y sé que es una tontería, que debería ser feliz y dejarme de preocupar en las consecuencias, pero cada vez que estoy a solas con ella solo puedo oír la voz de Alison diciéndome: 'Estás emocionalmente dañada Santana, nunca vas a ser capaz de amar a nadie y lo único que vas a conseguir con eso es destrozar la vida de la otra persona. '

Los pasillos del NYADA están prácticamente vacíos mientras busco mi clase de contemporáneo. Mi última clase antes de las vacaciones de Navidad. Oh libertad bendita.

- ¿Entonces te quedas en Nueva York todas las Navidades?- oigo que dice una chica en una de las clases abiertas.

- No es como si pudiera ir con mi familia después de todo.- oigo decir suavemente a Brittany.

- Pero es Navidad… ¿qué vas a hacer todas las Navidades sola?

- Ponerme al día con Juego de Tronos supongo…

Ahogo una risa mientras me apoyo en el marco de la puerta. Brittany está de espaldas ayudando a estirar a una chica morena, Rose creo que se llama.

- ¿Y Quinn se queda también? – dice Rose mientras se abre totalmente de piernas en el suelo. Impresionante.

- No… va a pasar unos días con la familia de Rachel Berry ¿la conoces?- dice Britt distraídamente.

¿Berry ha invitado a Fabray a pasar las Navidades con su familia judía que está totalmente loca? Sin ofender a los Berry, pero lo están. En Acción de Gracias tuve que ir con ellos y puedo jurar que durante la cena improvisaban canciones por cualquier cosa. Incluso cuando volqué la copa cantaron Raise Your Glass. Lo cual no tuvo nada de gracia. Pero volviendo al hecho de que Berry ha invitado a Quinn… Oh dios oh dios oh dios, no puede ser verdad…

- ¿Santana?- oigo que dice Rose.- ¡Feliz Navidad adelantada!- dice mientras sale de la clase dándome un abrazo rápido y desaparece segundos después. Menos mal que me cae bien.

- Eh… um… hola- dice Brittany un poco incómoda.

- ¿Vas a estar sola en Navidad?-le digo rápidamente.

- Eh sí… no me llevo bien con mi familia así que…- dice mirándose tímidamente las manos.

- Vente conmigo.- digo.

¿¡Qué!?

- ¿Qué?- me dice sorprendida.

- Eh… yo… a ver…- digo.- Pasa las Navidades conmigo. Solo vamos a estar mi madre, mis tíos y mis primos el día de Navidad y luego hay una cena en la casa de los Berry y como he oído que Quinn también va… yo… bueno sí quieres… pero… estaría bien, ¿sabes?- DIOS SANTANA DEJA DE HABLAR. Me froto el cuello nerviosamente mientras espero su contestación.

- Eh… no sé… ¿no les molestará que no sea de la familia?- dice un poco roja.

- Para nada, te van a querer, ya verás.- le digo sonriendo.

- Pues… bueno… vale.- me dice devolviéndome la sonrisa.

- ¡Perfecto! Te mandaré un mensaje con todos los detalles luego ¿vale?- le digo emocionada. Relájate Santana por dios.

- Muchas gracias por invitarme Santana.- me dice justo antes de darme un fuerte abrazo. Cierro los ojos mientras noto como me envuelve con sus brazos y sonrío. Hundo la cabeza en el hueco de su cuello y huelo a limón y menta. Mis labios rozan su cuello y las dos nos tensamos. Todas mis alertas se encienden y me separo al instante de ella.

- Eh… bueno… tengo clase, mejor me voy.- le digo mientras pongo distancia entre las dos.- Luego te mando la información… Adiós.

Y con eso desaparezco de su vista sin darle tiempo a despedirse. Uff por los pelos Lopez.


Tiempo actual: 23 de Diciembre.

Por fin. Pienso al bajar del avión y entrar en la terminal con Brittany a mi lado. El aeropuerto no es demasiado grande, no como el JFK pero aun así está llenísimo con toda la gente que vuelve a casa por Navidad.

- ¡Santana Gabriella Lopez!- oigo una voz a mis espaldas e inmediatamente sonrío.

Cuando me giro la veo andando entre la gente a toda prisa y en seguida está abrazándome y dándome besos.

- ¡Mamáaaaa!- le digo intentando soltarme. A mis espaldas oigo la risa ahogada de Brittany.

- No has cambiado nada señorita.- me dice suspirando mientras me revuelve el pelo.- Y tú debes de ser la encantadora Brittany.

- Sí señora- dice Brittany sonriendo.

- ¡Oh no por favor! Llámame Maribel.- dice mi madre abrazando a una muy sorprendida Brittany.

- Oh… un placer Maribel.- dice con una sonrisa que juro que se me para la respiración.

El camino coche hasta el aeropuerto es tranquilo. Mi madre y Brittany charlan sobre NYADA y las clases de baile de Brittany mientras yo apoyo la cabeza en el frío cristal. Volver a Lima es todo un reto. Cuando me fui de ahí lo hice jurando que no volvería jamás, o al menos para quedarme. Mientras entramos en la ciudad los recuerdos me empiezan a sobrepasar y dejo caer un largo suspiro. A los pocos minutos mi madre aparca el coche y entramos en casa.

Está igual que como recordaba. El gran comedor con el piano al fondo, las escaleras de madera con la gran lámpara de cristal…

- Wow… es enorme.- oigo que dice Brittany a mis espaldas.

- La mayoría de veces es demasiado grande.- suspira mi madre a mis espaldas y se me encoge el estómago. Apenas hace 6 meses que se divorció de mi padre y sé que está siendo duro para ella el estar en una casa tan grande sin tenernos ni a mi padre ni a mí.

- Eh… tu habitación es la de invitados… espero que no te importe y em… está enfrente de la mía.- le digo dejando mientras abro su puerta. La habitación es amplia y luminosa pero se nota que no ha dormido nadie ahí en mucho tiempo. No desde que hacía fiestas de pijamas, y aun entonces siempre acabábamos durmiendo todos en mi habitación.

- Es preciosa Santana.- dice dejando sus maletas encima de la cama.

- No está mal, deberías ver la mía.- le digo con un guiño en la mirada.

Me sigue por el pasillo hasta la mía y cuando la abro veo que nada ha cambiado. Las paredes son negras y tienen varias fotos enmarcadas de cuando era más pequeña. Tiene farolillos blancos colgando por las paredes y la cama de matrimonio está justo al lado de la ventana que es básicamente toda la pared y se abre con dos grandes puertas acristaladas que dan paso a un pequeño balcón.

- Wow…- dice Brittany.

- Impresionante, ¿verdad?- le digo mientras me dejo caer en la cama blanca. Cierro los ojos unos minutos mientras oigo como Brittany se mueve por mi habitación.

- ¿Puedo poner música?- me dice y me incorporo para ver cómo ha sacado su ordenador y lo está encendiendo.

- Mi casa es tu casa.- le digo con un guiño.

Me vuelvo a dejar caer, esta vez con los ojos cerrados y momentos después comienza a sonar Superstitions de Stevie Wonder. Es una de mis canciones favoritas así que me dejo llevar por el ritmo mientras la canto suavemente. Al cabo de un minuto abro los ojos y veo que Brittany está bailándola suavemente con los ojos también cerrados. Mueve las caderas al ritmo de la percusión y mi boca se vuelve seca.

- ¿Por qué has dejado de cantar?- me dice al cabo de unos segundos, parando de bailar.

- ¿Y tú por qué has dejado de bailar?- le digo sonriendo.

- Porque tú has dejado de cantar, duh.- me dice se deja caer a mi lado en la cama.- ¿Y ahora qué?- me dice curiosamente.

- ¿Mmmm?- le digo todavía con los ojos cerrados.

- ¿Qué vamos a hacer el tiempo que estemos aquí?- me dice.

Cierto. Con todo esto de última hora no he pensado aún qué es lo que voy a hacer para entretener a Brittany 4 días seguidos.

- Bueno… mañana por la mañana tengo reunión del Glee Club así que tendré que ir al colegio y estar con esos perdedores toda la mañana escuchando que es de sus tristes vidas… Pero no hace falta que vengas si no quieres.

- ¿Glee Club? ¡Me encantaría!- dice incorporándose de la cama rápidamente.- ¿Podré bailar? ¿O como soy nueva…?

- Tranquila, les encantan las actuaciones espontáneas, vas a ser perfecta, créeme. – digo sonriendo.

Oh dios, ¿dónde has estado toda mi vida?


Entramos en el supermercado a las 4 de la tarde. Brittany va delante de mí llevando el carrito de la compra mientras yo llevo la lista. Después de estar en mi cuarto un rato, mi madre entró y nos pidió que compráramos los últimos detalles para la cena de mañana. Así que Brittany decidió cambiarse los pantalones de chándal que había llevado durante el viaje por un vestido floral con medias negras debajo mientras yo me cambié mis vaqueros por unos pantalones de cuero ajustados, top rojo y chaqueta de cuero. Al fin y al cabo, solo hay una Santana Lopez en Lima.

- San ¿podemos comprar este helado?- me dice con un enorme bote de helado de vainilla en su mano.

- ¿Estás segura de que vas a poder comerte todo eso Britt?- le digo sonriendo. Hay algo tranquilizador en estar con Brittany simplemente comprando, como si fuéramos una pareja normal. Woah Santana, relájate por dios, no la puedes ver así, quítatelo de esa maldita cabeza.

- Es de Vainilla, San.- me dice con una expresión como si le hubiera dicho que el cielo es amarillo.

- Bueno… pero vas a tener que compartir.- le digo con un guiño y noto como aparecen las mariposas en mi estómago cuando veo la sonrisa que me da.

- ¡Graciassssssss!- me dice mientras deja el bote de helado en el carro y me abraza.

En los últimos días nos hemos ido acercando cada vez más, ya no me asusto tanto cuando me abraza y he aprendido a relajarme a su alrededor. No sé si eso es bueno o malo, pero por ahora esta nueva cercanía me gusta. Le devuelvo el abrazo sonriendo como una estúpida cuando oigo una voz a mis espaldas.

- Bueno, bueno, pero si es Santana Lopez en persona. Y abrazada con una chica, por si fuera poco.- la misma fría voz que lleva meses sin dejarme dormir por los recuerdos. Me quedo totalmente paralizada en brazos de Brittany que cuando nota mi reacción se separa de mí para mirar a la chica que está detrás de mí.

- Perdona, ¿quién eres?- le dice Brittany secamente.

- Oh soy alguien del pasado de Santana, ¿verdad Sannie? ¿O ya no me vas ni a mirar?

Y con eso me giro. Delante de mí está una chica rubia con mirada desafiante. Lleva unos vaqueros y una camiseta blanca con una chaqueta marrón abierta de aspecto bohemio encima. El pelo ahora lo lleva corto y tiene un pendiente nuevo en la nariz, pero los ojos verde botella son los mismos de siempre. El estómago se me hace un nudo y cierro los ojos brevemente. Cuando los vuelvo a abrir la miro desafiante.

- Hola Alison.

Al oir el nombre, Brittany se tensa a mi lado y me da la mano instantáneamente, un gesto que aprecio infinitamente porque me hace sentir que está a mi lado y que no me va a dejar ir, pero en cambio Alison enarca una ceja y deja soltar una risa amarga.

- Bueno, parece que por fin has salido del armario Sannie.-me dice con una sonrisa que no le llega a los ojos.

- El mismo día que lo dejamos, Alison.- le digo fríamente.

- Y veo que no has perdido el tiempo en sustituirme.- dice.

- No es mi novia.- digo en un susurro.

- ¡Ah es verdad! Lo olvidaba, Santana Lopez, emocionalmente inaccesible, incapaz de amar.- dice sarcásticamente. Pero tiene razón, así que continuo callada. Pero Brittany me sorprende.

- Eh, no le vuelvas a hablar así. Me da igual quien seas o como de importante hayas sido para Santana en el pasado, pero si vuelvo a oírte hablar así te vas a enterar.- dice dando un paso hacia delante.

- ¿Es una amenaza?

- Pues sí, así que es mejor que te vayas.- dice Brittany encarándose aún más a Alison.

- ¿Y tú Santana? ¿Quieres que me vaya?- dice burlonamente. Pero no encuentro las palabras para responderle. No cuando este dolor en el pecho no parece irse.- ¿Ahora no tienes nada que decirme? La famosa Santana Lopez muda por una vez. Patético. 7

¡Plaff!

El bofetón resuena en todo el supermercado. Mientras Alison se lleva una mano a la mejilla roja, yo miro sorprendida a Brittany quien tiene los ojos fijos en Alison, como si la quisiera fulminar.

- Te he avisado. Nunca más. Y ahora vete.- le dice Brittany mientras la aparta y comienza a recorrer rápidamente el corredor, conmigo y el carro de la mano.

- Llámame si quieres recordar los viejos tiempos, Santana.- oigo que dice Alison a mis espaldas, pero no le contesto.


Las lágrimas comienzan cuando Brittany aparca mi coche en casa y entramos al comedor. Sin decir nada subo las escaleras rápidamente y me encierro en mi habitación. Me meto bajo el edredón y me hago un ovillo. Al cabo de unos minutos oigo una conversación fuera de mi habitación y mi puerta se abre un poco.

- Santana hija ¿qué ha pasado?-dice mi madre, pero no le contesto. Me tapo aún más mientras suelto un sollozo ahogado.

Mi cama se hunde un poco con el peso de otra persona y unas piernas largas se enredan con las mías mientras unos brazos fuertes me rodean. Brittany.

- ¿Menos mal que he comprado el helado, no?- me dice al oído. Su comentario me hace sonreír y le devuelvo el abrazo. Pasamos unos minutos en silencio hasta que Brittany lo vuelve a romper.- Así que esa era la famosa Alison.

- Sup.- digo en casi un susurro.

- Era guapa.-me dice mientras me aparta el pelo de la cara.- Una zorra por lo todo lo que te dijo, pero guapa.

- ¿Cómo sabes la historia entre las dos?- le digo incorporándome un poco.

- Rachel.- me dice como única respuesta mientras me pasa el bote de helado con una enorme cuchara.

- Maldita Berry… no puede tener esa enorme boca cerrada.

- En su defensa… yo le obligué a contármelo.- dice mientras se encoje de hombros.

- ¿Por qué?- digo con la boca llena de helado.

- Porque me importas y quería saber qué era lo que te tenía tan triste.- dice con una sonrisa triste.

- Gracias Britt.- le digo seriamente.

- Me gusta cuando me llamas Britt.- me dice con una de sus sonrisas que hacen que explote mi estómago a mariposas.

A mí me gustas tú.

- Y a mí cuando me llamas San.- le digo devolviéndole la sonrisa, perdiéndome en esos ojos azules. No sé cuánto tiempo hemos estado así, abrazadas, sonriendo como estúpidas mientras nos miramos pero al cabo de un rato Brittany aparta la mirada y con un suspiro comienza a reírse.

- Tenías razón, no vamos a poder acabar con todo este helado.

- Espera y verás.- le digo robándole la cuchara y atacando al helado mientras la oigo reírse.

Y así de fácil es como Brittany me hace olvidarme de Alison y toda la tristeza de unos minutos anteriores.