Algo que debéis tener en cuenta antes de leer este capítulo es lo siguiente. Para fiestas y actividades formales los omegas usan ropas tradicionales.
Las ropas tradicionales que usan dependen de las raíces de su alfa y por tanto su línea de sangre. En el caso de los omegas de Teiko deben honrar la línea de sangre de su alfa y sus alfas son sus padres por que no están casados, el día que se casan su alfa será su marido.
Si su padre es Chino por decirlo de algún modo la ropa que le toca utilizar en fiestas y actividades formales es ropa típicamente china, pero si al casarse su alfa es japonés, la ropa que pasan a utilizar es ropa típicamente japonesa tradicional.
Esto sólo aplica a ocasiones formales y fiestas, la mayoría del tiempo los omegas visten como se les viene en gana igual que los alfas. Las ropas tradicionales para omegas masculino van en un medio camino entre las ropas tradicionales femeninas de un país y las ropas masculinas. Por lo general en casi todas las culturas asiáticas las ropas tradicionales masculinas son mas parcas, sin mucho detalle más toscas por decirlo de alguna forma mientras las femeninas son más elaboradas mas sobrecargadas y con mas diseños. Un omega masculino no va ni de cerca tan sobrecargado como una dama, pero tampoco va tan parco en vestimenta como un alfa o un beta. Sin ser escandaloso su ropa tiende a llevar diseños discretos que sobresalten su belleza. Bueno espero disfruten de la lectura ^^
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Capítulo 12
Kyoshi Miyaji se metió las manos en los bolsillos de sus pantalones sintiéndose sumamente incomodo, el hombre rubio frente a él, un alfa, lo miraba como si Miyaji fuera un incesto que él quisiera con toda su alma aplastar personalmente bajo sus zapatos.
Miyaji tuvo que contener un suspiro de alivio cuando Kotaro bajó corriendo las escaleras librándole así de la mirada asesina que le daba su padre. Miyaji miró al omega rubio de colmillito y casi se atragantó, el chico lucía genial, llevaba un Pien-fu para omegas masculinos, de color predominantemente azul, los bordes de la túnica eran de un discreto dorado como era un omega masculino la túnica llegaba mas debajo de las rodillas que es a donde llegaría un Pien-fu masculino, pero más arriba de los tobillos que es donde llegaría un tradicional Pien-fu femenino, en el caso de un omega masculino la túnica llegaba a la mitad de las pantorrillas, el delicado pantalón de seda que sobresalía del borde de la túnica, era azul en una tela delicada y semi-traslucida. Miyaji tuvo que recordarse que debía cerrar la boca. Sabía que Kotaro era Japones, pero no había pensado que tuviera ascendencia china.
El Pien-Fu era una prenda tradicional china, lo que quería decir que el señor Hayama quien lo veía aun como si lo quisiera matar debía ser de China. Los Omegas vestían para fiestas oficiales siempre ropas que representaran la excedencia de su alfa encargado. En este caso Kotaro vestiría piezas como estas en cada fiesta a la que asistiera, hasta el día de su boda, el día después de su boda Kotaro comenzaría a vestir para las actividades piezas que representaran la ascendencia de su nuevo alfa encargado, su esposo.
-Miyaji-san -sonrió Kotaro al verlo viendo a su compañero de baile de arriba abajo, Miyaji llevaba una etiqueta de color negro con una camisa azul y pajarita negra, se veía muy elegante y comestible, pensó el chico del colmillo.
-Kotaro -le ofreció su brazo con un asentimiento-, luces… genial -dijo a falta de una palabra mejor. Kotaró sonrió ante el alago del otro.
-Adiós, papá -dijo levantándose de puntitas para besar la mejilla de su padre antes de tomar el brazo de Miyaji.
-Trae a mi bebe temprano -le advirtió el señor Hayama con un gruñido a Miyaji quien asintió antes de salir.
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Hyuga Jumpei se sintió como un tonto, debió haberse puesto ropa mas típica no esa estúpida etiqueta de vestir negra, sólo se la puso porque siempre eran elegantes y fáciles de vestir y encontrar. Ahora se sentía como un estúpido era obvio que su compañero de baile había puesto empeño en la ropa que vestía.
Sakurai Ryo vestía un Shen-I tradicional para omegas masculinos la túnica y la falda con sus doce partes cocidas eran blanco con detalles rojos, la ropa estaba hecha de seda, que hacían imposible en no fijarse en la pequeña belleza de ojos castaños que era el escolta del equipo omega.
Jumpei sacudió el aturdimiento de sí mismo y extendió la rosa que había comprado para Ryo sintiéndose tonto por ello, claro que eso cambio cuando el pequeño sonrió encantado tomándola con sus manos y oliéndola.
-Gracias, Hyuga-sama -susurró Sakurai con un suave sonrojo. Hyuga no podía dejar de mirar al omega así que carraspeo asintiendo.
-No, la mereces -le respondió al fin educadamente- ¿Listo para marcharnos? -le preguntó. Sakurai dio una última mirada a sus padres, dos amables betas antes de asentir-. Lo traeré sano y salvo antes de la media noche -prometió educadamente el pelinegro de lentes.
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-Yoh, Tetsu -Sonrió Aomine cuando el omega de cabellos celestes bajó las escaleras-. Wooo, Tetsu, que has de ser lo más bonito que he visto nunca -aseguró Aomine directo y sin nada de tacto.
Kuroko abrió el abanico en sus manos para ocultar una risilla, pero sus ojos eran divertidos cuando miraron a Aomine.
-Gracias, Aomine-kun tu también te ves muy guapo -le aseguró. El moreno vestía una etiqueta negra, camisa blanca, corbata negra y faja negra.
-Flaco favor si lo comparamos contigo -aseguró el moreno mirándolo de arriba abajo sin ningún tacto.
Kuroko llevaba un kimono del tipo furisode tradicional para omegas masculinos, menos recargado que el de una hembra, pero mucho más elaborado que el kimono de un macho ya fuera alfa o beta. El Kimono del omega era negro con un maru obi azul como los detalles de las ramas de Sakura en los bajos del kimono incluso las flores de sakura en lugar del tradicional rosa eran azul celeste resaltando contra el fondo negro del kimono. El abanico en su mano era negro con un agarre azul, los zapatos que asomaban en sus pies eran unos zori de laca que hicieron admirarse a Aomine por el equilibrio del otro para llevarlos, él se comería todos su dientes y se aplastaría su fea cara contra el cemento si tratara de caminar con esas cosas, pero en Tetsu quedaban… geniales.
-¿Nos vamos Aomine kun? -preguntó Tetsu trayendo al moreno de regreso a la realidad.
-Oh, sí cierto -asintió Aomine con una sonrisa tendiendo su mano a Tetsu que la tomó, a Aomine le agrado un montón como se veía la pequeña mano pálida en sus grandes manos morenas.
-Cuida mucho a mi nieto, Aomine-kun -le advirtió una amble, pero sería matrona, era la abuela de Kuroko, dado que los padres de Kuroko habían muerto cuando este era un niño, la vieja mujer había criado y cuidado de su nieto.
-Con mi vida -prometió el moreno pícaramente ganándose una sonrisa de la mujer y un beso en la mejilla.
-Vayan y diviértanse -dijo besando ahora a Kuroko y arreglando su cabello celeste antes de enviarlos a los dos por la puerta. Le agradaba Aomien-kun era muy guapo, definitivamente su nieto tenía buen gusto, pensó la vieja mujer viéndolos marchar.
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Kagami tuvo que contener el impulso de aflojarse la pajarita negra del cuello, sentía que esa mierda lo estaba asfixiando… o tal vez era la mirada del señor Himuro la que tenía ese efecto, el hombre parecía todo menos feliz con su presencia ahí. La señora Himuro por otra parte se veía muy alegre, tenía el cabello negro y los ojos azules, era americana por lo que sabía y como tal era bastante sociable y le sonreía a Kagami haciéndole mil y una preguntas que mareaban al pobre joven de cabellos bicolor.
Es que casi prefería enfrentarse a la mirada del padre de Tatsuya que al alegre parloteo de la madre de Himuro, al menos el señor Himuro estaba en silencio.
-¿Aun está vivo o papá ya lo mato, mamá? -gritó Tatsuya desde algún punto en el segundo piso de la casa.
-Aun está vivo, corazón -rio la señora alegremente-, pero baja antes de que tu padre decida cambiar el estatus de este guapísimo alfa, sería una pena que eso pasara -comentó ganándose un gruñido posesivo de su marido lo que la hizo sonreír-. Y por eso aun lo amo, me cela como si aun fuera una joven hermosa y puberta -rió la alegre ojiazul.
-Porque aun eres hermosa, madre -sonrió Tatsuya Himuro bajando las escaleras. Tatsuya tenía el cabello de su madre y los ojos de su padre, y era más hermoso que ambos, si le preguntaban a Taiga en ese momento.
El pelinegro llevaba un Ao Dan para omegas masculinos a medio camino del Ao Dai femenino y el Ao Gam masculino, el Ao Dan que vestía Tatsuya era negro con un dragón plateado bordado en todo el lado izquierdo de su ropa la parte superior se ajustaba al pecho plano y bien formado del omega y la túnica de seda se abría a los laterales de su pierna, dejando entre ver ligeramente los largos pantalones negros de seda, el cabello le cubría un lado del rostro y su coqueto lunar invitaba al pecado.
-Taiga -le saludó Himuro llegando al borde de las escaleras y mirándolo de arriba abajo y asintiendo con lo que veía, el mitad americano como el del equipo alfa era realmente guapo.
-Tatsuya -le saludó Kagami tomando su mano y besándola a riesgo de morir por que el señor Himuro no se tardo en volver a gruñir, gracias al cielo la señora Himuro estaba ahí para aplacar a la bestia en el pecho del padre de su cita. La alegre mujer le dio un manotazo juguetón en el hombro a su esposo antes de envolver sus manos en su brazo.
-Van a un baile junto en la escuela, deja de ser tan gruñón -le ordenó. El señor Himuro no se veía contento pero al menos asintió.
-Cuida a mi bebé -le ordenó a Taiga que asintió.
-Papá -gruñó Himuro-, no necesito que nadie me cuide –aseguró, él no era un delicado omega, él sabía luchar, y defenderse muy bien. El señor Himuro sabía que eso era cierto así que asintió con una sonrisa más relajada, si ese tio medio americano trataba de aprovecharse de su bebé se iba a encontrar con una desagradable sorpresa, él mismo se había encargado de que su bebé supiera los trucos más sucios para poderse defender.
-¡Diviértete, bebé! -le gritó la señora feliz mientras Tatsuya tomaba el brazo de Taiga y lo sacaba de ahí antes de que sus padres lo avergonzaran más.
-Así que… medio vietnamita, medio japonés y medio americano ¿Eh? -preguntó viendo de nuevo aprobatoriamente la vestimenta del omega de cabellos negros.
-¿Algún problema con eso? -preguntó Himuro arqueando una ceja.
-Para nada -aseguró Kagami-, me gusta, yo soy medio americano medio japonés -le recordó. Himuro sonrió.
-Mi abuelo es Vietnamita y mi padre nació en Vietnam, pero mi abuela era japonesa, cuando perdió a mi abuelo volvió a Japón donde crio a mi padre desde que este tenía unos 10 años, desde entonces ha vivido en Japón, este es el hogar de mi abuela y ahora también el nuestro. En cuanto a mi madre, conoció a mi padre aquí en Japón y luego nunca quiso abandonar su lado y así nací yo -le contó Himuro con una sonrisa tranquila.
-Mi padre es embajador en Estados Unidos, allá conoció a mi madre y se casó, crecí allá hasta hace unos 3 años cuando quise venirme a Japón a conocer la otra mitad de mis raíces y así termine viviendo aquí.
-¿Solo? -preguntó Tatsuya un poco sorprendido.
-Mis padres me llaman y se aseguran que tenga todo lo que necesito, pero después de todo soy un alfa -asintió Kagami a su pregunta encogiéndose de hombros, no era raro que los alfas fueran pronto a vivir solos, mientras los omegas siempre se quedaban con la familia hasta que se casaban.
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-Mamá no me puedo poner esto -gimió Teppei frustrado.
-Oh, bebé, sabes que esto es importante para tu padre -le dijo la señora dulcemente.
-Mamá mírame, mira mi cuerpo, mira mi altura -le pidió Teppei-, no puedo usar un Hanbok y pretender que no me veo ridículo.
-En este tipo de actividades, amor, los omegas tienden a ir con ropas que demuestran las ascendencias de sus alfas, tu padre es coreano amor, si te niegas a llevar el Hanbok que te compró él no te dirá nada, pero sabes que lo harás sentir mal -le dijo la mujer directamente.
Teppei sabía que lo que su madre decía era cierto, su padre era un pan, jamás le diría nada a Teppei que lo hiciera sentir mal, pero sin duda se sentiría rechazado si su hijo negaba las raíces coreanas del alfa de la casa. Su padre había nacido en corea, pero se había enamorado de su madre, una japonesa con la que sus padres le habían comprometido. En un principio vivieron en Corea luego su padre se mudó a Japón para hacer más feliz a su madre, ahí abrieron la pastelería de la familia y tuvieron a Teppei.
Teppei suspiró tomando el Hanbok en sus manos y mirándolo antes de quitarse la bata del baño comenzar a vestirse con este, ganándose una sonrisa de su madre. Teppei lo hizo por su padre y sus sentimientos, aun cuando estaba convencido de que se vería completamente ridículo. Oh, el Hanbok para omegas masculinos era una pieza preciosa a medio camino entre el hanbok masculino y el femenino, como casi todas las piezas de omega de cualquier cultura. A alguien como Kuroko o Izuki una pieza así le quedaría hermosa, pero ¿A él? Midiendo seis pies con cuatro pulgadas Teppei estaba muy lejos de ser como la mayoría de los omegas, demonios que si no fuera por su olor el pasaría por alfa, por lo tanto esas prendas le iban a quedar altamente ridículas.
Aun así se las puso y pasó sus manos por la suave tela, eso debió haber costado una pequeña fortuna, su familia no era pobre, pero tampoco era que fuera millonaria, el detalle de que su padre se gastara tanto dinero en sólo un traje para un baile enterneció el corazón de Teppei, así pensara que se veía ridículo. Su padre había elegido para él un Hanbok negro y violeta… bueno al menos combinaría con el cabello de Murasakibara, se sentó dejando que su madre peinara sus cortos cabellos.
-Tu cabello es tan hermoso, bebé, deberías dejártelo crecer -le dijo besando su cabeza. Sí, la mayoría de los omegas lo llevaban largo o semi-largo, Teppei no lo podía llevar así, se le veía ridículo, a él le quedaba el recorte corto… casi como a un alfa. Definitivamente a veces se sentía una broma del destino, nacer omega con el cuerpo de un alfa debía ser una broma cósmica y una sacada de dedo a su nacimiento.
La señora Teppei lo animó a levantarse y sus ojos se llenaron de lágrimas. ¿Tan mal se veía? Se preguntó Teppei preocupado cuando su madre lo abrazó.
-Oh cielos, eres tan hermoso, te vez tan hermoso -aseguró dando un paso atrás y alisando las mangas del Hanbok-. Todas las miradas se fijaran en ti -aseguró la mujer.
Oh sí, Teppei también estaba seguro de eso aunque no por las razones que creía su madre. Su madre lo arrastró al espejo y Teppei se dejó sin ganas para abrir sus ojos en shock cuando se vio… no se veía ridículo, se veía… por primera vez parecía un omega, vale nunca se vería tan delicado como Kuroko o Izuki, pero… se veía bien, muy bien a su forma.
-Amor, Kyoshi -el señor Teppei toco a la puerta de la habitación de su hijo antes de entrar, el señor Teppei fue directo a besar a su esposa y luego sus ojos se iluminaron cuando vio a su hijo vestido con el Hanbok-. Oh, Kyoshi, te queda perfecto -sonrió satisfecho besando la frente de su hijo, su hijo era alto pero no más que él-. Oh sí, tu cita llegó y está abajo, es un gigante, amor, es unas pulgadas más altas que yo -le contó el señor Teppei a su esposa–. Fácilmente unos seis pies como con diez pulgadas -le comentó emocionado-, nos darán nietos gigantes -dijo convencido.
-Oh, papá -Teppei enrojeció hasta la raíz del pelo-. Voy al baile con él, no me voy a casar con él -aseguró aunque teniendo en cuenta que era la primera cita de su vida y la primera vez que un alfa se acercaba a él no podía culpar a sus padres por emocionarse. Teppei no tuvo corazón para decirles que Murasakibara sólo iba con el por qué Midorima Shintaro lo había chantajeado y aunque no tenía pruebas creía que de alguna forma era culpa de Takao. Pero daba igual no se lo podía decir a sus padres, primero porque realmente se veían ilusionados con su "cita" y segundo porque su padre mataría a Murasakibara si pensaba que de alguna forma había lastimado los sentimientos de Kyoshi. Teppei recogió un poco los amplios pliegues del Hanbok y bajó al primer piso para ver a Murasakibara, el gigante llevaba una etiqueta negra, camisa violeta oscura igual que la faja y pajarita negra.
Murasakibara alzo la vista aburrido hacia las escaleras y sólo de milagro no se le cayó la quijada, de alguna forma había imaginado a Teppei en etiqueta como él, lo cual era un pensamiento estúpido, los omegas nunca usaban etiquetas, para las fiestas casi siempre vestían ropas tradicionales que representaran las raíces de su alfa. Un Hanbok… eso debía significar que el padre de Kyoshi era coreano y un día cuando Kyoshi se casara vestiría para las fiestas ropas de las raíces de su esposo, por ejemplo si se casara con él vestiría kimonos para las fiestas. Pero eso no importaba ahora, lo que importaba era lo bien que quedaba la pieza típicamente hecha para un omega masculino en Kyoshi.
No tenía para nada la delicadeza femenina de un Hanbok para mujeres, pero tampoco tenía la tosquedad de un Hanbok masculino. Las piezas omegas siempre se distinguían por ir a medio camino entre la ropa femenina y la masculina, en el caso del hanbok de un macho omega, la parte superior el Jeogori no difería en nada de la femenina, pero el chima no era amplio como el de una mujer, esta caía en pliegues que se ajustaban a sus largas piernas, muy largas y hermosas piernas. Y sabía que debajo del chima llevaba un banji o bueno así se supone que fuera el Hanbok tradicional para el omega macho. El Chima representaba su fertilidad, el Banji que seguía siendo un hombre con el don de cargar y dar la vida.
-¿Qué? -Kyoshi trató de no sonrojarse incomodo por la forma en que lo veía Murasakibara.
-Te vez… muy bien -le dijo Murasakibara de forma directa parpadeando. Kyoshi abrió sus ojos de par en par, pero no pudo contener la sonrisa que se dibujo en sus labios, puede que Murasakibara lo hubiese invitado por un chantaje, pero había tenido un detalle lindo al decirle que se veía bien y… nadie lo había obligado.
-Gracias… tú también estás muy… guapo -dijo divertido- ¿Paz por esta noche entre nosotros? -le tendió la mano para que se la estrechara. Pero para su sorpresa Murasakibara no se la estrechó si no que la tomó y la llevó a sus labios besándosela. El gesto tocó profundamente a Kyoshi era la primera vez que un alfa tenía hacia él un gesto típicamente para un omega, sólo su padre alguna vez lo había tratado de esa forma, los demás sólo lo trataban como a un beta debido a su altura.
-Paz entre nosotros por esta noche -le dijo despierto el gigante que normalmente solía verse aburrido, pero no esa noche, no con tan… agradable compañía.
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Kasamatsu Yukio tenía una mano en la espalda cerrada y otra a un costado, estaba algo incomodo aunque la mujer rubia a su lado y el hombre pelinegro no habían sido otra cosa más que amables con él desde que entró por la puerta, aun así no podía evitarse sentir nervioso. Kasamatsu no había podido evitar pagarle a Kagami por información. Sabía que la mujer era japonesa a pesar de su cabello rubio mientras el hombre era el embajador de China en Japón. Con una larga línea de sangre, se supone los Kise se remontaban a la Dinastía Han.
Como tal se preguntaba si Kise vestiría un Hanfu para omegas masculinos, la longevidad de su línea de sangre le daba el derecho, o vestiría un Quipao para omegas masculinos, instaurados en la dinástica Qing, también tenía derechos a usarlos. O vestiría de una forma más… moderna. El rubio no era el típico omega y Kasamatsu no sabía que esperar de esa… cita.
Todo pensamiento se borró de su mente cuando Kise salió de uno de los pasillos de la mansión del embajador. El rubio llevaba el cabello apartado del rostro por una diadema y vestía un Hanfu para omegas masculinos. Los bordes eran de color azul mientras que el Jin y el Chang, eran purpura… purpura el color de la realeza.. ¿Tan antigua era la familia de Kise Ryota? El rubio usaba unos Chopines azules con diseños de bambu, lo cual simbolizaba la buena suerte. Kasamatsu no pudo evitar sentirse más enano de lo que era en realidad con su simple etiqueta negra su camisa de botones azul y su corbata negra.
-Sempai -los ojos de Kise se iluminaron y su sonrisa se extendió por todo su rostro al ver a Kasamatsu ahí. Kasamatsu no pudo evitar sonreír en respuesta sintiéndose enorme por la forma en que el rubio lo devoraba con sus ojos dorados.
-Papá, mamá, él es mi sempai, Kasamatsu Yukio -dijo Kise envolviendo sus suaves manos en el brazo de Kasamatsu.
-Ya se nos presentó, hijo -le dijo pacientemente el señor Kise con una sonrisa-. Vayan y diviértanse, confió en que cuidará bien de mi hijo -le advirtió de forma amable, pero dura el señor Kise a Kasamatsu que asintió serio. Una vez salieron de la casa mientras se dirigían al coche que los esperaba fuera Kasamatsu volvió a mirar a Kise.
-Luces hermoso -aseguró. Kise sonrió llevando las manos a su regazo dentro del auto.
-Lo siento por el traje, es un engorro, pero es la tradición, espero que el día que me case mi pareja tenga una línea de sangre que use una ropa menos molesta -bromeó.
-Línea china remontada a la dinastía Han y por el color purpura emparentado con algún emperador de la historia China, no está nada mal -comentó Kasamatsu. Kise parpadeo, sabía que su sempai era inteligente, pero no pensó que descubriría tantos detalles a través de su ropa, sonrió impresionado y feliz.
-¿Y usted sempai?
-Aburrido -aseguró-, soy una persona normal y aburrida, cien por ciento japonés.
-Entonces tu esposo algún día usara kimonos cuando vaya junto a ti -sonrió Kise.
Kasamatsu se removió incomodo en su asiento, pero terminó por confesar.
-Un Junihitoe mas precisamente -contestó listo para que el rubio le preguntara que significaba eso.
-Ohh un Junihitoe, usado por los nobles -asintió Kise-, al parecer alguien también tiene una línea de sangre larga que lo relaciona con la familia imperial -comentó el rubio sorprendiendo a Kasamatsu, venga el rubio parecía tan alegre que no parecía de los que prestaban mucha atención a la clase de historia. Kise rio al ver la sorpresa del pelinegro-. Tranquilo, sempai, lo sé porque Akashishii la viste -le respondió-, nuestro capitán es parte de la familia imperial -le respondió, la familia imperial no tenía ningún poder político, más bien eran cultura y tradición, Akashi no pertenecía a la rama principal, pero sin duda llevaba la sangre de la familia imperial-. Cualquier japonés tiene derecho a vestir cualquier tipo de kimono desde el Kakeshita, hasta el Furisode, o el yukata entre muchos otros, pero el Junihitoe se reserva para los nobles y los emparentados con estos -le respondió-, además de que Akashishii no los contó, mi padre es embajador -le recordó divertido-, entonces… su esposo aun usara una ropa más compleja que la mía, el Junijitoe lleva doce capas -comentó-, Akashi lo odia -rio-, es una buena cosa que vestir ropa complicada no sea un problema para mí. Incluso usar un Tabi de laca no debe ser más complicado que usar estos chopines –sonrió moviendo sus pies para mostrarlos.
Mientras Kasamatsu se sonrojó y casi se traga la lengua con la descarada insinuación del rubio hasta que al final negó con la cabeza y una sonrisa divertida.
-Sí, es una suerte -comentó.
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Shun Izuki rio, había invitado a Takao Kazunari a su casa para arreglarse juntos, se supone que Midorima Shintaro y Moriyama Yoshitaka vinieran a recogerlos a su casa.
Ambos vestían kimonos del tipo Furisode. El de Takao era verde de seda con flores blancas en la parte baja y en las mangas. Llevaba un Fukuro obi de color gris y unos zori para kimono no muy altos, negros con tiras verdes como su kimono.
Takao hubiese preferido llevar un Nagoya Obi, primero eran más ligeros y cómodos y segundo mil veces más económico. Pero su padre se había empeñado en trabajar horas extras para poder comprarle unas zori bonitas y tradicionales y un Maru Obi. Un Maru obi elaborado a mano costaba más que el salario de su padre en dos meses, Takao se había negado en redondo y habían llegado a un intermedio por un Fukuro obi, Takao aun así lo consideraba demasiado costo, pero no podía negar que era hermoso y amaba poder llevar algo así por una vez en su vida.
Izuki también se veía precioso él también llevaba un kimono del estilo furisode para omegas masculinos, de color azul tornasol con detalles de aves en plata, sus zoris eran negras sus tabi blancas y su obi era un Fukuro obi también. En el caso de Izuki aunque su familia estaba lejos de ser rica tal vez hubiesen podido darse el lujo de comprarle un Maru obi aunque se vieran luego un poco apretados. Pero izuki había puesto cara de horror ante la sola idea de llevar un obi tan hermoso, pesado y molesto. Así que sus padres se habían conformado con poderle poner un Fukuro obi plateado sin muchas quejas de parte del pelinegro.
-Chicos -el papá omega de Shun se asomó por la puerta con una sonrisa al ver a los dos jóvenes ya arreglados-, llegaron por ustedes -les respondió y se hizo a un lado riendo mientras los dos chicos salían corriendo y se detenían en las escaleras para bajar con dignidad. Abajo estaban Moriyama y Midorima.
Moriyama vestía un traje de etiqueta negro con la típica camisa blanca y corbata negra. Mientras el de Midorima se diferenciaba en que la camisa era verde y los gemelos de su etiqueta eran discretos, pero eran de oro blanco lo que impuso un poco a Takao, pero luego tuvo que sonreír al ver que Midorima cargaba en su mano derecha su lucky ítem, hoy al parecer era un peluche pequeño de oso.
Los dos alfas bien educados tomaron la mano de los omegas besándolas e invitándolos a salir con ellos al baile de una vez.
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Akashi Seijuuro sinceramente odiaba a veces su línea de sangre y odiaba las fiestas formales en las que tenía que vestir de esta forma. Como un Akashi su padre había insistido en que Seijuuro usara el Junihitoe, era un kimono precioso no lo podía negar, pero pesado, costoso a morir y complicado. Tras doce capas de ropa Akashi ya se estaba arrepintiendo de tener que ir al baile.
La primera capa era su ropa interior de seda, su segunda capa era el Kosode un corto manto de seda color rojo que llegaba hasta el inferior de sus piernas, le seguía el Hakama una falda plisada roja. La cuarta capa era el Hitoe una túnica sin forro de color blanca, la quinta era el Uchigi una serie de túnicas de colores brillantes sin forro que creaban el efecto de capas. Le seguía por sobre el Uchigi el Uchiginu un manto de seda escarlata igual usado como refuerzo y apoyo de las túnicas exteriores. Luego el Uwagi un patrón tejido y decorado hecho de seda y más corto y estrecho que el Uchiginu. El Karaginu le seguía, era una chaqueta hasta la cintura al estilo chino y por ultimo iba el Mo, un delantal detrás de la túnica.
El Junihitoe era el tipo de kimono más hermoso que había, pero la verdadera incomodidad de Akashi venía de que por más sencillo que trató de escogerlo, sabía que esa pieza de ropa valía casi tanto como el orfanatorio donde Koki lo había llevado y en el que se había sentido tan bien. Le parecía ahora estúpido que su familia se gastara esa cantidad de dinero para él en un traje de fiesta, mientras los niños del orfanato y Koki eran felices con tan poco.
Escucho el timbre y se apresuró a bajar con agilidad, alguien no acostumbrado se comería los dientes si se moviera a la velocidad de Akashi con un Jinihitoe, pero para Akashi era lo más sencillo del mundo. Se apresuró abajo por que no quería que sus muy clasistas padres espantaran al chihuahua. Sonrió al ver a Koki Furihata en la puerta, una etiqueta negra, camisa blanca y pajarita y faja negra. El castaño llevaba unas flores en las manos y tenía la boca abierta mientras miraba a Akashi de arriba abajo.
-Pareces un ángel, no un ángel no… un emperador -susurró con reverencia. Akashi sonrió encantado por el alago.
-¿Son para mí? -preguntó señalando las flores, Koki sacudió la cabeza dándoselas torpemente. Ahora las sentía muy poquito, había trabajado horas extras para poder comprar una etiqueta sencilla, pero decente y poderle comprar las flores a Akashi, pero viendo donde vivía el pelirrojo y como vestía… bueno se notaba la gran diferencia de clase económica de ambos-. Son hermosas -sonrió Akashi satisfecho con el detalle-. Dame un segundo las pondré en agua y nos iremos -le prometió sonriendo cuando Koki besó su mano galantemente, sí, su Chihuahua se estaba portando muy bien.
Akashi se apresuró a llevar las rosas a su cuarto y cuando volvió vio a su padre viendo con desprecio a Furihata así que se apresuró al lado del chico antes de que su padre dijera nada.
-Te veré más a la noche, padre -se despidió jalando a Koki antes de que su padre le pudiera decir algo o Koki le dijera algo a su padre, seguramente algo amable que su padre aprovecharía para humillar al castaño.
-¿Por qué tanta prisa? -preguntó Koki mientras se apresuraban al taxi que los esperaba.
-No quiero que seamos los últimos en llegar -le sonrió Akahsi mintiendo, sosteniéndose posesivamente al brazo de Koki con satisfacción cuando este asintió obediente y le ayudó a subir al taxi… un taxi, Akashi jamás se había subido a uno… lo encontró fascinante.
-Te vez muy guapo esta noche, Koki -lo felicitó Akashi satisfecho. Furihata sonrió.
-El que realmente deslumbra esta noche eres tú, Akashi-san -le aseguró.
-Seijuuro -lo corrigió-. Tú tienes permitido usar mi nombre -le recordó el emperador dadivosamente.
-Gracias, Sei-chan -dijo desconcertado a Akashi por el apodo cariñoso. No lo había esperado, el apodo le hizo sentir cálido y feliz. Akashi sonrió relajándose y tomando la mano de Furihata quien apretó suavemente su mano con una sonrisa enorme, el castaño se sentía como quien se ha sacado el premio mayor de la lotería con el pelirrojo a su lado.
Continuará…
Para muchos a lo mejor no sea mucho, pero la realidad es que yo me he chupado horas completas de mi vida (no una ni dos… muchas) investigando sobre vestuarios típicos para adaptarlos a mi historia y poner a nuestros omegas excepcionalmente guapos para el baile, espero que lo sepan apreciar XD Bueno y aquí unas cuantas aclaraciones.
El Pien-Fu, Shen-i (Shenyi) y el Hanfu son vestiduras tipicas de China.
El Hanbok lo es de Korea mientras
El Ao-Dan es un invento mío salió del Ao-Gam y el Ao-Dai las vestimentas típicas de los vietnamita.
Los kimonos son de Japón. El Furisidae es el kimono más típico usado por los jóvenes solteros, de vivos colores muy lindo es los que vemos mayormente en los animes. El Junihitoe es también un kimono altamente costoso casi no se usa ya en Japón, la familia imperial, museos y doramas es donde aun lo veras.
En cuanto al obi hay muchos pero los tres principales son el:
1. Maru Obi: Es la manera más formal de usarlo, para ocasiones formales es indispensable su uso. Lleva diseños por ambos lados. Este tipo de obi hoy en día es muy difícil de verlos por el gran costo que tienen.
2. Fukuro Obi: Es el Obi que esta un nivel más abajo de formalidad que el maru obi, éste puede ser usado en ocasiones formales, como en ocasiones semi-formales. Este tipo de obi tiene diseño tan sólo en una cara.
3. Nagoya Obi: Éste es un tipo de Obi bastante moderno (se empezó a usar desde 1916 aproximadamente). Es el preferido por la gente, por ser más liviano. Tiene un corte bastante especial, lo que lo hace incluso más fresco.
Mientras la familia de Tetsu se puede permitir los costes de un Maru Obi de forma fácil, no así la de Takao por eso nuestro querido Takao trabaja en la pastelería de la familia de Murasakibara recordemos eso.
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Si la historia os gusta siéntanse en total libertad de comentar, darle favorito o darle follow como lo prefieran. Si la comentáis tenéis la ventaja de que os contestare, siempre contesto cualquier comentario que me dejan por pequeño que sea. Si decidí no comentar y darle follow o favorito, como quiera me hacéis feliz al menos se que estáis interesados en seguir la historia ^_~
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Ro-Me alegra saber que aun conservo su esencia ^^
Ri Schezar-Si creo que la forma de Aomine de pedirle a Tetsu ir al baile fue simplemente Aomine va con el XD. Reo es un desmadre lo es tu lo sabes yo lo se todos lo sabemos XD JUsto por lo mismo a mi me gusta el KasaKise se me hace muy lindo. Por supuesto que nadie puede negarse a Akashi despues de todo el es el emperador XD Si Takao es otro que es un desmadre a veces siento lastima por Midorima XD El MidoAka es delicioso *o* Si El Muara quiere negar que se preocupa por Teppei pero lo hace y mucho XD Gracias es un alago que mi historia te guste. Si Aomine es pues tan romantico XD
lobita22 -Si a Mura le gusta Teppei solo que no lo quiere admitir XD me alegro que te gustara el capitulo ^^
Queen-Chiibi-A Hyoga le pasa por tener a Reo como hermano, Reo es un desmadre y uno de los personajes que mas me gusta XD
Adeline Ainsworth-Gracias Adeline espero que te siga gustando. Ami siendo sincera el AkaFuri me gusta solo en imagenes y Dou no leo fic AkaFuri, ahora en cambio el Furiaka... es es algo que amo, ver a Akashi en plan uke dominante y a Furihata de seme dominado me mata XD
sachuko-Deja que veas lo que escribi para el baile XD
nekojano-Lameno la tardanza aqui lo deje ^^
nicoleAnE-Aquii entre nos la invitacion de Aomine y de Kuroko fue tan simple que reia mientras la escribia fue algo tan ellos XD
Leyanasama-Gracias por el coment lamento mucho la tardanza pero justo el mes en que tu me escribistes fue mi mes de graduacion, soy una universitaria recien graduada ahora XD no habia tenido tiempo para escribir pero ahora que estoy de vacaciones estoy aprovechando para actualizar todos mis fic espero disfrutes el nuevo cap ^^
